La Oportunidad Para Amar
La Oportunidad Para Amar
Author: S. Dal Santo
1. “La Modelo Rebelde”

[ASIA]

Otro día arduo de entrenamiento, hago el último set de levantamiento de pesas y las dejo caer en el suelo para luego prácticamente tirarme junto a ellas e intentar recuperarme. Estoy agotada, me duele todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo y a Alonzo, esto parece no importarle en absoluto ya que tan solo me lanza la botella de agua para que yo la ataje en el aire.

—¡Asia, arriba! —exclama y yo tan solo le puedo mirar a esos ojos negros como la noche que tiene y negar.

—¡No puedo más! — me quejo.

Su mirada por supuesto es de reprobación, lleva sus manos a cada lado de su cintura y mueve su pie provocando un sonido sincronizado sobre el suelo — si no te la pasarás de fiesta, no estarías así de agotada y tampoco aparecerías en las portadas de revistas como la "modelo rebelde" — explica haciendo las comillas con sus dedos mientras dice esto último.

—Sabes bien que las cosas no son así. — intento defenderme.

«Si tan solo supiera toda la verdad…» pienso y sé que nunca podré contarle a alguien que no sea Bianca toda la verdad acerca de lo que me ocurre.

—Tú puedes decir lo que quieras, pero la prensa, los patrocinadores y la agencia de modelos no piensan lo mismo. — me advierte una vez más.

Resoplo ante sus palabras y entre una cosa y otra, me acuerdo de mi reunión con mi representante —debo irme, acabo de recordar que tengo una reunión con Pierre. — informo mientras me pongo de pie y me despido de él rápidamente para ir hacia las duchas del gimnasio al cual rara vez vengo, ya que suelo ejercitarme más en el que tengo en casa.

Ducha rápida para luego colocarme un pantalón corto color negro, una blusa de tirantes color blanca y sandalias haciendo juego junto con accesorios y un bolso perfectamente combinados. Salgo del gimnasio, voy al estacionamiento, me subo a mi auto, abro el techo panorámico de mi BMW X3 y aprovechando el increíble sol qué hay en este día de verano, conduzco hacia la oficina de Pierre escuchando "Calma" de Pedro Capo a todo volumen. 

«Gracias mamá por haberme enseñado español.» pienso y a pesar de la ansiedad, canto la canción lo más fuerte que puedo mientras que los bellísimos paisajes de Milán se pasean a mi alrededor.

Son pocos los minutos que tardó en llegar al lugar donde está la oficina de mi representante, estaciono rápidamente para luego bajar del auto y entrar al moderno edificio. Subo por el elevador hasta el décimo piso y una vez que bajo voy a la puerta de su oficina y golpeó.

En poco tiempo, su secretaria Kristen abre la puerta y me sonríe —Bienvenida Asia. —me dice amablemente.

—Hola Kristen, gracias, ¿llego tarde? —cuestiono mirando la hora en mi celular.

—Tarde como siempre Asia. —me interrumpe la voz de Pierre. Si otra fuera mi situación, caería rendida ante la belleza infinita de mi representante. Su porte francés, su cabello oscuro, y esa mirada profunda me pueden por completo, pero por temas de ética laboral y que es amigo de mi padre, el jamás ha querido pasar la frontera de nuestra relación laboral y en el fondo, lo agradezco. Dudo que pueda llegar a aceptar algo de su parte.        

—Lo siento, ¿de acuerdo? Es que estaba entrenando y se me ha hecho tardísimo, pero tu dirás de qué quieres hablar. — me justifico, pero sé que es en vano.

—Ven a mi despacho por favor. —me pide y se da la media vuelta dejándome ver su ancha y trabajada espalda la cual se complementa perfectamente con su trasero que honestamente, luce de maravilla en ese pantalón de vestir color gris.

Sigo sus pasos intentando sacudir mis pensamientos y una vez que entramos, cierra la puerta detrás de mí para luego ir del otro lado de su escritorio. Sin decir una sola palabra, me siento frente a él, cruzo mis piernas y le miró fijamente esperando a que hable.

—Asia, la situación no da para más. — me dice cortante.

—¿Qué situación? — pregunto intentando entender por dónde ira esta vez.

Él no dice ni una sola palabra, solo saca las últimas ediciones de unas cuantas revistas de tirada mundial de moda del cajón de su escritorio y las coloca sobre el mismo —Esta. — dice y sigo sin entender. —¿Ves todas estas portadas? — me pregunta y asiento. —¿Recuerdas que la agencia te hizo hacer las sesiones fotográficas para que tu fueras la modelo en la tapa de la revista? —continua.

