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Capítulo 2

Capítulo 2

Después de haber sido golpeado y marcado, Michael quedó totalmente inconsciente, sin saber todo lo que pasó después. Eliot lo llevó a su celda después de haberle pedido a Zeus que lo acompañara y dejara a Cole cuidando a su chico.

Eliot perdió totalmente el control de su cuerpo su lobo se sentía molesto porque alguien le haya hecho esas cosas a su pareja. No tenían el derecho de tocarlo. Todo se volvió un caos llenos de golpes que iban y venían, pero Eliot casi mata a los que estuvieron involucrados a no ser por Zeus que le calmó todo hubiese terminado de forma trágica.

— Espero que no vuelvan a meterse con lo que es mío — se puso de cuclillas frente a ellos — ¿Querían una marca? Ya la tienen, si vuelven a tocar a Michael los mataré sin piedad — sonrió, sombrío — Unos cuentos años más a mi sentencia no son malos, al igual que unos cuantos muertos en un cementerio.

— El chico no dudará mucho, Eliot — dijo André, el alfa que había puesto los ojos en Michael — Jared Baudelaire, es aún alfa de armas tomar y créeme que sólo será cuestión de tiempo antes de que se entere de que no has cumplido...

El golpe que le dio Eliot logró que todo el rostro del alfa cayera sobre el suelo del comedor de la prisión.

— Vamos, Eliot — Zeus tomó su brazo — Debes de calmarte antes de ir con Michael.

El raza pura se quedó en silencio y salió de ese lugar, viendo como los guardias recogían a los reclusos.

Ya había anochecido y Michael no despertaba Eliot no creía lo que había hecho. El ver esa marca en el cuello de ese chico no lo creía, ya pensaba que por estar ahí encerrado nunca iba a encontrar a su pareja y ahora que lo tenía no lo dejaría ir. Tampoco que lo lastimaron, el chico podría ser un dolor en el culo, algo manipulador para su gusto, pero era algo que le gustaba ya que él tampoco era un dulce angelito por algo estaba allí encerrado.

Eliot se tomó el tiempo de observarlo este chico era lindo, rasgos finos si alguien lo viera así como estaba pensará que él es un ángel pero era un diablo que él iba a domar, se moría de ganas de ver a este chico despertar y que se viera la marca. En el fondo sabía que él quería escapar antes de que pudiesen tener sexo o incluso llegar a marcarlo. Pero, las cosas no salieron como planeaba. Tomó lugar en su cama y se durmió.

Cuando estaba soñando con algo que lo mantenía tranquilo, sintió la mano del alfa a su lado impactar sobre su rostro, algo que lo dejó aturdido por completo.

— ¿Qué te pasa, niño? — preguntó Eliot, al verlo parado frente a él — Te repito, ¿Qué te pasa? ¿Por qué me golpeas? Te salvo el culo de esos alfas ¿Y así me pagas, puberto?

Michael se ríe.

— ¿Me salvaste? — Preguntó, con ironía — Idiota, por si no ves, estoy golpeado eso no es salvar — Gruñó —Y lo otro, pedazo de basura, me marcaste, como si fuera tuyo y no lo soy — dijo Michael, con rabia y algo de tristeza.

No estaba en sus planes el que un alfa terminase marcándolo. Eliot callaba y sólo observaba. Las expresiones del chico y eran algo confusas, porque no podía saber bien que pasaba por la mente de Michael.

— ¿Quién te dio el permiso de marcarme? Yo no seré tu juguete, tu zorrita. Mira como consigues placer porqué yo no te daré nada de eso. Soy un alfa; que te quede claro, no voy a ceder ante ti.

— ¿Sabes algo? eres mío así no te guste, lo serás por siempre — dijo Eliot, con rabia al ver que su chico se negaba a ser su pareja.

— ¡No me importa! ¡No me interesa nada de las almas gemelas! — Gritó, furioso — ¡Eso es algo patético! ¡Igual que tú!

Eliot se llevó una mano al rostro, el chico estaba enojado y con razón de estarlo. Lo había marcado sin su consentimiento, pero al menos podía estar tranquilo de que si abría la boca, nadie lo tocaría. Se puso de pie, y el alfa más pequeño dio pasos hacia atrás, sintiendo el ardor en su cuello.

— Mira, puberto — llevó dos de sus dedos a la frente del chico — No eres nadie para decirme o darme órdenes — dijo, completamente, neutro — ¿Recuerdas el trato? — El alfa menor asintió — Es bueno que lo recuerdes.

— Estas muy cerca — susurró, incómodo — ¿Puedes hablar más lejos de mí?

— Y una mierda — golpeó la pared al lado de la cabeza del chico — ¿Te crees mucho por tener un papi rico, que para estas alturas debe de estar del otro lado? Eres mío, puberto. Hago lo que desee contigo y no podrás hacer nada.

