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Capitulo tres

El Vecino

Hace unos días  estaba en mi ventana, que para mí mala... Perdón, buena suerte, da a la perfecta ventana de mi vecino perfecto "sin nombre" aun después de tanto tiempo, no se como se llama , lo que se puede decir a lo literal. Estaba sentada en él Borde con los pies hacia afuera, los cuales chocaban con el filo de el ventanal de el.

Realmente no miraba directo a su venta aunque  él siga diciendo que sí, ¿saben lo que es estar pero no estar? Así me encontraba, según él, al asecho de una pizca de su abdomen perfecto.

Mi vecino es lo que se llamaría la encarnación de Thor, solo que con él pelo castaño oscuro casi negro por los hombros, ojos cafés, menos músculos y más arrogante..... No es un Thor, pero si debe ser canonizado como un dios.

Es como un M&M.  Mi chocolate preferido.

Es él pensamiento que pasa por mi cabeza cuando lo veo aparecer en su habitación, aun sin ser vista.

Sin percatarse de una fan improvisada.

¿Quién no reaccionaria, y saldría de la ensoñación?

Pues yo. Faltó que hablara para darme cuenta de que ya había sido vista.

  • Hola.

¿Un pobre hola?

¿Porque no me dice cruza la distancia y bésame?

Ok.

Ahora si me pasé.

  • Hola.

  • ¿Me espías?— su sonrisa me parece a la de sonriente, el gato de Alicia en el país de las maravillas.

  • Ni que fueras Matt Boomer.— le contesto. Siento como se me sube la sangre a la cabeza. Llevo tres meses viviendo aquí, nunca había cruzado palabra con mi suculento vecino. Unas que otras miradas pero nada supremo.

  • Sólo me falta el dinero y el nombre ¿no te parece? Ah, por supuesto exceptuando el gran detalle de que no tengo ni pizca de Gay.

Ósea ooookk.

Ya veo porque me llama a la atención este chico.

  • Si, ya noto el parecido. Solo uno que otro retoque, como por ejemplo, los ojos, el pelo, la cara, el cuerpo completo, por no hablar de su elegancia y gran fortuna. — dos pueden jugar este juego pienso y le sonrió inocente.

  • Muy directa. Me gusta. Por el tiempo que llevas mandando miradas furtivas, pensé que eras una nerd come libros. De esas que parecen ratas de laboratorio. – dice mi vecino sonriéndome también.

Me muero.

Que bello sonríe.

Con sus dientes blancos perfectamente brillantes. Parecen acabados de pulir.

Espera.

¿Me acaba de llamar nerd como libros?

  • ¿Hola? Planeta tierra llamando a la come libros – su voz era sensual y sugerente . — seguirás mirándome, por no decir violando mi intimidad o quieres entrar a mi habitación y matamos las ganas que me tienes? –sus preguntas me desconciertan.

  • Si ESTA  es tu forma de ser amigable, estas equivocado. No te ganaras las chicas siendo tan intenso. – Ni yo misma me creo lo que digo. Un tipo así es el sueño de cualquier adolescente o chica de mi edad. Esta claro que así es como conquista, con al soberbia pero bien conocida sensualidad innata.

  • Pues permíteme poner en duda tu criterio. – diciendo esto se quita la camiseta y recuesta su cuerpo a el ventanal.

Esto es INTENSO. 

Siento como se me sube la temperatura. Es imposible no mirarlo. Su forma relajada y sus ojos brillantes. Me tiene como polilla a la luz.

¿Para qué diablos se quitó la camiseta?

¿Se habrán encendido mis mejillas?

¿Se habrá percatado que soy una chiquilla que no esconde sus emociones?

Soy una joven de veintidós años con hormonas débiles, putas, sumamente calenturientas  y este espécimen se quita la camiseta?

  • Esto es lo que hay. Ahora mismo quiero que me estampes contra la pared, que me desnudes como una cualquiera, que me penetres con lo que se nota sabes bien como utilizar  y que mis entrañas te absorban hasta el último latido. ¿Este tipo de comentario es lo que esperas que te digan las adolescentes calenturienta? —dicho esta frescura , baje del.borde del ventanal y lo  cerré con demásiada fuerza. Caminé hacia la computadora que me observaba enfrente. Me senté en la silla, más bien taburete de bar  olor rojo chino que había comprado en una subasta para recaudar fondos para la biblioteca municipal y coloque mis maños sobre  el escritorio. Me temblaban como hoja de mata de mango en temporada ciclónica.

