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Capítulo 4.

Algunas palabras u oraciones no estarán completas, debido a que Nedward apenas está aprendiendo a comunicarse. 

Despegándose del cuerpo debajo suyo cayó de culo en la silla que estaba detrás de él, sin saber o procesar lo que habías escuchado hace apenas unos segundos. Si era verdad o un invento de su mente. El niño que tenía en frente había hablado, no podía creerlo. No podía ser cierto haber escuchado eso.

No, no...

— ¿Estás hablando? ¿Cómo es posible? —preguntó asombrado y sin poder creerlo aún.

Nedward cerró la boca al comprender lo que había hecho, no se había dado cuenta de lo que había hecho.

Llevó sus manos a la boca, dejando de hablar.

— ¿Ahora no vas a hablar cómo lo estabas haciendo? Esto es el colmo —dijo exasperado.

Lo tomó de los brazos sentándolo en el escritorio buscó con la mirada el tapón anal que había caído al piso y lo recuperó.

—Habla de una maldita vez, jodido niño, o si no te meto esto por el culo sin lubricante. Tú decides —dijo enojado.

—Por favor, no... Y-yo bueno... —dijo tratándose, en algunas palabras.

—Esto es increíble — rió malvado—. Al parecer ya sabes hablar y apenas tenemos tres días que nos conocemos.

Nedward comenzó a negarlo otra vez con la cabeza, no quería que pasara otra vez lo de hace unos minutos, cuando Jeremy se acercó a él con el tapón en las manos.

—Así que serás un niño bueno, ¿eh? Eso está por verse. Acuéstate a lo largo del escritorio y subes las piernas, ahora —ordenó.

—No... P-por favor, yo bueno. Eso no —dijo con dificultad, buscando alguna escapatoria.

—Lo único que quiero que hagas, es lo que te acabo de decir, niño insolente. Hazlo ahora o si no lo haré yo y créeme que no será suave —dijo entre dientes.

Nedward asintió acomodándose sobre los papeles, subiendo los pies sobre el escritorio como Jeremy se lo había ordenado. Su cabeza chocó contra la punta del teclado de la computadora haciendo un ruido molesto. Tiró al piso ese molestoso objeto cerrando los ojos y llevando sus manos al rostro.

Jeremy sonrió, maliciosamente. Al fin había conseguido lo que los doctores de ese niño no había podido hacer en años y él en solo unos segundos lo hizo.

Tomó otra vez el lubricante que estaba aún lado de Nedward y me puso al tapón una buena cantidad. Quitando los zapatos del niño y luego los pantalones, los cuales estaban en los tobillos lo dejó desnudo de la cintura para abajo desnudo completamente.

Se subió encima del escritorio, luego abrió las piernas del niño adentrándose en ellas y quitando las manos de su hermoso rostro sonrojado a más no poder. Se quitó el saco quedando solo con una camisa blanca puesta.

—Eso será muy divertido —acercó su rostro al pequeño y luego lo besó.

Nedward hizo puños en la camisa de Jeremy desde que sintió como ese tapón rozaba su entrada.

Intentó alejarse de Jeremy pero este mordía su labio causándole dolor y dejándolos aún más rojos que antes. Soltó un gemido de dolor cuando Jeremy comenzó a introducir ese molesto tapón. En cambio el mayor, seguía besándolo sin importar si el más pequeño de los dos lo estaba disfrutando.

Siguiendo con su trabajo hasta que al fin el tapón llegó a su destino, se alejó de Nedward, quien tenía los ojos cerrados con fuerza.

Buscó los zapatos y los pantalones del niño en el piso y se los puso lentamente disfrutando de la sensación de su piel tersa bajo sus callosos dedos.

Acomodó la camisa dentro del pantalón y luego lo sentó con algo de rapidez, causando que Nedward jadeara porque el tapón anal se había introducido más de la cuenta en su ano.

—Nadie debe de saber lo que pasó, pasa y pasará en estas cuatro paredes. No querrás que un día cualquiera tus padres amanezcan muertos o aún peor. Tus hermanos nunca lleguen a Inglaterra y que por cosas de la vida el avión se estrelle contra el mar —acarició su cabello con la punta de sus dedos — ¿Has entendido?

