¿Quieres ser un superhéroe?
¿Quieres ser un superhéroe?
Author: Alex Hergo
Triste prólogo

Peace venía muy cansado de la escuela, con montones de proyectos para entregar, un ensayo a medio terminar y estaba terminando de leer un libro que le habían encargado en la escuela; la capacidad de terminar libros en un día que tenía Peace era asombrosa pero también lo cansaba de sobremanera, tampoco era nada atlético así que la cantidad de material escolar que traía cargando hacían que él sintiera que se le iba a romper la espalda, ya que eran muchas cosas considerando que era un muchacho de 16 años y delgado para su edad a pesar de que hacía ejercicio, afortunadamente ya no tenía sensibilidad en algunas partes de su cuerpo por culpa de los golpes de su padrastro.

Al llegar a casa tocó a la puerta y esperó a que su madre le abriera ya que no se le permitía tener llave, se encontró con la desagradable sorpresa que su madre no estaba, aunque en realidad eso no es como que le sorprendiera mucho, no sería la primera vez que esta cerraba y se quedaba hasta noche en la calle, por lo cual Peace se tenía que quedar afuera hasta que  regresara; una vez incluso permaneció 3 horas afuera hasta que llego su padrastro y le abrió la puerta porque no le quedaba de otra.

-Bien, tengo muchas cosas que hacer y no sé a que hora llegue mi madre, mejor empezar de una vez, no tengo tiempo que perder- se dijo Peace a sí mismo, el hábito de hablar sólo era algo necesario en su vida tan caótica.

Por el paso principal apareció la señora Maribel, que se dirigía a su casa, la cual quedaba enfrente de la casa de Peace, nuevamente vio al joven haciendo su tarea afuera de casa, no podía hacerse a la idea de que su madre tuviera ese grado de desinterés, lo peor es que alguna vez había hablado con la señora y esta siempre fingía interés, era como si le gustara ponerle trabas a su hijo.

-¿Mucha tarea?- le preguntó la señora Maribel a Peace, acercándose al muchacho.

-Algo así- contestó Peace con una sonrisa.

-Pasa a comer a mi casa, estoy segura que tienes hambre muchacho- le invitó la señora Maribel.

- Así estoy bien- dijo Peace temerosamente, aunque le encantaba estar con la señora Maribel sentía que era pedirle demasiado, sobre todo considerando la actitud hipócrita que siempre tenía su madre, Peace no quería quedar como un hijo mentiroso y abusivo.

-Anda vamos, escucha come y haces depués tu tarea, esto te ayudará a pensar mejor y tendrás donde recargar tus cuadernos- Sin decir más la señora Maribel alzó su mochila y la llevó a su casa, Peace entró y como siempre dijo "Con permiso", ya dentro el chico empezó a escribir unas notas en su cuaderno y Maribel entró a la cocina para empezar a calentar lo que serviría en la mesa.

Pasados alrededor de 40 minutos la comida estuvo lista y la señora Maribel se sentó a comer junto con Peace.

-¿Qué hacías? ¿tarea? - preguntó intrigada Maribel.

-No, mi tarea ya la termine desde hace rato, estoy trabajando en una especie de meta personal, quiero adelantar todos los temas que veré de física en un sólo proyecto para que el maestro me excente- contestó Peace tan ambisioso y alegre como siempre.

-Estoy orgullosa de ti muchacho, se ve que tu tienes mucho futuro- dijo la señora Maribel tratando de animarlo, pero ya no tenía mucho efecto, Peace nunca escuchaba halagos de sus padres y sólo tenía un amigo en el colegio, Luis, fuera de eso siempre recibía burlas y abusos de sus compañeros; pero lo que de verdad afligía a Peace era el porque a pesar de todos sus esfuerzos y talentos su madre hacía como si él no existiera.

Antes de que Peace pudiera deleitar el postre se escuchó como llamaban a la puerta, Peace temía lo peor, la señora Maribel se dirigió a abrir y efectivamente era la superstición de Peace, su madre se hallaba en la puerta con una falsa sonrisa.

-Hola Mari ¿está Peace aquí?- le preguntó la madre de Peace a Maribel.

-Si Susana Peace está aquí comiendo- le contestó Maribel con su tono de decepción.

-Hay ese niño, espero no te cause mucha lata y por favor te he dicho que me digas Susi, no es necesario mencionar mi nombre completo, y lamento que el muchacho esté molestando mucho.

Lo que más le causaba rabia a Maribel era el hecho de que Susana nunca llamaba hijo a Peace.

-Tranquila Susi, Peace siempre es bienvenido aquí- le contestó mientras miraba con orgullo a Peace.

