Escena IV

FISCAL:        Pero la pobre mujer ignora que la muerte le sigue los pasos. Es paradójico… Un solo cambio en los hechos y la historia sería distinta: Quizá, si hubiera comprado el reloj otro día. O si hubiera ido a la tienda en la mañana, o si tan solo hubiera agarrado el metro en lugar del bus. Pero eso ya no importa. Porque al salir del establecimiento, arma en mano, un vil delincuente la enfrenta y le pide el reloj. Pero ella, en lugar de ceder, se resiste: había reunido durante meses para poder comprarlo. No podía defraudar a su amado esposo. Entonces, sin más, sin el menor escrúpulo, el miserable hala el gatillo.(Se escucha un disparo). Uno solo disparo fue suficiente. Justo en el pecho. Uno solo. Lo demás usted lo conoce mejor que yo.

VIAJERO:     Mi justiciera… (Fuera de sí) ¿Cómo sabe todos esos detalles?

FISCAL:        Ya se lo dije… Tengo ojos en todas partes. Y también oídos. Pero sobre todo: bocas. Esta historia se repite a diario. Toda la humanidad interpreta la misma tragicomedia una y otra vez. Miles de personas mueren a diario en el mundo bajo circunstancias semejantes. Que le haya pasado a usted es cuestión de azar, de estadísticas. Sin embargo, le estoy dando la oportunidad de hacer justicia. No con aquel delincuente, seguramente ya habrá muerto el malnacido; sino con él (Señala al vigilante).

VIAJERO:     ¿Por una simple tasa…?

FISCAL:        Un crimen es un crimen. La diferencia entre este animal y el que mató a su esposa es solo de grados. Ya se lo dije, este miserable ya transita un camino sin retorno. Vamos, es solo cuestión de hacer un pequeño corte. Yo no diré nada. Él tampoco… Expíe el dolor de haber perdido a su amada esposa, sane de una vez esa herida. ¡Libre a Nueva Ovejuna de este fruto podrido!

VIAJERO:     No… No sé… Yo…

FISCAL:        Con una pequeña cortada usted tiene la posibilidad de preservar la paz de muchos. ¡No pierda esta oportunidad! Haga de este mundo un lugar menos miserable. Piense en todas las experiencias que perdió junto a su esposa por culpa de ese delincuente. 

(Se escucha la voz en off de un hombre: “¡Dame el reloj! ¡Dámelo o te quiebro aquí mismo! ¡Qué me des el reloj, maldita sea! ¡Ah, te la das de valiente! ¡Toma para que aprendas!”. Se oye un disparo. En todo momento el fiscal mantiene su mueca macabra).

VIAJERO:     ¡Maldito! (Agarra el cuchillo).

FISCAL:        Líbrese de ese dolor. ¡Piense en ella!

(Se escucha la voz en off de Eurídice susurrando: “Hazlo, amado mío… No tengas miedo… Yo siempre estaré a tu lado…”)

VIAJERO:     (Llora) Eurídice… 

(Continua la voz de Eurídice: “¡No tengas miedo! Solo será un pequeño corte… ¡Hazlo por mí! Véngame… ¡Véngame!”. En todo momento el fiscal mantiene su mueca macabra).

VIAJERO:     Yo… yo… (Levantando el cuchillo como si fuera a matar al vigilante. En algún punto se rinde y baja el arma)¡No puedo! No puede hacer esto. Yo quiero justicia, no venganza. Aunque este hombre sea un delincuente, aunque más adelante se convierta en un asesino, no puedo hacerle daño. ¡No se puede justificar la violencia con más violencia! Perdóname, Eurídice, pero no puedo…. Prefiero mil veces que él me mate a mí.(Le ofrece el cuchillo al vigilante).Tal vez si muero me sentiré en paz, quizás muerto volvamos a esta juntos. No puedo vivir sin ti.

FISCAL:        (Suspira. Decepcionado) No todos somos tan valientes…

VIAJERO:     (Grita) Pero, ¿¡quién es usted!?

