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Secretos entre sábanas {Libro #7 Y. F. E}
Secretos entre sábanas {Libro #7 Y. F. E}
Author: Verónica Medina (Nashell1D)

Sinopsis

Secretos entre sábanas {Gay} {M-PREG} {Libro #7 Y. F. E}

Mathew, el hermoso alfa que protegió a su madre de un posible crimen. Mathew, el tierno alfa que a la edad de cinco años aún mojaba la cama.

Pero, eso es cosa del pasado. Ahora es todo un hombre con un mundo por el cual debe de descubrir cosas y una de ellas, es que no siempre los alfas son los que dominan en la cama.

Kyle, es un omega que ha pasado por tantas cosas en su vida para lograr a donde está, que le pondrá un alto a cualquier alfa que se interponga en su camino.

Mathew trata de esquivar a ese sensual omega, pero éste tenía otros planes para él y uno de ellos es tenerlo debajo de él, pidiéndole más y más.

 Adelantos:

Se jodió, se perdió, se fue, se marchó, lo abandonó y... todo lo anterior que podía estar relacionado con las cosas de la dignidad para poder quitarlo o empujarlo lejos de él, pero fracasó rotundamente. Dejó que éste lo besara durante unos minutos más, que fueron placenteros.

Se concentró en el olor del omega, y dejó salir un suspiro lleno de decepción al no percibir el olor de su omega misterioso en él. Tenía tantas esperanzas en que su sentido de lobuno lo ayudara, pero se equivocó rotundamente.

— Así que soy una decepción para usted —se alejó unos centímetros — Eso acaba de herir mis sentimientos.

— No, no es eso — respondió, rápido — Es que... no es nada relacionado con usted.

— ¿Entonces porque se alejó? — Ladeó la cabeza — No me diga que es...

— Es algo que no pienso decirle por nada en el mundo — masculló.

— ¿No cree que merezco saber porque no lleno sus expectativas? — levantó una ceja.

— ¿No cree que está muy cerca de mi? — exhaló.

— ¿Por qué estás tan nervioso? — colocó ambas manos a cada lado de la cabeza del menor.

— Usted me da miedo, siempre me ha dado miedo — tragó en seco — ¿Por qué no se aleja?

— ¿Y si no quiero hacerlo?

— ¿Y si me sigue besando?

— Esa sí que no me la esperaba, joven Hilton — se acercó un poco más, rozando sus labios — ¿Por qué cree que lo besaría otra vez?

— Yo... lo siento — susurró, bajito — No debí de decir eso, estuvo mal hacerlo.

Vítale tomó posesión de los labios de Mathew, sosteniéndolo por la cadera, y alejándolo de la puerta no sin antes asegurarse de que la puerta estuviese cerrada con seguro. Quitó la mochila del alfa y la dejó en el piso, llevándolo hacia escritorio y dejándolo sobre éste.

— Alto ahí — lo detuvo — ¿Qué se supone que va hacerme?

— Nada que no te hayan hecho antes, ¿No es eso lo que deseas?

— ¿Cree que soy una clase de puta gratuita? — gruñó, empujándolo hacia atrás — Ya se me hacia extraño el que me besara, usted lo único que desea es joderme por completo y así tener una razón más para expulsarme de la universidad.

— ¿Quién dijo que deseo expulsarte de la universidad? —Rodeó el escritorio y se sentó en la silla, colocando su brazo sobre el abdomen del alfa — No eres el peor alumno que he tenido, tu coeficiente intelectual no es el mejor, pero ahí estás. Tu único defecto es que te distraes con tu teléfono en mi hora de clase y eso me enferma.

— No tiene porque tomársela conmigo cada vez que me ve — levantó ambas cejas — Se supone que debe de ser un profesor comprensivo, pero sólo se la pasa dándome sermones injustificados a cada rato.

— Me saca de mis casillas cada vez que lo veo — respondió, como si nada — Sólo procure mantener su teléfono apagado en mi clase, y nadie saldrá herido.

— Usted procure tomarse una taza de café antes de salir de su cas ay nadie saldrá herido — se sentó, y quitó la mano de Vítale de su cuerpo — ¿Por qué es tan duro conmigo? ¿Hice algo mal cuando pisé su salón de clases?

