Secretamente Mío (Libro 9: Amores Obsesivos)
Secretamente Mío (Libro 9: Amores Obsesivos)
Author: Verónica Medina (Nashell1D)
Capítulo 1.

Xander, el pequeño y hablador pequeño de ocho años que se encontraba mirando a Bastian desde una esquina de la habitación. Todavía no se rendía, deseaba tanto que ese chico de quince años le dijera que sí. Su padre Alex le había dicho que debía de seguir luchando por lo que quería, así como hicieron sus abuelos, hasta el día de su muerte.

Se sentía tan cansado, pero valía la pena verlo todo el día, no se rendiría así de fácil, eso sí que no.

Hasta que un día escuchó la conversación que cambió su vida, Bastian hablaba con un chico de su facultad de medicina que se preguntó si eran algo más que amigos, por la forma en que sonreía y en la que susurraba cosas que no lograba escuchar.

Muchas veces deseó que éste le hablara de esa forma, que le dijera que estaba interesado en algo más que una amistad, pero éste sólo tenía ojos para otras personas y en muchas ocasiones se encontró a sí mismo llorando en su habitación, diciéndole que era una persona horrible y difícil de ver por ser un fenómeno.

Su madre Alex siempre le decía que era hermoso, que esa cola que tenía le hacía ver que las demás personas estaban equivocadas, que los híbridos eran únicos, distintos e insustituibles.

Desde que tenía uso de razón estaba detrás del mayor, no importaba que éste estuviera en su tercer año de medicina y el apenas entrando a la secundaria, se había propuesto conseguirlo para él. Había espantado a muchos de su camino diciéndoles que estaban comprometidos.

Pero, ahora que lo veía mover sus manos, sonreír cómo enamorado, morder sus labios, supo que Bastian no se fijaría jamás en él. Sus mejillas estaban húmedas, pensó en las palabras de su padre. Pero haría un último intento esa noche.

— Mamá dice que bajes a cenar —llamó la atención de Bastian—. Tus padres ya llegaron.

— Xander...

— Descuida —se limpió las mejillas—. Ya entendí, no te molestaré más después de esta noche.

— Déjame explicarte —colgó la llamada.

— No tienes nada que explicarme, entendí que nunca voy a significar algo más que un hermano —le sonrió, sin mostrar los dientes—. No tardes en bajar a cenar, por favor.

La cena era incómoda para todos, principalmente para Xander, quien jugaba con la comida. Éste vio su oportunidad cuando los gemelos le sonrieron, respondió con algo vago y fue a la habitación de estos. Le leyó un cuento, se quedó unos minutos después de que estos se durmieran.

El padre de Bastian como los de Xander iban a salir esa noche y eso le caía como anillo ya que podría llamar a Valentín para que viniera a pasar esa noche o buena parte de ella con él. Estaba a punto de llegar a su habitación cuando Xander lo detuvo para hablar con él.

— Bastian, ¿Podría ir a tu habitación en un momento? Hay algo que quiero decirte —su voz sonó angelical.

El chico miró al menor algo que él sabía es que Xander no era realmente ese ángel que parecía el chico era un demonio acosador él lo quería mucho pero era más cariño de hermano o eso pensaba pues Xander era lindo pero no tenía eso que a él le atraían de los chicos además era un niño a sus ojos.

— Hm... Pero que sea rápido ya tengo planeada mi noche —le dio un vistazo a lo que el menor a lo que el chico traía en las manos.

— Lo prometo, ya todo depende de ti —fue a responder algo pero el chico se fue rápidamente a su habitación.

Luego de media ahora Xander tocó su puerta.

— Pasa rápido enano —vio que el chico frunció el entrecejo.

— No me digas así, sabes que lo detesto, además mira te traje un té.

Bastian recibió el té y empezó a tomárselo rápidamente pues Valentín quedó de llamarlo apenas estuviera cerca y necesita a Xander dormido para ese momento.

El chico no podía saber nada de lo que haría esa noche, por lo que trataría de esquivarlo.

— ¿Te lo tomaste todo, amorcito? —vio una sonrisa perversa en el rostro de Xander

— Si... ¿Por qué la pregunta?

— ¿No te sientes caliente? —Bastian observó su vaso y no comprendía del todo hasta que una parte de su cuerpo empezó a despertar.

— Pequeño demonio, sabía que traías algo entre manos que me diste —Xander le quitó el vaso—, ¿Qué estás haciendo?

Xander empezó a acercarse a él y fue poniendo sus manos en sus muslos.

— Yo nada —sonrió—. Solo una pequeña ayudita para la gran noche que quiero pasar contigo.