FISCAL:        No haga preguntas que no tienen respuestas. (Al vigilante) Ven… (El vigilante va al encuentro. el fiscal recibe el cuchillo y vuele a someter al vigilante) A veces es necesario un intermediario, alguien que haga lo que no nos atrevemos a hacer.

VIAJERO:     (Sobresaltado)¿Ahora qué hace…?

FISCAL:        Usted vino hasta mí en busca de justicia. Yo le dije que haría hasta lo imposible por satisfacerlo. Solo actúo en coherencia con mis palabras y conforme a sus deseos, cariño. Yo mataré a esta alimaña. Seré un auténtico redentor, un justiciero; como su esposa. Lo demás es sencillo: lavaré mis manos con agua limpia, librándome así de cualquier rastro de culpabilidad; como Pilatos. Ambos conservamos nuestra integridad.

VIAJERO:     (Aterrado) ¡Qué hace! ¡Suelte ese cuchillo!

FISCAL:        Comprenda, cariño… ¡Hay que matarlo! ¡Es la única expiación posible a su pecado! (Sujeta al vigilante y le coloca el cuchillo en la garganta)¡Sí, hay que matarlo! (Levanta el cuchillo con firmeza. El vigilante no reacciona, siempre se mantienen sereno).

VIAJERO:     (Grita) ¡No! ¡Deténgase, por favor! (El fiscal desiste. Nervioso)Mire, la verdad creo que esto se salió de control. A lo mejor yo estaba distraído. Seguramente no presté atención y efectivamente sí les cobró la tasa a los demás viajeros. Cancelaré la tasa y me iré enseguida.

FISCAL:        ¿Habla en serio, querido? Tampoco es que voy a destazarlo.(Vuelve a levantar el cuchillo).

VIAJERO:     ¡No! Hablo muy enserio. ¡Guarde el cuchillo, por favor!

FISCAL:        Vamos, hombre, solo será una pequeña cortada. Justo aquí, en la yugular. La sangre brotará a cantaros. Luego solo tendremos que esperar unos minutos.

VIAJERO:     ¡Ya le dije que no! ¡Suelte a ese hombre, de inmediato! Aquí la victima soy yo, no usted. Así que deje a ese hombre en paz.

FISCAL:        (Alegre) ¡Qué generoso ha resultado usted! ¡Verdaderamente un alma piadosa! (Guarda el cuchillo) En estos días son escasos los que ofrecen la otra mejilla. (Al vigilante) ¡Vamos, querido, dale las gracias al señor por ser tan amable!

VIGILANTE: Gracias, fue muy generoso de su parte.

VIAJERO:     (Turbado) No hay que agradecer. ¿Cuánto les debo por la tasa?

FISCAL:        No tiene usted que pagar nada. Gracias a su generosidad no mancharé mis manos de sangre, ni me arruinaré el barniz de las uñas. Me siento en el deber de hacer algo por usted.

VIAJERO:     Gracias, pero prefiero cancelar yo mismo la tasa.

FISCAL:        Ya se lo dije. Yo pagaré por usted.(Siniestro)Detesto que los demás me lleven la contraria.

VIAJERO:     (Asustado) Está bien… Ahora me despido, debo abordar el autobús. (Comienza a salir).

FISCAL:        ¡Espere! (Extrae desde el escritorio una carpeta) Tome. (El vigilante le hace señas para que no le entregue la carpeta, pero el fiscal lo ignora).

VIAJERO:     ¿Y esta carpeta…?

FISCAL:        No creerá que lo dejaré marchare sin que quede afianzada la reputación del personal que aquí labora. En esos papeles están plasmadas todas las tarifas y servicios que prestamos en este terminal. Compruebe que efectivamente cobramos una tasa para disfrutar del servicio.

VIAJERO:     No es necesario. Solo quiero emprender mi viaje a la capital. Necesito poner en orden algunos asuntos allá para luego mudarme.

FISCAL:        ¡Vamos, hágalo! Es un simple capricho. Un cliente siempre debe quedar satisfecho, y seguro de que está en buenas manos. (El vigilante intenta agarrar la carpeta, pero el fiscal no lo deja).

