Capítulo 1 - Afrodita Greek AKA Diosa de espuma.

¿Cuántas oportunidades se le debe dar a un hombre para que la embarre? Creo que no las mismas cantidades de oportunidades que debe darse una misma, siempre hay que elegirse una misma por encima de ellos, es lo que siempre me han dicho mi mamá y mi abuela, por eso a cada hombre con el que me involucro le doy tan solo una oportunidad, y si lo hace bien pues puede que le de una segunda y una tercera, y si me hace conseguir el gran “O” pues, tal vez tenga una cuarta, aunque les confieso que creo que no ha habido alguno que llegue a una cuarta oportunidad, para que les miento, yo no repito pantalones, mucho menos hombres.

Nunca he conocido un hombre tan interesante como para que exista algo más que sexo entre nosotros, y puede que muchos idiotas me llamen ramera, prostituta o cualquiera, a mi no me importa, si ellos pueden acostarse con la que les plazca ¿Por qué nosotras no podemos? Ah si, se me olvidada, porque ellos son hombres y pueden.  

Bueno, en pocas palabras, que el tener un pene te permite muchas libertades. Yo no tengo un pene, claro, pero me permito todas las libertades que se me pegue la gana, por eso soy Afrodita Greek, hija única de la gran diseñadora internacional Eva Greek y nieta de la multi galardonada y ultra millonaria y también diseñadora de modas Sonya Greek. Vale, que lo de ser diseñadora va en la familia, mi bisabuela también lo era, aunque un poco más conservadora y menos loca que mi abuela y mi mamá, yo también pude haber sido diseñadora si me hubiese ido bien con los bocetos, pero no, lo mío es comunicar, llegar a la gente, expresarme a través de las palabras, por eso me gradué de relacionista pública, y ahora voy por una maestría en relaciones internacionales, para ser la vocera de la marca de mi familia debo estar hasta el tope dice mi abuela.

Los hombres con los que he estado me describen como una mujer hermosa y sensual, pura pasión y fuego, belleza y encanto, deseo y poder, de alma libre y rebelde, que no necesita a los hombres porque los hombres la necesitan más a ella. Mi madre y mi abuela por otro lado me describen como una mujer elocuente e hipnotizante, seductora, empoderada e imponente, de carácter fuerte e indomable, y puede que en efecto si sea todo eso, pero a veces pienso que se proyectan y se describen más a sí mismas que a mi, por eso a veces me doy la libertad de escuchar a la voz de mi consciencia, mi Pepe grillo y mi compañero de tesis, Ares Daniels, pues él me repite constantemente que debo encontrar la manera de describirme a mi misma. Siempre han sido los demás quienes me han etiquetado o me han descrito, eso es lo que siempre me dice Ares desde que lo conocí hace apenas dos años, nos conocimos al comenzar la maestría, y vaya que ha sido una experiencia, es el único hombre que no ha sucumbido a mis encantamientos. A veces creo que Ares se equivocó de profesión, me parece que el muy idiota debió haber sido psicoanalista, aunque pensándolo bien, es muy sexy para ser psicoanalista. No puedo evitar sentir que me palpita cada rincón del cuerpo cada vez que lo veo, pero es Ares, es inmune a mi. 

Eso me recuerda aquella vez que estuve con este cantante pop ¿Cuál era su nombre? Ah ya, Martín Scotch, este chico después de haber tenido un increíble maratón sexual, quiso describirme como un poema y bueno, me despedí de él sin más que un adiós, para él fue un poco chocante mi actitud, si mal no recuerdo este chico al despedirse me llamó “diosa de espuma” alegaba que aparezco y desaparezco tan rápido como una ola de espuma, que los golpea y se va sin dejar rastro más que el recuerdo y su perfume en su piel, y puede que sea así.

