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ENTRE LAS SOMBRAS

Los días han pasado y todo parece transcurrir con normalidad, Rick ha doblado la seguridad y Samantha ha notado un par de veces a policías rondando la casa a pesar de la negativa de Rick, y eso la hace sentirse un poco más tranquila.

—Tierra llamando a Samantha — le habla Glen ingresando a la oficina de Samantha

— ¿Ah? Me perdí por un momento — sonríe

—Envié a tu correo los nuevos bocetos para el evento de beneficencia — Glen hace una expresión seria y se muerde el interior del labio

— ¿Qué sucede? Habla de una vez — dice Samantha al notar su expresión

—Es que… no sé si sea buena idea que estemos organizando este evento, con el tema que aún no encuentran a Samuel…

— ¿Y vamos a parar por miedo? — Samantha lo mira fijamente — además los niños huérfanos no tienen la culpa de nuestros embrollos, estaremos bien — le sonríe — así que lleva tu trasero a trabajar.

—Como ordenes jefa — Glen se pone de pie y hace el saludo militar, Samantha solo ríe ante su ocurrencia.

Glen sale cerrando la puerta tras de él, Samantha abre el archivo, pero dirige su mirada a la ventana, aunque trate de aparentar que está tranquila y diga que todo va a estar bien, en su interior muere de miedo, no teme por ella, teme por Rick, por su hijo, la idea de que Samuel quiera vengarse de Rick matando a su hijo hace que su piel se le enchine y no tenga ganas de comer ni dormir bien.

Se pone de pie y camina hasta el ventanal del escritorio, mira los edificios vecinos, a las personas caminando abajo, que se ven tan pequeñas e indefensas desde la altura desde donde ella los ve, dirige su mirada al horizonte pensando y tratando de imaginar en donde puede estar Samuel y quien puede estarlo ayudando, según informes policiacos e investigaciones privadas hechas por gente que Rick contrató, él no tiene familia en el país y en migraciones no aparece que ningún familiar haya llegado de viaje.

Son tantas preguntas y miedos que se asoman a su mente.

Tocan la puerta e ingresa Luana

—Amiga — sin necesidad que Samantha le diga nada, ella puede ver en su alma como se siente —me escape un ratito del gruñón de tu esposo para venir a verte — Samantha sonríe ante las palabras de Luana — ¿Cómo estás hoy?

—Sobreviviendo — responde Samantha con la voz en un hilo — y estaré así hasta tener noticias.

— ¿De verdad crees que quiera vengarse?

—No lo sé, de verdad espero de corazón que haya huido lejos y se olvide de nosotros para siempre, no quiero volver a saber nada de él, quiero que sigamos viviendo felices como hace poco.

—No te dejes atormentar, tienes que ser fuerte por tu familia

—Y eso hago Luana — Samantha se deja caer en el sofá junto con Luana — pero no puedo evitar temer por mi hijo y por Rick, si les pasará algo a uno de los dos… yo me muero — su voz suena entrecortada y sus ojos se empañan.

—Tranquila amiga, no les va a pasar nada, el jefe gruñón ya doblo la seguridad, además también está… — se queda callada de repente

Samantha la mira seria

—También está ¿Quién? Ibas a decir algo más

—No… nada más — Luana se pone de pie para irse — ya me tengo que ir antes que me necesite.

— ¡Luana! — la llama, pero ella no le hace caso y sale de la oficina cerrando la puerta.

Samantha resta importancia a las palabras de Luana, ya conoce lo alocada que es y se dirige a seguir trabajando, el día sigue su curso sin ningún percance.

—Nos vemos mañana — Glen asoma su cabeza para despedirse — por favor tengan cuidado — le sonríe — y dale besos al sobrino de mi parte.

—Se los daré — responde contenta

Ya es la hora de irse, arregla unos últimos documentos, toma su bolso y apaga su laptop, sale de la oficina y en su piso ya no hay nadie, todos se han ido.

“Parece que hoy tenían apuro por irse” piensa para sus adentros

Espera unos segundos esperando que el ascensor llegue por ella, ingresa ha quedado en irse con Rick.

Presiona indicando el piso de arriba, las puertas se cierran y de pronto el ascensor comienza a  temblar, las luces se apagan, quedándose en completa oscuridad, no se mueve, sus manos comienzan a transpirar y las piernas le tiemblan de miedo imaginándose el peor escenario, presiona el botón de emergencia, toma el celular entre sus manos y se le cae de los nervios no puede sostenerlo, de pronto la luz se enciende y las puertas se abren, encontrándose con Rick frente a ella que la mira asustada.