-Bueno tenemos que irnos muchacho, despídete- dijo Susana con orgullo y sin ninguna muestra de afecto, Peace, queriendo evitar un conflicto tomó rápidamente sus cosas y hechándole una mirada triste a su postre se dirigió a la salida y sólo volteó para susurrar un tenue "adios señora Maribel".

-Jamás aprendes ¿verdad muchacho? Entiende que no quiero que Maribel me cobre nada, y tú vas como perrito a chingar.

-La señora Maribel dice que no soy un estorbo- contestó Peace desanimado.

-Claro que te dira eso- empezó a gritar Susana- te tiene lastima y quiere que estés ahí para sacarme dinero, pero ni crea que le daré un solo centavo, todos son iguales.

-No es verdad, no todos son como tú- dijo Peace sin darse cuenta y volteando muy tarde para esquivar la cachetada que sabía que recibiría.

-¡Vuelveme a contestar y para la otra te rompo la boca!-gritó Susana al tiempo que se retiraba a la cocina, abría el referí y sacaba un refresco y un tupper que Peace sabía que contenía pollo frito, mas sin embargo estaba casi seguro que esa no sería su comida.

-Haz tu tarea- Le dijo Susana a Peace mientras metía el pollo al microondas.

-Ya la hice- replicó el muchacho sabiendo que no le iban a creer, se sentó en su "cama" (que era la base de madera de una cama matrimonial colocada en la sala con 2 cobijas) y sacó sus apuntes para seguir su proyecto.

-Ajá si- dijo la madre obviamente escéptica- y por cierto ahí hay sopa y atún, come temprano y haz tus cosas.

Al finalizar este comentario tomo su plato recién salido del microondas y subió a su cuarto.

Peace se quedó mirando sus apuntes, miró toda su ropa que casi no cabía en uno de los cajones donde se encontraba, su "cama" y soltó una lágrima, ¿Tan mal hijo había sido?

Sin muchos ánimos se sentó a comer y mientras disfrutaba su sopa (ya que no del diario podía comer raciones mayores a un plato) sacó su celular, el mirarlo le daba felicidad ya que aunque la pantalla estaba estrellada y se trababa un poco, al fin y al cabo era un teléfono en el que podía hablar y sobre todo leer, un teléfono que su amiga Yazmín le había dado, puesto que ya no lo usaba.

Comenzó a leer y adentrarse a su mundo de fantasía, un mundo donde había magia, donde el fuerte siempre ganaba, donde la justicia llegaba tarde y temprano, donde aunque la gente dudará de ti tarde o temprano se tragaban sus palabras ya que siempre se demostraba el verdadero ser de uno mismo, un mundo fuerte, con fe, con peleas, ¡con inspiración!, pero que sin embargo se veía tan lejano...

Pasadas unas horas mientras Peace lavaba los trastes y casi estaba libre para poder ir a estudiar y escribir su padrastro llego y como de costumbre lo pasó de largo, nada nuevo, el muchacho solo esperaba que no fuera a faltarle su dinero para poder ir a la escuela ya que solo contaba con $7 y su camión costaba $10 y después de eso debía tomar otro camión que costaba $5 aunque este último trayecto podía tomarlo caminando.

Mientras Peace veía la televisión estaba dibujando, apenas escuchó el sonido del auto que llegaba a casa apagó y desconecto la televisión (ya que tenía prohibido verla) para después sentarse en su "cama" a seguir dibujando; su madre y su padrastro entraron con una bolsa de comida china y se sirvieron, cuando se disponían a subir Peace los interceptó lo más rápido que pudo.

-Ignacio ¿podrías darme para mis pasajes de mañana?- dijo Peace esperanzado.

-Ya no tengo dinero, consigue con tus amigos- contestó Ignacio y se subió sin más.

-Por cierto ¿quien te dijo que podías comer del chorizo que había en el refri?, te dije que sólo podías comer sopa- le dijo su madre a Peace.

-Tenía hambre lo siento- contestó algo molesto el chico.

-Pues si, pero como siempre los demás te valemos madre- dijo irritada su madre y se subió tras de Ignacio.

Peace le abrió a su perro Krace que estaba en la azotea, limpió sus heces y preparo las cobijas de su "cama" mientras hacía ejercicio ( el poco que su cuerpo aguantaba) Peace estaba agradecido, porque aunque no comía muy bien y dormía muy poco su cuerpo aguantaba 40 minutos de ejercicio, aunque ese día fue un poco menos. Al recostarse escribió un poco que era lo que más le gustaba y quedó dormido esperando que el siguiente día fuera menos malo.

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