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El Octavo Príncipe
El Octavo Príncipe
Author: Livi Ruiz

LA HISTORIA VICYL

Hace muchos siglos atrás, uno de los reyes más grandes de toda la sociedad celta, llamado Speirr, se dio con lujos y regalos por dioses que jamás llego a imaginar, pero para el aquello no era suficiente, el deseaba algo más, el deseaba poder vivir una vida lo suficientemente larga para seguir gozando de las virtudes los dioses, deseaba tener aquello que más que nada deseaba cualquier mortal, y aquello era una vida eterna, en lo que hablo con todos los dioses en medio de suplicas, rogaba a moringa a Brand e incluso a Dagda el dios principal de los druidas, todos con la única intención de que este le dieran la bendición de tener una vida eterna

De conservar todas sus riquezas, de ser poderoso ante todos, aquello era imposible para los dioses, estos le quería de sobremanera, pero lo que pedía no estaba en su capacidad, lo amaban, porque así era, los dioses ante sus ojos no había mortal más lleno de bendiciones como lo era el, pero no podían hacer tal cosa, el hecho de darle vida eterna a un  ser vivo era algo insensato, además de ser más que un bendición esto era una maldición, el rey ya arto de aquellos negaban una y otra vez a sus suplicas.

Se sentía devastado al notar que al parecer no había hecho suficiente para obtener tal regalo de los dioses, por lo que tomo la determinación que esta vez haría las cosas de manera completamente distinta, ya estaba harto de suplicas sin ningún tipo de retribución, estaba harto de rogar por algo que no le daría, por lo que objeto en llamar a todos sus súbditos y ya harto de que estos lo ignorasen decidió hacer algo drástico

Speirr tenía un plan y estaba seguro que no tendría fallas, no había duda que ellos lograrían su cometido, a lo que decidió llamar a un banquete a todos los dioses, aquellos más que extrañados por la inusual invitación después de aquellos enojos recientes del mortal, decidieron darle una oportunidad para limar asperezas, por lo que sin más aceptaron y aunque sabían que aquel estaba enojado por no conceder su deseo, en su corazón estaban completamente seguros que Speirr simplemente entendería que aquello no podría ser, el banquete se sirvió lleno de vino y música, ene l que todos esperaban con acacias a cada uno de los dioses, algo que ellos los tenía más extasiados, al ver como cada uno de ellos habían aceptado sus invitaciones con la única intención de mejorar los pesares del humano

Pero entonces antes de estos pudiesen tomar asiento para iniciar con la comida. Dagda observo a atentamente a aquel rey que tanto él como todos había mimado y estimado de sobremanera, pues lo que habían hecho ellos y sus sirvientes era una completa herejía, era un pecado, el jamás le perdonaría tal osadía y tal monstruosidad, Dagda lo observo lleno de enojo, ira e incluso decepción, aquel se encontraba lleno de tristeza ante algo tan poco humano, tal poco digno de aquel que ellos habían amado grandemente

No lo comprendía, le habían dado todo, belleza, poder, amor e incluso bendiciones inimaginables, ahora este hacia aquello como quien quería demostrar la falta de poder o incluso quien los trataba como si fuesen seres sin amor hacia aquello habían creado, Dagda estaba completamente herido hasta lo más hondo de su corazón, su favorito su gran privilegiado, lo había lastimado grandemente, pues aquella bendición que el hoy ofrecía ante él, como si de comida se tratara, el mismo la había enviado como su regalo más grande, con tal acción el mortal solo demostraba que no apreciaba su gran detalle y por esa única razón el dios se sentía completamente herido

--tú... ¿Cómo osas a invitarnos a comer en tu mesa, cuando tú y tus sirvientes nos incitan a comer a sus propios hijos? Actúan como bestias sin sentido, es más las bestias amarían a sus hijos y los protegerían, no harían lo que osas en hacer...--Dagda estaba tan enojado que sin pensarlo tomo la decisión que lo llevo a arrepentirse durante muchos siglos, pero aun así en aquel momento llevado por el odio decidió darle lo que tanto quería, pero con ello él le daría una cláusula más en aquel deseo tan macabro que anhelaba con todo su ser

--si tanto odias ser humano... pues que así sea... te condeno a ser odiado por ellos al saber quién eres en realidad, que tu vida eterna te acompañe en convertirte en bestias que es lo que en realidad son todos ustedes… que la vida se encargue de convertirte en el monstruo que tanto eres y que con los siglos te des cuenta de que más que una bendición, te doy una maldicen vicyl...--sin más, en aquel reino los aullidos invadieron aquel reino, dejando atrás cada uno de sus lugares invadidos de ahora bestias y no humanos, mientras que los dioses observaban algunos con dolor, y otros con lástima tal hecho, pues sin más que hacer estos decidieron dirigirse hacia los bosques en busca de un refugio. El dios lloraba aquella gran traición en su corazón por sentir que su humano favorito lo había traicionado de tal manera

De aquella forma los dioses decidieron que no interferirían más en la vida de los humanos, que estos viviera según sus designios y que los pequeños regalos que le darían seria por las fuerzas en las adversidades ante el dolor, no con la intención de verlos en un mundo lleno de sufrimiento, lo hacían para que estos fuesen fuertes, pues los humanos que ellos habían creado con tanto amor, solo eran seres llenos de egoísmo y envidia, además de un deseo incontrolable de tener más y más, una ambición que no llenaba sus corazones con nada que se le ofreciera

Por lo tanto lo mejor que ellos le podían ofrecer de ahora en adelante, sería la capacidad de escucharlos y rogar a que todo saliese bien, pues solo un ser fuerte sobrevivirá en aquella tan exhaustiva forma de vida que habían tomado cada uno de ellos, una vida en la que el más fuerte sobrevivía y el más débil solía ser quien más sufría

Los dioses partieron del mundo de los humanos, en aquel entonces y con ellos dejaron muchas nuevas normas de vivir en el mundo de los mortales para aquella nueva raza, en el que Dana la gran diosa de la vida o más bien conocida como diosa de la luna fue la encargada de guiarlos y enseñarles cómo vivir de una manera humana, además de ser la indicada de buscar en cada lobo una pareja destina creado así una manera armoniosa de que estos viviesen una vida larga sin tanto dolor invadiendo su corazón, pues como muchos dioses decía. Muchos de sus hijos no tenía la culpa de los actos de sus padres, era una lástimas que los lobos no pensaran de aquella manera, antes de llegar la gran guerra 

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