— No voy a responder a eso...

— Ahí está otra vez — gruñó, bajándose del escritorio — Siempre arruina el momento con sus cosas y la verdad es que me tiene harto.

— No puedo decir lo contrario a sus palabras — se aclaró la garganta — Que tenga un desagradable resto del día.

Mathew apretó los puños, asintió saliendo del aula con su mochila. Deseó darse un par de nalgadas él mismo por ser tan débil y dejarse besar de esa manera por su maestro.

*****

—Que no me estoy muriendo... todavía, papá — se golpeó loa frente — Nadie sabe que soy tu hijo y que también soy un raza pura, deja el drama.

— No estoy haciendo ningún drama, ¿A qué alfa se le ocurre ser el pasivo en una relación?

— Estás tú, está el primo Damon, estoy yo...

— Si, ya entendí — lo cortó — ¿Pero seguro que no tienes ningún tipo de fiebre?

— Que sí, si tu nunca la has tenido, ¿Por qué debo de sentirla?

— ¿Te has protegido?

— Si...

— No te oyes muy seguro de tus palabras — dijo, serio — Ya no te molestaré más sobre eso, espero que vengas a visitarnos.

— No iré en mucho tiempo, tomaré clases de mandarín en mis vacaciones, por lo que supongo que será ustedes los que vendrán por mí.

— Los gemelos están yendo a la escuela y eso es algo imposible ahora — el alfa menor puso los ojos en blanco — No me pongas los ojos en blanco.

— No tienes pruebas de que lo hice.

— No tengo pruebas, pero tampoco dudas — ambos rieron — Ya me tengo que ir, te amo y feliz cumpleaños.

— Gracias, papá. Espero verlos pronto.

El alfa menor vio la hora en su teléfono, dándose cuenta de que era media noche.

— Feliz cumpleaños a mi — suspiró, sentándose en la cama — Quiero estar en mi casa... — la puerta de la habitación fue tocada con bastante fuerza, y él se levantó con pasos vacilantes.

— ¿Me puedes abrir la puerta, pequeño alfa? — La voz de su omega misterioso le hizo presente — No deseo que alguna persona me vea entrar aquí y nos descubran.

— ¿Qué estás haciendo aquí? — abrió la puerta rápidamente, miró hacia ambos lados cuando el omega entró.

— En la página en la que nos cocimos salía tu fecha de cumpleaños y quise venir a verte — vio el seño fruncido del menor — No iba a venir con el rostro destapado y así matar la atracción sexual.

— La sigues matando cada vez que nos vemos y la tienes — se cruzó de brazos — No entiendo si sólo has venido de paso o a algo más.

— Vine a darte tu regalo de cumpleaños — lo empujó hacia la cama — El cual será soy yo.

— ¿Qué?

******

— El día de hoy está más hermoso, profesor Vítale — Mathew colocó sus manos sobre el escritorio — Otro cuatrimestre más y no veré su estúpido rostro en todo mi vida.

— Las cosas que dice son tan hermosas que me llenan de vida — ladeo la cabeza — ¿Ya sabe usted que hará después de graduarse?

— Iré a pagarle al decano para que lo saquen de aquí — sonrió, con superioridad — Así ninguno de nuevo ingreso lo verá jamás.

— Lamento decirle que eso no será posible, y que tampoco podrá salir en el próximo...

— Tomé el doble de las materias — lo cortó — Saldré el próximo cuatrimestre y mis plegarias serán escuchadas por satanás.

— Usted y su boca tan asquerosamente vulgar.

— Lamento decirle que ya falta poco y lo mejor de todo es que en mi discurso de graduación hablaré por todos los estudiantes que hemos sido víctimas de su pésimo humor — entrelazó sus dedos sobre la mesa.

— ¿Seguirá retándome?

— Estoy a nada de hacerlo... pero no me arriesgaré a que me haga algo.

El profesor suspiró pesadamente y se dio la vuelta caminando hacia su escritorio después de apagar las luces para que pudieran ver un documental sobre el tema a tratar.

