CAPÍTULO 3. LA SIESTA

El hombre escuchó a la mujer y sintió una intensa furia «¿Cómo se atrevía la estúpida esa entrar a su oficina sin anunciarse?», la rabia en su interior era comparable a un tormentoso mar, apretó las manos a un lado para evitar lanzar cualquier objeto que tuviera a su alcance y con los dientes apretados ordenó —¡Fuera!

La joven se quedó sorprendida ante la actitud irracional del hombre, le parecía desproporcionar, pero no estaba en condiciones de analizar su comportamiento, todo lo contrario, con gusto lo justificaría si significaba salvar su empleo, con voz suplicante, a punto de llorar se dirigió a él —Discúlpeme señor, pero no voy a salir de aquí hasta que me escuche. No me despida por favor. Yo le avisé al jefe de Recursos Humanos que llegaría tarde, porque se me presentó un contratiempo, pero nunca antes me había retardado, soy una buena empleada, muy responsable.

Sin mediar palabras, el hombre se le acercó, la tomó por el brazo, pero enseguida la soltó sorprendido; ella también frunció el ceño porque su contacto le había producido corriente, sin embargo, inmediatamente el hombre la volvió a tomar del brazo con fuerza y la haló hasta llevarla fuera de su despacho, la lanzó con tanta fuerza que la chica perdió el equilibrio y cayó al suelo.

— ¿Por qué me trata de esa manera? ¿Me hizo daño? Es usted un…— espetó la chica, pero prefirió callar al darse cuenta de que estaba en una posición de desventaja, además que la desconcertaba mucho la actitud del hombre.

Este dio un par de pasos hacia ella y en tono fiero agregó —. Agradece que no te partí el brazo por atreverte a meterte en mi oficina sin permiso; Además te dije que te largaras, ¿Lo haces por tus propios pies o te mando a sacar de aquí con seguridad? —manifestó con un semblante de absoluto odio, aunque era un hombre de buen parecer, sus actitudes y expresiones, le daban un aspecto siniestro.

Ella lo observó con dolor, mientras aún permanecía en el suelo, no dejaba de pensar en su padre, «Si se iba y no luchaba para que no la despidieran, él sufriría las consecuencias, no podía darse el lujo de perder ese empleo» y por eso sin pensarlo más, se arrodilló frente al hombre, unió sus manos en gesto de súplica y comenzó a hablar.

— Por favor, tenga compasión de mí. No me despida—. Expresó la chica con un sollozo mientras las lágrimas comenzaron a surcar su rostro—, necesito este empleo, tengo a un familiar enfermo en un hospital y yo soy su única proveedora, si pierdo mi trabajo no podré cubrir los gastos médicos, le pido por lo que usted más quiera, por sus padres, su…

—¡Cállate imbécil! A mí que me importa si un familiar tuyo se está muriendo. Esta empresa no es centro de beneficencia. Puedes buscar a organizaciones que hagan obra de caridad o a servicios de ayuda para que te auxilien, porque a mí me importa un rábano tu situación —. Dicho eso, la chica abrió los ojos de par en par y las lágrimas se acumularon en sus ojos verdes —. No me mires con esos ojos, porque a mí nadie me conmueve, ¿Entendiste? ¡Nadie lo hace!

En ese momento llegó el jefe de Recursos Humanos y observó la escena, se conmovió de la chica al verla en ese estado, se le acercó para ayudarla a levantarse, pero se detuvo a escuchar la voz de Kerry que sonó como un latigazo —¡No la toques! No debe importarte lo que le pase a esta mujer, solo quiero que se largue de mi oficina y mi empresa y no volverla a ver nunca jamás, su sola presencia me irrita y me saca de control.

—Señor Mackenzie, permítame explicarle, por eso estoy aquí… —Pero Kerry se giró haciendo una mueca de desprecio, ignorándolo y entró a su oficina seguido por el jefe de Recursos Humanos.

