Linajes 2
Linajes 2
Author: Blanca Rios
CAPÍTULO 1

El destino a veces puede ser muy duro, y  conmigo lo ha sido desde pequeño.

Es lo que siempre pienso cada día al despertar.

Mi vida es un poco extraña y muy confusa y es por eso que me mantengo al margen de los demás porque nadie puede comprender mi forma de ser, ni siquiera mi padre puede, y si ni el puede nadie de mi familia tampoco podrá

—¡chicos!, vamos que se nos hará tarde.

—¡ya vamos abuela!. —grita una de mis hermanas —¡¡Ángel...!! Vamos que se nos hará más tarde.

—es que no pueden tocar antes de abrir. —espeté molesto al verla en la entrada de mi habitación.

—hay hermanito sabes que vamos con prisa así que mejor apresúrate que es tarde..

Me llamo Ángel Collins Widnel, Soy el hijo mayor de Dominick Collins y Charlotte Widnel, vivo desde los cinco años en Londres, ¿Por qué no vivo con mis padres?. Simple, mi madre fue capturada por un hombre cuando teníamos un año de edad y no tengo muchos recuerdos de ella, mi padre al parecer se la pasa encerrado en su despacho según dice él tratando de encontrarla por eso decidí que era mejor no ir a verlo en nuestras vacaciones.

Mis recuerdos a esa edad son escasos a veces los recuerdo pero cuando sueño con ellos, pero no les tomo importancia, lo único bueno que puedo decir de mi padre es que siempre nos habló de ella en una forma tan especial para que nosotros siempre tuviéramos presente cuanto nos amaba y que si no esta es porque nos salvo.

Pero el día de hoy por decisión de nuestro padre, regresaremos a nuestro hogar, solo íbamos de vacaciones pero desde hace como siete años que no hemos ido a Froushville lugar en donde esta nuestro hogar que es Red Moon. la abuela Mirian nos ha cuidado desde pequeños junto a la abuela jazmín.

—¡Ángel cielo,  date prisa!.

—¡voy abuela!...

Siempre he querido saber como es mi madre porque jamás hemos visto una fotografía suya cuando visitábamos a nuestro padre, pero mis abuelas dicen que nosotros tenemos mucho de ella y que estaría orgullosa de nosotros..

—ya estoy listo —informé saliendo de la casa .

Ya todos estaban dentro del auto, yo era el único que aún no estaba listo, miré por última vez la que fue mi casa que mi hogar por casi toda mi vida para seguir mi camino subiendo al auto y mi abuelas pusieron en marcha el auto rumbo al aeropuerto.

—¿falta mucho hermano para llegar?..

—no lo sé, pregúntale a la abuela —respondí sin dejar de leer mi libro

—¿abuela falta mucho?..

—no se preocupen que ya llegamos —dijo la abuela jazmín viendo por la ventana

Esto es un cambio repentino para nosotros, ya teníamos ya una vida hecha en Inglaterra pero de repente la abuela recibió una carta por parte de mi padre informándole que ya era hora, que debíamos volver, mis hermanas estaban felices por la noticia, pero a mi me daba igual.

—Su padre estará feliz de verlos.

—lo dudo —digo mientras cierro mi libro.

—no digas eso cielo, sabes que tu padre los ama.

No respondí y la miré para saber si en verdad estaba segura de sus palabras, y ella se sentía incómoda por tener mi mirada sobre ella besó mi frente, no es común en mi entablar una larga conversación, es más la evadía porque no necesito decir algo que puedo decir con la mirada.

—¿será por ese calor de madre ...? —musita preocupada la abuela jazmín.

—Eso no tiene nada que ver —respondió la abuela Mirian en voz baja pero claramente las oí.

—Tienes razón abuela Mirian —tome mi equipaje —porque siempre he sido así.

Al llegar al bajar del avión veo que el beta de mi padre ya estaba esperándonos para llevarnos a la manada . Fruncí el ceño molesto porque el sabía que nosotros llegábamos el día hoy y el ni siquiera se tomó la molestia de venir el mismo por sus hijos, en cambio envía a su beta para hacer su trabajo como padre. Al ver su rostro serio me decía que mi padre seguía igual y me amargaba saber eso, mis hermanas lo saludaron muy alegres pero cuando me miró no mostré ninguna expresión porque estaba cabreado así que ignorándolo seguí mi camino.

—¿siempre ha sido así? —lo escuché preguntarle a mis abuelas .

—si. Ya te acostumbraras —respondió mi Abuela Mirian.

En el camino al principio se podía ver edificaciones de los humanos pero a medida que el auto se alejaba de la ciudad, solo podía verse inmensos arboles de robles y pinos, mientras que el frío aumentaba considerablemente a medida que nos adentrábamos al bosque. Cuando nos encontrábamos en el centro del bosque tardamos una hora más hasta que el auto se detuvo frente a un gran portón que tenía las iniciales R.M; nos bajamos del auto y empezamos a caminar hasta la casa principal de la manada, todos nos miraban con sorpresa y felicidad mientras escuchábamos sus murmullos.

—miren son los hijos del alfha y la luna

—son idénticos a la luna ¿no crees?.

—tienes razón, pero mira al futuro alfha, es más parecido a ella, tiene sus ojos.

—¿porque habrán vuelto?

—pobrecitos... se criaron sin madre desde muy pequeños.

—¿hermano porque nos ven así? —preguntaron mis hermanas con temor ocultándose detrás de mí

—no les presten atención, así que sigamos caminando

las tomé de las manos acelerando el paso para llegar pronto a la casa porque odiaba las miradas de lástima. Cuando al fin habíamos llegado, en la puerta había una de las empleadas esperándonos.

—pasen. el alfha los espera.

Al entrar todo estaba en completo silencio.

