UNA RAZÓN PARA VIVIR (LIBRO 3 - SERIE HOMBRES DOMINANTES)
UNA RAZÓN PARA VIVIR (LIBRO 3 - SERIE HOMBRES DOMINANTES)
Author: Jeda Clavo
CAPÍTULO 1. HOMBRE DESALMADO

ADVERTENCIAS

©Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de la presente obra por cualquier medio o su adaptación sin la autorización expresa de la autora. De realizar cualquiera de estas acciones se ejercerán las acciones legales pertinentes.

Esta novela es producto de mi imaginación, por lo cual es ficción, los conflictos de los protagonistas o su forma de resolverlos no implica que yo como persona avale sus métodos de solución de conflictos. Estoy en contra de cualquier violencia psicológica, física, cibernética. Si no puede soportar situaciones de discusiones o escenas de este tipo. Entonces le sugiero buscar otra historia y no continuar con esta.

CAPÍTULO 1

Jade comenzó a caminar junto con su padre, Mark y su familia hacia la salida, sin embargo, segundos después se detuvo, no podía dejar de mirar atrás, sentía como si había dejado parte de su corazón junto al sepulcro de Kerry. Le parecía increíble cómo un hombre a quien creyó despreciar había pasado en esos escasos cinco meses a ser el centro de su vida.

No pudo evitar maldecir en su interior cuando los recuerdos del día de su huida, se colaron en su mente, si hubiese sabido el desenlace al cual eso llevaría, nunca se habría inventado semejante pantomima, no pudo evitar los grandes sollozos surgidos de sus labios.

Había entrado a ese restaurante con un claro objetivo, su intención era llamar la atención de Sánchez para que este le informara a Kerry de su cita con Anderson, porque de esa manera cuando ella no apareciera pensaría se había ido con ese hombre. En su suposición más nefasta se imaginó a Kerry llegar al restaurante y armar un escándalo, allí ella aprovecharía para decirle que no podía amarlo porque amaba a Anderson, sin embargo, nada la preparó para lo ocurrido.

No calculó la manipulación de Anderson, pues al momento de saludarlo y darle un beso en la mejilla, él movió el rostro y besó su boca, esa acción la dejó sorprendida, se quedó estática por unos segundos, sin saber cómo reaccionar.

Ese titubeo lo aprovechó el hombre para meter la lengua en su boca. Al caer en cuenta de lo sucedido, reaccionó empujándolo, pero fue muy tarde, cuando dirigió su vista hacia donde estaba Sánchez, este había salido corriendo.

En ese momento no pudo contener la creciente rabia bullente en su interior y así se lo hizo saber a Anderson, cuando sin pensarlo un solo segundo extendió su mano y lo abofeteó con fuerza.

—¡¿Cómo te atreves a besarme?! ¿Quién te ha dado ese derecho? —El hombre la observó extrañado y un atisbo de molestia se esbozó en su rostro.

—¿Qué pasa Jade? ¿Por qué reaccionas de esta manera? Cuando coincidimos la última vez yo te gustaba —declaró el hombre en un tono mezcla de rabia e incredulidad.

—No, me gustaste cuando te conocí hace más de seis meses y la última vez cuando nos encontramos fuiste tú quien me besó, no yo a ti. Quiero dejarte algo en claro Anderson, te agradezco la ayuda brindada a mi padre, sin embargo, tú y yo no podemos tener más allá de una amistad. No tengo ningún interés en ti como hombre.

—¿Por qué no puedes hacerlo? ¿Acaso parezco poca cosa para ti? —interrogó con burla, porque con esa pregunta pretendía dejarle claro a Jade, su posición muy por encima de ella.

Sin embargo, la chica hizo caso omiso de su provocación y fingió no entenderlo para luego aclarar con firmeza.

— Yo estoy enamorada de Kerry, lo amo, es el hombre de mi vida.

—¿Crees que él se va a enamorar de ti? —lanzó una carcajada burlesca—. Es un enfermo, sádico, maltratador, Kerry terminará matándote, es una bestia sin corazón.

— ¡Tú no lo conoces! Yo sí, he descubierto en Kerry un maravilloso ser humano y sí, me ama, tanto como yo a él —concluyó indignada.

—Y si tanto le amas ¿Por qué estás aquí conmigo? ¿Para qué me citaste a solas en este lugar? —expresó con burla y ante el silencio de la chica, espetó —. Te diste cuenta de su imperfección, Kerry no es como lo imaginaste, sino como todos dicen y han visto que es.

La sonrisa burlona de Anderson la llenó de cólera y no pudo dejar de expresar sus sentimientos.

— Ha sido un gran error haberme citado contigo. Espero no me llames, ni vuelvas a molestarme nunca más en tu vida.

Se giró para irse, pero inmediatamente Anderson la tomó del brazo para detenerla y buscó acercarla a su cuerpo, ella intentó zafarse por todos los medios, no obstante, la fuerza ejercida por el hombre sobre su ella se lo impedía y sin expresar palabra, levantó su otra mano y le dio nuevamente un sonoro bofetón. Anderson no se esperó esa reacción, enseguida la soltó retrocediendo unos pasos.

—No vuelvas a ponerme una mano encima, cuando digo no, significa no —. Espetó la chica saliendo de allí sin decir más nada, se dirigió a casa de su padre, quien al verla demasiado triste después de consolarla por un momento, la invitó a cenar afuera buscando una manera de animarla.

