I do, más que un sí acepto
I do, más que un sí acepto
Author: Mainvillage
¡No leer si no han leído cásate conmigo!

Hola, esta novela es continuación de ¡cásate conmigo!, no se hagan spoiler y eviten leer si no han leído ¡cásate conmigo! por favor. 

Dos semanas más tarde 

Después de celebrar en interminables, largas y distintas posiciones, James y yo debíamos comenzar a afrontar el paso que habíamos dado ante nuestra familia y amigos, al final de cuentas ellos siempre han sido parte de nuestros mejores momentos, sin duda, este es uno de los momentos cumbre de la vida.

Miré a James lo más relajado alistándose para dormir, secó su cuerpo con la toalla, mientras se movía de manera grácil alrededor de la habitación, cepilló su cabello, se puso un poco de colonia y finalmente los pantalones para dormir.

Realmente me pone nerviosa la idea de casarme por lo que pensé que sería bueno establecer unas cosas antes que mi madre y mi suegra hagan la intervención del siglo y planeen la boda a su gusto.

— ¿James?

—Sí, nena —Besó mi frente.

— ¿Por qué no elegimos unas cosas sobre la boda antes de decirle a nuestras madres? Ellas… harán de la boda algo de ellas y no nuestro —Susurré lo último preocupada.

—¡Me parece! —Me pegó a su pecho y me envolvió con sus brazos.

—Yo quiero que sea en dos meses, algo sencillo.

—Me parece, podríamos invitar a 200 personas.

—¿Doscientos? Eso es demasiado.

—Bueno, ciento cincuenta cada familia. —Dios, ya esto se está convirtiendo en una pesadilla. — ¿Solo familia y amigos muy cercanos?—Asentí.

— ¿Vamos a tener una boda religiosa?—Pegunté pidiendo a todos los Dioses que dijese que no.

—Sería ideal —Asentí.

— ¿Algo espiritual y poco religioso no te suena?

—Emma, no me estoy casando por seis meses; no quiero un contrato prenupcial que te excluya de lo que tengo, quiero una esposa para el resto de mis días —James apagó la luz, y besó mi frente.

Nos quedamos en silencio por varios minutos y no pude evitar entrar en pánico, él quería una boda <<pequeña; de trescientas personas, con un sacerdote y nuestras madres, cada vez que me lo planteaba de acuerdo a los ideales de mi prometido, simplemente, entraba más terror en mi cuerpo, porque lo amo, pero odio lo tradicional que puede llegar a ser ¿Quién no quiere un acuerdo prenupcial después de los 70´s y el bum del divorcio?… James, el hombre que se casa por más de seis meses y para toda la vida, por supuesto, ¿Qué hay de Emma?

—¿Emma? — James interrumpió los pensamientos que se formaban en mi cabeza. — Quiero un pastel enorme —Me reí y me silenció con uno de sus apasionados besos y sus caricias atacaron con fervor el resto de mi cuerpo.

Abrí los ojos de en la madrugada y durante unos segundos observé el rostro de James, mi pareja, mi novio, mi prometido, mi futuro esposo… la tranquilidad envidiable que reflejaba y se me contagiaba al verle me hacían preguntarme cuánto tiempo nos duraría. No le puede dar muchas vueltas al asunto, puesto que el sueño volvió a ganarme.

Unas horas más tarde, desperté entre los brazos de James, el calor ya me mataba y su fuerte agarre también. Salí de la cama y busqué en el suelo qué ponerme, visualicé la ropa de mi novio en el suelo, por lo que decidí simplemente tomar su albornoz.

Preparé un rico desayuno: fruta, huevos con tocineta, tostadas, zumo de naranja y café, para terminar de consentir a mi novio le doblé el periódico y lo puse en la bandeja.

Cuando llegué a la habitación ya había despertado se ponía ropa.

—¿Un poco tarde?—pregunté al poner la comida sobre la cama.

—Encontré lo que quería —Me tomó de la cintura y unimos nuestros labios en un cálido beso, al separarnos me apoyé en su pecho y nos mantuvimos abrazados un rato. Sentirlo a mi lado me alegra y me reconforta, ¿así de fácil? — ¿Tú preparaste eso?

— ¿Quién más?—Pregunté llevándome mi mano al pecho y fingiéndome ofendida.

La verdad es que estamos más cerca del centro y pedir comida de restaurantes es muy fácil. A James le encanta la comida casera, pero, yo realmente odio lavar platos más de lo que me gusta complacerle.