No se escuchaba nada, ningún tipo de ruido, era algo tenebroso pero si no fuera porque la casa estaba impecable de limpia sería una casa de terror. Aún no puedo creer que viví mis primeros dos años aquí.

—esperen aquí por favor

Edgar el beta de mi padre entró con otro lobos mientras subían con nuestro equipaje hacia arriba, ver la casa me traía mucha nostalgia y no muy gratos recuerdos. Estuvimos un buen rato esperando a nuestro padre hasta que lo vi entrando a la sala pero el ya no era el mismo.

DOMINICK.

Todo estos años me he dedicado a encontrar charly, pero todos mis esfuerzos parecían no tener éxito alguno, dieciséis años sin saber nada de ella era un maldito martirio para mi, me estaba matando por dentro el no poder encontrarla. Cuatro años después de todo lo sucedido con mi luna, la luna Mirian y jazmín se llevaron a mis hijos por orden mía a Inglaterra para mantenerlos a salvo.

La tecnología avanzó con el paso del tiempo, ya podíamos comunicarnos por video llamadas por celulares con mis hijas pero solo era con ellas porque mi hijo no era muy sociable ni siquiera conmigo, así que nunca pude hablar con él durante años.

Ellos han entendido el porque están fuera del país, pero me preocupa Ángel y temo que me guarde rencor por esto, ellos solo habían cumplido su primer año y francisco vino para arrebatarme a la mujer amo dejando sin madre a mis hijos quienes no recuerdan muy bien a su madre.

Nuestras hijas según me conto jazmín son igual a su madre amorosas y algo rebeldes, pero eran también fuertes y nose dejaban humillar por nadie aunque era escasa las veces que eso sucedía.

Pero Ángel.. el me preocupaba demasiado, su comportamiento frio y intimidaba a sus abuelas, el no habla mucho con nadie y a veces creo que en parte es mi culpa por no estar junto a ellos y dedicarles el tiempo que es debido como su padre, pero a veces esas palabras del vampiro rondan mi cabeza y me hacían preocuparme mas por el

"Serás un gran rey"

Y tenía temor que mi hijo se convierta en un ser como Francisco y no sabría como iba a lidiar si eso llegase a pasar, porque no quiero que mi hijo se convierta en un ser sin corazón dispuesto a lastimar incluso a su propia familia.

—señor, sus hijos acaban de llegar ..

Espera, acaba de decir que mis hijos llegaron

¿Que?.. ¿como?, pero si se supone que ellos vendrían en dos días

Limpie mis lagrimas. era tanto tiempo sin ellos que no sentí sus esencias en la casa  que no me di cuenta de ellas. Salí del despacho, baje las escaleras hasta llegar a la entrada de la sala viendo a tres adolecentes por cumplir 17 años

—pero abuela y si no nos quiere aquí.

—Ángel no digas eso.

—el sabía que hoy vendríamos y mira, ni siquiera se ha dignado en bajar. Ves que no le importamos —espetó mi hijo molesto.

—vamos cielo, entiéndelo; el lo ha hecho todo y por encontrar a su madre. ¡Oh!... miren quién esta detrás de ustedes.

ellos al voltearse quedaron sorprendidos y no entendía porque esa expresión al verme, es más el que debería de estar en shock soy yo porque jamás creí que hubieran crecido tanto, pero ahora veo que los años en verdad sí pasó para ellos.

—¡papá!...

mis hijas gritaron mientras corrían hasta llegar a mi en un furtivo abrazo, pero yo estaba en shock, no creí que estuvieran tan grandes, era como si fueran ella el día en que la conocí.

—¿cómo es que crecieron tanto?. —murmuré sin creer que eran mis pequeñas.

—hay papá, no es lo mismo estar recibiendo tus llamadas a que nos vieras en persona.

eran tan parecidas a ella, yo no pude contener mis lagrimas y las abracé con todas mis fuerzas y ellas hicieron lo mismo... ver su hermosos cabellos blancos, el parecido enormes su madre me hacia tener miedo de que alguien me las quiere arrebatar como lo hicieron con Charlotte, si, yo tenía miedo perderlas a ellas también.

—mis niñas —besé  sus frentes conmocionado por el momento.

Levante mi rostro fijando mi vista en mi cachorro, el mayor de los tres pero este al verme solo me vio fríamente. —¿acaso no le darás un abraso a tu padre?

El parecía meditarlo, pero después de pensarlo se acercó hasta mi dándome un abrazo algo distante y sin afecto sintiendo que su abrazo no era sincero, sin amor.

—¡no lo puedo creer.... están aquí!, si su madre los viera estaría orgullosa de ustedes

—te echamos de menos papa —dicen mis hijas.

—lo se.. y lo lamento, pero no podía permitir que les pasara algo malo ustedes pero lo importante es que.. están aquí, y podremos estar juntos en su cumpleaños...

—mucho más tiempo papa

—Mirian pueden enseñarles sus nuevas habitaciones, ¿tienen hambre verdad? Hare que les preparen de comer, yo tengo que volver al despacho....

—¿Que? ¿no vas a comer con nosotros? —preguntaron mis hijas con decepción.

—lo siento mis cachorros, pero debo seguir en mi trabajo.

—siempre es lo mismo contigo ¿no es así? Te importamos tan poco que solo nos consuelas con un abrazo —dijo Ángel con amargura en sus palabras

—no hijo....

—Astrid, zoat, vamos, que nuestro padre tiene mejores cosas que hacer que estar con nosotros, sus hijos.

Mi hijo me miró con tanta frialdad y desprecio que me causó miedo su mirada, ni siquiera me dejó explicarme y eso solo me preocupó porqué temía que se convirtiera como Francisco o peor que él. Pero creo que tal vez yo mismo lo convertí en el chico que es ahora.

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