— Soy tu alma gemela...

— ¿Ahora eres mi alma gemela? — Echó la cabeza hacia atrás — Donde hace un rato me has dicho que no crees en esas estupideces.

— No quiero estar cerca de ti — hizo una mueca y se escabulló por debajo del brazo del alfa — Me duele el cuello, estoy cansando y no recuerdo nada.

— Era de esperarse que estuvieras cansado si lo primero que haces es golpearme sin pedir una explicación primero.

— Te lo buscaste — se cruzó de brazos — Eres un alfa estúpido, ¿Cuándo se ha visto que un alfa marca a otro?

— Aparte de lento, eres estúpido, puberto — se acercó a él, y Michael cayó de culo contra la cama — Soy un raza pura, no importa que nuestras parejas sean alfas, betas u omegas.

— ¿Qué haces aquí si eres un raza pura? ¿No se supone que tienen un control de todo?

— Maté a mi madre por ser una perra — se cruzó de brazos — Mi hermana lo descubrió hace unos cinco años más o menos. Con la ayuda de mi sobrino, caí en éste lugar.

— Eres un hijo de perra — abrió los ojos como platos cuando Eliot se colocó frente a él — Es la verdad, puede que no haya tratado de la mejor forma a mi madre, pero eso no quiere decir deba de ser malo con ella a tal punto de matarla.

— Mi padre murió lleno de tristeza — tensó la mandíbula, sin dejar de ver al chico — Eran almas gemelas, pero eso no le importó a ella, prefirió seguir con su vida como si nada, sin importar que él estuviese muriéndose poco a poco por cada una de sus infelicidades.

— Debiste de hablar con ella...

— Lo hice — se acercó a tal punto que Michael terminó acostado en la cama y él encima — Ella disfrutó cada una de sus infelicidades, hasta la última. Me dijo que nunca se interesó en mi padre, por eso cometió todo eso — acercó su rostro al cuello de Michael, y le dio una lamida a la marca — Una de las cosas que impusieron los razas pura fue el matarme por asesinar a su luna con mis propias manos. Pero, mi hermana ya para ese entonces se había casado con un lobo común y corriente, por lo que dejó con vida e hizo que me encerraran aquí.

Michael cerró los ojos de forma lenta, dejando pasar la lengua intrusa que se colaba por su cuello. Agarró los antebrazos de Eliot y dejó salir un gemido, se sentía tan bien.

— La torturé lentamente, y luego corte su cuerpo — bajó el bóxer del chico — Disfruté matarla y lo haría una y mil veces, si es necesario.

— Eres tan malo — enterró sus uñas en la carne del alfa, cuando Eliot le dio una leve mordida — No hagas eso.

— Pero si te gusta, puberto — abrió las piernas del chico e hizo que quedaran envueltas en su cadera — Mira como estas, te hablo de la muerte de mi madre y tú te existas a más no poder.

Michael le iba a reprochar para que se quitara de encima, pero el alfa mayor fue más rápido y lo besó duro, sensual y salvajemente. Michael se movió un poco rozando su virilidad con la del alfa. Distracción que aprovechó Eliot e introdujo uno de sus dedos dentro del chico en orificio del chico.

— Oh... — Michael dejó salir un jadeo bajo — Sácalo — alejó su boca de la Eliot — Por favor, sácalo.

— No — comenzó a moverlo — Lo estás disfrutando, no puedes negarlo.

— No, por favor sácalo — lo miró con ojos suplicantes — No quiero, va doler, estoy seguro.

— No, no va dolerte — dejó un beso en su frente — No soy igual al guardia de la revisión, puberto — le guiñó un ojo y comenzó a mover el dedo rápidamente, escuchando los gemidos del chico — Soy peor — sacó el dedo, dejando a Michael frustrado — Te quedas con las ganas, puberto, malagradecido.

— No puedes hacerme esto — lo empujó — Soy tu alma gemela, debes de complacerme en lo que te diga.

— Se escucha tan hermoso escuchar salir esas palabras de tus labios — tocó los labios del chico, y éste le dio un manotazo — Eres mi chico y puedo hacer lo que desee contigo.

— Si piensas que te voy a rogar, alfa estúpido, estás muy equivocado — gruñó, y se bajó de la cama para tomar el bóxer que Eliot le había quitado, recibiendo una nalgada — ¡Hijo de perra!

— Cuida esa boca, mocoso — se puso de pie — Nos vemos a la hora de la cena, puberto. El omega de Zeus vendrá ayudarte con unas vendas, recuerda no llegar tarde.

— Que te den, estúpido alfa, aprovechado — se acomodó el bóxer.

— Créeme que será a otro a quien le rompan el culo — le guiñó un ojo, y salió de la celda, antes de que Michael lo matase.

