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Introducción

Introducción

Michael fue llevado al peor estado posible de una persona puede ser llevado a una prisión de máxima seguridad de estados unidos. Todo se regía por la misma persona en ese lugar. Debías de ser afortunado como para sentarte al menos cerca de ese alfa imponente.

Estaba en esa prisión por mero gusto. Las personas en esa prisión deseaban tener la oportunidad de poder salir de allí, y encontrar a sus almas gemelas. Pero no, estaban allí por ser esclavos de sus impulsos animales.

Michel por primera vez en su vida se vio a sí mismo un omega indefenso cuando le asignaron una celda compartida. Estaba seguro de que si salía con vida de ese lugar, mataría a Noah y a quien sea que se meta en su vida.

Michael no sabía que esperar en ese lugar, por años había escuchado a las pocas personas que trabajaban con su padre, y que habían logrado salir con vida de ese lugar, que era inevitable no salir con alguna marca.

Todo se regía a una sola persona y el temió más que nada por su vida, nunca pensó en toda su existencia que acabaría en dicho sitio, sólo por algo que se había dejado llevar por su padre.

En fin, había escuchado tantas historias en un alfa que se imponía ante los demás que quizás sólo duraría minutos si se encontraba con él.

En cuanto puso un pie en ese sitio, fue llevado hacia el área de revisión, por lo que el chico pensó que se moriría sin pensarlo cuando lo revisaron de pies a cabeza. Los dedos que fueron introducidos en su parte íntima fueron el ultimátum para ponerse a llorar sin remedio.

Fue la peor cosa que le habían hecho en su vida, entrarle de esa forma tan poco ética en su parte íntima, debía de ser castigada, y se juró a sí mismo que mataría con sus propias manos al guardia que hizo eso.

En esa prisión, los guardias no hacían ese tipo de cosas, eso era el trabajo de los doctores, pero al ver carne fresca decidieron hacerlo ellos.

Fue guiado hacia el último piso, donde estaba la celda de la única persona que le temía más que a nadie en ese lugar. Todos los reos estaban gritándole obscenidades por montones, una de las palabras eran que de esa noche no pasaba.

El guardia le indicó que sugiera subiendo o sino, lo dejaría en ese mismo lugar para los reos hicieran lo que desearan con él.

— Tu compañero de celda está en aislamiento — le quitó las esposas — Está en ese lugar por voluntad propia, por lo que puedes dormir tranquilo esta noche, mañana viene y créeme que desearás dormir en otro lado, si es que estás vivo durante unos minutos después de su llegada a esta celda.

— Eso me es de mucha ayuda — dijo, sarcástico — ¿Por qué no duermo en otra celda?

— Todas están llenas — dio pasos hacia atrás — ¿Por qué crees está vacía? Para gran beneficios de muchos, es a prueba de sonido.

Dicho eso, cerró la puerta antes de que Michael suspirara, mirando las camas, por suerte para él estaban lo suficientemente alejadas como para no tener que estar cerca.

*****

El grito que salió de lo más profundo de su garganta se escuchó por todo el lugar, o eso pensó. Su cuerpo cayó contra el frio suelo de esa celda, dándose de lleno en el abdomen y poco aire que le había quedado se fue. Su cabello fue tomado, haciendo que quedase de rodillas, y llevado unas manos hacia su cabello. En cuanto su vista se enfocó mejor en la oscuridad y la escasa luz se vio a si mismo asombrado al ver tanta belleza en una sola persona.

— ¿Un maldito puberto es mi alma gemela? — Preguntó, incrédulo — Esto debe de ser una broma — lo soltó, y luego se giró hacia la puerta para cerrarla, ya podía oler a los intrusos cerca de la misma — No te dije que te colocaras de pie.

— Mis rodillas no son muy resistentes — volvió a la misma posición — ¿Siempre despiertas a las personas de ese modo tan cavernícola?