VIAJERO:     (Lee) Sí, efectivamente cobran una tasa. Lo siento, pienso que fui algo exagerado al pelar por algo tan insignificante. Hacer todo este revuelo por un asunto tan trivial. No sé, el aniversario me tiene algo sensible.

(El vigilante le susurra algo al fiscal en el oído. El fiscal se muestra intranquilo).

FISCAL:        Comprendo... Afortunadamente ya todo está arreglado. Ahora entrégueme la carpeta, querido.(Re nerviosamente).

VIAJERO:     Menos mal pudimos arreglarnos como gente civilizada. Me siento aliviado.

FISCAL:        Sí, sí… Ahora devuélvame la carpeta.

VIAJERO:     Apenas llegue a la ciudad empiezo a ordenar mis cosas, no veo la hora de vivir en Nueva Ovejuna. Eurídice estaría muy feliz.

FISCAL:        Por su puesto, pero deme la carpeta.

VIAJERO:     ¿La carpeta? Pero si ya no tiene importancia… (Lee de nuevo) Efectivamente aquí dice que hay que pagar la tasa… Un momento… ¿Qué dice aquí en estas letras pequeñas?

FISCAL:        ¡Nada! Tachones, garabatos sin sentido (Sonríe).

VIAJERO:     (Indignado) Pero, ¿qué significa esto?¡No puede ser! Aquí dice que para viajar desde la capital hasta Nueva Ovejuna solo hay que pagar un pasaje. ¡A mí me cobraron dos pasajes!

FISCAL:        ¡Debe tratarse de un error! A lo mejor el colector se confundió, querido.

VIAJERO:     Así que lo de la tasa era solo la punta del iceberg…¡Mentirosos, ladrones, fariseos!¡Quién sabe desde cuándo han estado engañando a las personas que viajan en este terminal! Se están haciendo ricos a costa de nosotros. Y no solo eso, han levantado con base en el crimen y la inmoralidad. Lo cimientos de este terminal están podridos. ¡Este agravio debe salir a la luz pública!

FISCAL:        (Mordiéndose los labios) ¡Cuánto ímpetu! ¡Cuánta víscera! ¡Cuánta bilis! (Transición) ¡Cálmese, querido!

VIAJERO:     ¿¡Qué me calme!? ¡Jamás! ¡Ahora mismo le pondré un alto a esto!

FISCAL:        ¿De qué habla? Deme la carpeta…

VIAJERO:     ¡Primero muerto! ¡Esta será mi prueba!

FISCAL:        ¿Prueba? ¿A qué se refiere?

VIAJERO:     Ahora mismo iré a la policía a denunciar el caso. ¡No descansaré hasta verlos presos y destituidos de sus cargos!

FISCAL:        (Ríe) Aun no ha comprendido, bombón. Sí, en esa carpeta están las pruebas de que hemos estados estafando a estas personas. ¿Pero qué hay de malo en eso? ¡Todo el mundo sobrevive como puede en Nueva Ovejuna! Esa premisa es ley en este miserable pueblo. Quizás en apariencia este lugar es tranquilo, pero la verdad es que cosas terribles suceden aquí. Cosas que ni siquiera el más retorcido de los hombres puede imaginar. Y para serle sincero, dudo que la policía haga algo a su favor. Digamos que ellos ven lo que yo veo, escuchan lo mismo que yo escucho, y, sobre todo, digieren las sobras de lo que yo devoro. Vamos, controle su ira, eso solo hará que su piel se endurezca y sus vísceras se amarguen. Es más, le propongo un trato: a partir de hoy viajará gratis en esta línea. ¿Qué le parece?

VIAJERO:     ¡Y encima pretende sobornarme! ¡Esto es inaceptable! Ahora mismo voy a la policía. (Comienza a salir).

FISCAL:        ¡No pierda su tiempo! Vamos, querido, sea razonable.

VIAJERO:     (Piensa) Tiene razón… Debo ser razonable. Claro, es evidente: si voy solo a la comisaría nadie me prestará atención, pero si voy acompañado tendrán que escucharme quieran o no. ¡No puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo lo que hacen! Ahora mismo alertare a los demás viajeros.

