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17. ENTONCES, ESPERAREMOS

La Casa de la Noche.

Marsella.

El salón del Concejo se había convertido en el lugar más solitario de la mansión de Craig. Los Concilios, que antes se realizaban cada dos meses, habían sido suspendidos por completo, y cada raza se había encargado de sus propios problemas, enviando solo mensajeros al regente de cuando en cuando, para que con su firma aprobara las disposiciones de los rectores.

Contrario a lo que se pensaba, la afrenta que había significado la falta de reconocimiento de Ius a las voces del Concejo, no era la causa de que los protocolos cambiaran tan drásticamente. Los rectores hubieran preferido mantener la situación al menos bajo un aparente control, puesto que convenía a todos conservar el ambiente de paz que tantas penalidades les había costado conseguir; pero el regente no parecía interesado siquiera en mantener las apariencias, y

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