— ¿Te acuestas con ella Watson? ¿Por eso no quieres despedirla? ¿La elegiste no por sus capacidades profesionales, sino por sus destrezas en la cama? —Interrogó con burla.

El hombre se incomodó ante sus palabras y a pesar de que tenía miedo de ser despedido, no podía tolerar semejante insulto no solo hacía él, sino también hacia la chica, por eso reaccionó sin ocultar su tono de incomodidad —. Lo he respetado siempre, pero me veo en la necesidad de protestar ante sus aseveraciones, no tengo absolutamente nada que ver con esa jovencita, ¡Por Dios! Si hasta pudiera ser mi hija. Sus palabras me ofenden y la ofenden a ella —. Pese a estar justificándose ante él, Kerry mantenía una actitud impasible—, ella me llamó para avisarme que llegaría más tarde, su papá está hospitalizado y ella pasó la noche cuidándolo. Es injusto despedirla, cuando previamente ella había llamado para notificar de su retraso.

—¿Cómo se llama ella? —. Preguntó con una expresión fría.

—Ella se llama Jade Gosling, pruebe su trabajo y su capacidad, dele una oportunidad y si ve que no logra nada, entonces despídala —. Dijo el hombre convencido de que la chica se desempeñaría bien, él la admiraba por su capacidad de trabajo y por como poco a poco se había superado dentro del consorcio.

Jade había escuchado todo, sentada en uno de los sofás de la antesala y no dejaba de llorar por dentro maldecía su mala fortuna, no se explicaba porque a ella siempre tenía que lloverle sin cargar paraguas. La secretaria se le acercó y le puso una mano en su hombro, apretándoselo un poco.

—No te des por vencida, tarde o temprano la gente buena recoge el fruto de la cosecha por sus buenas acciones—. Expresó la mujer conmovida.

Terminando de decir eso la secretaria, se escuchó un grito desde el despacho del hombre —¡Jade! ¡Jade! —. Al oír su nombre la chica se paró de donde estaba sentada, se secó las lágrimas y acudió a su llamado.

Cuando la tuvo al frente Kerry no perdió oportunidad de humillarla, porque le hacía sentir placer el percibir el miedo en la gente, escuchar las palabras de súplicas y que todos se desvivieran por complacerlo, por temor a sus represalias. —. Te daré una única y nueva oportunidad y ante tu primera falla o lamento, te echaré de esta empresa y no me importa si tienes a tu padre, tu madre, hijo o cualquier miembro de tu familia enfermo, muriendo, eso me tiene sin cuidado. No quiero excusas. ¿Has entendido?

La chica se emocionó ante sus palabras y sin siquiera pensar en lo que hacía, se acercó a él y en un acto impulsivo le dio un beso en la mejilla, dejando a Kerry totalmente descolocado.

Por unos segundos permaneció inmutable y sin tener una idea de cómo reaccionar, pues nunca antes nadie le había dado ninguna muestra de cariño y menos un beso, ni él los daba ni se los daban, pero momentos después se recompuso y con su actitud déspota y cruel de siempre inquirió —¿Quién carajos te ha dado confianza para que me estés besuqueando y llenándome de saliva?

Jade se alejó de él como si quemara y su rostro se volvió carmesí de la vergüenza —. Lo siento, fue un acto impulsivo. Prometo que no volverá a pasar —. Expresó la joven con timidez.

—Por supuesto que no debes volver a hacerlo. Espero que sea cierto esa gran capacidad profesional que todos te están atribuyendo, porque según todos eres la octava maravilla del mundo —señaló con sarcasmo y una sonrisa socarrona—, ojalá no sea que pretendas utilizar los atributos de los cuales careces —. Señaló recorriendo su cuerpo de pies a cabeza —, porque la verdad no eres mi tipo, no me imagino una mujer como tú en mi habitación, además de poco agraciada, eres una corriente y creo que saldrías corriendo despavorida ante mis gustos, además de carecer de medio de fortuna, no mujer, jamás perdería el tiempo contigo a menos que…—hizo una pequeña pausa—, sea como una de mis mascotas, tengo tres perros me hace falta una perra —. Concluyó con una carcajada.

