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XV

Amir y Matt bajaron del auto solo para encontrar a Emir sentado en el jardín, solo.

Matt  decidió entrar en la mansión sin perder tiempo, para ver si encontraba a su hermana allí dentro, mientras Amir se dirigió a donde estaba su padre.

—Papa. — el mencionado se levantó de su lugar y abrazo a su hijo.

—Hijo, no puedo creer que por fin tenemos un heredero para nuestro imperio. — Emir abrazo a modo de saludo a su único hijo.

—Veo que ya conociste a Candy. — ambos hombres tomaron asiento para continuar con su plática.

— ¿La prostituta con cara de niña? — Amir dio un puñetazo a la mesa del jardín, que al ser de vidrio se rompió por el impacto, dejando a su padre sorprendido por su arrebato.

—Jamás, escucha bien lo que te digo, ¡jamás te atrevas a hablar de esa forma de mi esposa! — el hombre se había levantado de tal manera que la silla quedo tirada unos cuantos pasos detrás suyo.

— ¡Amir!— la voz de su amada mujer lo hizo girar, solo para ver como corría hacia él, provocando que Matt corriera tras de ella gritando.

— CANDY NO CORRAS TE PUEDE CAER. —Amir, al  ver que la rubia no se detenía término yendo a su encuentro, dejando perplejo a su padre.

—Candy por favor, ¿qué es lo que estás haciendo? — la preocupación en su voz era más que obvia.

— ¡Tu mano está sangrando! ROSE TRAE EL BOTIQUIN Y LLAMA AL MEDICO.

—Tranquila cariño, no es nada, solo es un corte. — trato de tranquilizarla mientras que con su mano sana acariciaba el rostro de Candy.

—No me importa, estas herido.

—Maldición hermana, no me hagas esto de nuevo, creí que te caerías, ¿Cómo puedes correr de esa manera con tu vientre tan hinchado? — Matt la miraba con reproche pero también con admiración.

—Fácil, porque cori por Amir, no  creas que lo haría por ti. — Matt reía ante la respuesta de su hermana, él sabía muy bien que ella ayudaría a todos, sin importar quien fuera, esa esencia seguía siendo solo de Candy.

— ¿Qué sucedió Amir? — la voz de su futuro cuñado sonaba tensa, al ver la mano ensangrentada, la mesa rota y la silla tirada.

—Mi hijo reacciono a mi comentario, que debo aclarar que fue ella quien se presentó como una prosti—

—Si lo dices frente mío, te juro que será lo último que tu hijo escuche de ti Emir. — Matt ya tenía su mano sobre su tan conocida arma, una Browning 1911—380 la cual tenía el diseño del ángel de la muerte en el mango, su distintivo.

—El señor Emir tiene razón, me pregunto de donde me saco Amir y respondí con la verdad.

—Tu nunca fuiste una prostituta y lo sabes Candy, a ti te obligaron a… — la sangre de Matt comenzaba a hervir muy lentamente, aun le costaba recordar que su hermana fue obligada a estar con Amir, por más que ahora fuera feliz.

—Estar conmigo, así la conocí padre, compre su virginidad, yo no sabía que la estaban obligando.

Emir no entendía nada de todo aquello, pero debería espera  si quería saber la verdad, ya que la empleada llego con el botiquín de primeros auxilios y Candy se dio a la tarea de curar la mano de  Amir, el mayor de todos los presentes no podía creer, el amor y la dedicación con la que aquella mujer curaba la mano de su hijo, ella trabajaba en él cómo si su vida dependiera de ello, con verdadera devoción.

—Hermana, ¿me podrías acompañar a comprar un regalo para Mel?

— ¿Eso quiere decir…?

— Que tengo a la hermana más inteligente del mundo, gracias pequeña, solo tu podías conseguir que alguien como yo forme una familia.

—No es verdad, solo le hice ver lo obvio, y es que se aman, pero no puedo ir, debo esperar al doctor Rocha…

—Candy, no necesito del doctor, ve con Matt.