— ¿Siempre eres tan contestón? — Se puso de canclillas, y todavía le ganaba dos cabezas de altura — No puedo creer que un simple alfa puberto sea mi alma gemela.

— No sé de qué me estás hablando — frunció el ceño — ¿Cómo es eso de que soy tu alma gemela? Bien lo has dicho, soy un puto alfa, y no soy puberto.

— Eres un alfa, el cual estaré encantado de doblegarlo a mi manera — se puso de pie otra vez — Arréglate la ropa, en unos minutos tocaran el timbre y las puertas comenzarán abrirse.

El chico hizo lo pedido por el mayor, con todo su cuerpo sintiéndolo caliente. No podía creer que tenía una erección sólo con verlo. Su rostro mostró confusión total al darse cuenta de algo.

— ¿Cómo sabes que soy tu alma gemela sino hemos tenido sexo? — Pasó saliva, en cuanto éste se acercó a él — Si deseas no respondas — murmuró, mirándolo como si éste fuese un edificio.

— Por si no te habías dado cuenta, soy un raza pura — ladeó la cabeza en cuanto el rostro del chico se mostró más asombrado que antes — Descuida, no soy el puto rey de ésta mierda. Ese es mi sobrino, nunca tendría algo como eso en mis manos — le guiñó un ojo.

Michael sujetó sus pertenecías contra su pecho, mientras colocaba un pie fuera de su celda. No sabía a dónde diablos debía de ir, y más aun si entraba en el baño y todos lo violaban sin compasión alguna. Miró hacia ambos lados, encontrándose con una pared de concreto llena de bastantes cosas, y una de ellas era sangre.

Dio un respigo cuando un fuerte brazo rodeó su cadera y lo incitó a caminar.

— Gracias por esperarme, amore mío — dijo, en cuanto comenzaron a bajar las escaleras — Eso habla muy bien de ti, Michael.

— ¿Cómo sabes mi nombre? — Susurró — Nunca te lo dije.

—Los rumores corren rápido en éste lugar — rió — Además, me dijeron todo sobre ti cuando estaba llegando a mi celda hace unos minutos.

— Interesante — dijo, sarcástico — ¿Cuál es tu nombre?

— Eliot — contestó, simple — Camina más rápido, puberto, apestas.

— Y tú hueles a especias — bufó — No me dejarás solo en el baño, ¿Verdad?

— No — casi le gruñe a un grupo de alfas que estaban parados en la entrada del baño.

— Bien — dijo, aliviado — No quiero estar solo con estos sujetos.

Eliot no dijo nada más, miró entre todas las personas que estaban allí. Le indicó a Michael que se quedara en su lugar hasta que todo se despejase considerablemente. Todos estaban asombrados, pensaban que ya para esas horas el chico nuevo estaría en una fosa común y corriente como los antiguos compañeros de celda que Eliot había tenido.

— Ve a ducharte en lo que hago lo mismo, si terminas primero que yo, me esperas en la puerta y no te muevas de allí, puberto.

Michael rodó los ojos y fue hacia el último cubículo del lugar, y el mayor se colocó a su lado. Poco a poco todo quedó en silencio. Michael no se quitó la ropa por completo, no hasta que el último alfa haya salido del lugar. No se fiaba del todo y estaba seguro de que quizás Jared haría algo en su contra o quizás Ian por lo que había ocurrido.

— Tienes un buen trasero, puberto — Michael se sostuvo de la puerta del cubículo para no caerse al recibir ese tremendo golpe — Será un placer para mí el estar dentro, muy profundo...

— No puedes estar hablando enserio — se dio la vuelta, totalmente sonrojado. Eso sí que era raro — No dejaré que me entierres tu cosa.

— Eso está por verse.

*****

En cuanto ingresaron al comedor todas las miradas se posaron ante ellos, no podía creer lo que estaban viendo. Eliot era el tipo de alfa que nadie deseaba tener a su alrededor por miedo a que sus cabezas rodaran por el lugar. Ya eso se había vuelto algo monótono.