Hoy definitivamente necesitaba escribir.

No le di oportunidad  a refutar, ni a burlarse de mi intento de ser sensual y arriesgada. No sé ni porque o que me ínsito a decirlo. Pero se sintió bien. Es como hacer novillos un día de examen. Lo único que cuando llegan las notas a tus padres, toda la felicidad se esfuma.

Me siento de lo más falsa y estúpida. Yo no soy así. Yo no coqueteo. Cabe destacar que si insulto y hago bullying moderado. Sin inducción al suicidio. Por decirlo sencillo "me especializo en bullying gramatical y ortográfico" . pero en cuestiones de sexo? No sé nada. 

Cosas  que aprendo al leer solamente.  Porque en algo si tiene razón este tonto. Soy una nerd come libros. Ya rata oculta tras las  paredes. Leo tres y cuatro libros por semana, sin contras las tareas e informes de la Universidad. Estudió letras en la Universidad Estatal.

Ya que hace horas que no reviso mi correo electrónico decido ver si me entretenía el cerebro y me hacía no querer regresar a el ventanal a seguir tonteando con mi vecino, quizás eso me ayude a olvidar un poco la calentura que tengo en la parte baja de mi abdomen. Reviso la bandeja y como siempre, hay unos veinte mensajes de usuarios de mi blog, pidiendo libros en PDF o haciendo historias de sus vivencias con los libros. Solo uno me interesa. 

Ahí estaba.

Max  Marte.

Es mi amor virtual. Estoy perdidamente enamorada de este hombre. Tiene veintidós años y es lo que cualquier chica que ame los libros puede decir : el chico perfecto. Tenemos dos meses hablando. El vive cerca de mi casa, pero nunca nos hemos enviado fotos. Al parecer preferimos el anonimato amoroso.  Compartimos cada detalle de nuestras vidas. Es lo que más anhelo leer cuando llego de la universidad. Lo más doloroso para mi es pensar, que puede estar jugando conmigo, que quizás tenga novia y se esté burlando de mi. Es por eso que no he pedido juntarnos y conocernos físicamente. No he querido salir lastimada. Más lastimada de lo que siempre me siento. Hace dos meses me mudé a esta casa y lo primero que hice fue escribir sobre el libro que leía en ese momento en mi blog: preciosalectora.com. Por ahí comenzó todo con el.

Le tecleo automáticamente.

De: preciosalectora01@gmail.com

Para: soyunnerd17@gmail.com

Asunto: Re: como estas, primor!?

He tenido un día horrible que no quiero contarte. Dime de ti, ¿que has hecho?

ZOZO

Le doy al botón send y espero la respuesta.

Siento que engaño a Max.  Se puede sentir deseo por dos persona a la vez?. Mi vecino es excitante. Me provoca comérmelo, en cambio, Max... A quien aún no conozco es un ser sumamente dulce pero juguetón, siempre pendiente de mi. Lo único que se me ocurre es verlo y ya. El físico no lo es todo, pero necesito sacarme a mi vecino de cerebro.

De: soyunnerd17@gmail.com

Para: preciosalectora01@gmail.com

Asunto: Re: como estas, primor!?

Sabes que puedes contarme lo que quieras. Lo que te moleste puedes decírmelo. ¿A quién matamos?

PD: Debo tratar un tema importante contigo Primor...

¿Puedo llamarte ?

ZOZO+

Comienzo a sentir como el dolor inunda mi pecho de inmediato, se me aceleró el pulso y comienzo a sentir náuseas. Max nunca a querido llamarme. No hemos hablado por teléfono o móvil  NUNCA. Siento que el aire se escapa de mis pulmones, mi corazón comienza a llorar.

  • Me dirá que conoció a alguien. — me digo a mi misma en vol alta. Soy de las locas que cree que hablar en voz alta es tranquilizante. El problema es cuando andas murmurando en los pasillos de la universidad. 