Era sumamente divertido verlo enojado y más aún el que tratara de manipularlo a su antojo algo que lograba hacerlo reír en la mayoría de sus intentos.

— Hola... — la voz y el olor de un omega asustado se coló por la celda, llamando la atención de Michael — Eliot me ordenó que viniese a curarte las heridas.

— Si, ven — le sonio, sin mostrar los dientes — Entra y cierra la puerta. Aquí hay algunas cosas que puedes usar.

— Si — asintió e hizo lo que el alfa le ordenó — Sólo las revisaré, creo que Eliot no quería dejarte en la enfermería solo.

— Ya me imagino — bufó y ladeó el cuello — ¿Es muy fea? Yo creo que lo es, nunca pensé tener una marca así.

— No se ve fea — prosiguió a desinfectar la herida — Parece como si alguien la hubiese la hubiese lamido para que sanara más rápido.

— El alfa estúpido lo hizo — rodó los ojos — Pero todavía duele como el infierno.

— Es un raza pura, obviamente debe de doler — rió — Es muy grande, durará más el dolor, pero estoy seguro de que esta noche podrás dormir bien.

— Eso espero — subió y bajó las cejas — ¿Por qué tiemblas de esa forma? Pareces un perrito mojado y abandonado.

— No me gusta estar cerca de los alfas — confesó — Detesto tenerlos cerca, me dan miedo.

— ¿Por qué razón te dan miedo?

— No la pasé muy bien en mi primer mes aquí — dijo, triste — Hasta que apareció Zeus, era estar con él las veces que sean necesarias o dejar que cualquier alfa me tocara... prefiero a Zeus que cualquiera.

— ¿O sea que te violaron?

— Uh... si — se encogió un poco — No me gusta hablar sobre eso.

— ¿Ese alfa te trata bien? — Se aclaró la garganta — Digo, cuando tienen sexo.

— Si, si — asintió, rápidamente — Es muy suave y paciente conmigo, es sólo que siento pánico cuando vamos a tener sexo que termino llorando... sólo bloqueo los sucesos que pasaron y no hay problema.

— Si tú lo dices — murmuró — ¿Falta mucho? Me duele el cuello y el estar en esta posición no ayuda mucho.

— No, ya terminé — colocó una pequeña pinza para que sujetara la venda — Se ve que Eliot está sufriendo bastante el tenerte aquí y no tocarte.

—No lo hará y si piensa que dejaré que me toque de la manera que quiera está equivocado — se puso de pie y tomó el pantalón del uniforme de la prisión — Vamos, tengo mucha hambre.

— Sí, sí. Vamos — rodeó el brazo del alfa, y lo rodeó — No me gusta nadar sólo.

— Me di cuenta — bromeó — Estás con la única persona de la prisión que busca los problemas en un pestañeo.

— El señor Eliot me lo dijo — susurró, y se apegó al cuerpo del Michael cuando un grupo de alfas pasó por donde ellos estaban — Me dijo que tratara de evitar que te metieras en problemas antes de llegar a la cafetería.

— Como amo a ese alfa estúpido y pedófilo — se llevó una mano al pecho — Es tan considerado con su alma gemela, que me dan ganas de follármelo duro y salvaje.

— Dudo mucho que él se deje follar por ti — abrió la puerta de la cafetería — Creo que será otro.

— No dejaré que Eliot me folle como tiene planeado desde el primer día — se puso en la fila.

— Verás que termina convenciéndote — tomó la bandeja — ¿Te sentarás con él?

— Obviamente — caminó hacia la mesa con la bandeja del chico, ya que éste parecía no querer soltar su brazo — Tengo que decirle que acabo de romper un récord — colocó la bandeja del omega al lado de la de Zeus y la de él junto a la de Eliot — Llegamos, sanos y salvos.

— Me sorprende — dijo Zeus — Eres la única persona en éste lugar que busca los problemas.

— Es que soy irresistible hasta para los problemas — dijo, con orgullo — Estuve pensando en algunas cosas, Eli — se acercó al alfa a su lado — Como ya estoy marcado y tú no...

— No vayas por ahí, puberto — lo cortó.

— Esto será digno de ver — dijo Zeus, comenzando de comer junto con el omega, sin alejar la mirada de ambos alfas.

— Claro que si — bebió de su zumo — ¿Sabías que yo también tengo que marcarte?

— No dejaré que hagas algo como eso, estúpido puberto — lo encaró — Ese no es parte del trato.

— Tú haces tus reglas y yo las mías, estúpido pedófilo — también lo encaró — Me marcas y se supone que yo no debo de hacer lo mismo. En el trato que teníamos cuidabas mi trasero a cambio de sexo... y terminé con una marca en el cuello, bien pendejo que quedo...

— Es bueno que lo sepas.

— Veremos cuanto te dura tu perfecto cuello sin mi marca — se alejó un poco del alfa — Buen provecho.

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