Y así pasaron tres días, Eliot seguía y seguía con las insinuaciones hacia el chico. Por suerte, dormían en camas separadas y eso era algo que alegraba mucho a Michael, ya que, el trauma que tuvo con el guardia no se iría tan fácilmente de su sistema.

Podría ser un hijo de perra de lo peor, pero temía por su vida y estaba más que seguro de que podía ser daño quien sea, pero en verdad quedó traumado con el guardia. Sintió como si su interior fuese desgarrado en el momento en el introdujo sus dedos y algo más se sintió sucio.

— ¿En qué piensas, puberto? — Preguntó Eliot, en su oído y colándose detrás de él en la cama, algo que alertó a Michael — Quieto, puberto.

— ¿Puedes volver a dónde estabas? No me gusta sentirte tan cerca — se removió en su lugar, tratando de alejarse de él — No me gusta sentir tu pene calvándose en mi trasero.

— Sólo espera a que éste dentro de ti — dijo, ronco — Verás lo satisfactorio que es tener a un raza pura entrando y saliendo con fuerza de tu culo.

— Eres tan sucio — dijo, con asco — Nunca dejaré que hagas algo como eso conmigo. Estas equivocado si crees que dejaría que lo hiciese conmigo — bufó — Hay bastantes omegas en éste sitio que estarían encantados de sentir tu verga hasta el fondo.

— Es imposible que encuentre excitación en otra persona, si me alma gemela está conmigo — se sentó en la cama, dándole espacio al chico que había comenzado a entrar en pánico — No entiendo porque estas temblando de esa forma, si aun no hacemos nada.

— No quiero que nadie se acerque — le dio la espalda — Eso es todo.

— Mira, puberto malagradecido — hizo que girara — Gracias a mi tienes tres días con vida en éste lugar — tomó la mandíbula de éste entre sus manos — Al menos debes de ser agradecido conmigo.

— ¿Qué quieres que haga? — Preguntó, frio — ¿Pretendes que abra las piernas para que puedas presumir? Eso no va suceder.

— No estaría tan seguro de eso — ladeó la cabeza, posando una de sus manos sobre el pantalón de Michael — Pronto estarás pidiéndome que esté dentro de ti, y créeme que...

— Aléjate de mí — gruñó, golpeando la mano de Eliot — No quiero a ningún alfa que no sea yo a mi alrededor — se sentó en la cama, buscando sus zapatos — Eso es algo que debes de entender. Si deseas puedes matarme, violarme, hacer lo que desees, pero jamás me tendrás a mi voluntad.

— Dices tantas palabras poéticas, que casi me las creo todas — lo tomó del brazo, cuando éste intentó colocarse los zapatos — ¿Por qué tanto miedo a lo alfas de éste lugar, puberto?

—Por favor...

— Tu sobrino te pidió por favor cuando lo estabas torturando — Michael se giró abruptamente hacia él — Y no te detuviste, ahora está a punto de ser asesinado a sangre fría por la jerarquía de lobos de los Estados Unidos, y tú te lamentas que desee tener sexo contigo — apretó el brazo de Michael con más fuerza — Eres aun más despreciable que muchas personas en éste sitio, Michael — tomó el cabello del chico con su otra mano, sin soltar su brazo — Torturar a tu propio sobrino, mentirle sobre tu verdadera identidad, es algo que se paga con la muerte, y más si es con Jared Baudelarie. Te metiste con la familia equivocada, y lo que te hizo ese guardia debería de hacértelo todos aquí con diferentes objetos — apretó el cabello del chico con bastante fuerza — Me pagaron una buena suma de dinero para matarte. Dime, puberto, ¿Qué estarías dispuesto hacer para que no te mate en éste momento? ¿Me entregarías tu cuerpo a cambio de tu miserable vida?

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