Dos meses hablando y cuando ya estaba lista para conocerlo, deje  pasar mi oportunidad. Al parecer esta yerba no era para mi.

De: preciosalectora01@gmail.com

Para: soyunnerd17@gmail.com

Asunto: Re: como estas, primor!?

829—657—8880...

Lo envíe sin pensar. Dos minutos más tarde, sonaba mi celular...

  • Hola? — Mi voz sonó más temblorosa de lo que desee. 

  •  Amanda? — su voz era grave, seductoramente oscura. De esas que deseas te susurren en las noches mientras tienes sexo salvaje.

¿Yo pensando en sexo? ¿La gallina come maíz? Por supuesto que pienso en sexo desde que pienso en Máx. Tuve un novio de adolescente hace uno 5 años. Carl, era algo así como el primero en calentarme la oreja, subirme la falda y hacerme casi  mujer en su casa, para luego no responder mis llamadas ni recibirme en su casa.  Años después llevo el dolor en el pecho como el primer día. ¿La razón del casi? me asusté.  Como cuando estas en un precipicio y sabes que caerás, pero te acercas y alguien te empuja para consumar tu miedo. 

  • Hola, soy yo.  ¿Max?  — No sé para que pregunte. ¿Quién más llamaría a mi móvil preguntando por mí?

  • Así es primor. — Se me ablando hasta el último pelo de la cabeza cuando escuche el apelativo que me había puesto desde hace un tiempo.

Lo conocí en mi Blog. Me comentaba las entradas. Hasta que un día llegamos a una discusión vía comentarios sobre las cincuentas Sombras de Grey, decidimos hablarnos por correo y una cosa llevo a la otra. Ahora nos escribimos cuatro y cinco veces al día.

  • Ya tengo voz para el hombre detrás de los correos. — Le digo yo para apagar el silencio que ocupa la línea de mi móvil.

  • Me gustaría que la mujer detrás del correo tuviera rostro, ya que la voz me ha cautivado más que las palabras. — sentí como se me erizó cada milímetro de mi cuerpo. 

  • ¿Que es lo que tienes que decirme Máx? — la interrupción de mis eróticos pensamientos fue una de las cosas más prudentes que he me ha sucedido hoy.

  •  Me gustaría conocerte en persona, primor. Pensé que podríamos vernos hoy a las 4 y tomarnos un café en la pastelería Rose and Coffee del parque central. ¿Sabes cual es? — fue veloz al escoger sus palabras. Lentamente el candado que había trancado mi felicidad se fue zafando, respire lentamente sin saber que había estado conteniendo la respiración.

  • Me parece perfecto en realidad. — La idea de que fuera una simple cita me alegraba más que haber recibido un libro en mi cumpleaños. Quizás la vida me sonreía lo suficiente y podía llegar a ser más que un amor de email. Las divagaciones mentales son parte de mí. Consigo actualizar mi chip y agrego — Llevaré una blusa roja y el pelo en una cola. ¿Cómo irás vestido tú ?

  • No creo que sea necesario decírtelo. Me reconocerás  al instante primor. Pero te ayudare un poco, iré con playera verde neón. — Luego me dice — ve cómoda. Tengo planes.

Dicho esto cortó.

¿Planes?

Me paro automáticamente de la silla y voy a mi closet. Busco entre mis blusas la roja de lentejuelas en el pecho con la cual me siento sumamente cómoda y confiada. No la veo. Pasó las maños rápidamente por cada una de las piezas colgadas, no está. No la veo. No recuerdo haberla tirado al cesto  de la ropa sucia. Voy al otro extremo del closet y escojo lo primero que toco. Una blusa de hace dos años que me regaló mi madre para mi cumpleaños número veinte. Azul con tiros finos y una serigrafía que decía soy de libros no de parranda. Me había causado tanta gracia cuando la saqué del empaque y había leído el  mensaje. Mi madre me consiente aún.

Saco una falda negra en lether y unas botas negras que me regaló Emma el año pasado. Casi todas mis cosas son obsequios de mi familia. Todo mi dinero se va a los libros y la Universidad.