Volvió al presente cuando sintió la suave mano de su padre en el hombro.

—Vamos pequeña, por favor no sigas martirizándote con los recuerdos.

Llegaron al auto y su padre le dejó al lado de la puerta, porque sabía lo mareada que se ponía al ubicarse en el puesto del medio y esa condición probablemente se había intensificado con el embarazo.

Ya sentada, la chica abrazó a su padre con fuerza y reposó la cabeza en el pecho, tratando de hallar esa tranquilidad, la cual estaba muy lejos de sentir.

—Lo lamento mucho papá, esto es tan doloroso, siento como este hueco en mi pecho crece cada segundo haciéndose demasiado denso y dejándome sin nada.

—Lo sé mi niña y no sabes cuánto quisiera ahorrarte todo ese sufrimiento. Lo daría todo porque fueses feliz —respondió el hombre sintiéndose impotente ante el padecimiento de Jade.

Ella se giró y vio a Kadece, luego posó su mirada en Mark quien conducía y preguntó.

— Yo quisiera buscar algunos de mis objetos personales. Están en casa de Kerry. ¿Será conveniente ir? —preguntó esperanzada de volver a estar en ese lugar donde habían sido tan felices su amado y ella.

—Si puedes, aunque el problema es Kilian. Quizás no lo permita. Conociendo a esa bestia de hombre, es muy probable que no te deje entrar. Es un hombre manipulador y maquinador. Ayer al mediodía nos informó del accidente de Kerry y un par de horas después nos llamó para decirnos de su fallecimiento e indicándonos una hora distinta a la de su sepelio, por eso no llegamos a tiempo, ocultó información con toda la intención, ni siquiera al abogado le dio los datos correctos.

» Aunque este no se encontraba en la ciudad porque debió viajar por asuntos de otro cliente, no tenía conocimiento de lo sucedido hasta ser informado por mí, quedándose consternado con la noticia. Al final fue él quien me dio tu número y se comprometió regresar en el próximo vuelo a la ciudad, hay muchas cosas que debemos hacer.

» Pero no te preocupes por eso, haremos lo posible para lograr tu entrada en esa casa. Déjame eso a mí —declaró Mark al verla preocupada, para agregar entre dientes para sí mismo —Después de todo esa será tu casa.

Tomó el celular para llamar a Kilian y su padre lo detuvo.

— No lo llames, conozco a Kilian, es mejor llegarle de sorpresa, a él no debe permitírsele maquinar mucho —. Propuso el padre de Mark.

—Muchas gracias por todo lo que están haciendo por mí, si no es por ustedes no me hubiese enterado de esta terrible tragedia —respondió Jade secando las lágrimas de sus ojos las cuales no cesaban de brotar.

Hicieron el resto del recorrido a la casa de Kerry en silencio, cuando llegaron y los guardias de seguridad la reconocieron, se les acercaron un par de ellos diciéndole con un tono de angustia.

—¡Ay señorita Jade! Es un alivio verla, no tiene idea de cuánto nos alegramos de su llegada. Los perros no dejan de llorar y el padre del señor Kerry dio la orden de sacrificarlos. ¡Por favor Sálvelos!

—¡No! Ese hombre está loco. Esos perros han sido como los hijos de Kerry, él no puede hacer eso —exclamó angustiada.

Se bajó del auto como loca, corrió olvidándose por un momento del bebé en su vientre, solo la movía el interés de salvar a los perros y aunque aún les temía, también era cierto que había aprendido a quererlos. Fueron numerosas las veces durante esos cinco meses en las cuales Kerry la llevaba a donde ellos estaban, la sentaba en su regazo mientras los tres canes se acostaban a un lado recibiendo las caricias del hombre, sin dejar de abrazarla a ella.

Entró desesperada a donde estaban los canes, justo cuando el padre de Kerry arrebatándole el arma a uno de los hombres, decía de manera violenta:

— Si no lo hacen ustedes, entonces ¡Lo haré yo!

Jade gritó con vehemencia.

—¡No! ¡Se lo prohíbo! Usted mata a esos animales y le juro por Dios que yo lo mato con mis propias manos.

Al escuchar la voz de la mujer, Kilian se giró y la miró con rabia.

—¡¿Qué haces aquí maldita secretaria?! ¡¿Y quién carajo te crees para darme órdenes a mí?! Yo estoy muy por encima de ti.

Y con toda la rabia del mundo se abalanzó sobre la joven para golpearla, sin embargo, estaba tan cegado del enojo que no se dio cuenta de la presencia de Mark Danielle Howard Walton, quien le sostuvo la mano y con voz gélida expresó.

—¡Ni siquiera te atrevas! Porque si la golpeas, juro vas a vértelas conmigo y con toda la familia Howard y no creo estés en condiciones de hacerlo.

                                           “El odio es la cólera de los débiles.”  Alphonse Daudet.

Jeda Clavo

Hola mis amores. Antes de leer este libro deben haber leído Mi Otro Yo y Chantaje Por Amor. Saludos y bendiciones a todos.

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Comments (2)
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Heidy
cuanto he llorado con Kerry
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Rocío López
Esto promete 😊😊😊
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