Capítulo 4 – Una dama debe saber cuándo decir no!

Cuando escuchó una voz ronca y sensual cerca de su oreja izquierda todo su ser se estremeció, su cuerpo por instinto sabía quién era, se dio una patadas mentales, estaba borracha y se había lanzado sobre él, ¿nunca lo encontraría en una situación convencional?, ¿siempre tenía que darle la impresión de ser una idiota?, no podía creer en su suerte, se tropezaba con ese hombre en los peores momentos.

  • Hola — dijo sin mirarle a la cara por la vergüenza
  • Debemos dejar de saludarnos de esta manera tan accidentada, me temo que en algún momento usted se podría caer — dijo reclamando su atención y entonces ella finalmente lo vio a la cara

Tenía los ojos azules, eran como 2 zafiros, pensó, nunca había visto ojos tan hermosos, quería disculparse pero las palabras se atascaron en su garganta, él estaba sonriendo, y la miraba intensamente, el hechizo se rompió cuando su acosador insistió:

  • Vamos linda no seas mala, ven a sentarte conmigo — ella se giró para responder:
  • He dicho que no, ¡ya piérdete! — y puso su cara más seria, entonces el hombre que la sujetaba volvió a decirle al oído:
  • Este atuendo te sienta muy bien, pero no atrae a los mejores sujetos — sugirió tomándola por la cintura para marcar territorio.
  • Ya lo he notado — dijo cuándo su voz finalmente obedeció a su mente
  • La acompaño — indicó más como una orden que una sugerencia
  • Por supuesto — ella se apuró a responder

El acosador al verse ignorado e intimidado por otro hombre se obligó a volver por donde vino.

  • Gracias, acaba de salvarme de un apuro
  • No hay problema, fue un placer, aunque me preguntaba por qué está usted aquí sola
  • No estoy sola, estoy con —antes de que terminara la frase llegó Cassy saludando
  • Mike que haces aquí, pensé que un hombre como tú no tenía tiempo para la diversión

Él la miró como excusándose.

  • No es diversión, vine con unos inversionistas, se acaban de ir
  • Ah dijo ella, ya me parecía raro, ¡oye! no sabía que conocías a mi hermana
  • La verdad es que nos hemos visto pero nunca presentado
  • En ese caso para mi será un placer hacerlo, este es Michael Alexander Williams o como él prefiere que se lo llame “Mike”, ella es mi hermana Ava Margaret Jones o como la llamamos en la familia “Avy”
  • Avy — dijo él y ella se estremeció como si una corriente eléctrica acabara de atravesar su cuerpo — te sienta bien — terminó de decir sonriendo

Él ya sabía su nombre, la había investigado después de que se encontraran aquella noche en el jardín, a principio cuando se tropezó con ella en el vestidor su encuentro fue demasiado breve, pero cuando la vio esculléndose en plena fiesta sintió curiosidad y admiró su atrevimiento, al hablarle vislumbró  su  naturalidad, franqueza y falta de artilugios seductores, eso  lo cautivó, estaba acostumbrado a que las mujeres usaran su belleza y se le insinuarán con descaro, sin embargo ella hizo lo contrario, eso le pareció refrescante, no recordaba la última vez en que se encontró con una mujer que no intentara seducirlo, era más que evidente después de lo sucedido hoy, que ella no tenía práctica en el arte de la seducción, a juzgar por la manera en que pensaba que sería  fácil librarse de un hombre acosador usando un simple no como respuesta, acaso no era consciente de su propio atractivo, era exquisita, una de esas rarezas que uno encuentra en la naturaleza y estaba obligado a apreciar. Cuando la vio del otro lado del pub intentando deshacerse del borracho, tuvo el impulso de saltar y arrinconar al hombre por las solapas, pero tenía compañía, se despidió apresuradamente argumentando que tenía un asunto urgente que resolver, luego se quedó cerca aguardando el momento indicado para actuar, cuando vio que intentaron tomarla del brazo prácticamente saltó para sujetar su caída, ella había aterrizado encima de él encajando su suave trasero entre su ingle, la rabia que sentía se disipó para dar paso a la excitación, pensándolo bien, aquella situación dio un giro a su favor, le dio la excusa perfecta para acercarse a ella. Tenía ganas de conocerla, había pensado en ella más de lo que quería admitir, sabía que había renunciado a su empleo, y tenía sospechas del porqué, eso confirmó la primera impresión que tuvo sobre ella,  y solo aumentó su interés hacia la mujer.

