Capítulo V

Narra Zafiro.

Enrique nos dejó cerca de nuestra comunidad después de salir del club.

—Gracias por traernos—le dijo Jeremías cuando el auto se detuvo.

—Fue un placer hacerlo, ¿Recuerdas en lo que quedamos?—le preguntó Enrique.

—Por supuesto, estare aquí mismo mañana por la tarde.

Enrique sonrió y lo vio con amor, yo  estaba en los asientos de atrás me sentí un poco incómoda y confundida del porque lo veía así.

—Suerte entonces, te veré mañana—le dijo Enrique acercándose a él para besarlo, me quede literalmente con la boca abierta. No era la primera vez que lo veía besándo a otro hombre, vaya hasta lo he visto follando, pero lo que me sorprendió fue la manera tan apasionada que se besaron como si no quisieran separarse.

Poco después salimos del auto. Enrique se marchó y nosotros nos introducimos al bosque.

—¿Qué pasa estas algo misterioso?—le pregunte poco después.

—Te tengo una noticia—dijo con una sonrisa que jamás le habia dicho—. Encontré a mi mate—agregó chillando con un cachorro.

—Me alegro por ti—le dije con un tono amargo porque significaba que ya no los divertiriamos como antes, ya que una vez que se encuentras a tu alma gemela no tienes ojos para alguien más—. ¿Quien es?—le pregunte sabiendo la respuesta.

—Enrique—respondió con una amplia sonrisa,  él pertenece a otra manada una mas liberal que la nuestra, ahí aceptarán nuestro amor sin ningún tipo de prejuicio—agregó entusiasmado.

Eso me sorprendió, ya que no  creía que existiera una comunidad asi como la que me estaba describiendo. Más cuando era común que nuestra alma gemela fuera del mismo género. Nuestra especie no comprendía ese tipo de vínculo fuera de lo tradicional: Para ellos lo tradiciónal era lo correcto.

—Sabes que tienes todo mi apoyo—le dije—. Pero sabes que eso te meterá en problemas ¿cierto?—comente imaginándome la reacción de nuestra manada y las de sus padres.

—Lo sé, estoy consciente de las consecuencias. Hablaré con mis padre mañana por la mañana, ya que mis planes es irme por la tarde—comentó.

—Pero mañana es la visita de los centellas—pronuncie pensativa del porque quería hacer su anuncio precisamente mañana.

—Es por ello que se los diré mañana, no tendrán tiempo de oponerse o detenerme, no queran  hacer un alboroto y que nuestra manada quede mal frente a ellos—dijo comprendiendo su plan.

—Tienes razón. Espero que todo salga bien—le dije llegando a la comunidad.

—Gracias— respondió—. Tu también encontraste a tu mate ¿ no es asi? ¿Por qué lo rechazaste?—preguntó no comprendiendo nada.

—No lo sé, no sentí lo que se supone que debo de sentir cuando nos encontramos—le dije con sinceridad—. Quizas esa unión no es lo mio—agregue sin darle importancia.

—Bueno eso va con tu personalidad, quizás tengas razón aunque la diosa luna nunca se ha equivocado—recalcó él.

Me quedé pensando en lo que dijo. Todavía no sabía la razón por la cual no sentía esas emociones que se supone que debía sentir. 

— Buenas noches y suerte mañana—le dije despidiéndome de él.

Ingresé a mi habitación trepando por el árbol que estaba cerca de mi ventana. Me quité mis zapatos y  me puse comoda para dormir,  poco a poco el sueño me fue venciendo.

***

Desperté a causa de unos gritos que provenían de afuera. Me puse una bata y sali a ver que pasaba. Varios miembros de nuestra manada estaba observando como la madre de Jeremías le estaba gritando. Mis hermanos ya estaban ahí, pero mi padre todavía no. Mi amigo se equivocó, su madre si estaba asiendo un escándalo.

—Calmate mujer, recuerda que dia es hoy. No hagas enojar a nuestro alfa—le dijo el señor Bernardo a su mujer para que no siguiera haciendo alboroto.

—¡Como quieres que me calmé después de la confesion de nuestro hijo!—le respondió indígnada—. Y todo esto es culpa de ella—mencionó señalándome con rabia—. Nuestro hijo se ha corrompido desde que se hicieron amigos. Todos saben que ella es el pecado encarnado—agregó al momento que mi padre venía del bosque.

—Eso no es cierto madre, ella no tiene nada que ver con mi decisión—me defendió Jeremías.

A pesar  de las palabras de su madre, yo me mantenía firme. No le respondí para no caer en sus provocaciones ya que ellos nunca me han querido cerca de su hijo y menos que fuéramos amigos.

—¿Qué esta pasando aqui?—preguntó mi padre en su tono de alfa. Todos guardaron silencio, al escucharlo.

—Padre, hay un problema con los white que se debe resolverse en privado—intervinó mi hermano Fabián.