— Mamá... — escuchó Aiden — Terminaste golpeándome.

— Mathew... pequeño alfa — Aiden abrió la maleta — ¿Qué haces aquí?

— Vine a salvarte — dijo, con obviedad — Pero me golpeaste.

— No sabía que estabas ahí dentro — le sonrió — No vuelvas a aparecerte de esa forma.

— Lo siento, me asusté cuando vi que no regresabas y que las gemelas recogieron tus cosas — abrazó a Aiden — Tengo el teléfono de papá — Aiden lo tomó de inmediato.

— Eres un alfa muy inteligente...

— Alguien viene — Mathew tomó el teléfono nuevamente — Llamaré al tío Mikel.

Aiden cerró la maleta y la colocó debajo de la cama, junto con la otra.

— Tu comida, espero que sea de tu agrado — Nicholas le dejó un plato en el suelo — No te acomodes mucho, tu hermano te hará una visita.

— Se pueden ir a la mierda — Nicholas lo miró de arriba hacia abajo, y luego salió — Mathew, bebé.

— Sácame de aquí, mamá.

— ¿Llamaste a tu tío Mikel? — El menor asintió — ¿Qué te dijo?

— No responde — hizo una mueca — Llámalo tú.

— Hola — el omega sonrió, sin mostrar los dientes.

— ¿Qué está pasando? ¿Por qué te fuiste? ¿Sabes dónde está Mathew?

— No me fui y si donde esta Mathew — puso la cámara hacia donde está el menor — Nicholas me trajo aquí...

— ¿Esa es la voz de Aiden?

— Si, ven a ver — Mikel le pasó el teléfono a Frederick — Tu diciendo que Mathew era tonto por meterse en una maleta, y mira ahora donde está...

— Déjate de juegos — gruñó Frederick — ¿Qué te dije la ultima vez Mathew?

— Pero, papá... — gimoteó el menor — No me hagas esto ahora.

— Después hablaremos — caminó hacías su oficina — Busca la computadora que usamos la otra vez para saber donde estaba mi hermano, Mikel.

— Sí, señor — Frederick rodó los ojos.

— ¿Dónde están?

— Creo que en una granja, no estoy seguro — hizo una mueca y se puso de pie — No sé a dónde nos trajo Nicholas, nos encerraron en una habitación y me trajeron comida, todavía no saben que Mathew está aquí...

— ¿Te encerraron?

— Mi hermano sigue con vida, ustedes los raza pura son una caja de sorpresas cuando se trata de algo... se suponía que Eliot debió de cortarle... — miró a Mathew — Eso que lo hace hambre y morir desangrado, pero fue con alguno de ustedes y ya no sé.

— Ya me imagino con quien fue — bufó — Pero, ¿Están bien? ¿Tú y el bebé, todo bien?

— Si — volvió a sonreír para que Frederick lo viera lo que en verdad ocurría.

— Mamá, viene alguien...

La puerta se abrió y Aiden sólo tuvo tiempo de esconder el celular detrás de la ventana, pero fue tarde cuando se dio cuenta de que Mathew estaba junto con él. Nicholas y su hermano estaban en la puerta con rostros llenos de sombro, estaba más que claro de que no se esperaban el ver a Mathew con él.

— Sabia que ese olor debía de venir de algún lado — Nicholas entró de lleno a la habitación, pero nunca de éste bastardo — Pero esto hará las cosas más fáciles para mí.

— No te atrevas a tocarlo — colocó a Mathew detrás de él — O no respondo.

— No puedes hacer nada — se posicionó frente a él — Es mi hijo, y yo seré quien lo rescate en medio de la lluvia cuando las cosas se pongan complicadas.

— Eso está por verse, pedazo de mierda... — su rostro dio un pequeño giro causándole un fuerte dolor en su cuello — Me llevaré a Mathew, tú quédate con tu hermano... y haz lo que te pedí...

Su recuerdo se vio interrumpido cuando su pupitre fue golpeado con una regla de metal que le hizo dar un salto en su lugar.