Nedward asintió imaginándose la vida sin sus padres o sin sus hermanos, nada sería igual.

Por años sus padres habían intentado volver a tener hijos y por cosas de la vida nada funcionaba, porque era su culpa, según él. Si él no hubiese nacido a lo mejor la casa en la vive hoy en día podría estar llena de niños, pero no era así.

—Con palabras, hermoso. Quiero palabras —abrochó el pantalón —, pero lo dirás con una palabra muy excitante para mí, desde ahora me dirás

Daddy.

—Sí, D-Daddy —murmuró, bajando la mirada.

—Eso es, así me gusta. Ahora vamos que te llevaré a tu salón de clases. No quiero que tu profesor o profesora te diga algo por no llegar a clases temprano.

Lo tomó por las axilas y lo llevó al baño donde le lavó la cara. Una vez que supuso que Nedward estaba como nuevo, salieron de la dirección con rumbo hacia el salón de clases.

Cada segundo que pasaba escuchaba los suspiros temblorosos de Nedward, se estaba divirtiendo con la situación. Era fascinante y a la vez excitante ver a su pequeño niño conteniendo los sonidos que querían salir de sus labios.

Tocó la puerta dos veces y esperó a que el profesor saliera para decirle una mentira sin ensayo.

Ni siquiera esperó a que terminaran de hablar el profesor y el director, entró prácticamente corriendo hacia el salón de clases y se sentó en su lugar habitual.

— ¿Cómo te fue con el director? ¿Qué te dijo? —preguntó Matt.

Nada malo, tenía que ir a la dirección después de salir de clases...

— ¿Otra vez? Pero si acabas de salir de ahí. Esto es muy extraño —dijo pensativo.

Es que tengo que completar las notas, es decir, debido a que no estoy tomando educación física —informó.

—Si tú lo dices...

Las clases siguieron su curso como era de esperarse, ahora todos estaban en la cafetería almorzando antes de volver a entrar a clases. Nedward estaba mirando a cada uno de los chicos a una distancia prudente, no quería estar cerca de alguna persona de su pasado.

Ahora que tenía un mejor amigo, por así decirlo, no necesitaba que alguien más viniera hacerle la vida imposible.

Hace un rato había deseado decirle a Matt que podía hablar, pero después cuando se movió en su silla un jadeo involuntario salió de sus labios recordando que tenía aún pequeño intruso dentro de él.

Sígueme contando todo sobre mi tío Noah y tú, por favor

— pidió incómodo.

— ¿Estás bien? ¿Te duele algo? —preguntó preocupado.

Sí, estoy bien. Es que ya no puedo estar en esta silla un minuto más

—sonrió tratando de que sus nerviosos no se sintieran.

—Okey — dijo desconfiado.

Pero de todas formas le contó todo sobre su tío y del cómo se habían conocido, la forma en la que se había comportado con él.

*****

El resto del día pasó volando para los ojos de Nedward, no podía ser cierto que ya eran las dos de la tarde y que tenía que ir a la oficina de Jeremy. Las cosas que estaba sintiendo en su cuerpo conforme caminaba a la oficina, eran muy extrañas, nunca había experimentado algo parecido alguna vez.

Soltaba pequeños suspiros deseando que su cuerpo dejará de reaccionar y de sudar de esa forma, pero no podía e incluso llegó a pensar que era menopáusico. Cuando estaba a punto de tocar la puerta, fue abierta y luego fue jalado hacia el interior chocando con un duro pecho.

La puerta detrás de él fue cerrada con seguro y así puedo echarse hacia atrás tocando su nariz para saber si tenía sangre.

—Eso debió de doler, ¿Te duele? —acarició su cabello con cariño, algo totalmente extraño en él.

—S-Sí, un poco —asintió, sin ni siquiera subir la mirada.

—Al menos tus voz sigue mejorando cada vez y eso es bueno —se hizo aún lado.