—El restaurante... —Crucé mis brazos e hice mi cara de muy molesta. —Mentira, mentira. —Nos sentamos en la cama y disfrutamos del desayuno mientras conversábamos, James ha estado muy hablantín en estos últimos días y eso realmente me gusta.

— ¿Qué hay de tu clínica?

—El próximo mes comienza la construcción —Contesté orgullosa.

Después de terminar con el desayuno ocupamos la habitación para otras cosas, alrededor de las tres nos despertamos y James tuvo la grandiosa idea de tomar un baño juntos no salimos hasta dos horas después.

Nos vestimos con todo el tiempo del mundo la cena no era hasta las 8 teníamos tiempo de sobra, procuré arreglar mi cabello y dejar mi maquillaje listo para tener mi sección de lectura, comencé un nuevo libro y parecía muy interesante; el personaje estaba desaparecido y tenía muchos recuerdos de su perfecta vida, cuando volvía a la realidad sufría de ciclos de depresión y síndrome de Estocolmo.

Estaba muy buena la historia, pero necesitaba, me urgía una pequeña siesta y el sofá nuevo del salón se sentía perfecto eso claramente hasta el punto en el cual estábamos por llegar tarde a nuestra cita con nuestra familia y amigos.

James pasó a todos los autos que nos estorbaban.

Eran las 8:30.

Al parecer, ambos nos quedamos dormidos; de no ser por el apestoso timbre del celular de James no nos hubiésemos despertado, veinte minutos después de atravesar el tránsito Mainvilliano con violencia llegamos al restaurante.

James vestía pantalones grises y camisa azul que resaltaban sus ojos; yo llevaba, un vestido verde y tacones azules; es extraño, pero siempre vestimos combinados y nunca nos ponemos de acuerdo.

En el reservado todos estaban conversando, apenas entramos las miradas se posaron sobre nosotros.

—¿De dónde vienen? —preguntó mi madre y tomó un sorbo del oscuro contenido de su copa.

Me acerqué a saludarles y respondí cuando me acerqué a ella.

—De la casa. Había un choque y tuvimos que esperar.

—¡Pobres…! —Jack y Verónica no pararon de molestarnos y deliberaron todas nuestras posibles mentiras, le jalé el cabello a mi desagradable amiga y di un golpe a Jack, no sé por qué tienen puestos tan cercanos en la mesa, son demasiados sapos y malévolos para estar juntos, al menos, Jack no había venido solo, estaba acompañado de su guapísima chica de las veces anteriores, me alegré de ver a Addie; al fin y al cabo ella me había ayudado y lo mejor, Jack se mantiene bastante feliz a su lado.

—¿Y el enano, Sofía? —preguntó James por su sobrino.

— Con la niñera—Respondió la joven y rodó los ojos.

Tras su respuesta y en ese momento me convencí realmente de que está loca, la nueva niñera tiene dos semanas y ella le ha encontrado un defecto; ¿Cuál será esta vez? ¿Muy narizona o verrugosa?

No querer ni a la niñera de tu hijo es todo un logro.

— ¿Cuál es el defecto?—preguntó Verónica quien anotaba los números de las chicas a las que Sofía desperdiciaba por defectos físicos para cuando su bebé llegara.

—Enormes senos, un tatuaje en uno de ellos; y ambos se derrite con ella.

— A Alejandro siempre le han gustado las niñeras —Dijo mi hermano mayor para meterle leña al fuego, sonreí ante su broma aunque sabía que era demasiado mal obrada— ¿Cierto, Emma?

Me reí ante el comentario. El mesero llegó con una botella de vino y sirvió en mi copa James pidió un Whisky, si cree que le llevaré a casa borracho no será así.

—¡Alejandro y Alba!, —Alessandro soltó una carcajada y mi hermano de en medio rodó sus ojos molesto ante nuestra broma. — ella te trataba mal porque le dije que te masturbabas con su foto. —Alessandro se rio y mi otro hermano cambió de color por el enojo. —Él fue el de la idea. —Señalé a mi hermano mayor.

— Emma, ¿sabías qué significaba masturbar? —negué con la cabeza.

—Tenía cuatro. Yo lo hice por una bolsa de chocolates.

— Me alegra que los hayas vomitado —Pasé mi dedo medio por mi frente mientras James distraía a doña Cecilia.

Mi mamá nos miró con bastante claridad en su rostro, y dijo:

— Entiendo por qué siempre decía que Alejandro era un niño desagradable.

—¡Esa mujer podía ser mi abuela!—Su cara reflejaba todo el asco y molestia que sentía.