— No inicia el ciclo escolar y ya anda en la luna, joven — Mathew tragó en seco — Se queda después de clases, le mostraré que no debe de quedarse dormido en mi clase si es que desea seguir aquí.

— Entiendo, profesor. Gracias por su amor y paciencia con sus estudiantes — respondió, con una sonrisa de boca cerrada — También lo amamos.

— Porque me ama tanto, lo quiero después de que se termine mi clase en su silla para esperar su primer castigo del cuatrimestre — la sonrisa de Mathew de borró — También los amo a todos gracias a usted.

El alfa apoyó su mejilla en la palma de su mano y se quedó mirando a la nada, mientras todos los papeles eran lanzados sobre él. Ni siquiera tenía una sola clase con sus demás amigos, porque estos tuvieron la suerte que tanto deseaba de poder tomar esa materia con otro maestro.

El timbre del cambio de clases sonó y todos los estudiantes recogieron sus pertenecías saliendo del salón de forma rápida. Subió los pies en el pupitre, y comenzó a jugar con su teléfono mientras esperaba a que su profesor decidiera decirle algo.

Él no era un alfa que hiciera enojar a las personas, todo lo contrario. Siempre los respetaba, pero con ese ser humano era otra cosa. Le gustaba verlo enojar y tratar de ponerlo todo a su favor.

— Baje los pies de ahí, esto es no es el patio de su casa — le quitó el teléfono y los pies del pupitre — Déjese de estar como esto fuese el lugar de su recreamiento.

— Se que me extrañó durante un mes — apoyó su mentón en ambas manos — ¿Para qué estoy bueno?

— Para darte unas buenas nalgadas — los ojos del alfa se abrieron como platos — Póngase de pie.

Mathew se levantó de la silla esperando a ver el anciano que iba a hacerle. Vio al Omega caminar hacia él y tocar su rostro suavemente, para el alfa menor esa corta caricia lo hizo sentirse relajado pero trató de disimular y carraspeó su garganta.

— Profesor, estoy esperando que me diga que debo hacer — Mathew lo miró feo — me quiero ir lo más rápido posible su sola cercanía me da como... — hizo una dramática pausa — Hm, ¿Cómo lo diría? ¡Asco!

Al Omega mayor le dio tanto enojo que no pudo contenerse y agarró fuertemente los brazos del menor y lo estampó contra la pared que estaba detrás de él.

— Vamos a ver qué tanto asco es que te doy — Estampó sus labios contra los del menor, el cual no respondía el beso apenas Mathew intentó tomar aire, él aprovecho en meter su lengua en la boca del contrario.

Mathew al sentir la lengua de su profesor profanar su boca sin que él pudiera contener un gemido salió de su boca y mando al carajo todo a pesar de que sabía que el que iba a sufrir sería él, quiso disfrutar de ese momento que aunque lo negará quería que fuera eterno porqué si su alfa aclamaba cada vez que podía a éste anciano.

El alfa menor quería sentir el olor del omega, para serle fin a sus sospechas, pero cuando llegó a ese punto, un olor desagradable llegó a su nariz sintió su estómago dando vueltas y cuando levanto la vista para ver lo, no alcanzó apartarse de él cuando el vómito fluyó sin querer de su boca cayendo encima del mayor.

— ¡¿Mathew, que mierda te pasa?! — Vítale sólo intentaba no vomitar el también tenía todo su pecho empapado — en serio que te pasaste, esto es asqueroso.

Mathew bajo la mirada no sabía lo que pasaba será que algo le había caído mal pero esa mañana no había comida más haya que una fruta, Mathew dio unos pasos atrás cuando la puerta del salón fue tocada.

— Profesor, en verdad lo lamento no se que... me pasó.

Tomó sus cosas y caminó hacia la puerta rápidamente, cuando iba a salir del salón quién tocaba la puerta entro chocando con alguien.

— Oh, lo siento, es que no me fijé y quería ver a mi... con el profesor Vítale.

Mathew miró a él Omega el cual bajó su mirada y Mathew no se contuvo y salió corriendo del salón con las manos en puños.

