Capítulo 4 Interrumpiendo un Encuentro Romántico

Ya pasaron tres meses desde que Jane comenzó a trabajar en East Emperor.

Cuando la noche llegaba, esta ridícula y entretenida ciudad se alumbraba con hipnotizantes luces de neón.

Jane justo había terminado de limpiar el vómito de una mujer ebria. Aunque ella se movía lentamente, trabajaba con eficiencia. Después de eso, ella encendió un incienso con fragancia y lo dejó en una esquina.

El trapeador que sostenía limpiaba cada uno de los cubículos del baño, y luego llegó al último cubículo que se encontraba en el fondo. Aquí era donde ella colocaba todos los materiales de limpieza y tomaba un descanso entre las labores.

Era bien ordenado y nítido.

La camarera quien la arrastró aquí para que limpiara se había desaparecido hace tiempo, pero Jane no le importaba realmente. Ella colocó de vuelta el trapeador y el balde apropiadamente antes de sentarse sobre el siguiente cubículo y comenzó a fantasear.

‘Jane, todo esto es conforme a los deseos del Sr. Stewart.’

‘Jane, eres nadie ahora. Perdiste a la familia quien estabas orgullosa, perdiste tu apariencia hermosa y excelente registro educacional. ¡No eres nadie más que una ex convicta ahora!’

‘Jane, sólo quédate obediente y haz lo que te digan. No trates de defenderte. Después de todo, el Sr. Stewart nos pidió que ‘cuidáramos bien de ti’.’

‘Jane, solamente eres una convicta aquí en la prisión, entonces para qué necesitas ambos riñones? Si donas uno de ellos, puedes salvar una vida en reemplazo de la persona que asesinaste.’

‘Jane… Ríndete, deja de resistirte…’

Esas voces eran como maldiciones, y esas aterradoras caras la distorsionaban y perseguían sus pensamientos. Jane no podía sacarlas de su cabeza por más que ella intentaba.

“Jane, sal de allí. Te necesitan en el cuarto VIP del piso 6, Cuarto 606.” La puerta del cubículo fue abierta abruptamente, y la persona allí frunció el ceño mientras apresuraba a Jane a moverse. “Apúrate y deja de perder el tiempo. Incluso la modelo más profesional aquí no es tan presumida como tú lo eres, sheesh.”

Jane casi siempre fue callada y reservada, y hacía todo lo que se le pidiera. Nunca argumentaba o respondía de vuelta aunque se le diera un momento difícil a propósito, y eso ya era un secreto sabido en el club. Cualquiera que estuviera de mal humor podía ‘desahogarse’ un poco con Jane cuando quisieran.

“Las anfitrionas están a cargo de sus cuartos privados.” Jane sólo estaba diciendo la verdad, pero sus palabras eran casi ‘traición o desobediencia’ en los oídos de la camarera. La expresión de la camarera se tornó fría inmediatamente, mientras cruzaba sus brazos en frente de su pecho. “El cliente vomitó. ¿Estás diciendo que Luna debería manejar algo tan asqueroso?”

Era un trabajo desagradable del que Luna no tenía que encargarse , pero Jane sí. La camarera no estaba preocupada en lastimar los sentimientos de Jane.

Como se esperaba, Jane no discutió de vuelta. Sólo dijo tontamente, “Ah, está bien”, y esto sólo hacía que la camarera la mirara hacia abajo aún más.

Jane bajó los párpados de sus ojos y siguió a la camarera hacia el elevador. Aunque de repente, ella fue empujada hacia afuera del elevador. Jane miró a la camarera en confusión y ella sólo le dio una mirada de absoluto desprecio. “¿Qué estás mirando? Toma las escaleras. Sólo es el sexto piso, no está tan alto. De hecho, es simplemente perfecto.” La camarera miró a Jane despreciablemente, “Te ayudará a bajar un poco de peso.”

Jane no estaba en sobrepeso por nada del mundo. En lo contrario, ella estaba anormalmente delgada. Sin embargo, ella usaba un conjunto de ropa grueso todos los días cuando iba a trabajar, por eso la hacía ver abultada y torpe.

La camarera claramente estaba haciendo la vida imposible para Jane a propósito y cualquiera hubiera convertido esta situación en una discusión. A pesar de ello, era Jane a quien ella le estaba hablando. La camarera estaba segura que no se iba a convertir en una pelea.

Justo como ella pensó, Jane comenzó a subir las escaleras obedientemente. Cuando las puertas del elevador se cerraron, la camarera hizo una mueca con sus labios. Que pedazo de basura más inútil.

El único sonido que resonaba en las escaleras con escasa luz era las pisadas de cada paso de Jane.

