Capítulo 7: Llegada a Australia.

“La amistad profunda implica el riesgo de dejarse conocer y abrirse.”

-Enrique Rojas.

Al despertar Kyoto dentro del avión privado de Xtars, se encontró con la (no tan) desagradable sorpresa de que estaba recostado en el asiento, sus almohadas eran las piernas de Melodi quien lo acariciaba tiernamente mientras dormitaba, eso enfureció a Kyoto.

-Te he dicho que tengas paciencia, el amor puede llegar si es que llega, tarde o temprano te darás cuenta de una de dos, si yo era el indicado o si era otro aquel que llenará tu corazón.

-Pues si pusieras tu granito de arena no sería mucho tiempo, además, quiero que seas tú el indicado- dijo la peli azul con una sonrisa.

-Ya el tiempo lo dirá, mientras tanto mantente al margen, ¿quieres?- dijo el chico con un dejo de molestia.

Melodi solo bajó la cabeza con tristeza preguntándose que había hecho ella para ser tratada así, nunca de los nunca había lastimado a Kyoto, pero por alguna extraña razón, él la trataba así.

-Oigan chicos, ¿Cuánto falta para llegar?- preguntó Kyoto sin interés, según.

-Estamos sobrevolando Sídney, Australia, de ahí tomaremos un vehículo con dirección al desierto, para así poder ir a por las mellizas Aura- dijeron los gemelos.

-¿Más chicas?- dijo el moreno ligeramente sorprendido.

-Así es- contestaron escuetamente los gemelos.

-Demonios, de veras que si en este equipo soy el único hombre me mato, en serio me mato- dijo el chico sin emoción alguna.

-Mínimo haz algo de drama fingido- dijo Ride.

-No puedo, ya lo dije, tengo mis razones…- contestó el azabache cansinamente.

-Sí, ya sabemos que tienes mucho dolor como para sonreír- contestó Rode escuetamente.

-Pero hay otra razón- añadió Ride.

-Cierto, si muestro emociones o sentimientos ante mis oponentes, esos mismos sentimientos se convertirán en mis debilidades, podrían aprovecharse de ellos para sacar ventaja- contestó Kyoto con seriedad.

-¿Para todos, incluidos tus amigos?- preguntaron los gemelos.

-El grupo de los 4 magníficos son los mejores representantes de la institución, nunca nos reunimos para comer, platicar, tomar alcohol, solo somos los mejores, tenemos al Rapero, la Bailarina, la Acróbata y el Dibujante, además, tenemos los títulos en los mejores deportes, Melodi en Nado Sincronizado, Soren en Artes Marciales, Natsuki en Gimnasia y Yo en Ajedrez, pero solo somos eso, como lo mencioné, los mejores-dijo Kyoto.

-Entonces no son tus amigos- concluyeron los gemelos.

-Ni siquiera conozco el significado de esa palabra- dijo a las espaldas de los chicos antes de retirarse de la cabina.

Melodi estaba sentada, reflexionando, era cierto, el grupo de los 4 Magníficos no eran más que “el arma secreta” de los torneos Inter escolares, pero nunca se reunieron como el grupo que eran, lo que era peor, iban en el mismo salón, eso debía facilitar las cosas entre ellos, tal vez no.

-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, Inverna-san- fue el gélido comentario de Kyoto.

-Deja de hablarme con ese respeto, dime Melodi- a ella le dolía aquella indiferencia.

-Sea como sea, ahora espero que me entiendas, no quiero nada que ver contigo, espero quede claro- fueron las palabras venenosas del azabache.

-No quieres exponernos, quieres protegernos- dijo la chica sin determinación.

-Así es, daría mi vida porque ustedes protejan el mundo- dijo el chico sin emoción.

-Yo daría mi vida por ti- agregó la chica.

-No

-¿Eh?

-No quiero… ser salvado… por una mujer… más que por machismo… es por amor propio, bueno, por orgullo, ni siquiera sé que es el amor propio- dijo el chico sin cambiar su semblante, muy típico de él, de pronto bajó la mirada- vamos, ni siquiera sé si es amor lo que siento por Sara o solo un capricho.

-Descuida, ya la verdad iluminará tus ojos- trató de animar Melodi.

-Gracias por tus palabras, de verdad- el chico decía fríamente.

-De nada, para eso estamos los AMIGOS- dijo la chica con una sonrisa.

Kyoto se levantó, no quiso saber nada más del tema, amigos, bah, si en el pasado estaban peleados unos contra otros, ¿por qué ahora ser amigos?, ya no entendía nada, su paranoia y su esquizofrenia no eran de mucha ayuda, al contrario, fortalecían la duda, aunque el desenlace era el mismo, tarde o temprano lo apuñalarían por la espalda.

-Hemos llegado chicos, el Aeropuerto internacional de Sídney está abajo, de ahí tomaremos un helicóptero para ir por el siguiente miembro- Dijo Ride.

-Abróchense sus cinturones, el descenso puede ser algo conflictivo- Agregó Rode.

Kyoto estaba al fondo de aquella nave, con la mirada seria, para variar, sin una mueca en el rostro, para Melodi eso era más doloroso que la falta de aire por la presurización, al ver a la ventana, en vez del Aeropuerto, se habían quedado en el gran desierto rojo que caracteriza a Australia.