— Tiene pareja, ese estúpido ser humano tienen pareja y me besa — mascullaba todavía tenía que seguir vomitándole encima a ese maldito anciano. Se cree la gran cosa por ser mi maestro, lo denunciaré y luego lo mataré en frente de toda la universidad.

****,, 

— Deseo morirme — fue lo primero que salió de los labios de Mathew cuando se llevó un pedazo de pastel a la boca — Pero comiendo.

— Cada día estás más gordo, te lo digo desde el fondo de mi alma y corazón — dijo Archie, mirándolo asqueado — ¿Hace cuanto no vas al gimnasio?

— Desde que descubrí que la comida es el éxtasi que necesitaba para seguir viviendo como hasta ahora.

— Esa sí que no me la esperaba — dijo Luka, mirándolo del mismo modo — Apenas han pasado dos meses desde que inició el semestre y ya estas de esta manera, ¿Seguro de que no estás embarazado?

— Que no, el doctor me dijo que el estrés produce ese tipo de cosas — rodó los ojos — Además, la persona con la que me veo siempre dice que me veo bonito y eso es algo que cuenta para mí.

— Tu inteligencia sobrepasa mis limites — Luka se llevó dos dedos al puente de la nariz — ¿Qué ha pasado con Alexander?

— Terminamos, ya se los dije — se dio la vuelta en la cama — Las cosas no funcionaron entre ambos... él será marcado por su esposo el día de su boda y yo seré el que se quede solo teniendo sexo con cualquier omega...

— Seguirás siendo el pasivo siempre, ya lo sabemos — Archie espantó sus palabras — ¿Y te llevas bien con la persona que tienes sexo ahora?

— Sí... bueno no... Pasamos la mayor parte de tiempo discutiendo sobre cosas absurdas que nos decimos a diario, pero ya eso se volvió una costumbre entre ambos — se encogió de hombros — Pero ahí vamos como dos hermosos adolescentes, con la única diferencia de que es mucho mayor que y por once años.

— Ya sabemos de que el profesor Vítale abusa de tu inocencia después de clases, todos los días durante una hora o más — Mathew se atragantó con su propia saliva — No hay que ser nivel Dios para darse cuenta de que están juntos.

— No es nada formal, sólo han pasado dos meses y medio y las cosas deben de quedarse como están — se rascó la panza — En verdad estoy gordo.

— Has descubierto al continente americano al decir esas palabras — pellizcó su pezón — Pero debes de estar feliz de que te has liberado de un psicópata como lo era ese tal Alexander, y no te ofendas.

— Ni tanto — le señaló su mesita de noche — Ahí tengo más de ochenta cartas, hasta sabe de qué me acuesto con Vítale — se las pasó — Me da miedo el que me diga todas esas cosas, no puedo ni caminar sólo hacia la aquí en las noches por temor a que él aparezca y me haga algo.

— Da mucho miedo el tener que leer todas estas cartas — dijo Luka, sin despegar su mirada de ellas — ¿No se ha aparecido por aquí?

— No o eso pienso — se sentó — Sólo sé que las cartas llegan todos los días en diferentes horas.

— Debes de hablar con tus padres, ellos tal vez...

— No, en mi casa están.... están pasando cosas que no deseo que otra más se le sume porque soy un adulto que todavía sigue siendo un mantenido — se golpeó la frente — Es algo que no está en mis planes todavía... así que mientras mis papis estén vivos que sigan manteniéndome hasta los veinticinco.

— Sin duda hicieron un pésimo trabajo contigo — Archie lo sacó de la cama con un empujón — Debes de salir más a menudo de esta habitación... pareces un ratón de biblioteca con todos estos libros y con esa panza de gordo que sufre de mal de amores.

— Acabas de herir mis voltios — se llevó una mano al pecho — Siempre es lo mismo contigo.

— Sólo le pido a alguien que te de un golpe en la cabeza y que saque a pikachu de tu cuerpo, porque si no seré yo quien termine por matarte para poder sacarlo de tu sistema.

— Abrachito — abrió sus brazos él y lo abrazó por los hombros.

— Vete a bañar, jodido muerde almohada — Luka lo separó de su mejor amigo — Apestas a no sé qué, y en verdad deseo salir del campus a disfrutar de éste fin de semana largo.