— ¿Estás bien?

Ella sale del ascensor y lo abraza con fuerza se sujeta de él como si de un salvavidas se tratara, como si le faltara el oxígeno y Rick fuera el único capaz de proporcionárselo.

—Vamos a la oficina

La conduce suavemente con amor hasta su oficina, Luana va con ellos, le acerca un vaso de agua y Samantha por fin logra calmarse.

— ¡Luana! Pide al área de mantenimiento que revise los ascensores ahora mismo — Rick ordena molesto — ¿ya estás más tranquila? — le pregunta con voz dulce.

—Si amor, es solo una falla, solo que estoy un poco alterada y eso hizo que reaccione de esa manera — habla calmada

—Su trabajo de ellos es cuidar del edificio para que no ocurran estas fallas — su voz es dura — tendré que hablar con ellos duramente.

—Ya, deja de gruñir que necesito de tus brazos y tus dulces besos

Rick sonríe dejando de lado todo rastro de enojo y se besan tiernamente.

Luego de una media hora salen dispuestos a irse, Luana ya se ha ido, solo están los dos.

Se paran esperando el ascensor. Samantha respira profundo cuando las puertas se abren, Rick la mira por un momento.

— ¿Quieres que bajemos los 50 pisos por las escaleras? — le sonríe — ¿si gustas te llevo cargada?

Samantha ríe ante las palabras de Rick e ingresan las puertas se cierran.

—Ves, solo fue un apagón, los chicos de mantenimiento ya lo revisaron.

En ese momento el ascensor se detiene y las luces se apagan, Samantha comienza a agitarse.

—Tranquila — la abraza — yo estoy contigo

Rick toma su celular y llama

—Señor es un fallo en los fusibles, ahora estamos arreglándolo — le responden al otro lado de la línea y cuelga.

—Solo es la luz, así que tranquila — comienza a acariciar su rostro y levanta el mentón para besarla, ella responde a su beso — ¿mejor? — le pregunta sobre sus labios.

—Sí, mucho mejor, si estoy contigo no tengo miedo — apoya su cabeza al pecho de Rick respirando su aroma, llenándose de energía.

El ascensor se arregla y empieza a moverse, pero Samantha no se separa de los brazos de Rick, llegan al primer piso y salen del ascensor, no sin antes Rick hablar con el personal de mantenimiento.

Ella está esperando a que Rick se desocupe y ve en la acera del frente una figura que le parece conocida en la oscuridad, sin pensarlo sale del edificio, los guardaespaldas están en la puerta esperando y le abren la puerta de la limusina esperando ingrese, ella se queda de pie, con la vista perdida al frente.

Voltea a ver a uno de los guardaespaldas

—Sígueme — camina decidida y dos guardaespaldas van con ella

—Señora ¿A dónde se dirige? — le dice uno de ellos

—Quiero comprobar algo — dice

Cruza la pista, cuando llega a la acera del frente no hay nadie, busca con la mirada

—Señora ¿Qué estamos buscando?

—Nada… — dice confundida — me pareció ver algo, pero parece que no fue nada.

Caminan de regreso y Rick sale del edificio viéndola cruzar la calle

— ¿De dónde vienes?

—Me pareció ver algo — dice y sube a la limusina sin darle mayores explicaciones

Rick ingresa también a la limusina

—Es tarde, tienes que tener cuidado

— ¡Estaba con dos de los chicos ok! — levanta la voz — lo siento amor — baja el tono de su voz — es solo que me pareció ver a Jill… pero ya me fijé que es solo mi imaginación debo estar tensa todavía por lo del ascensor.

Rick se acerca y la jala abrazándola contra su pecho

—Te entiendo amor — acaricia su rostro — han sido muchas emociones juntas últimamente, ¿Por qué no te tomas unos días de descanso?

—No lo sé… el evento benéfico está cerca y no puedo dejar a Glen con todo

—Le buscaremos una ayuda — levanta el mentón para que lo vea — tú eres más importante para mí que cualquier evento benéfico, también podríamos postergarlo.

—Ya se reservó el local y se hizo el pago del catering… así que imposible postergarlo.

—El local… se puede buscar otra fecha u otro local y el pago… te hago un cheque personal — le sonríe — así que no hay excusas — la besa  

Ella sonríe y dirige su mirada por la ventana

“¿Era la sombra de Jill? Tantos años de no verla ni escuchar nada de ella y ahora ¿Aparece frente a la corporación?, no puede ser una casualidad, esto tiene que estar relacionado”

Sus pensamientos no la dejan tranquila

Llegan a la casa y pasan un tiempo con David antes que vaya a dormir, llega la nana y se lo lleva a dormir.