Éstas eran las escaleras de emergencia, por lo tanto, la mayoría de las personas no venían acá, en cambio, tomaban el elevador directo al piso que deseaban ir. El lugar era opaco, así que aparte de las emergencias, sólo había una vez que las personas vendrían aquí – y era cuando tenían un encuentro secreto.

Jane caminó lentamente, subiendo las escaleras una por una. Ella estaba cansada ya cuando estaba por la mitad del quinto piso, y por eso, se detuvo para tomar un descanso. Allí fue cuando escuchó un ruido… El corazón de Jane latía y miró hacia arriba viendo un hombre abrazando una mujer alrededor de la esquina, sus movimientos candentes e intensos.

Desde donde ella estaba parada, ella podía ver la espalda de la mujer y la mitad del perfil del hombre.

Ella maldecía su suerte por dentro. Vaya cosa para encontrarse. Ella estaba a punto de irse sigilosamente cuando los ojos bien cerrados del hombre se abrieron y la miraba fijamente a ella de una manera seductiva.

El corazón de Jane latía como golpes de martillo en su pecho ahora, y ella parpadeó de vuelta al hombre. El hombre pareció sentir su mirada. Desde su lado perfil, ella podía ver uno de sus ojos de color negro viéndola a ella provocativamente, resplandeciendo más brillante que una estrella.

Su corazón se sacudió, bajó la cabeza, levantando un pie para bajar las escaleras.

“Detente allí.” El cuero cabelludo de Jane se adormeció cuando escuchó la voz detrás de ella… Ella no quería buscar ningún problema, pero no se sabía de lo que eran capaces estas ricas y poderosas personas.

Ella lo pensó y luego dio la vuelta, inclinándose respetuosamente. “Buen día, Señor. Mil disculpas por interrumpirlo.” El dedo de Jane señaló a la salida de emergencia que llevaba hacia el sexto piso mientras decía, “Soy la conserje encargada para limpiar el Cuarto 606. Es mera coincidencia que me haya encontrado con ella e interrumpido su placer. Por favor disculpame.”

No obstante, el hombre reaccionó con gran interés, sin estar sorprendido por la voz grave que ella tenía. “¿Eres una conserje? ¿A pesar de ser tan joven?” Sus ojos seductivos miraron a Jane de arriba hacia abajo. “¿Entonces vas al Cuarto 606, no?” Jane estaba a punto de decir sí cuando el hombre la llamó a donde él. “Ven, te llevaré para allá-“

¿Eh?... Jane miró al hombre, confundida, y lo siguió con hesitación.

Jane sabía quién era la mujer que estaba con el hombre. Era una nueva modelo, con el nombre artístico de Jenny. Cuando Jenny vio al hombre pasar la salida de emergencia, ella lo siguió por detrás.

El hombre se detuvo y volteó repentinamente, diciéndole a Jenny, “Dije que la iba llevar a ella para arriba, no a ti. Ya no me tienes que seguir más.”

Jenny le puso una mala cara al hombre, quejándose, “¿Amo Soros, ya me has abandonado…?” Mientras decía eso, un cheque apareció en frente de ella mágicamente y ‘Amo Soros’ le sonrío a ella. “¿Ya te puedes retirar?”

Los ojos de Jenny se alumbraron y dejó de lloriquear, riéndose mientras tomó el cheque y le agradeció.

Jane claramente pudo ver que mientras el rostro de Soros estaba sonriendo al darle el cheque a Jenny, evidentemente, sus ojos estaban llenos de burla. Soros pareció darse cuenta de la mirada de Jane en él y miró hacia arriba de repente, emitiendo su mirada seductiva en ella. “¿Qué sucede? ¿Te has enamorado de mí?”

“¿Eh?”

Soros flexionó los músculos de su cuerpo inesperadamente, y antes de que ella se diera cuenta, él estaba justo en frente de ella. Para comenzar, Jane no era tan alta, por lo que el momento que Soros se acercó a ella, la hizo ver aún más pequeña.

Soros redujo sus seductivos ojos, bajando su mirada viendo a esa pequeña cabeza de cabello color negro justo enfrente de su pecho. De pronto, flexionó su cintura y le dijo en el oído de ella, “¿Realmente has caído por mí? ¿Gustas de mí como persona, o de mi dinero?”

¡Jane sintió el aliento cálido en su oído, y sus orejas se pusieron rojas completamente hasta la base en un instante! Rápidamente, ella dio un paso atrás por instinto, pero olvidó que presentaba una herida vieja en su pierna. Cuando se echó para atrás tan bruscamente, su pierna tropezó perdiendo el equilibrio. Para ese entonces, ella estaba preparada completamente para recibir la caída.

Sin embargo, una larga mano apareció en su cintura y la sostuvo a tiempo rápidamente.
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Pame Rivera
que maldito ahora venganza ese desgraciado no merece menos
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Rafael Gómez
por una sospecha como le dañan la vida a una persona
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