— Me recuerda a la primera vez que tuve sexo con...

— ¡Mathew!

— ¡No me griten! — Corrió hacia el baño — Acaban de herir mis voltios.

— Destruiré esa película, acabaré con el productor para evitar una secuela — dijo Luka, recogiendo el desastre que su amigo había dejado en la cama.

Media hora más tarde, estaban saliendo solo con las cosas necesarias en sus bolsillos y hablando entre ellos. El alfa se quedó parada con los ojos entrecerrados, mirando en dirección hacia donde estaba Kyle y el mismo alfa de la otra vez conversando entre susurros.

No podía escucharlos por el ruido que había a su alrededor por los estudiantes que gritaban a todo pulmón sus cochinadas de la semana o le que harían. Sus amigos tomaron cada uno de sus brazos y lo arrastraron lejos de ellos pasándole por el lado. Una sonrisa llena de satisfacción salió de sus labios al sentir la mirada de ambos encima de él.

— ¿Hacia dónde vamos?

— Iremos a una fiesta que están haciendo en unas de las fraternidades — dijo Archie, subiendo y bajando las cejas — Nos divertiremos bastante.

— ¿Aceptan a los estudiante de psicología?

— Sí, ni que fuéramos la cosa rara que existe en el mundo — respondió Luka — Ahora disfrutemos de la buena vida que tenemos y sigamos siendo el trío fantástico.

— Vaya, vaya — el presidente de la fraternidad se colocó frente a ellos — Pero si es el niño sin filtro de psicología, ¿Se puede saber que haces aquí?

— Vine a meterte un palo por el culo — sonrió, sin mostrar los dientes — ¿Lo quieres ahora o después de la fiesta?

— También me complace conocerte, Mathew Hilton — rodó los ojos — Disfruta de la fiesta y no bebas mucho y tampoco comas, estás algo pasado de peso.

— Descuida, que no acabaré con tu refrigerador sino con tu dignidad cuando te la meta hasta el fondo — lo empujó — Es un gusto conocerte, Steve.

El alfa le dio una mirada llena de odio, y se giró hacia los demás estudiantes que iban llegando. Sólo podían entrar unas cuantas personas por motivo de que no era un lugar muy grande y que tampoco era público. Sólo los que estaban terminando la universidad o que pertenecían a algún deporte podían hacerlo.

Todo estaba en su mejor apogeo, llegaron en el momento en el que la mayoría de los estudiantes estaban bebiendo como si fuese lo único se supieran hacer. Él no se quedó atrás, tomó unos vasos que estaban en la mesa y se los tomó de un solo golpe.

Sus amigos se quedaron a su lado durante un largo rato, hasta que ambos desaparecieron y se preguntó si era que esos dos tenían un amorío oculto entre ambos y que luego le mentían con respecto a que se acostaba con diferentes alfas.

— Hola, Mathew — el mencionado ni lo miró — ¿Te la estás pasando bien?

— No.

— ¿Por qué tan cortante?

— Me caes mal, Steve, lo sabes. Pero, sigues molestándome en éste lugar y eso me enferma — dijo, como si nada — Somos alfas, no nos llevaremos bien jamás en la vida. Así que, búscate a quien molestar porque te partiré la cara si te vuelvo a ver cerca de mí.

— Por esa razón eres la perra de la universidad — se quedó en silencio — ¿Cuánto cobras por mamársela a Vítale para que no te expulsen?

— ¿Por qué no vas tú a preguntárselo? Tal vez decida hacerte un descuento por lo imbécil que eres — el otro alfa hizo una línea recta al escucharlo — Descuida, que para perra ofrecida estás tú.

— ¿Yo?

— Obviamente — le guiñó un ojo — Sino, no hubieses venido a preguntarme cuanto cobro por mis servicios de mamadas.

Sin más respuestas que darle, caminó hacia las escaleras con el vaso en la mano, no sin antes enseñarlo el dedo del medio a su querido nuevo amigo. Casi se ríe al encontrar la habitación de Steve en perfecto estado, como si fuese la cosa más sagrada en la fraternidad. Le dio un último sorbo a su bebida, cuando sintió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo caer en el piso, soltando el vaso.

