CAPÍTULO 16. ENEMIGOS

El señor Sebastián no se calló frente a las palabras de la señora Bella, sino las debatió.

—Tu hijo muy bien pudiera buscar manera de ser más serio en su vida privada y dejar de comportarse como un párvulo. En cuanto a la decisión de sacarlo de la presidencia de la empresa, reconozco ha dedicado y ha hecho un buen trabajo durante todos estos años atrás, sin embargo, ha sido con la ayuda de los muchachos; aunque ahora cuando se ha quedado solo por unas semanas, la tiene a punto del precipicio. ¡Se ha equivocado! No puedo dejar desplomar el legado de los Ferrari, mientras me quedo de brazos cruzados

—Pues tengo una objeción, yo también soy accionista de esa empresa, por ello tengo voz y voto en la junta de accionistas. Sebastián Ferrari, no tienes mi voto para destituir a Camillo. Si debo pedir una asamblea general para someter tu decisión al criterio de esa instancia, ¡Lo haré! A mi hijo lo defenderé con uñas y dientes. Por lo cual la des

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