Faltaban unas cinco o seis horas para conocer finalmente a Máx. Miro el reloj en forma de conejo sobre mi escritorio y veo que son las doce del mediodía ya. Se me había ido el tiempo en un abrir y pestañeo de ojos. Las ansias por saber cómo sería, de qué color serían sus ojos o como sería su sonrisa al verme. Detalles con los que había soñado y esperado desde que comencé a involucrarme emocionalmente con él. Me até desde los primeros días. Sus textos me hacían tan feliz como un café recién colado en las mañanas. No se si le gustaría mi apariencia, no sé si siente lo mismo que yo en este momento. A lo mejor exagero en la necesidad de sentirme especial para alguien. Alguien con cuerpo esculturalmente tallado. Como barro para artista.

No sé si maquillarme sea correcto, a lo mejor no le gusta que las mujeres lo hagan, quizás es chapado a la antigua y piensa más en lo que hay en el interior. Camino al espejo del baño y me acerco lo más posible, no tengo espinillas hoy, lo cual es bueno considerando que sería terrible que me conociera como guayo de cocina.

  • Tranquila Amanda, no es como que vas a casarte. Es una cita. Has tenido varias. — las palabras sonaban huecas a mis nervios.

Salí del baño y me recosté en la cama, al lado de donde había colocado el vestuario de la esperada cita.

Treinta minutos serían suficientes para lucir descansada a las cuatro. Habían sido unos días difíciles, acababa de terminar los exámenes de la Universidad, esos parciales acabarían conmigo. Actualmente llevo seis materias, materias que hacen me quede despierta hasta las tres de la madrugada quemando pestañas y tirando paginas a la izquierda. Me entretuve mirando el techo estrellado que hace unos meses había comprado en una tienda de papel tapiz, las estrellas eran puntos diminutos, no esas enormes figuras puntiagudas que nos imaginamos siempre, más bien como inalcanzables figurillas sin forma definida. Inalcanzables como Max, así de lejos de que le agrade, aunque llevamos dos meses hablando y compartiendo gustos, informaciones básicas, como que vive en MeadVille, mi mismo barrio, sé que es hijo único y que su madre es madre soltera. Según tengo entendido la vida de Max no ha sido tan difícil, su madre se esforzó en darle lo mejor siempre, el sin embargo, solo se interesaba por cosas simples, como los libros. No sabía si estudiaba en la universidad ni nada por el estilo,  Todo lo contrario a mi desvergonzado y engreído vecino. Ese tipo era la personificación de la arrogancia.  Que me libren de que me atraiga más de lo que ya lo hace. Por eso mi afán de conocer finalmente a Max. De sacarme por una vez por todas a ese vecino odioso de miradas furtivas, mis miradas furtiva. ¿No estaré haciendo mal en sacar el clavo con otro clavo?, aunque en realidad el clavo de al lado no se puede llamar clavo, más bien acoso, planificación y alevosía  sabrá Dios cuantas más cosas. Cierro mis ojos e intento frenar mis ideas nerviosas y descarriladas. Intento descansar y no quedarme dormida más de lo planeado. Abrí los ojos solo para girar la cabeza  al reloj y ver que apenas habían pasado diez minutos. Tengo tiempo más que suficiente para conocer a mi desconocido pero conocido amigo con propuesta a más que amigo. 

Tres horas después abria los ojos más angustiada que cuando me dormi, El tiempo me había pisoteado como gusano de basura. Me levanto rápidamente y entro al baño, cinco minutos después ya estaba cambiada y con una coleta hecha. Eran las tres y cuarto. aún tenía cuarenta y cinco minutos para maquillarme y salir a la pasteleria. Esperaba no llegar sudada y desarreglada, no quiero que mi primera impresión fuera de una típica rata de biblioteca. Las palabras dichas por mi vecino esta mañana habían marcado mi cerebro, ahora los libros colocados en mi estante me sacaban la lengua y subían carteles diciéndome nerd. Me coloco frente al espejo del cuarto de baño y saco del botiquín mi escaso maquillaje, un polvo, un labial rosa pálido y un kit para pintar las cejas descoloridamente marrones que tengo, heredadas para mi mala suerte de mi madre. Mi piel es pálida considerando que soy de tez clara, mi pelo oscuro lo cual hace que me vea más pálida aun, mirándome al espejo me doy cuenta que solo me hacen falta los lentes para lucir como bibliotecaria joven. Lo único que agradecer a mi genética es la vision perfecta que tengo.  Aplico el labial pegajoso pero de sabor a fresa y me opaco un poco el brillo con el polvo. no uso máscara ni nada semejante, me abochorno y reprendo a  mi misma por estar perdiendo el tiempo intentando ser alguien que no soy. Coloco un poco de color en las cejas y miro mi obra de arte. 

