5

Aprieto con fuerza el tubo morado que se encuentra en mis manos temblorosas suspiro nerviosa, el labio inferior me tiembla, mi cuerpo siente una capa fría de sudor demasiado pesada para mi gusto, el pecho me duele y siento una increíble sensación de incomodidad, la cabeza me da vueltas, las ganas de vomitar regresan, me siento pequeña e indefensa, el maldito baño es más grande de lo que pensaba, mis ojos se llenan de lágrimas inevitablemente y una voz en mi cabeza me repite lo mismo una y otra vez "estúpida es tu culpa" trato de gritar, pero de mí no sale nada más que un lastimero gemido, mis pulmones no me dan el aire suficiente y empiezo a abrir la boca en busca de más aire, el cuerpo me pesa y un aturdimiento al que aún no me acostumbro me golpea de repente.

Salgo del baño temblando ante la mirada expectante de Alex, no sé específicamente a quien o a qué, pero rezo por que el resultado no sea el que estoy esperando, porque este sea un solo sueño, porque no esté sucediendo esto.

- ¿Es la última? - la voz del chico en mi habitación me saca de mis miedos internos, yo solo afirmo con la cabeza, no creo que pueda vocalizar nada en este momento, una lágrima traicionera sale sin permiso y eso me hace caer en cuenta de toda la realidad, ¡mierda! Puedo estar embarazada del ser más despreciable que pueda existir en el mundo, los pasos lentos de Alex hacen que lo mire, mi mirada demuestra un miedo puro, incluso palpable, el confortable chico que esta frente a mí me aprieta entre sus brazos, regalándome un gran abrazo, crucial en este momento, en el cual mi alma se acaba de destrozar y posiblemente la de un pequeño ser dentro de mí también.

- No sé qué hacer - después de un gran rato refugiada en sus brazos puedo obtener la fuerza suficiente para formular una frase, mi voz carece de vida, está vacía, rota, como mi interior, Alex quita el tubo de mis manos y lo pone junto con otros cuatro en la mesa de estudio y me dirige a la cama que se encuentra frente a esta y se recuesta conmigo encime de él, y me abraza de nuevo, toma la manta negra que esta tirada sobre la mullida cama y me arropa, esta vez permito que las lágrimas salgan de mí, es la única manera que encuentro en este momento no destructiva de calmar el dolor de mi interior.

Cada lágrima duele más de lo que pensaba, mi cuerpo sufre leves convulsiones a causa del llanto, lloro liberando la ira contenida, la impotencia y sobre todo el miedo, mi cuerpo tiembla y grito, pienso de más y me destrozo, aferro mis manos temblorosas a la camisa de Alex, él es el único soporte que tengo en este momento. 

- Todo va a estar bien mi amor, tranquila, yo estaré aquí para ti - susurra y besa suavemente mi cabeza, haciendo que me relaje un poco más, mi respiración es entrecortada, pero Alex me arrulla como a una niña pequeña, alejando mis miedos, haciendo mis demonios tan pequeños como para poder aplastarlos, su voz me relaja, sus manos acarician mi cabello con cariño, calmando todo en mi interior, cierro los ojos y me permito dejar mi ser en sus manos, me dejo ir, permito que el adormecimiento se lleve el dolor y duerma mi mente, suspiro de manera entrecortada y las lágrimas siguen saliendo, pero con menos fuerza, confió toda mi alma en Alex. 

- Ya es hora de ver los resultados mi pequeña - murmura y siento la vibración de su pecho contra mi mejilla, su voz está cargada de ternura, yo suspiro y en medio de ese aliento de realidad el miedo vuelve a mí al instante, me golpea duramente, me deja sin aire y empiezo a sentir aquella ira incontenible a la que tanto le temo - no te preocupes yo lo haré por ti mi cielo, todo estará bien – me saca de mis pensamientos y vuelve a besar mi cabeza, yo afirmo sin murmurar palabra como una niña y me levantó de encima de él, me vuelvo a acomodar en la cabecera de la cama y abrazo mis piernas, tratando de protegerme, me mantengo en posición fetal, tratando de mantener todas las partes de mi alma en una sola, el frío del exterior es más letal de lo que recordaba, me aterra perder el calor de Alex, él se levanta y camina a la mesa de madera a paso lento, algo que me mata de ansiedad, escaneo cada detalle de esta, su color oscuro, el portátil que se encuentra sobre esta, las hojas blancas garabateadas con forma de letras y trazos que conforman dibujos, la pequeña lámpara y por último las malditas pruebas.

- ¿Y? ... Que dice - mi voz se escucha demasiado ansiosa, demasiado rota para mi gusto, Alex suspira y voltea a verme con las cinco pruebas de embarazo en sus manos, su mirada lo delata, ya sé la respuesta con solo verlo, pero me niego a aceptarlo, esto no puede estar pasando, no es posible que esta sea mi realidad, no, me niego.