Su burla no fue del agrado del jefe de recursos humanos quien apretó una mano en gesto de rabia, nunca ese hombre había sido santo de su devoción, pero en esos momentos, trataba de controlarse para no poner en riesgo su trabajo, porque le provocaba romperle la boca al imbécil, al ver como trataba y se burlaba de la chica, quien inclinó su cabeza en un gesto de aceptación y humildad.

—¡Así me gusta! Ahora ve y prepara café y nos traes —. Cuando la chica se giró, las lágrimas brotaron de sus ojos, lo que hizo que no se diera cuenta y tropezara con un asiento y habría caído al suelo, si el señor Watson no la hubiese sostenido, lo que causó molestia en Kerry.

—Definitivamente eres una inútil ¡Torpe! — Espetó irritado— ¿Sabes? Lo estuve pensando y lo mejor es que te mantengas alejada de mí, porque harás que mi úlcera reviente. Dile a Samantha que traiga ella misma el café y que te ocupe en hacer algo productivo, porque ni creas que voy a pagarte por haraganear.

Dicho eso, la joven salió de la oficina sin mirar atrás y Kerry se quedó mirándola en un gesto de enojo —. Espero que esa estúpida haga algo beneficioso, porque si ella no rinde y la elegiste por otros motivos que no sea su talento profesional, te irás junto con ella. ¡Ahora sal de mi oficina! —Cuando el hombre casi llegaba a la puerta de la oficina expresó —. Se me olvidaba decirte, si no te gusta como trato al personal de esta empresa puedes entregarme tu renuncia y ni siquiera es necesario que la traigas personalmente, con enviármela por correo bastará.

Cuando el hombre salió de su presencia exclamó en voz alta —¡idiota! —. Se puso a revisar una documentación y pasó al olvido lo que acababa de suceder.

***

Jade pasó el resto del día aprendiendo del funcionamiento de la oficina, del archivo digital y físico, los formatos de memorandos y oficios, las actas de reuniones y un sinfín de actividades, Samantha estaba admirada de la inteligencia y capacidad de la joven y como, debió retirarse antes de finalizar la jornada, lo hizo con tranquilidad.

La chica había organizado los archivos meticulosamente y con tranquilidad, porque para su buena suerte su jefe había salido de la oficina y no había vuelto, sin embargo, se sentía agotada, la falta de dormir, más el estrés del día, sobre todo durante las primeras horas de la mañana, le estaban pasando factura, no pudo controlar un bostezo, sentía que los ojos se le estaban cerrando. Ya había terminado su jornada laboral, de hecho se había pasado exactamente una hora, pero el sueño que tenía era demasiado incontrolable y decidió recostarse en su escritorio por lo menos por unos veinte minutos antes de retirarse, porque le daba temor quedarse dormida mientras iba camino a su casa, donde no podría descansar porque tenía que ir al hospital.

Kerry entró a la oficina porque tenía que buscar unos documentos para una reunión que tendría durante las primeras horas de la mañana, al entrar a la ante sala de su despacho ojeó que todo estuviera en su sitio, cuando observó a la nueva secretaria en el escritorio mientras dormía, era increíble lo que veía, sin lugar a dudas ella era el colmo del descaro, pensó el hombre, entretanto la rabia se desataba en su interior.

Apretó fuertemente las manos a un lado de su cuerpo, decidido a que era necesario darle un escarmiento a la condenada mujer por su atrevimiento, incluso hasta podía despedirla y deshacerse de la incomodidad que le producía su cercanía, meditó complacido.

"En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven." Nicolás Maquiavelo

Comments (4)
goodnovel comment avatar
Leidymar Amaya
me fascina la historia
goodnovel comment avatar
Mercedes Munoz
me encabra. cuál es el libro 1
goodnovel comment avatar
Malenita Ulloa Vazquez
me encanta la historia
VIEW ALL COMMENTS

Related chapters

Latest chapter

DMCA.com Protection Status