  • Lo siento Avy pero me acaba de llamar Lawrence, tuvo un problema con un pedido de telas y tendré que terminar unos diseños con otro material, debemos volver a rediseñar algunas cosas con urgencia.
  • Está bien, no quiero quedarme sola
  • No tienes por qué, si quieres puedo quedarme contigo — dijo inmediatamente Mike
  • De verdad?, te lo voy a agradecer, no le quiero arruinar su primera salida en años — dijo Cassy colocando los ojos en blanco
  • Por supuesto — responde Mike sonriendo — será un placer para mí.
  • Perfecto te dejo en buenas manos Avy, Mike es un buen sujeto, lo hubieras sabido si te hubieras quedado en la fiesta de mamá — dijo gritando mientras se alejaba
  • Lo siento no quiero ser una carga para ti — se disculpó Avy avergonzada
  • ¿Sabes? desde que nos conocemos siempre me estas pidiendo disculpas, inclusive cuando no tienes por qué hacerlo
  • Lo sé, no hemos tenido encuentros muy afortunados — dice intentando sonreír forzosamente
  • Eso se puede remediar fácilmente, como disculpa por todas las veces que te tropezaste conmigo me puedes invitar un trago
  • Claro, pero antes ¿te importa si voy baño para refrescarme? vuelvo en un instante
  • Por supuesto

 Al moverse de la silla ella deja caer el papel que tenía en el bolsillo, pensando que podría ser algún documento Mike lo revisa y encuentra su lista, por un momento no sabe que pensar, esa mujer era una caja de sorpresas, se dijo, no podía creer en lo que estaba leyendo, estaba tachado “emborracharse en un irish bar”, bueno eso definitivamente lo había logrado, apenas si podía ponerse en pie, pero viendo las botellas vacías no había bebido demasiado, tal vez no estaba acostumbrada a beber, eso estaba bien, sonrió, cuando leyó el número 3 y 4, chica lista pensó, y cuando terminó de leer el resto, pensó que se estaba enamorando..

Cuando Avy volvió del baño encontró el papel doblado en la mesa, luego dirigió una mirada de súplica a Mike, se dio cuenta de que ella esperaba que no lo hubiera leído, esa bendita lista, era una señal de los cielos, él tenía la ventaja y era un buen negociador, debía encontrar la manera de pasar más tiempo con ella, y esa lista sería su arma de seducción, concluyó.

Sus continuos encuentros no podían ser una simple coincidencia, algo lo impulsaba a protegerla, no esperaba que ella aceptara fácilmente, pero quería convencerla de hacerle parte de su lista de chequeo, tenía que crear una oferta a la que ella no podría resistir, la mera idea de que alguien más la ayudara a hacer realidad sus fantasías sexuales hacía que le dieran ganas de encerrarla en un ático, no comprendía porqué se sentía tan posesivo respecto a ella, pero no dejaría pasar esta oportunidad. Aquella noche en el jardín cuando ella giró y le contó sobre las intenciones de su madre, él la dejó ir porque estaba demasiado sorprendido por el encuentro, pero ya en ese entonces de  forma instintivamente primitiva sabía que ella tenía que ser suya.  

Avy seguía mirando sin decir nada, finalmente él dijo:

  • Está bien, admito, lo leí, pero solo porque pensé que podía ser un documento y querrías recuperarlo, si hubiera sabido que era algo tan personal, jamás lo hubiera leído — mintió

El rostro de Avy pasó de un color pálido a uno escarlata, no le salían las palabras, él lo había leído, ya ahora sabía todo, viendo que ella no decía nada el siguió

  • No diré nada al respecto, lo juro, no quise entrometerme en tus asuntos
  • Ya veo — dijo ella al fin
  • Es una buena lista — agregó, esperando que ella se sintiera más cómoda
  • No lo menciones, me moriré de la vergüenza
  • Al menos ahora sé porque estás aquí — dijo él
  • Ah ¿no te lo esperabas verdad?
  • La verdad es que no te veía como una mujer a la que le guste emborracharse hasta perder la conciencia
  • Jajaja, y no lo soy, solo tenía curiosidad respecto del porqué la gente lo hacía
  • ¿Y ahora qué piensas?
  • ¿Qué es una mierda? no sé por qué las personas harían esto voluntariamente todos los fines de semana, ya tengo resaca y aún ni siquiera es de mañana
  • Ya veo, ¿Quieres ir a casa?
  • Creo que será lo mejor
  • Te llevaré
  • Espera, no puedes conducir si has bebido
  • No lo haré, lo hará mi chofer
  • ¿Tu chofer? ¿Quién eres tú? — dijo sorprendida
  • ¿Quién quieres que sea para ti? — dijo sonriendo, y fue lo último que ella escuchó antes de desmayarse

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