Lo último que recuerda es eso cuerpo siendo sostenido por un grupo de la fraternidad, los cuales conocía muy bien y seguido de eso que no estaba con su ropa puesta y que golpe tras golpe llegaron hacia él.

— Esto le enseñará a Alexander que conmigo no se juega — las manos del alfa fueron amarradas al igual que sus piernas — Debes de amarrarlo bien, la droga que le puse en la bebida no tarda en hacer efecto.

— Debiste de esperar...

— No, ya me estaba cansando de verlo en mi habitación — lo lanzaron a la cama — Mira qué bonito te ves, Mathew. Con tu perfecto rostro lleno de sangre.

— Púdrete — le escupió en la cara, lo que sólo logró que recibiera otro golpe.

Lo último que vio fue a uno de sus mejores amigos en la puerta de la habitación, y que cuando fue cachado por los alfas, salió como alma que lleva el diablo.

— Te iré a llevar al colegio — le quitó la camisa del uniforme — Tu papá, me dijo que podía llevarte, recogerte y comprar algunas cosas — le col ocó todo de forma ordenada — Por lo que estuve pensando en darte un premio si te portas bien.

— ¿Un premio?

*******

— Todo tiene una explicación, pero quita eso...

— Habla, estúpido alfa — apretó el cuchillo a un más en su cuello — ¿Por qué razón nuestro hijo está en cinta, si hemos intentado que tú salgas embarazado? — Frederick se quedó en silencio — ¡Responde!

— Estoy tomando algo para evitar eso... y también consumo de tus pastillas — los ojos de Aiden se tornaron oscuros. No era una buena combinación, las hormonas y el enojo que éste tenía — Omega...

— ¿Ahora me dices omega? — comenzó a respirar rápido — Más de dieciocho años juntos, tratando de que esto funcione y me sales con esta estupidez de que tomas de mis pastillas cuando tenemos sexo para no quedar en cinta.

— Por...

— Y lo peor de todo es que usaste a Yeray — el filo estaba a nada de traspasar la garganta del alfa — Eres una basura de lo peor.

— Déjame explicarte...

— ¿En dónde está? — Frederick lo miró sin entender — Lo que tomas junto con mis pastillas, ¿En dónde mierda está?

— En la caja fuerte — murmuró, y Aiden se alejó, pero sin dejar de apuntarle con el cuchillo — ¿Qué piensas hacer?

— Lo usaré — puso la contraseña y sacó el pequeño frasco que tenía una buena cantidad de líquido amarillo — No te me acerques en lo que te queda de tu perra y miserable vida, Frederick. Porque juro por mis cuatro hijos que te mato.

— No puedes enojarte por eso...

— ¡¿Qué no me enoje?! — Frederick nunca había visto a Aiden tan enojado — ¡Me mentiste durante todos estos años sobre esto, sólo porque no quieres sentir dolor cuando nace una vida! ¡¿Y de esa manera no pretendes que no me enoje contigo?!

— No te lo dije porque no deseaba que te pusieras de esa manera conmigo, ¿Crees que es fácil para un alfa como yo el tener que quedar en cinta? — Abrió los brazos — Mira como está Mathew por ese omega, y ni siquiera está marcado por él. Te enojas conmigo por todo, ¿Y se supone que deseas que esté en ese estado?

— Eso no es una justificación — negó, con la cabeza — Al final de todo terminaste mintiéndome de la peor forma posible.

— Omega, no hagas esto más difícil — se acercó — Te lo pido, podemos arreglar esto sin la necesidad de que lleguemos a un extremo que no podamos arreglarlo.

— Pues arreglarlo tú, se lo diré a Michael, éste se lo dirá a Jacob y se les armará la grande por ser unos alfas mentirosos — abrió la puerta y salió de la oficina de éste.

Lo primero que hizo fue llamar a su hermano, decirle que por una imprudencia suya debía de alejar a Michael de cualquier teléfono, sólo para que Aiden no le fuera con el chisme de que descubrió que podían quedar en cinta.

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