Sentía como esas pequeñas manos lo tocaban con gran confianza hasta llegar a su entrepierna, tocándola suavemente varias veces, sabía que debía detenerlo pero su cuerpo sólo reaccionaba a esas caricias, sintió la mano de Xander entrar bajo su pantalón de pijama.

— Xander —gimió bajito—. Para esto no está bien —trató de pararse de la cama pero Xander fue más rápido y se puso encima de él.

— Sólo relájate y disfruta —lamió su labio inferior—. Porque lo que tú buscas en otro lado lo tendrás conmigo y mucho más.

Bastian respiró profundo pues el chico empezó a mover sus caderas cosa que lo sorprendió ya que las movía demasiado bien

— ¿Te gusta cariño? —Bastian le respondió con un gemido tras otro.

— Para —otro gemido de su boca y trató de tomar aire para detener al menor, lo sostuvo fuertemente de las caderas y lo detuvo.

— Vamos, Bastian, sólo deja que pase te prometo que este será

nuestro secreto

—vio con Xander se acercó a intentar besarlo y antes de que lo hiciera hablo.

— ¿Sabes porque no me gustas? —Xander paró todo lo que hacía y lo miró serio.

— ¿Por qué?

— Por qué no eres nada sumiso —el pecho del menor se estrujó—. Quieres tener el control de todo y ese papel sólo lo juego yo.

Xander no midió sus palabras al momento de responder.

— ¿Qué tengo que hacer? Dímelo. Seré sumiso ¿Te lo puedo mostrar? —el mayor lo miró un momento cuando su teléfono sonó y lo agarró para responder—. Ya no vengas estoy ocupado con otras cosas —la sonrisa de Xander se hizo enorme en su rostro—. Nos vemos después —y colgó sin dejar responder a quien estaba al otro lado del teléfono.

El chiquillo quería jugar, pues le daría lo que quería pues no creía que Xander aguantara hasta el final de lo que estaba pensando hacerle. Lo alejó de su cuerpo, dejándolo en el piso. Se paró frente a Xander un momento lo miró de pies a cabeza

— Ven aquí, ahora —el menor lo miró y se paró rápidamente frente a Bastian—. Arrodíllate ¡Ahora! —Xander quedó sorprendido por aquella voz tan autoritaria que escuchó en ese momento—. Estoy esperando, pequeño Xander —el menor se mordió la lengua—. Hazlo o vete y no me hagas perder el tiempo, si deseo puedo volver a llamar a la persona con la que me voy a ver esta noche.

Xander se arrodilló lentamente tragándose las ganas de decir algo, hasta que vio al mayor quitarse su pijama y quedar desnudo frente a él, quedó sorprendido al ver semejante erección tan cerca de su rostro.

— Esto lo provocaste tú, mira Xander lo duro que está mi polla y ahora te harás cargo de esto, abre la boca y chúpamela.

Xander sin ningún temor se metió el pene de Bastian en su boca dejando sorprendió al mayor, el chico empezó a mover su boca de arriba abajo y trataba de entrar lo más que podía y con la otra mano tocaba los testículos del mayor acariciándolos; movía su lengua alrededor del glande, eso hizo que Bastian gimiera fuertemente, no imaginaba que esa Xander, su pequeño Xander, fuera tan habilidoso.

— Vamos sigue —Bastian agarró la cabeza de Xander y la empujó hasta el fondo hasta que su polla estuvo totalmente dentro de la boca del chico.

Apenas soltó su cabeza Xander empezó a toser fuertemente, y levantó la vista mirándolo mal.

— Casi me matas, no podía respirar —Bastian sonrió.

— Entonces, vete si no crees aguantar más porque este es sólo el comienzo.

— ¿Quién dijo que tengo miedo? —Xander trató de mostrarse seguro pero, tenía algo de nervios pues la mirada que Bastian le estaba dando no era parecida a ninguna de las que antes le había dado.

— Quítate la ropa y súbete a la cama y ponte en cuatro —Xander se quedó quieto—. ¡Ahora!

Xander lo hizo rápidamente y se subió a la cama y se puso en posición sintió como el mayor pasaba con sus dedos su pequeña entrada. Su cola salió, y rodeó su propio cuerpo con ella.

— ¿Alguna vez has jugado aquí, Xander? —el chico negó con su cabeza luego sintió como esa mano se movía así su pene—, ¿Y aquí te has tocado pensando en mí? —sintió como movía la mano de arriba y abajo lentamente.

— Muchas veces, siempre pienso en ti Bastian... por favor, sigue no pares... —su cola se erizó por completo.

— Tranquilo, esto apenas está comenzando —tomó uno condones que iba a usar esa noche y se lo puso.

