8. Comenzando a sentir

[IKER]

Veo a Serena salir con ese vestido y pareciera que hubiera sido diseñado para ella, parece una diosa griega. Esa espalda al descubierto me ha vuelto loco y la verdad es que estoy tratando de controlarme y no besarla…

《Iker contrólate》 me digo a mí mismo. 《Apenas conoces a esta chica el día de hoy ¿y ya estas así? Esto no es normal, necesitas conocerla mejor, no es momento que te vuelvas a equivocar. Me intento convencer.

Me levanto de ese sofá en donde estaba sentado y tomo su brazo para hacerla girar y poder apreciar cómo le queda ese vestido de una mejor manera. La miro detenidamente y noto como se sonroja al verme hacer esto. La vuelvo a girar para que su espalda quede de frente a mí y me acerco lentamente a ella —Este vestido ha sido hecho para ti. — Le susurro, cosa que en realidad estoy creyendo en este momento. Al tenerla así tan cerca no puedo evitar apartar su largo cabello hacia un costado y depositar un beso en su cuello. Al hacer esto por fin puedo oler su fragancia de una mejor forma y es alucinante lo bien que huele. Me perdería en esa fragancia de su piel toda mi vida. 

— ¿Entonces este? — Me pregunta nerviosa.

— Si, me encanta como te queda. — Respondo entre mis nervios.

— Perfecto Iker, bueno ahora te encargas de buscar los zapatos también, ¿no? — Me pregunta y asiento.

— ¡Por supuesto! — Digo sonriendo.

Mientras ella se cambia, me dirijo a la sección de zapatos, y no puedo creer que esté haciendo esto. En mi vida había ido a comprarle ropa a una mujer, pero con ella no me molesta para nada. En cuestión de unos cuantos minutos, encuentro unos zapatos color dorado muy delicados que creo que le quedaran muy bonitos con ese vestido así que decido esperarla aquí para enseñárselos.

Una vez que ella sale del probador y se acerca a mi le muestro los zapatos— ¿Qué te parecen estos? — Le cuestiono.

— ¡Wow, Iker pero que gusto tan exquisito que tienes! ¿eh? Creo que quedaran genial con el vestido. — Me responde rápidamente haciendo que me sienta aliviado.

Ella toma los zapatos de mi mano y busca su talle y se los prueba. La verdad es que le quedan espectacular, y ya me empiezo a preguntar si hay algo que le quede mal, creo que la respuesta no. 

— ¡Me encantan! — Exclama con entusiasmo.

— No se diga más estos serán. — 

— Bueno entonces ya tenemos todo lo que necesito para estos días, vamos a pagar y nos largamos de este lugar. — Me dice riéndose.

— ¿Acaso no te gusta ir de compras como a todas las mujeres? — Averiguo.

— No en estos momentos cuando podemos estar haciendo otras cosas, ¿no crees? — Comenta y su respuesta me hace pensar en mil cosas a la vez.

— ¿A qué te refieres? — Averiguo con una sonrisa pícara.

— ¿Podemos estar en la playa conversando y conociéndonos, no crees? — Aclara y si bien no era eso exactamente lo que pasaba por mi mente, también me agrada.

— Me encanta la idea, entonces déjame pagar esto y nos vamos a la playa del hotel, ¿te parece? — Le dejo saber.

Serena— Me encanta la idea. 

[SERENA]

Iker termina de pagar el vestido y las sandalias y la cajera con una sonrisa nerviosa le entrega la bolsa. Ya por fin conseguí todo lo necesario para poder pasar estos días aquí en Miami junto a Iker. La próxima tendré en cuenta de traer más ropa extra por si acaso… aunque dudo que algo así vuelva a ocurrir. Menos mal que siempre llevo zapatos de más en mi auto porque nunca se las distancias o lugares en donde iré; cosas que me acostumbre por mi trabajo. 

Salimos del centro comercial, volvemos a la SUV negra en la que llegamos y así nuevamente me siento en el asiento trasero junto a Iker y Fernando maneja rumbo a el hotel. — Entonces empecemos con el interrogatorio para poderte conocer. — Advierte él. 

— ¿Qué tanto quieres saber, a ver? — Le digo entrecerrando mis ojos.

— Bueno lo primero sería tu edad, ¿no? No querría ir a la cárcel si eres menor de edad. — Bromea haciendo que suelte una carcajada.

— No te preocupes, no iras a la cárcel. Tengo 26 y para ser más exacta, nací casi 7 meses antes que tú. — Explico. 

— ¿¡Qué!? ¿Tú tienes 26 años? — Me pregunta como si fuera una locura.

— Si, ¿por? — Indago algo confundida.

— Es que pareces muchísimo menor. — Responde finalmente.

— Supongo que gracias por el cumplido. — Sonrió. —Y si, ya me han dicho eso, pero si tengo 26, espero que no te moleste. — Comento.

— Para nada, no te preocupes, entonces cumples años en... ¿noviembre? — Dice con dudas ya que pareciera estar haciendo las cuentas mentales.

— Si, 28 de noviembre para ser más exacta. — Explico.

— ¿Y qué haces? — Continua.

— Estudio y trabajo. — Respondo.

— ¿Qué estudias? —

— Bueno estoy iniciando mi segundo año en lo que se conoce como DBA; Doctorado en administración de empresas— Contesto con entusiasmo.

— Im-pre-si-o-nan-te. —Dice remarcando cada silaba y no puedo evitar reír ante su comentario.

— Bueno, ¿tiene más preguntas el señor? — Averiguo.

— Muchísimas más, pero te dejare descansar un rato de ellas, ya que hemos llegado al hotel. — Explica.

Conozco la zona donde nos encontramos ya que es donde siempre vengo cada vez que estoy en Miami. El hotel se encuentra en South Beach, y la verdad es bastante lujoso. Una vez que Fernando estaciona en el área de valet, bajamos de la SUV y nos encontramos en la recepción con Cintia, la cual me entrega las llaves de mi auto.

— Buen coche Serena. — Me dice sonriéndome.

— ¡Gracias!, es mi niño consentido. — Rebato sonriendo.

— Bueno, aquí tienes la llave de tu habitación, está en el séptimo piso al igual que la de todos nosotros. — Me deja saber. 

— Gracias. — Respondo y nos dirigimos al elevador, y en cuestión de minutos ya estamos llegando al séptimo piso ya que Fernando se había encargado de sacar todas las bolsas de la SUV y Cintia me hizo el favor de sacar mi bolso con ropa de mi auto y dejar todo en la habitación que sería la mía. 

— Bueno, entonces Serena vayamos a cambiarnos y nos encontramos en la playa en media hora, ¿está bien? — Me propone Iker y asiento.

— Perfecto, nos vemos allí en media hora. — Accedo y entro a mi habitación.

Es hermosa, tiene vista al mar, algo que me encanta… Aprovecho y tomo una ducha rápida para después ponerme mi bikini junto a unos pantalones cortos y una blusa suelta color blanco la cual he comprado hoy. 

La media hora se pasa rápido y llega el momento de bajar a la playa. Tomo el elevador, me dirijo al piso del hotel marcado como "LL" el cual tiene acceso a la playa, y cuando llego a la playa me lo encuentro a él tomando sol recostado sobre una toalla en la arena con su torso al descubierto. Es en este preciso momento donde descubro que la perfección existe y tiene nombre y apellido y por alguna extraña razón del destino o del universo tengo unos cuantos días para disfrutar junto a él y conocerlo mejor. 

Comments (1)
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Cecilia
Se supone que debería estar regresando a Orlando y mírala donde anda. De fin de semana con su ídolo. Que suerte
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