A mis cortos 27 años he tenido algunos tantos amantes, solo unos cuantos, los suficientes como para darme cuenta que no me he enamorado nunca de ninguno, no sé si es que han sido ellos o es que he sido yo, tampoco si es culpa de las ideas de mi madre y de mi abuela que revolotean en mi cabeza una y otra vez cada vez que un hombre se me acerca, “solo quieren acostarse contigo” es lo que repite mi madre y he llegado a creer en esa idea como si fuera propia. Yo no creo en el amor ni en enamorarme y no porque me hayan roto el corazón, o porque me hayan dejado plantada en el altar, aunque de haber sido así, sería la primera mujer de mi familia en llegar al altar, en mi familia ninguna mujer jamás a llevado el apellido de un hombre, es más, hasta donde sé solo hay mujeres en mi familia. 

Y hablando de mi madre, ella es la “súper mamá” ella me crió con la idea de que el amor es sólo un estorbo en la vida de una mujer, ella y mi abuela siempre dicen “enamorarte de un hombre será tu perdición” y creo que de alguna manera lo he hecho mi mantra. Mi madre, Eva Greek, es una mujer de carácter fuerte e indomable cuya incalculable fortuna la heredó de su madre, mi abuela, la imponente diseñadora Sonya Greek. 

Mi abuela creó su propio imperio de modas, el que antes se llamaba Greek alta costura, y que ahora gracias a la canción aquella que compuso para mi el cantante pop del que les hablé, ha pasado a llamarse “Diosa de espuma”, esa canción fue un hit en su carrera y de alguna forma en la mía. Mi abuela nunca se casó pero tuvo una hija a la que por causas secretas crió sin padre, y mi mamá, creo que repitiendo la historia de mi abue, me tuvo a mi sin haberse casado, así que también fui criada sin un padre, la única educación que he tenido han sido la de mi madre y mi abuela, ellas me han inculcado todo, siempre he sido y hasta ahora soy lo que mi madre y mi abuela esperan que sea, y para Ares eso es como no tener una vida propia. Ya veremos si él tiene la razón. 

En estos momentos estoy a punto de presentar mi tesis para obtener el título de la maestría, sé perfectamente que lo haré bien, como siempre, pero hay algo que me inquieta justo en este momento tan importante, puedo ver a Ares conversando con las demás chicas del grupo y vaya que es un don Juan, es natural, es muy guapo, no hay nada extraño en eso, lo extraño es el porqué me inquieta.  

¿Cuántas oportunidades se le debe dar a un hombre para que la embarre? Creo que no las mismas cantidades de oportunidades que debe darse una misma, siempre hay que elegirse una misma por encima de ellos, es lo que siempre me han dicho mi mamá y mi abuela, por eso a cada hombre con el que me involucro le doy tan solo una oportunidad, y si lo hace bien pues puede que le de una segunda y una tercera, y si me hace conseguir el gran “O” pues, tal vez tenga una cuarta, aunque les confieso que creo que no ha habido alguno que llegue a una cuarta oportunidad, para que les miento, yo no repito pantalones, mucho menos hombres.

Nunca he conocido un hombre tan interesante como para que exista algo más que sexo entre nosotros, y puede que muchos idiotas me llamen ramera, prostituta o cualquiera, a mi no me importa, si ellos pueden acostarse con la que les plazca ¿Por qué nosotras no podemos? Ah si, se me olvidada, porque ellos son hombres y pueden.  

Bueno, en pocas palabras, que el tener un pene te permite muchas libertades. Yo no tengo un pene, claro, pero me permito todas las libertades que se me pegue la gana, por eso soy Afrodita Greek, hija única de la gran diseñadora internacional Eva Greek y nieta de la multi galardonada y ultra millonaria y también diseñadora de modas Sonya Greek. Vale, que lo de ser diseñadora va en la familia, mi bisabuela también lo era, aunque un poco más conservadora y menos loca que mi abuela y mi mamá, yo también pude haber sido diseñadora si me hubiese ido bien con los bocetos, pero no, lo mío es comunicar, llegar a la gente, expresarme a través de las palabras, por eso me gradué de relacionista pública, y ahora voy por una maestría en relaciones internacionales, para ser la vocera de la marca de mi familia debo estar hasta el tope dice mi abuela.