La mano del mayor se retiró de su pene, vio a Bastian moverse hacia una mesita y sacar un frasco se acercó a él y vertió el contenido sobre su entrada. Apartó su cola, entrando lentamente en su orificio. Empezó a moverse rápidamente eso lo hizo sentir dolor pero luego empezó a sentir placer. Bajó la parte de arriba de su cuerpo, dándole lo que tanto buscaba el mayor.

Desde que tenía uso de la razón, Bastian pasaba mucho tiempo en su casa, su padre le enseñaba algunas cosas sobre pediatría, por lo que ya tenía su propia habitación, y también porque sus padres salían a muchos lugares a dar conferencias y necesitaban que alguien tuviera un ojo en su hijo.

Bastian movía sus caderas con rapidez, el cuerpo debajo de él trataba de buscar aire, pero este no se lo permitía.

Hizo que el chico girara y lo besara, todo el cuerpo de Xander se llenó de plenitud, había conseguido lo que tanto quería del mayor en una sola noche.

*****

Alex iba furioso hacia Mikhail el cual ya sospechaba porque su futuro esposo estaba enojado.

— Tú, maldito imbécil, ¿Cómo pudiste dejar que ese maldito mocoso se fuera del país con su padre sin despedirse de mi bebé? Le partió el corazón —decía Alex bastante molesto ya que detrás de él venía Xander hecho un mar de lágrimas ya que solo recibió un mensaje de texto.

Mikhail no sabía que decir ya que ese niño no le agradaba mucho, y que estuviera lejos de su hijo era lo mejor que podía haber pasado.

— Ven, bebe —él se agachó para tratar de abrazar al menor, pero éste lo miró mal.

— No, papá, tú fuiste el culpable Bastian era mío —Mikhail respiró hondo, su hijo era parecido a Alex; demasiado para su gusto. 

— Mira, mi amor, Bastian se tuvo que marchar porque trasladaron a su papá a otro país

Xander lo miró un momento para luego acercarse a su papá y tomar su rostro.

— Digas lo que digas Bastian tendrá que regresar y así a ti no te guste tendrás que aceptarlo porque.... —Mikhail veía a su hijo murmurar por lo bajo—. Para la próxima no podrá escapar de mi... y por si no tienes idea, perdí mi virginidad con él —Mikhail quedó boquiabierto miró a Alex y este estaba totalmente riéndose de su expresión.

— Esto es tu culpa que él sea así —Alex se acercó a su hombre y puso sus manos sobre su cuello para murmurar le algo al oído—. He sido un chico malo, quiero que me castigues esta noche papi.

Mikhail miró a Xander y luego a Alex.

— Xander, ve a tu habitación, si me haces caso prometo conseguirte el número de teléfono de Bastian de dónde está ahora... y tal vez deje pasar tu castigo por lo que me acabas de decir.

Xander lo pensó un poco y luego sonrió asintiendo con su cabeza y se marchó sin decir nada. Aunque le doliese el saber que después de darle lo que tanto había guardado para él, de todas formas se marchó.

— No sabes lo que acabas de hacer, pequeño promiscuo —tomó las nalgas de Alex y las apretó algo fuerte con sus manos y sobando su erección contra la de Alex—. Ya sé cuándo nos casaremos.

— No, nos vamos a casar, si me hiciste esperar más de ocho años, te aguantas otro ocho más, señor dictador.

Horas más tarde, Xander estaba en su habitación, su padre había cumplido con lo que le había prometido y ya tenía el número de Bastian nuevamente.

Había decido hacer una video llamada y que al menos le dijera las cosas en la cara y no de la manera en la que lo hizo cuando se marchó.

— Por favor, no cuelgues —su voz sonó ahogada—. Déjame...

— Te dije que no había nada más que decir esa vez —Bastian suspiró—. Te haces daño.

— Pero de todas formas te fuiste y no me dijiste —sus ojos se llenaron de lágrimas—. Te marchaste y solo me dejaste un mensaje.

— Sabías que no sé a qué viene esto ahora —le recordó—. No entiendo a qué viene esto ahora.

— No hay nada que entender, sabes que te amo...

— Estás complicando las cosas... siempre te lo he dicho, no te amo —puso los ojos en blanco—. Mírate, eres un niño. Tienes una vida por delante.

— Pero yo te quiero a ti, por favor regresa.

— No, creo que será mejor que las cosas terminen. No me busques ni me llames —se pasó una mano por el cabello—. Esto es todo.

— Está bien, pero te diré algo —se limpió las mejillas—. Cuando regreses te arrepentirás de este día y me reiré en tu cara, hijo de perra.

Bastian iba a abrir la boca, pero Xander lanzó el teléfono contra la pared. Abrazó sus piernas y comenzó a llorar, sin duda haría que Bastian se arrepintiera de lo que le había hecho.

Comments (1)
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Juan Estrada
cómo me gustan tus novelas cuando hay mas
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