El Conde Druposqui y el Cristal Azul libro 2
El Conde Druposqui y el Cristal Azul libro 2
Author: GabyCRS
El Castillo de Plata y la Pequeña aldea

Mas allá del Castillo Dorado, oculto en los bosques del norte, otro castillo de ladrillos grises, se vislumbraba, sombrío en las noches y con un singular brillo en las mañanas y por esto era llamado El Castillo de Plata. Este castillo a diferencia del Castillo Dorado, no había sido habitado por reyes o reinas, si no por una poderosa generación de hechiceros. 

El jefe actual del Castillo, era un apuesto caballero proveniente de una poderos desendencia de hechicerosy noble familia, aquel poderoso hombre tenía por nombre Arón.

Arón era un hombre alto, de contextura delgada pero fuerte, sus ojos negros expresaban confianza y su mirada era firme. El noble Arón había contraído matrimonio, con una mujer sumamente hermosa cuya familia tambien desendientes de hechiceros poseía además una buena cantidad de tierra. Incluidas las aledañas al Castillo de Plata.

La esposa de Arón, tenía por nombre Amalia La Condesa de Trubell, región en la que habían vivido muchos años, era alta, con finas facciones y piel delicada y unos ojos color caramelo que destellan mucho amor, a ella le había sido heredado desde hacia tiempo el Castillo de Plata, pero no había sido hasta hace tres años que se habían mudado a aquel.

El fino caballero y la hermosa Condesa, tenía dos hijos. Su primogénito se llamaba Silver, quien había heredado los ojos negros de su padre, pero su mirada era mas fría y el cabello rubio pero mas cenizo que el de su madre, era alto delgado, y a pesar de ser muy poderoso ambicionaba mucho más, sin importar pisar al todo el que se interpusiera. Su arrogancia era la causa principal, por las cuales no se llevaba bien con su hermano menor, Druposqui quien tenía los ojos de su madre y aun cuando solo tenía 11 años era tan alto como Silver, quien le llevaba 3 años, pero era mucho mas poderoso e inteligente que su ambicioso hermano. 

El Castillo de Plata se mantenía de los impuestos, cobrados a los pueblos y aldeas que se encontraban en las tierras bajo el dominio de aquel. Los dos herederos, Silver y Druposqui, tenían entrenamientos físico y mágico, y además estudiaban en el Castillo, preparándose para que cualquiera de los dos asumiera el imponente Castillo.

Silver a sus 14 años de edad, había sido nombrado capitán de una de las mejores cuadrillas del ejército plateado.

Druposqui, entrenaba con Alexander el soldado de mayor confianza de su padre y con el cual se llevaba muy bien y es que Alexander, llevaba 3 años en el Castillo y el joven soldado, tenia 17 años de edad y era un chico agradable.

Todos los finales de mes el caballero salia a recaudar los impuestos y su esposa Amalia se encargaba de hacer las cuentas.

Sin embargo, por muy poderosos hechiceros que fueran la condesa y el noble caballero, su humanidad se hacía notar con el paso del tiempo. Unos meses después que el Caballero cumpliera y celebrara su 33 años, cayo en cama con una cruel enfermedad, y Tres días antes del cumpleaños número 12 del pequeño Druposqui. Seguidamente unos meses después de fallecer el caballero un día antes del cumpleaños 15 de Silver La Condesa de Trubell, también falleció.

Los dos Adolescentes, habían quedado huérfanos y sin saber aun quien de ellos sería el nuevo conde del Castillo. Tres días después del fallecimiento de la Madre de Silver y Druposqui, el Juez de Trubell, llegó al castillo y se reunió con los dos jóvenes, para leerle la última voluntad y testamento de la condesa, el escrito señalaba que, Silver su hijo mayor, seria elevado al rango de general en jefe del ejército y se encargaría temporalmente del Castillo de Plata, hasta que su hijo menor Druposqui cumpliera los 21 alos de edad, momento en el que sería nombrado, Conde del Castillo de Plata.

Silver, sintió ira y envidia ante esta última voluntad, por otro lado, Druposqui se habia sorprendido de la misma.

Druposqui, se sentía triste y solo, el dolor que le había causado la muerte de sus padres era muy profundo y no podía expresar lo que sentía, ya que con el único que hablaba era su entrenador y amigo Alex, quien había cumplido 18 años y estaba fuera completando su entrenamiento. En el Castillo solo se encontraban los sirvientes, Su hermano Silver y su Lacayo Sailer, y con ninguno le gustaba hablar.

A unos pocas millas del Castillo de Plata, se ubicaba una pequeña aldea, con casas de diversas formas y tamaños; la mas grande era un orfanato, abierto para los niños huérfanos cuyos padres había muerto en batalla o habían sido asesinados.

La aldea era muy prospera. Aunque no siempre fue así, pero en esos tiempos difíciles contaron con la ayuda y comprensión de Arón,  no obstante Silver no les mostraba piedad y si no pagaban los impuestos los amenazaba. 

Las casas de la humilde aldea, tenía una estructurada separación entre cada uno, sin embargo una casa de dos plantas se encontraba mucho mas separadas del resto. En aquella casa vivía una familia de hechiceros bastante poderosos, su oficio en la aldea era, proveer de medicinas naturales para los aldeanos.

El jefe de la familia, se llamaba Anterio era quien hacía las pociones curativas, y su trato era cordial, amable y a pesar de tener una alta posición en la escala social, poseía mucha humildad, sus ojos eran marrones y su cabello negro, se veía fuerte y su altura lo hacía lucir imponente.

Su esposa, era una mujer delicada, delgada y de piel pálida sus ojos azules tenían forma almendrada y su cabello castaño era largo y brillante, aquella bella mujer de nombre Jazmín a pesar de ser una poderosa hechicera, tenía más de doce años con una grave enfermedad, la que era controlada con pociones especiales que su esposo le preparaba.

Los humildes hechiceros que habitaban la pequeña aldea, tenía un hijo cuyo nombre era Mupi y quien tenía 12 años de edad, era bastante delgado, y su altura y porte era igual al de su padre y el cabello y sus ojos los había heredado de su madre.

El Joven hechicero, quería volverse muy poderoso, pues su sueño era poder convertirse en aprendiz en el Castillo Dorado, ya cuando cumpliera 18 años. Por eso todas las mañanas desde muy temprano salia a entrenar al bosque ubicado detrás de la aldea, se ubicaba cerca del lago y practicaba cada uno de sus poderes, siendo el de más dominio el del agua.

Después de sus entrenamientos, Mupi ayudaba en casa, a los cuidados de su mamá y aprendía a realizar las pociones curativas con su padre.

Aquella familia vivía tranquila en la aldea y aunque llevaban tiempo viviendo allí, ninguno de los líderes del  Castillo de Plata se había percatado de su presencia y deseaban que continuará así.

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