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La dama y el alpha millonario
La dama y el alpha millonario
Author: Rosswan V.

Capítulo 1

Los caminos se están volviendo cada vez más oscuros, es imposible caminar tan rápido cuando encontramos una cantidad innumerable de telarañas enredadas en cada esquina que estamos doblando.

-Papá- le llamo pero es no se gira, veo como su ropa está siendo cubierta por el color blanco de las telarañas y el polvo que recubre las paredes. –Padre- vuelvo a llamarlo y siento que me está ignorando de la forma más estúpida que puede existir.

-No estoy para hablar ahora, Victoria- el murmuro en sus labios es casi un susurro, por lo que es un milagro que el realmente este abriendo sus labios para soltar aquellas palabras.

Su incesante caminata me esta haciendo doler los pies, pero no quiero quejarme, no creo que deba, no ahora.

-Los Dankworth está de camino- vuelve a decir y sé de qué está hablando, pero tengo la necesidad de que salir corriendo de aquí no es la mejor idea, no para mí, pero para mi padre sí.

La oscuridad está siendo abrumadora, estamos ubicados en la parte subterránea de lo que ha sido mi casa por 200 años, para mi padre quizás sean 500 años, pero nunca fue el hogar de mi madre

-¡No!- sus fosas nasales se abren grandemente cuando se gira a mirarme y luego observa el pasillo oscuro – ¡Tenia que traer una antorcha que pueda durar más tiempo!- mueve mi cuerpo y ahora camina en la misma dirección de la que veníamos.

Mi mano está tocando las paredes de piedra color grises y negras, quiero por lo menos recordar en la yema de mis dedos lo que un día fue mi casa.

-No debemos huir- me detengo cuando mi padre se detiene varios pasos delante de mí.

-¿Qué estás diciendo Victoria? ¿Estás loca?- sus ojos están desorbitados y es lo único que logro ver en él,  causado por el leve reflejo de lo que está siendo una antorcha que tuvo vida en algún momento.

Y todo se vuelve oscuro –Hija- extiendo la mano y toco el pecho de mi padre y este la toma entre las suyas –Si no te saco de aquí, vas a morir- aquella confesión sabía que existía, me duele y sé que este no es el final que quisiera mi madre para mí, ni mucho menos mi padre.

-No cuestionemos el destino- susurro pero mi padre está tirando de mi brazo y lo veo tocar las paredes, yo hago lo mismo que el para tantear hacia donde nos dirigimos.

-Una esquina- dice él de nuevo y comienza a caminar lo más rapido que puede, deja de tocar las paredes hasta que encontramos el mismo camino por el que iniciamos -¡No puede ser!- puedo ver la luz que da al pasillo que es ya parte de la casa –Tu madre nunca me lo perdonará, Victoria- lo veo caer sentado en uno de los escalones y como sus manos entran en su cabello color negro y tira de él.

Cuando alza su mirada puedo observar el color rojo estar formándose –Te amo- me siento a su lado y el asiente abrazándome. Lo veo cerrar sus ojos cuando me toma de mis mejillas y pega su frente a la mía. Yo llevo mis manos a sus mejillas y entonces veo todo.

“-Gustav- dice mi madre en los brazos de mi padre, este la acerca y deja un beso en los labios de ella –Seremos padres- cuando él se aleja se puede ver un brillo en sus ojos que estaban color rojo.

-¡Dios mío!- toma a mi madre de sus mejillas y deja un beso sutil en los labios –Me haces un hombre inmensamente feliz, mi amor- deja otro beso en sus labios –No importa si es niño o niña, lo cuidare hasta que el último día de mi vida este cerca- la toma en sus brazos y se funden en el durante un largo tiempo.

-Gustav, serás el mejor padre que podrá existir-”

Abro mis ojos y mi padre está mirando en mi dirección. –Lo has visto ¿Verdad?- me pregunta él y yo asiento. –Te amé antes de nacer Victoria y cuando te tuve en brazos fuiste mi luz- deja un beso en mi mejilla –Y no dejare que nadie te apague- toma mi mano y me hala de mi brazo.

-Siempre has sido un gran padre- digo mientras el tira de mi brazo y comienzo a caminar en su dirección.

-Tu madre sabe que serias quien heredaría nuestro apellido y lo alzarías- dice el aun tirando de mi brazo, vuelve a girar en otra esquina. Tanto sus ojos como los míos están en tonalidad roja y de repente es como si estuviéramos encontrando un camino.

-Sangre- digo y mi padre se detiene –Huelo sangre- digo de nuevo y él se gira y me toma del rostro.

-Yo también- murmura –Perdóname por cualquier cosa que pase de ahora en adelante, pero siempre jure cuidarte hasta el último día de mi vida y aunque sabemos que no será hoy- cierra sus ojos –Te cuidare- toma mi mano.

Siento el olor a sangre cada vez más cerca, es como si estuviéramos acercándonos hacia él, nuestra guía es la sangre y cuando siento el tope en mi inhalación mi padre mueve una de las paredes y encontramos la salida.

-¡Aquí es!- dice él y aprieta mi mano. Mi ropa negra y la suya se pierde en la oscuridad de la noche.

-Gustav- se escucha la voz de un hombre detrás de nosotros. Ambos nos giramos y junto a el están otras dos personas.

Mis ojos van hacia un rojo cuando puedo oler su sangre  y trago hondo moviendo mi cabeza de un lado a otro.

-McGregor- dice mi padre, su mandíbula se aprieta –Estaré agradecido de por vida con usted, pero hágalo- suelta mi mano y es cuando siendo como el hombre pone las suyas en mi brazo.

Mis ojos se abren cuando mi padre cierra los suyos –Vamos- el tira de mi brazo y mis ojos se vuelven de un color rojo sangre y mis colmillos aparecen intentando morder al hombre justo antes de que sienta como una inyección en puesta mi cuerpo y mis parpados pesen.

-Te amo Victoria, y jure cuidarte hasta el último día de mi vida. Iré por ti, hija mía- eso fue lo último que escuche de mi padre antes de que la oscuridad llenara mi vista.

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