Samantha y Rick disfrutan su cena entre risas y conversaciones de cómo les fue en su día, olvidándose por completo de todo el tema que les preocupa.

—Y ¿Te vas a tomar unos días libres? — pregunta Rick cuando están recogiendo los platos

—Solo un par de días — dice mientras coloca los platos en el fregadero.

—Excelente — dice Rick

—Te alegra la idea de no verme en la oficina — sonríe y le lanza un secador por la cabeza

—Voy a estar corriendo por los pasillos, feliz y voy a llevar un par de chicas a mi oficina — ríe

— ¡Rick! — le grita — entonces a mí no me vuelves a tocar — le saca la lengua riendo

—Entonces te tocaré hoy por última vez — camina lentamente hacia ella

— ¡No! — ella se aleja jugando — desde hoy… nada de nada — sonríe

— ¿Así? — dice jugando, acercándose como un león a su presa lentamente — pues yo discrepo

—Eso si me atrapas — dice riendo y corre al jardín

Rick camina detrás de ella, Samantha se saca el vestido que lleva puesto quedándose en ropa interior y se lanza a la piscina, saca su cabeza del agua y lo mira desde ahí sonriente.

— ¿Qué paso? ¿Al gatito no le gusta mojarse? — sonríe

Rick sonríe maliciosamente desabotona su camisa y pantalón quedando en bóxer, se lanza a la piscina y aparece al lado de Samantha abrazándola, ambos se pierden en un dulce y cálido beso, la luz de la luna los ilumina y las estrellas adornan el cielo.

—Nunca podría engañarte — dice sobre los labios de Samantha — para mí no existe otra mujer que no seas tú — la besa

—Te amo — le responde — y para mí no existe nadie más que tú

Se besan y su beso comienza a ser cada vez más caliente, elevando la temperatura del agua con ellos, Rick baja sus manos y aprieta el trasero de Samantha pegándolo a su cuerpo.

—Alguien empezó a despertar — dice Samantha con una sonrisa, llevando su mano al miembro de Rick para acariciarlo

—Contigo a mi lado, imposible que no se despierte — bromea y lleva su mano hacia la vagina de Samantha acariciando suavemente su cavidad.

Relatado por Samantha

Rick baja su bóxer y me toma por el trasero, yo enredo las piernas a su cintura, siento la punta de su miembro rozar mi vagina, me ubico encima de su miembro que ya está erecto y palpitante esperando por mí, voy bajando lentamente con su ayuda va ingresando de a pocos, lo siento cada vez más profundo, estiro mi espalda hacia atrás, siento su boca recorrer mi cuello, mientras termina de ingresar.

Muevo mis caderas lentamente, acomodándome a él, sus manos recorren mi espalda, trasero y pechos, me gusta que tome posesión de mi cuerpo, me encanta que se haga cargo de cada centímetro, nos besamos apasionadamente, mientras muevo mis caderas bajo el agua, solo se nos puede ver los hombros y la cabeza, pero no hay que ser genios para adivinar qué es lo que estamos haciendo.

El movimiento y la sensación del agua aumentan las sensaciones, su miembro está perfectamente encajado en mí, me muevo rápidamente, él guía mis movimientos, ahogo mis gemidos en la boca de Rick, burbujas emergen a la superficie provocada por la fricción.

Excitados aumentamos la velocidad mi orgasmo llega, mi vagina se contrae apretando su miembro tiro mi cabeza hacia atrás y estiro los brazos en el agua, venirme y sentir que floto a la vez es delicioso, a los segundos Rick también se viene dentro de mí, nos damos un último beso lleno de pasión y nos separamos para salir del agua, mañana tendrán que cambiar toda el agua, pero valió la pena.

Salimos y nos dirigimos a nuestra habitación, una ducha rápida y nos acostamos desnudos, abrazados, a su lado me siento tan protegida, cierro mis ojos y me voy quedando dormida, el celular de Rick suena sacándome de mi sueño.

— ¿Quién llama a esta hora? — me remuevo acomodándome

—No sé, pero es tarde, no voy a atender — dice Rick y me jala pegándome más a su cuerpo

El celular vuelve a sonar

—Parece importante — me siento en la cama — contesta, de repente es Frank, paso algo

Rick agarra su celular y sin ver contesta, está entre dormido

—Hola — dice — ¡¿Quién es?! — su voz es dura y se ha despertado por completo

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