-Lo sentimos chicos, este lugar era la auténtica parada, ya que las mellizas Aura están en esta localización, que pasen feliz noche- dijeron los gemelos.

Había pasado tiempo que no checaba su calendario, Kyoto Katekyo lo revisaba, para darse cuenta de que ese mismo día, era su cumpleaños, decidió salir a tomar aire fresco, no se esperaba a lo que venía.

-Feliz cumpleaños Kyoto-kun- gritaba una peli azul muy eufórica mientras le daba un abrazo.

-Gracias Inverna-san- contestó Kyoto con frialdad.

-¿Qué?, solo gracias, no esperas algún regalo, algo- pregunto indignada la chica.

-Bueno, en realidad no espero nada de nadie, ok, lo admito, espero algo de ti- dijo Kyoto.

-¿Qué?- preguntó Melodi algo relajada.

-Que te alejes de mí, si no es para cumplir misiones no te quiero cerca de mi- contestó el chico para levantarse y dirigirse a la zona de acampar de los gemelos.

Llegaron a una tienda de campaña donde, en efecto y para fortuna del frío Kyoto, los esperaban los gemelos.

-Kyoto-san, quítate tus pesas- dijo Ride con fastidio.

-Bueno, como digas, pero antes de quitármelas, ¿por qué debo hacerlo?- preguntó con seriedad el chico.

-Porque requerimos que uses tus habilidades al máximo, entre ellas tu rapidez- dijo Rode.

-Está bien.

El chico salió de la cabaña para quitarse unas marcas de su cuerpo, y en menos de 1 segundo estaba de nuevo adentro.

-¿Cu-cuánto ca-cargas Kyoto-kun?- preguntó Melodi impactada por la velocidad que había ganado el chico.

-Solo recibo peso de 40 kilogramos, me permite mejorar mi agilidad y resistencia, aunque me falta mejorar un poco mi rango, según mi sensei, debo tener una velocidad de 1 mach máximo.

-Tanta velocidad terminará por modificar tu masa corporal- explicó Ride- o bueno, eso dice la teoría de la Relatividad.

-E=MC2, es decir que energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado, no hay teoría que diga que a 1 mach sea una gran velocidad- explicó Kyoto con seriedad.

Melodi seguía impactada, con esos 40 kilogramos había alcanzado una velocidad de medio mach, aún estaba muy lejos de la meta, pero ese era un enorme avance.

-Bueno, los llamamos para la siguiente misión, las Mellizas Aura- explicaba Ride sacando dos cartas de información.-Atributo Viento y Cristal, Windy Blizzard, 16 años, creo que tú los acabas de cumplir hoy, Kyoto-chan- dijo Ride en burla.

-Precisamente, así como creo que quiero que confirmen algo, nunca me ha gustado que me llamen niño, ni pequeño, ni ninguno de sus sinónimos o traducciones, por lo que les perdonaré ese chan que han agregado a mi nombre.

-Muy bien, lo sentimos, bueno, ahora su hermana gemela, Atributo Psíquico y Cristal, nombre Mindy Blizzard, igualmente tiene 16 años, y son las guardianas de este enorme país- explicó Rode para después suspirar.

-Bueno, es hora de pelear por mi libertad, Melodi, haz equipo conmigo, Ride, por favor trae mi juego de ajedrez, esta misma noche cumpliré esa maldita misión.

Tal y como el moreno había requerido, se le llevó su juego de ajedrez, el chico de la enorme gabardina abrió el juego, acomodó solo 4 fichas, 2 reinas, un alfil y una torre.

-Bueno, de acuerdo a las ventajas y desventajas en movimientos de cada ficha he descubierto al menos 12 formas de vencerlas, de esas 12 solo 3 son útiles si no queremos matarlas- dijo como si nada el moreno, pero a los demás les dio escalofrío esa enorme honestidad.

-Ok- exclamaron los gemelos.

-Y otra cosa, quiero que Melodi se quede aquí, tengo la extraña sensación de que arruinará todo en un instante- dijo fríamente el chico.

-Pero yo soy de mucha utilidad, bueno, contra la chica que manejará el viento te podía ayudar- se trató de ayudar la peli azul.

-Pero hay una experta en ilusiones, he sabido que los que usan el atributo Psíquico manejan bien las ilusiones, podrían hacerme aparecer de cierta forma engañosa a tus ojos, mejor me retracto, no te necesito, Inverna-san- dijo el chico sin una pizca de sentimientos.

-Está bien, solo no tardes mucho- explicó la chica al borde del llanto.

Mientras tanto Ride y Rode solo secreteaban.

-Creo que ya sé el por qué no se llevan bien- dijo Ride en susurros.

-¿Por qué?- preguntó Rode.

-Es algo que va más allá de familias, algo así como un Romeo y Julieta, solo que los Katekyo aún no superan eso y los Inverna siempre buscaron una especie de alianza- dijo el chico de cabello plateado

-¿De verdad?- preguntó con interés el castaño.

-Kyoto, ceo que deberías llevar a Inverna-san contigo, después de todo, es un trabajo en equipo- dijo Ride.

-Está bien, vámonos Melodi.

La peli azul solo asintió.

Al salir ambos chicos los gemelos quedaron solos.

-Ahora sí explícame eso de Romeo y Julieta versión Katekyo e Inverna.

-Pues bien…

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