La comida llegó y el ambiente continuó cargado de bromas y risas, incluso los Altazar parecían cómodos con nosotros y tengo que decir que eso era difícil porque a Cecilia de un tiempo para acá le molesta siquiera escuchar mi nombre y el de mi madre, pero lo increíble eran las carcajadas de mi padre; no le venía reír hace bastante, no paso mucho tiempo con él pero cuando lo pasamos no da más que sonrisas y asentimientos con la cabeza.

Mis hermanos y sus enormes sonrisas, no me gusta que Alessandro sonría, lo hace poco; pero tiene una sonrisa demasiado pícara; en Alejandro es habitual y regulada, pero la de Alessandro hace que cualquiera deje de respirar, entiendo por qué es el consentido de mamá, en fin, no había nadie que no estuviese riendo o bromeando con otro ahí.

James se llevó a su madre a parte; seguro debe de suavizarla, realmente no entiendo qué hice para que me odiara tanto.

Mi teléfono sonó y lo ignoré, estaba con todos a los que les tomaría la llamada.

James volvió a la mesa y no se veía muy bien, su estado de ánimo era un poco más bajo, se veía tenso, su rostro se veía cargado de confusión y bastante incomodidad.

— ¿Se los contamos?—Susurró en mi oído.

—Es tu noticia, dáselas tú —Respondí en el mismo tono.

Dejamos que se divirtieran un poco más, y con la llegada del postre que para mí fue un liviano y rico tiramisú.

— ¿Me permiten su atención?—dijo James

— ¿Les vas a decir lo nuestro?—Preguntó Jack.

—No, mi mamá está aquí cariño —Le guiñó un ojo.

Ese par por poco son homosexuales no me sorprendería que en algún momento hubiesen compartido cama o algún fetiche extraño y en un futuro puede que lleguen a darme el divorcio a causa de su amor.

—Hace unos días cuando fuimos a la playa Emma —Me sorprendí al escuchar mi nombre ¿de verdad tiene que contar toda la historia?—Me llevó a cenar —Ahí vamos. — En un globo aerostático, me propuso matrimonio.

— ¿Nena, te arrodillaste?—preguntó la graciosa de Verónica

—No, solo me humillé —Verónica negó con la cabeza mientras Cecilia se acaba su copa de vino rápidamente. — No me dio respuesta y me llevó a su cursi cena al lado de la playa me lo propuso y acepté.

— ¿Hermano y el velero?—Preguntó Jack totalmente desconcertado.

—¡Sentí!, que se me olvidaba algo —Dijo llevando una mano a su frente.

Todos nos felicitaron; besos, abrazos y amenazas.

Mi suegra no se veía tan emocionada pero era de esperarse la verdad, James era su niñito consentido y yo parecía ser todo lo opuesto a lo que soñaba para él, en la mayor parte de los aspectos; mi padre y James gastaron cinco minutos de cuchicheo y luego todos volvimos a nuestras posiciones, yo al lado de mi delicioso tiramisú, y por supuesto, mi guapo prometido.

Doña Cecilia se aclaró la voz y me miró con una mano en su frente la cual masajeaba como bastante fuerza, y preguntó:

— ¿Ya fijaron fecha?

—En dos meses —respondimos al unísono.

Mi mamá quién bebía casi se atraganta y Cecilia comenzó a dar golpes a su cabeza.

Mi madre me miró extrañada y preguntó:

— ¿Estás embarazada, Emma?—Ahora quién se ahogaba era mi padre.

— ¡No! —Me apresuré a decir. —¿Yo? ¡Mamá...! ¿Cómo?—Realmente estaba asustada.

James entrelazó nuestras manos y posó su penetrante mirada contra la mía para decir:

— Emma, es mejor decir la verdad —volteé a ver a James algo confusa, mejor dicho sorprendido. —Esos kilos ya se están notando—Acarició mi vientre. — No entrarás en un vestido.

No me quedaban palabras.

—¿¡Cómo se le ocurre decir algo así?! — Hubo un grande silencio mientras yo observaba a James realmente indignada, — ¿Cómo decía eso así… tan natural, sin vergüenza alguna, con semejante sonrisa? ¡Ah y ahora me da pequeños besos en la mano! ¿Qué hace una mujer en mi situación lo mata o sale corriendo? ¡¿Sin consultarme, se los dijo sin consultarme?! Todos nos miraban igual de confundidos.

—¡Son trillizos familia!—Anunció mi prometido y el padre de "tres hijos por nacer".—Esperamos que sean dos niños y una niña.— James realmente es un egoísta y codicioso e imbécil.

Antes de poder decir nada, perdí conocimiento.

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