—De seguro no les gustaron las fotos. — intento explicar y niega.

Para mi sorpresa, él saca las fotos de las sesiones de foto y me las muestra —¿Crees que las fotos que están en las portadas son mejores que estas? — me pregunta mostrándome una por una los resultados de la sesión —eres una de las modelos más hermosas de la actualidad, los diseñadores mueren porque vistas uno de sus modelos, pero no pueden con tu personalidad, no pueden lidiar con tus escándalos, con las notas que aparecen de ti en las revistas de chismes y con tus amoríos de fin de semana. —

—Sabes perfectamente que no tengo amoríos de fin de semana. — intercedo algo enfadada.

«Ojalá esto fuera verdad, de seguro mi vida seria mas simple.» Pienso e intento no mostrarme débil ante la situación.

—Eso no es lo que parece cuando te ven en un bar o un restaurante con uno de tus tantos amiguitos de turno. — me reclama.

—Pierre, sabes perfectamente como soy. —

«Bueno, quizás no tanto…»

—Lo sabía cuando eras esa chica inocente hija de uno de mis amigos que conocí en Berlín y comenzó a moverse en este mundo, pero ya no lo sé. — explica.

—¿Y qué es lo que quieres entonces? Ni tu confías en mí, si tu no lo haces, ¿Cómo consigo que la agencia vuelva a hacerlo? — contesto ya con rabia.

—Tienes que cambiar tu estilo de vida, necesitas ser una modelo como las demás, una que tiene una vida normal, que cuida su dieta, que duerme sus ocho horas y que mantiene una disciplina. —

—Una mujer aburrida. — digo con desgano.

—Una mujer madura. — rebate.

—Sabes que eso no es lo que quieren, ¿no? — comento. 

—Es lo que buscan las grandes empresas, eso de las modelos que causaban escándalos y que salían con cualquier hombre que estaba de moda no es el perfil que buscan las marcas con las que trabaja la agencia de Santibáñez, estas en Milán, aquí todo es elegancia en cuanto al modelaje. — 

—¿Y cuál es el perfil que buscan según tu? — cuestiono frustrada mientras me cruzo de brazos y me acomodo mejor en la silla.

—Has tu tarea, investiga y ponte a pensar que tipo de modelo quieres ser, al menos que quiera que la agencia termine tu contrato y regreses a Berlín. — me reta.

—¿De verdad? — cuestiono sin poder creérmelo.

Asiente —de verdad. —

—¿Si sabes que opinara mi padre de todo esto? ¿no? — cuestiono y si, es una amenaza.

—No vayas por ahí Asia. — arremete y se inclina un poco hacia mi —te aseguro que, si hablara con tu padre acerca de esto, él diría lo mismo que yo. —

—¿Tú crees? Que seas su amigo o creas serlo, no te hace saber qué es lo que él piensa. —

—Por supuesto. — insiste.

Intento calmarme y es que en verdad no quiero terminar lanzándole todos los papeles que tiene en su escritorio por el aire —de acuerdo, pensare en lo que me dijiste. — digo y sin más me levanto de la silla, me doy la media vuelta y me voy sin siquiera decirle adiós.

—¡Asia! — me grita antes que salga de la oficina y me doy la vuelta.

—¿Qué? — cuestiono.

—Esta vez es enserio, debes cambiar, de otra manera, la agencia cancelara el contrato y tu pasaras a ser una más de esas modelitos que estuvo de moda por un tiempo, tu elije. —

Lo miro intentando mantener la calma— ¿Nos vemos después de nuestras vacaciones y hablamos de esto o también debo cancelar mis vacaciones? —pregunto.

—Nada de escándalos. — me advierte.

Levanto mi mano izquierda —lo prometo. —

—Lo hablamos en dos semanas y espero ver un cambio para ese entonces, sino yo también dejare de ser tu representante sin importarme cuan amigo sea de tu padre. — amenaza.

—De acuerdo, nos vemos en dos semanas entonces. — respondo fingiendo mi mejor sonrisa, pero la verdad es que tengo muchísima rabia.

Salgo de la oficina e intento respirar profundo y así calmar todo esto que llevo por dentro —genial, mis vacaciones arruinadas en menos de media hora. — me digo de manera sarcástica —nada de fiestas hasta altas horas de la noche, nada de salidas con amigos a los cuales puedan confundir con novios y mucho menos citas. De ahora en adelante Asia Brauer, te toca ser la chica buena que todos quieren como modelo de sus campañas publicitarias. — me digo en un intento por convencerme a mí misma de este cambio radical que se me es exigido y que no va para nada con lo que necesito para salir delante de mí problema. 

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