—No, hasta que te vea Rocha.

—No discutas conmigo y ve.

—No soy tu empleada Amir, a mí no me mandas.  — Amir mordía sus labios, a él le encantaba cuando su esposa sacaba su carácter a relucir, ¿pero porque lo debía hacer siempre delante de los demás?

—No te estoy ordenando nada cariño, solo que esto no es necesario, pero si lo necesitas para tu tranquilidad, esperare a Rocha, mientras tú vas con Matt.

Amir se convertía en una gatito obediente cuando Candy lo miraba juntando sus cejas, sabía que ella no daría un paso atrás en su decisión u opinión cundo hacia ese gesto.

— ¿Me llamaras si algo ocurre?

—Por DIOS Candy, soy yo el que debe decir eso ¿que podría pasarme estando en casa?

—Mira tu mano y dime tú.

—No me pasara nada, y si, te llamare, ahora ve y enséñale a tu hermano como enamorar aún más a Melody.

—Eso será fácil.

Amir se perdió mirando como esa pequeña rubia caminaba al lado de su hermano, hasta que subieron al automóvil y aun en ese momento el clavo sus ojos en aquel vehículo.

—Estás enamorado en verdad  — el asombro en la voz de su padre era palpable.

—Así es, ella será mi esposa, solo debo esperar a que mi hijo nazca.

— ¿Porque?

 — Es una idea que se me ocurrió para pedirle matrimonio.

—No hijo, ¿porque ella?

—Candy es especial papa, ella es única y es mía, por algún tipo de milagro ella me ama, después de todo lo que le hice.

Esas palabras despertaron aún más la curiosidad de Emir, por lo que después de pedir a Rose que cancelara al doctor Rocha, Amir se dio a la tarea de contarle todo a su padre, como fue la vida d Candy y como esa joven había cambiado la vida de todos.

—Ella es especial hijo, me asombra que luego de todo lo vivido ella se vea así, tan feliz.

—Es Candy papa, es su esencia, mi dulce ángel.

—Lo que no entiendo es porque se presentó de esa forma conmigo, no vi rastro de malicia o discordia cuando hablamos, no lo entiendo.

—Yo tampoco, pero le preguntare, quiero que comience a trabajar en la empresa y por ningún motivo voy a permitir que ella misma se ofenda de esa forma.

— ¿Trabajar? Pero no me dices que apenas y está terminando los estudios.

—Ella ha diseñado las joyas de nuestro catálogo, es magnífica, tú mismo puedes ver como aumentaron las ventas.

—Entonces es ella.

—Si.

La puerta del estudio fue abierta de forma violenta en ese momento, dejando ver a una rubia muy enojada.

—Amir Zabet, como es eso que cancelaste a ROCH.

—Candy, en verdad no es nada, mira, ya me quite la veda, fue solo un raspón.

Candy se acercó e inspecciono la herida, solo así se quedó tranquila.

—De acuerdo, pero solo esta vez, ¿qué haría yo si algo te pasa?— sus labio temblaron un poco y Amir no pudo evitar abrazar a la joven.

—Tú serás dueña de todo esto si algo me sucede y tendrás a Matt para que te cuide. — dijo la verdad, ya que muchas veces perdía el sueño de solo pensar en que algo le sucediera y que sería de la vida de su dulce ángel sin él para cuidarla.

— ¿Y tú crees que te dejaría partir así de fácil?— Amir la miro curioso sin comprender lo que decía. O el tono duro que estaba usando.

—No entiendo…

—Te seguiría tan pronto como Eros pueda cuidarse solo. — Amir fue tomado por una serie de sentimientos encontrados, alegría, tristeza, felicidad, enojo, pero sobretodo miedo, miedo de que algún día la muerte los separe.

—No digas eso nunca, jamás te dejare, solo estaba bromeando. — endulzo la voz para que la joven no pudiera sentir el pánico que corría por sus venas en ese momento.