Que patética. 

Cierro la puerta y recojo mi cartera azul de tiros verde y amarillo en los bordes, parecía un verdadera hippie. Luego de  girarme una y otra vez a el ventanal decido salir dando un sonoro suspiro. 

Alla vamos Max.

  • ¿A dónde vas? — me pregunta Emma al verme salir de mi habitacion. 

  • No te interesa. Dile a mama que estaré en la pasteleria frente al parque. ¿Papa a que hora llega? — Le contesto rápido y simple. 

Mi padre es un poco a la vieja escuela, nunca me hubiese dejado como esta el mundo, conocer a alguien sola, mucho menos si mi primer contacto fue por internet. Lo mejor que pudo pasarme fue no decirle a Max donde vivía. aunque vivamos en la misma calle, el misterio de saber que quizás nos hemos visto y no hemos sabido que éramos uno o el otro ha subido cierto grado de intereses en nuestra ciber—relacion.  A lo mejor mi padre tiene razón con la sobreprotección y obsesión compulsiva de desconfiar en desconocidos y más si son hombres, por no mencionar el hecho de no tener ningún tipo de información sobre con quien me veré. Procuraré hacer esto rápido por la salud mental de mi familia. 

  • No se a que hora llega, mama esta en el supermercado. Cuidate . ¿ok? —Su respuesta me desconcierta un poco, quizas Emma me conoce más de lo que creo. Talvez soy muy transparente o quizás ella escucha a través de las paredes mis conversaciones que se suponen son privadas. 

  • Siempre lo hago, Es solo una cita. — Le digo y me voy antes de escuchar lo que fuera a decirme. Emma para tener dieciséis años es muy avispada e intuitiva. 

Sali rapidamente de casa tomando el primer bus que vi. Me senté al lado de un joven de cresta como gallo y unos audifonos de esos gigantescamente vistosos, me acomode de forma rápida y el bus arranco Mis maños comenzaron a sudar. vi el reloj en acero color azul que siempre llevo en la muñeca desde los quince años que mi padre me lo regalo como símbolo de joven adulto. Hoy me sirve para ver la hora y recordar que debo mantener la cabeza fría ante decisiones difíciles, faltaban cinco para las cuatro de la tarde y yo aqui estancada en lo que parecía tapon de carnaval. Gire mis ojos como de costumbre al sentirme prisionera de los demás a mi alrededor, dependiente de las acciones de desconocidos. Es como me siento en la universidad cuando debo trabajar bajo asignación con grupos, grupos de personas que no tienen las mismás ganas de graduarse que yo, que no llevan el mismo nivel de intelecto o que simplemente la desidia los consume como cancer de higado. 

—¿llevas prisa? — La cabeza de zombi que llevo hoy puesta se giró como si anunciaran el ganador de la loteria. 

Mi vecino estaba ahí. En el bus. con su estupido pelo castaño oscuro desarreglado pero lucía como  peinado, al parecer sus maños paraban más alli que en los bolsillos o haciendo algo productivo. Estoy segura que no es más que un patético jovencito de esos que toman alcohol viernes, sábado y domingo y llegan resacados los lunes a las clases y que aun con su resaca monumental se siguen viendo excepcionalmente bellos. La baba comenzaba a salir mentalmente. 

  • Un poco si. — Le respondo de forma educada y escueta. Se con certeza que mis mejillas están notoriamente encendidas como manzanas rojas de navidad. Recode el momento en que le dije esta mañana que prácticamente queria que me estampara contra una pared. Al parecer en ese momento el reloj que llevo en mi muñeca no hizo acto de presencia y me dejo que me llevara de mis atroces y hormonales impulsos. 