Los hombres con los que he estado me describen como una mujer hermosa y sensual, pura pasión y fuego, belleza y encanto, deseo y poder, de alma libre y rebelde, que no necesita a los hombres porque los hombres la necesitan más a ella. Mi madre y mi abuela por otro lado me describen como una mujer elocuente e hipnotizante, seductora, empoderada e imponente, de carácter fuerte e indomable, y puede que en efecto si sea todo eso, pero a veces pienso que se proyectan y se describen más a sí mismas que a mi, por eso a veces me doy la libertad de escuchar a la voz de mi consciencia, mi Pepe grillo y mi compañero de tesis, Ares Daniels, pues él me repite constantemente que debo encontrar la manera de describirme a mi misma. Siempre han sido los demás quienes me han etiquetado o me han descrito, eso es lo que siempre me dice Ares desde que lo conocí hace apenas dos años, nos conocimos al comenzar la maestría, y vaya que ha sido una experiencia, es el único hombre que no ha sucumbido a mis encantamientos. A veces creo que Ares se equivocó de profesión, me parece que el muy idiota debió haber sido psicoanalista, aunque pensándolo bien, es muy sexy para ser psicoanalista. No puedo evitar sentir que me palpita cada rincón del cuerpo cada vez que lo veo, pero es Ares, es inmune a mi. 

Eso me recuerda aquella vez que estuve con este cantante pop ¿Cuál era su nombre? Ah ya, Martín Scotch, este chico después de haber tenido un increíble maratón sexual, quiso describirme como un poema y bueno, me despedí de él sin más que un adiós, para él fue un poco chocante mi actitud, si mal no recuerdo este chico al despedirse me llamó “diosa de espuma” alegaba que aparezco y desaparezco tan rápido como una ola de espuma, que los golpea y se va sin dejar rastro más que el recuerdo y su perfume en su piel, y puede que sea así.

A mis cortos 27 años he tenido algunos tantos amantes, solo unos cuantos, los suficientes como para darme cuenta que no me he enamorado nunca de ninguno, no sé si es que han sido ellos o es que he sido yo, tampoco si es culpa de las ideas de mi madre y de mi abuela que revolotean en mi cabeza una y otra vez cada vez que un hombre se me acerca, “solo quieren acostarse contigo” es lo que repite mi madre y he llegado a creer en esa idea como si fuera propia. Yo no creo en el amor ni en enamorarme y no porque me hayan roto el corazón, o porque me hayan dejado plantada en el altar, aunque de haber sido así, sería la primera mujer de mi familia en llegar al altar, en mi familia ninguna mujer jamás a llevado el apellido de un hombre, es más, hasta donde sé solo hay mujeres en mi familia. 

Y hablando de mi madre, ella es la “súper mamá” ella me crió con la idea de que el amor es sólo un estorbo en la vida de una mujer, ella y mi abuela siempre dicen “enamorarte de un hombre será tu perdición” y creo que de alguna manera lo he hecho mi mantra. Mi madre, Eva Greek, es una mujer de carácter fuerte e indomable cuya incalculable fortuna la heredó de su madre, mi abuela, la imponente diseñadora Sonya Greek. 

Mi abuela creó su propio imperio de modas, el que antes se llamaba Greek alta costura, y que ahora gracias a la canción aquella que compuso para mi el cantante pop del que les hablé, ha pasado a llamarse “Diosa de espuma”, esa canción fue un hit en su carrera y de alguna forma en la mía. Mi abuela nunca se casó pero tuvo una hija a la que por causas secretas crió sin padre, y mi mamá, creo que repitiendo la historia de mi abue, me tuvo a mi sin haberse casado, así que también fui criada sin un padre, la única educación que he tenido han sido la de mi madre y mi abuela, ellas me han inculcado todo, siempre he sido y hasta ahora soy lo que mi madre y mi abuela esperan que sea, y para Ares eso es como no tener una vida propia. Ya veremos si él tiene la razón. 

En estos momentos estoy a punto de presentar mi tesis para obtener el título de la maestría, sé perfectamente que lo haré bien, como siempre, pero hay algo que me inquieta justo en este momento tan importante, puedo ver a Ares conversando con las demás chicas del grupo y vaya que es un don Juan, es natural, es muy guapo, no hay nada extraño en eso, lo extraño es el porqué me inquieta.  

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