—Yo no. —y eso sonó como lo que era, una amenaza, él debía cuidar su vida, porque Candy lo seguiría al cielo o al infierno, no lo dejaría jamás.

—Candy, relájate o Eros se pondrá nervioso también. — la joven suavizo su rostro de inmediato, le encantaba cuando Amir decía el nombre de su hijo con tanto amor.

—Tienes razón, disculpa. Iré a preparar la cena.

— ¿Cocinas?— Emir no pudo evitar preguntar y es que su ex esposa jamás cocino nada, decía que para eso estaban los empleados.

—Así es, Candy se ocupa de la cocina, y también estaría limpiando la mansión si no fuera porque Rose le suplico que no lo hiciera o perdería el trabajo.

—Eso está bien, Candy ¿podría hacerte una pregunta?

—Creo que quedo claro que sí, con la pequeña conversación que tuvimos.

—Es precisamente por eso, me gustaría saber porque te presentaste como una…

— ¿Prostituta?

— ¡CANDY!

— ¿Qué Amir? Por más que tú no la aceptes y que tu hallas sido el  único, fuiste mi cliente, pagaste por mí, no es como que lo voy a gritar a los cuatro vientos, pero es tu padre y merece saber la verdad, solo… el único que jamás debe saber es Eros.

—No te preocupes jamás diré nada, y gracias por ser honesta ante todo, veo luz en tus ojos, la misma que tiene María, serás una buena madre y esposa.

—Gracias, iré a preparar la cena. — Candy camino hasta la salida pero se detuvo, antes de salir giro y dijo.

—Señor Emir, María sigue esperando que se dé cuenta de su error, nunca es tarde para amar, la soledad no es buena compañera. — y así sin más la joven cerró la puerta.

—Ella se dio cuenta que sigues amando a María… y yo no, creo que no he sido un buen hijo.

—No es eso Amir, es que ella es especial, es noble, al pedir que mi  nieto no se entere de cómo se conocieron, no se está protegiendo ella, te protege a ti.

— ¿Porque lo dices?

—Fácil, un hijo puede entender que su madre haya sido acorralada a hacer ese tipo de trabajo, pero no que su padre viole a una mujer, menos ser el resultado de dicha violación.

Amir se sentía tan pequeño al lado de esa mujer, sentía que era una hormiga y ella un gigante que ponía el mundo de rodillas con solo una mirada. Candy era una mujer valiente, fuerte, tierna,  ella realmente era un ángel. Durante todo este tiempo ella estudio arduamente para estar a la altura del empresario, la pregunta era ¿él estaba a la altura de Candy? Unos golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos.

—Adelante.

—Señor, la señora. — de inmediato Amir salió del despacho seguido de su padre mientras preguntaba.

— ¿Qué sucede? ¿Dónde está?

—Está en la cocina, rompió fuente, su bebe ya va a nacer.

Y el mundo se detuvo por un segundo al igual que el empresario, a quien las piernas de pronto se le convirtieron de gelatina, el mismo segundo en el que Candy apareció frente a él con una enorme sonrisa.

—Eros ya quiere conócenos. — dijo mientras aplaudía de los mismos nervios que sentía. Ya que durante todos sus años de maltrato había generado cierta resistencia al dolor, la joven no tomo en cuenta las molestias que le avisaban que el nacimiento de su primogénito estaba próximo, por lo que cuando rompió fuente, recién ahí relaciono todo.

—Rose el bolso, MIGUEL EL AUTO AHORA. MATT  ¡¿DONDE ESTA MATT!?— Amir estaba entrando en pánico, por suerte su padre estaba con él.

—Tranquilo hijo, ahí tiempo, respira o tu mujer se podrá nerviosa y eso no es bueno, solo ve con ella, yo me encargo de lo demás.

Amir asintió con la cabeza y es que de pronto ya no encontraba su voz, tomo en brazos a su pequeña mujer y salió en dirección al auto que ya estaba en la puerta de la residencia.

—Todo estará bien amor.

—Lo se Amir, lo sé.

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