  • Por cierto, He considerado tu oferta de esta mañana, lo malo es que hoy tengo planes, quizas manana nos podemos quitar las ganas. ¿Que crees?

Mierda. 

¿el acaba de decir eso en un autobus?.

Ahora mi cara está encendida completa. El tontamente tiene la sonrisa como gato con pescado recién robado.

Me sentí pequeña en el asiento, no quise mirar a todos lados para darme cuenta que los ojos de las personas estaban puestos en nosotros dos. Giré mi cabeza hacia el asiento de enfrente y decidi ingnorar cualquier intento de picarme que al parecer divertia a mi vecino.

Me sentia más desnuda que nunca. No se porque escogí esta blusa de tirantes para salir hoy. Siento sus ojos en mí como ave rapaz en desierto. Quizás por las palabras con contenido sexual de antes o quizás porque simplemente el me desnuda con la vista. 

  • ¿Adonde vas? —Escucho que me pregunta, justo antes de sentirlo a mi lado. Cada vello de mi cuerpo se erizó extendiendo la estática hasta el. Mire el reloj, eran ya las cuatro y cuarto. Mire por donde ibamos y me di cuenta que ya estábamos frente al parque. 

  • Aqui me quedo. Permiso. — Le dije parandome rapidamente y caminando a la salida .

 La brisa fresca me recibió acunandome como bebe recien nacido. Esta pequeña bofetada a la realidad fuera de la burbuja vecinal me ayudo a ir más deprisa directo a la pasteleria frente al parque, cinco zancadas para mi corta estatura de 1,56 fueron suficiente para sofocarme pero hacerme llegar más rápido. 

Coloque mi rostro un poco cerca del cristal para ver si Max me aguardaba dentro. No era asi. Quizas se había ido me dije a mi misma al ver que ya eran las cuatro y veinte minutos. A lo mejor estuvo puntual y no quiso esperar más. Para colmo de males, había olvidado por completo decirle que mi blusa no seria roja, sino azul de tirantes.

Que error. Gravísimo error. Garrafalmente absurda la idea de pensar que esto acabaría bien.

Ahora estaba aquí, parada enfrente a una pasteleria con bollos de mantequilla y café exquisito y sin un puto acompañante. Sin el acompañante previsto. Ese por el que me  estaba desquiciando. 

Decidí entrar a la pastelería y pedir algo para llegar, puesto que estaba sin laptop con una estúpida cartera de lado sumamente pequeña y sin que cupiera un diminuto libro de bolsillo. Que errores se pueden cometer cuando estamos ilusionados con esa persona que creemos es especial. Sé que llegue tarde, pero si el caso hubiese sido distinto yo lo hubiera esperado mínimo la vida. Talvez ahi radica la respuesta, no sentimos ni somos los mismos seres humaños. Me detuve delante del mostrador para codiciar todas esas hermosas y llamativas calorías con sabor a gloria. 

  • Me gusta el de chocolate relleno de más chocolate. Con una extra capa de chocolate. —¿No era suficiente con tenerlo de vecino? ahora me acosaba. Eso me pasa por esta de fresca. 

  • ¿Me persigues como hobbie o te sale natural? — Le contrarreste, justo al momento en que iba a responderme le hice mi pedido a la dependiente y por supuesto no incluía nada que tuviera chocolate, por más muerta que este por esos malditos y deliciosos bollos de chocolates con extra capa de chocolate y rellenos de chocolate queme observa en la vitrina, por algo mi dulce favorito es el M&M de colores.  Le ordene tres bollos para mi familia y tres para mi. Esta noche será difícil después de esta ausencia e insoportable desolación emocional.

  • Ni porque somos vecinos haces el intento de llevarnos bien. 

  • ¿Puedes alejarte un poco? Estas invadiendo mi espacio y dejas más que obvio tus ganas de llevarme a la cama.  — Vuelve el perro arrepentido provocando al diablo. 

  • No es un misterio y tampoco me avergüenza, pero como todo caballero te concederé espacio. — Sentí el frío en la espalda automáticamente se movió dos pasos hacia atras.

Me giré hacia él y vi que llevaba una playera color Verde neon..

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