LA LISTA

Regresé a casa enfurecida, subí a mi habitación y simplemente azoté la puerta despertando a Blaire.

  • Veo que te fue muy bien – dijo Blaire acomodándose y sentándose sobre la cama
  • Es un idiota, él es tan… - dije y me tiré en la cama para gritar contra mi almohada
  • ¿Por lo menos aceptó no decir nada?
  • Sí, pero quiere algo a cambio
  • ¿Qué quiere?
  • Ni idea; el muy idiota me dijo que pensaría en algo y luego me informaría; ¿Quién se cree que es? – dije volviendo a colocar mi cara contra la almohada
  • Por lo menos no dirá nada, ya verás que pedirá alguna cosa tonta y todo esto terminará; solo tranquilízate
  • Es que si hubieras estado ahí; él es tan frustrante; no sé qué rayos le pasa; lo odio – dije furiosa
  • Lo siento por lo que diré; pero si lo odias tanto no debiste besarlo
  • Él me beso – aclaré enojada
  • Pero tú le correspondiste; sé que me dirás que fue el alcohol y todo eso, pero… de cierta manera también es tu responsabilidad, no debiste besarlo de vuelta
  • Ya lo sé Blaire, me equivoqué ok – dije dejando salir el aire que había mantenido retenido en mis pulmones – bueno… hablemos de otra cosa; ¿Qué paso con Corvan ayer? – dije mirándola y sonriéndole pícaramente
  • Solo nos besamos – dijo sonrojándose – él estaba ebrio después de su tonta competencia de shots y yo también lo estaba por lo que había tomado, así que simplemente nos dejamos llevar
  • Por lo menos tienes uno más en tu lista – dije riendo mientras ella me fulminaba con la mirada

Blaire y yo teníamos una lista, donde apuntábamos a los chicos con los que nos habíamos besado y colocábamos puntajes; todo había surgido hace casi un año y medio cuando Blaire descubrió que su pareja de ese momento le había sido infiel y llevaba un registro de las chicas con las que había estado; ella se deprimió mucho al saberlo y junto a Dylan decidimos llevarla a un bar y tomamos hasta que lo soltó todo; lloro por un rato y luego todo lo que tuvo fue ira, yo hubiera estado igual si me hubiera enterado de lo que hizo ese idiota; en medio de todo el drama se me ocurrió una idea; si los chicos podían llevar un registro, ¿por qué nosotras no?; a Dylan no le gusto mucha la idea pero a Blaire le encanto; así que desde ese momento, decidimos que no tendríamos una relación seria, solo nos divertiríamos y sobre todo, decidimos que no repetiríamos con ningún chico; para nosotras ellos serían una diversión y punto. Más tarde Dylan me pregunto porque yo había propuesto esa idea y me decidí a contarle algo que ni siquiera Blaire sabía.

  • Cuando tenía doce, conocí a un chico, Andrew Rodenfoor; él era mayor que yo, tenía quince años y quedé enamorada de él desde el primer momento en que lo vi; por ese entonces yo practicaba ballet y él era el nieto de la directora de danza, cada vez que iba a clases me quedaba viéndolo hasta que un día se me acerco; la clase había terminado temprano y yo tenía que esperar a mi chofer. Andrew se quedó esperando conmigo y comenzamos a conversar; con el pasar de los días nos hicimos amigos y poco a poco nos acercamos más; el me llevaba regalos y me decía que era muy bonita; al final, un día, él me beso y yo me emocione mucho, era solo una niña y me deje engañar por sus halagos; todo eso duro casi cuatro meses, él me besaba donde nadie podía vernos y yo le correspondía. Un día, el me pidió que no fuera a la clase de ballet, que quería salir conmigo y yo como toda una tonta enamorada le hice caso; él me llevo a su casa y nos quedamos viendo una película en su cuarto, en ese momento, él comenzó a besarme, al inicio yo seguí su beso, pero entonces él intento llegar más lejos y yo lo separe de mí, pero él volvió a insistir; no sé bien como logre salir de ahí, pero recuerdo que corrí, llegue a mi casa y no pude dormir toda la noche; al día siguiente cuando llegue a la clase, vi a Andrew besando a una de mis compañeras de clase y se me rompió el corazón; salí de ahí y llame a Percy para me recogiera, no pare de llorar toda esa tarde, entonces me di cuenta que Andrew no me quería, solo me había utilizado. Al día siguiente le pedí a mi madre que contratara una maestra privada para mis clases de ballet bajo la excusa de que en la clase grupal no podía entender bien lo que explicaba la maestra, después de pensarlo mi madre, acepto y yo me prometí olvidar a Andrew y no volver a confiar en ningún chico.
  • Lía, lo siento mucho – dijo Dylan abrazándome
  • No te preocupes, eso solo me hizo más fuerte; nunca volveré a dejar que alguien juegue conmigo ni que me utilicen
  • Te entiendo – dijo Dylan antes de volver a abrazarme

Desde ese momento, Blaire y yo habíamos llevado una lista, era nuestro pequeño secreto y para mí era muy divertido; al final, si los chicos querían tratarnos como si fuéramos objetos, ¿Por qué no tratarlos de la misma manera?