FISCAL:        Atienda a lo que le digo, no agite al rebaño. En ocasiones este puede ser mucho más feroz que el lobo. Deje pastar a las ovejas, se arrepentirá si no me hace caso.

VIAJERO:     ¡Cállese! ¡Aquí el único lobo es usted! ¡Ellos deben saber que son estafados! ¡No es justo! ¿Es que no tengo derecho a decir la verdad, y serle útil a este pueblo? Si he de regresarme a vivir en estas tierras, debo velar porque las cosas marchen como es debido, al margen de la ley. ¡Como lo haría Eurídice!

FISCAL:        ¡Cuánto ímpetu! ¡Cuánta víscera!(Transición) Usted me agrada….  ¡Es tan diferente a la gente de aquí! Vamos, piense un poco, bombón: ¿Para qué nadar en contra de la corriente? ¿Para qué reprimir nuestra naturaleza corrupta y mezquina? “Adonde fueres sé cómo vieres”. Ahórrese más disgustos, regrese a su mugrosa ciudad junto con el recuerdo de su esposa, y olvídese para siempre de estas ruinas. Usted no pertenece a este lugar. No tiene nada que buscar aquí. Aquí nadie lo espera, y tampoco hay nadie a quien pueda salvar. Quizá cuando su esposa se fue de este pueblo las cosas eran diferentes. Ahora estas personas están acostumbradas a vivir enfermas, a soportar el peso de sus almas…Este punto insignificante del planeta ha sufrido demasiadas calamidades. Aquí el calor es solo una ironía, puesto que nos hemos ido enfriando lentamente, y ya no queremos ni sabemos empatizar con nadie. ¿Ovejuna? Sí, el nombre le sienta bien a este pueblo sin horizonte y habitado por ovejas. En este lugar la vida se detuvo hace mucho. Esto pobres infelices no necesitan mártires ni agitadores, sino comodidad, sentirse seguros; aunque esta seguridad les duela y los asfixie. Aunque vivir para ellos se haya reducido a morir lentamente. Recuerde mis palabras: no haga el papel de mártir. Todos terminan crucificados.

VIAJERO:     Sus palabras no me asustan. ¡Ustedes son los que deberían tener miedo!

(El viajero comienza a salir de escena. Vigilante lo detiene).

VIGILANTE:¡Espere! Le harán falta… (Le ofrece el rolo y el silbato).

VIAJERO:     (Recibe los objetos, los mira detenidamente. Luego mira alvigilante y al fiscal. Coloca los objetos bruscamente sobre el escritorio) Ahora veremos si la inmoralidad es capaz de opacar la voz de un hombre que lucha por el bien común.

VIGILANTE: Si usted lo dice…

(El viajero agarra su maleta y termina de salir).

FISCAL:        ¿Por qué no rimaste lo que dijo?

VIGILANTE: Ya no tiene importancia.

FISCAL:        Me agrada ese sujeto. Es tan distinto a la gente que vive aquí.

VIGILANTE: Jefe…

FISCAL:        Dime…

VIGILANTE: ¿Y si hubiera accedido?

FISCAL:        Sabía que no lo haría. Es un alma pura.

VIGILANTE: No existen las almas puras. Usted mismo me lo ha dicho.

FISCAL:        Es cierto…

VIGILANTE: Jefe, ¿y si hubiera accedido?

FISCAL:        Pues, tu sangre habría arruinado el barniz de mis uñas. ¿Contento?

VIGILANTE: (Triste) Jefe…

FISCAL:        ¿Sí…?

VIGILANTE: ¿Puedo conservar algo esta vez?

FISCAL:        Ya veremos… (Transición) Vamos, no quiero perderme una sola dentellada.

(Salen de escena. Oscuro progresivo).

MENDIGO:              

Tras el viajero salió la extraña pareja,

a atestiguar lo que tanto habían advertido:

un gran banquete organizado por ovejas,

 donde él sería el principal aperitivo.

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