Nedward caminó hacia la silla donde dejó su mochila porque sabía que si se sentaba estaría en serios problemas con la cosa que tenía dentro de su cuerpo.

—Por lo que veo tu día se ha hecho más extenso conforme pasan los minutos —dijo Jeremy, detrás de él—. Hoy te vi muy cerca de Matt, pero no me preocupo por él así que tranquilo —dijo en cuanto vio que el cuerpo del menor se ponía tenso—. Sé todo sobre tu vida, las vidas de tus tíos, padres e incluso abuelos.

—Y-yo no... —intentó decir algo pero le era imposible hacerlo.

—Tranquilo, no tienes que hablar al menos que yo te haga una pregunta o te diga que tienes que hacerlo —lo cortó—. La historia de tus abuelos por parte de Jedward es muy rara y a la vez interesante. ¿Sabías que tu abuelo Liam era profesor de tu abuelo Harry? Pero sobre todo, ¿Sabías que lo violaba cuando estaba en la escuela, justamente en esta dónde estás estudiando? —besó su cuello.

—N-no, yo n-no s-sabia —se movió un poco tratando de alejarse lo más posible de Jeremy.

—No te muevas, es una orden —gruñó—. Es bueno que lo sepas, tu abuelo escribió un diario que misteriosamente llegó a mis manos hace algunos años, tu padre también lo hizo. Había cosas que tus padres siempre hacían cuando eran novios... Tienes que saber muchas cosas sobre tu familia, principalmente de tus hermanos —le dio la vuelta—. Sube a lo largo del escritorio, es una orden y no una pregunta. Ya es hora de sacarte ese tapón del culo.

Nedward se sonrojó a sobre manera en cuanto escuchó esas palabras salir de Jeremy, no lo culpen ¿Okey? El niño nunca había salido del ala de sus padres. Cuando salió de la escuela hace algunos años prefirió mil veces que su abuelo le diera clases antes de dejar que algún extraño lo hiciera.

Y ahora estaba allí, encima del escritorio de su director a punto de recibir un castigo del que no tenía idea de la forma en la que sería.

Poco a poco su ropa fue saliendo de su cuerpo, sólo tenía la camisa puesta y sus calcetines. Le había rogado a Jeremy que dejará su camisa puesta, tenía miedo de su cuerpo. Tenía marcas en su abdomen y en sus piernas.

Sus pequeñas, pero bien moldeadas piernas, fueron levantadas y abiertas mostrando su entrada la cual estaba invadida por el molesto objeto. Jeremy se quitó el saco una vez más ese día y la camisa blanca quedando desnudo de la cintura para arriba, deleitándose con la vista que tenía enfrente.

—Esto se ve genial —mordió su labio, colocando una de sus manos encima de la rodilla del menor y la otra la dirigió a la entrada de este para mover el tapón.

Miró cada reacción de su niño, cada vez que lo movía Nedward hacia rostros llenos de éxtasis. Lo tomó de las caderas para llevarlo un poco más arriba y poder subirse.

Colocó ambas piernas de su niño a cada lado de su cuerpo, quitó las manos de éste de su rostro para besar sus labios en el mismo instante en el que buscaba su entrada y comenzar un lento vaivén.

Era sorprendente como el niño debajo de él gemía por primera vez en su vida.

Su lengua no le daba tregua a la del menor que tímidamente intentaba seguirle el beso al mayor colocando sus manos detrás de su cuello.

Estaba a punto de echarse hacia atrás en cuanto su cuerpo fue tocado por él, pero a su mente llegó el recuerdo de sus hermanos. No podía ser egoísta, por primera vez en la vida debía de ser responsable de sus actos sin importar nada.

Un gemido salió de sus labios en cuanto su tímido miembro fue tocado y luego masturbado por Jeremy en el mismo instante en el que entraba y sacaba al intruso de su cuerpo.

Sólo bastó con un simple toque todo su cuerpo tembló y la risa de Jeremy fue suficiente para darse cuenta de que su primer orgasmo había llegado de forma rápida, por ser la primera vez.

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