El resto de la tarde me la pase viendo películas con Blaire hasta que su madre la llamo para que regresará a su casa, ya que al día siguiente teníamos clases, a regañadientes ella acepto y espero a que viniera su chofer para llevarla a su casa; nos despedimos prometiendo hablar más tarde por teléfono y cuando se fue me dispuse a anotar a Aspen en mi lista.

Abrí mi pequeño cuaderno y lo admiré un poco mientras pasaba las páginas; siempre colocaba el nombre del chico al que había besado, una descripción de él, como había sucedido todo y al final una puntuación; en total había veintitrés chicos; cualquiera diría que era un gran número, pero para mí no lo era; había de todo en mi lista, una variedad de personalidades, de puntajes y cada vez que recordaba alguno de esos sucesos siempre me animaba.

Me gustaba tener el control, saber que era yo la que había elegido a esos chicos, saber que yo había jugado con ellos y me había divertido muchísimo, saber que se morían por mí y que nunca más podrían tenerme; sin duda alguna me encantaba mi lista.

Llegué a una página en blanco y escribí el nombre de Aspen Cleventton al inicio; que podía decir de él, era un idiota, egocéntrico y engreído, era un dolor de cabeza para cualquiera, pero su beso fue increíble y tenía que aceptarlo; había sido el mejor hasta ahora, quizá había sido el alcohol, pero había logrado desestabilizarme por completo, me había prendido como nadie y me había dejado con ganas de mucho más. Jamás lo aceptaría delante de los demás, pero había disfrutado mucho besar al idiota de Cleventton.

Escribí todo sobre esa noche en mi cuaderno y coloque un nueve en la puntuación, pero al momento de describir Aspen me quede en blanco; para mí él aún era un misterio; conocía una faceta de él, pero en el fondo sabía que ocultaba algo más, así que solo cerré mi cuaderno y lo guarde en un lugar seguro; lo último que necesitaba era que alguien lo leyera y me metiera en más problemas de los que ya tenía.

Me puse mi pijama y comencé a lavarme mi rostro con agua fría para después aplicar todo mi tratamiento de noche para la piel, mientras estaba en eso mi celular comenzó a sonar; de seguro era Blaire que me llamaba, así que sin mirar el número solo conteste

  • Hola Blaire – dije
  • Hola Bonita – entonces reaccioné y miré la pantalla de mi celular, no era Blaire quien me llamaba, era el idiota de Aspen
  • ¿Qué quieres? ¿cómo tienes mi número? – pregunté furiosa
  • Cálmate bonita, solo llamaba para decirte que ya decidí que quiero
  • Entonces… - dije tratando de calmarme
  • Quiero disfrutar de tu compañía
  • ¡Qué quieres que! – dije molesta
  • Quiero que estés conmigo todo el día, no creo que nadie se oponga; quizá hasta piensen que me llevas por el buen camino
  • ¿Cuánto tiempo? – pregunté
  • Aun no lo tengo decidido
  • ¿Por qué quieres eso? – pregunté confundida
  • Simplemente porque me aburro y quiero descubrir que más secretos escondes, bonita
  • Primero, deja de llamarme bonita; segundo, propongo que nuestro trato sea por un mes – dije intentando mantener la compostura
  • ¿Y tercero? – preguntó con un tono de burla
  • Si hago lo que pides, prometes guardar el secreto – dije esperando atenta su respuesta
  • Lo prometo Lía, ¿entonces aceptas? – dijo riendo un poco
  • No tengo otra opción
  • Excelente, entonces nos vemos mañana, bonita
  • ¡Que no me llames bonita! – grité antes de que él terminara la llamada

Mañana empezaría mi tortura, tendría que pasar todo el día con Aspen; Blaire me mataría cuando se enterara y de seguro se enojaría mucho por verse arrastrada a todo eso.

¿En qué me había metido?

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