—De acuerdo, vayamos a mi oficina y los demás vayan preparandose para recibir a los centellas—ordenó mi padre, en cuanto dio la orden todos de dispersaron.

Los White y mi padre ingresaron a la oficina. Estaba nerviosa por lo que podria ocurrir. Fui a mi habitación y me cambié de ropa rápidamente, luego bajé y esperé en las gradas frente a la oficina a esperar que salieran. Minutos después Jeremías y sus padres salieron, cerrando la puerta detrás de ellos me puse de pie  y busqué a mi amigo. Él tenía una expresión de tristeza. Sus padres en cuanto me vieron me hicieron mala cara como siempre lo habían hecho.

—¿Qué paso?— le pregunte a Jeremías.

—No me dejaron irme. Tu padre prácticamente me puso a elegir entre dos opciones, la primera implica dejarme en libertad, pero con la consecuencia en no seguirles dando a mis padres ninguna carga de alimento y necesidades básicas para asi matarlos de hambre y la segunda opción es  quedarme en la manada y olvidar mi "falta"—comentó.

No podía creer que mi padre lo hubiese puesto a elegir entre esas opciones tan crueles. También me dijo que cuando mi padre se enteró que su mate era un macho de otra manada se lleno de rabia, dijo que no iba a permitir ese acto que rompía toda moral.

—Lo siento tanto Jeremías. Pero esto no se quedará así hablaré con mi padre al respecto—le dije seriamente.

—No lo hagas, no debes tener mas problemas con él—dijo ya conociendo que nuestra relación era tan complicada, pero no podia quedarme asi. Jeremías era más que mi amante era mi mejor amigo y haría cualquier cosa por él.

—De acuerdo te veré más tarde—le dije fingiendo tranquilidad y esperando que se fuera.

Cuando lo hizo, ingresé a la oficina de mi padre.

—Sabía que vendrías—dijo él mirándome desde su asiento.

—No puedes hacerle esto a  Jeremías, el tiene derecho a estar con la persona que la diosa luna le asignó—le dije colocandome frente a su escritorio—. No puedes decidir el destino de todos—pronuncie molesta.

—¡Esta es mi manada, y aqui se hace lo que yo ordenó!—exclamó mi padre seriamente—. En cuanto a ti Zafiro, es mejor que no te metas, sabes que no nunca me rectifico en algo cuando tomó una decisión—dijo—. He soportado las habladurias de todos con respecto a la relación  vulgar que ustedes tienen porque eres mi hija, pero aceptar ese  acto tan asqueroso en uno de mis miembros, ¡eso jamás! ¿ Me oyes?—dijo cambiando su color de ojos, nunca lo había visto tan molesto.

Es mejor que no le respondas, podrias perjudicar más Jeremías—me aconsejo Elle. En toda la noche y lo que llevaba de la mañana no había aparecido.

Le hice caso y me tragué las palabras que quería decirle a mi padre. Salí de su oficina tirando la puerta detrás de mi.

—¿Donde estabas?—le pregunte a mi loba interior.

No lo sé, de repente me quede dormida y no desperte hasta ahora, antes del escándalo de los White—respondió.

—Eso es extraño, eso jamás te había ocurrido—mencione.

En ese momento recordé el ardor que sentí en el club en la espalda, me quite la camisa y me miré en el espejo de cuerpo completo que tenía en mi habitación. Una especie de geográfico apareció en mi espalda, era muy pequeño y parecía un tatuaje, quise alcanzarlo pero no pude.

—¡Que rayos en esto!—dije en voz alta.

No lo sé—respondió Elle.

En ese momento, tocaron la puerta.

—¿Quién es?—pregunte.

—Soy yo señorita, su padre le manda a decir que comience a prepararse que pronto llegarán los centellas y que la espera abajo—me comunicó Penélope.

—¡Gracias!—le dije.

Me olvide por un momento de ese asunto. Fui a ducharme y a prepararme para esa visita comercial que era importante para nuestra manada. Cuando llegó la hora, bajé ya vestida lo más formal  y decente posible. Nos desplazamos hacía el exterior de la casa donde esperaríamos al alfa de los centellas y a sus acompañantes. Poco después un par de camionetas se estacionaron frente a nosotros, de estos varios hombres bajaron, entre ellos pude visualizar a Caín el chico que había conocido anoche y que se supone que era mi mate. 

Maldeci internamente por esta coincidencia, él era el alfa de esa manada. Elle, al contrario estaba contenta por  volverlo a ver. Tuve que controlarla para que no llamará la atención de todos, lo menos que quería era que todos se enteraran de nuestro lazo.

Mi padre les dio la bienvenida y los invito a pasar. Ellos ingresaron y tomaron asiento en las sillas frente al comedor donde una gran festin los esperaba. Pero no transcurrio mucho tiempo cuando Caín le pidió a mi padre hablar con él en privado. Eso me puso un poco inquieta porque era muy pronto Para hablar de negocios asi que supuse que se trataba de otra cosa, solo esperaba que no se tratará sobre mi.

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