- Positivo - mis ojos pesan, mi alma duele aún más, el vacío aumenta en mi interior y el calor de mi cuerpo se va por completo, tiemblo aún más de lo que me gustaría, siento como poco a poco algo en mi interior se rompe, me levanto de la cama apresurada, casi cayendo de cara, ya que la manta se enreda en mis piernas, pero evitándolo con mis manos, no tengo en cuenta el dolor, solo me levantó y sigo apresurada mi camino a Alex, arrebato de sus manos las pruebas y miro una tras otra, todas tienen en la parte de resultado dos líneas rojas vino tinto, llenando todo mi ser de pavor, las boto bruscamente a algún lugar de la habitación halo mi cabello sin cuidado y me derrumbo por completo, grito fuertemente y luego todo se vuelve negro.

Me estremezco ante el horrible recuerdo e inevitablemente las lágrimas empiezan a salir de mí una tras otra, sin poder evitarlo, todas salen sin que yo las controle, pero en mi cara no hay expresión, no hay dolor ni rabia, simplemente muestra la parte más vuelta mierda de mí, mis lágrimas demuestran cuan vacía estoy, cuan muerta me siento. 

Alex se sorprende ante esto y me envuelve en sus brazos de inmediato, trata de calmar mi dolor, pero es imposible, mi respiración se acelera y me es cada vez más difícil controlarme, los pensamientos negativos invaden mi mente manera abrupta, aprieto las manos y entierro las uñas en las palmas de mi mano, provocándome dolor, tiemblo y mi respiración se vuelve entrecortada, mierda, tengo una crisis de nervios, Alex que ya sabe cómo tratarme, me toma fuertemente de los hombros y me implora que lo vea, que respire bien, habla con fuerza y llega a gritar, se le ve desesperado, pero no puedo, me es imposible controlar los sentimientos, los pensamientos, las acciones.... 

Alex sale corriendo de la habitación y le pierdo de vista, a propósito, me muerdo fuertemente la mejilla, tanto que de esta empieza a salir sangre y esta inunda mi boca, corro al baño y la escupo en el lavamanos, me aferro a este como si mi vida dependiera de ello, sale más sangre de la herida provocada hace poco y empiezo a tomarla, el sabor metálico y pesado de este líquido me trae un poco a la realidad, pero no lo suficiente. 

Es en ese momento en el que logo levantar la vista y me veo de frente a mi reflejo, mis ojos demuestra pavor, me veo completamente destruida, temblando, pálida, sudada, con hilos de sangre cayendo por mi boca, he mordido más de la cuenta, toco con mi lengua la herida y hago mala cara, duele, de repente escucho como Alex entra corriendo y consigo trae un hielo, lo pone en mi nuca y me abraza de inmediato, al sentir el frío contacto doy un salto y me remuevo incómoda, trato de quitarlo, me incomoda, no me gusta la sensación, es desesperante, trato de mover los brazos, pero están inmovilizados, miro a mi amigo a través del espejo con miedo, con súplica implícita en mi voz, poco a poco voy sintiendo más el dolor físico que el mental, el sabor metálico de la sangre, la sensación de las lágrimas, el frío de mi espalda a causa de las frías gotas del hielo y sobre todo la compaña de Alex a mi lado, besando mi cabello, susurrando palabras dulces en mi oído, esconde su cara en mi cuello y lo besa con ternura, espera paciente a que me calme un poco más y le agradezco en silencio.

Después de unos minutos y de tragar una gran cantidad de sangre esta poco a poco deja de salir, paso una y otra vez la lengua por aquel lugar tratando de disminuir el sangrado, lo consigo después de un tiempo más, ya nos encontramos en mi habitación, estoy sentada en la cama apoyada en el pecho de Alex, he cambiado mi camisa mojada por una seca que tenía puesta Alex, la prenda conserva su olor y este me calma de manera increíble. 

-Esto es lo que temía pequeña - habla bajo en mi oído y suspiro. 

- Esto no es a causa de sí me acuesto o no con chicos, solo empecé a recordar, y sabes que aún no lo tomo muy bien - respondo algo agotada. 

- No quiero verte mal de nuevo, es por ello es que me enoje - admite y deja un suave beso en mi cuello, ladeo la cabeza para permitirle el acceso. 

- Eso no va a pasar te lo aseguro - Tomo sus manos que se encuentran enroscadas en mi cintura y entrelazo mis dedos con los de él - además si llega a pasar sé que estarás allí para mí - sonrió y lo volteo a ver, él en respuesta suspira y besa mi mejilla con amor, ambos cerramos los ojos y pegamos nuestras frentes. 

-Siempre mi enana, siempre...

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