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Desde que te conocí
Desde que te conocí
Author: Roxana Rodríguez

Capítulo 1

-No puedo atenderte ahora Sam, tengo mucho trabajo pendiente!-  le dijo Evan con contenida molestia. Su amigo de la infancia, Sam, siempre trataba de llevarlo con él a cual club se antojara. No entendía cómo no podía tener un poco más de responsabilidad y asumir su cargo en la empresa que le había ofrecido meses atrás. Quería ayudarlo porque sabía que Sam a pesar de lo mala cabeza era, era una buena persona y muy inteligente en lo que contabilidad se refería. 

Evan Stinson, proveniente de la familia mas acauladada de la ciudad de New York. Su padre había sido el CEO de Stinson Enterprise por muchos años y le había dejado el mando de la empresa en sus manos ya que confiaba en que su hijo no lo podría defraudar. Su físico era bastante completo, le gustaba ir al gym todos los días, comía una dieta balanceada y su imagen la mantenía impecable. No le interesaba atraer a las mujeres, simplemente era muy quisquilloso a lo que aseo se refería. 

-Vamos Evan, deja de ser aburrido y diviértete aunque sea una vez en tu vida! Desde que te conosco lo único que haces es trabajar-  Le dijo Sam acomodándose en el sillon de la oficina.

-No es ser aburrido Sam, es ser responsable. Sabes que no me interesan las juergas y tampoco se le saca provecho. Basicamente lo único que hace es sacarte dinero y perder el tiempo.

-Lo que pasa es que tú todo lo miras como un negocio y no como una forma de relajarte- repondió recostándose más en el sofa beige. -Deberías darte el lujo de salir y pasar la noche con una mujer.

Evan alzó los ojos en señal de desaprobación. Se recostó en su silla y prosiguió a leer los contratos que tenía pendientes aquella mañana. Sam se levantó, se detuvo delante de él y le arrancó los papeles de las manos   -Vas a ir conmigo al Night Seduction hoy en la noche; sino, no te devuelvo tus importantes papeles.-   se alejó de Evan.

-Oh, vamos, Sam, no estoy para tus jueguitos.-  Le respondió levantándose.

-No estoy jugando Evan, vas a venir conmigo si o si!-  Se acercó a la trituradora de papeles. Evan se puso de color blanco al ver a Sam acerdar los importantes documentos a la trituradora.

-Por dios Sam, ni se te ocurra tirar esos papeles!!!-  dijo exasperado.

-Pues entonces tienes que ir conmigo y te los devolveré-  Sam sonreía porque sabía que Evan tendría que aceptar. 

-Todavía no se cómo te sigo aguantando la verdad. Está bien!, iré contigo al dichoso club! Ahora devuélveme mis papeles por favor, todavía me quedan muchas cosas que terminar.

Sam se acercó con una mirada triunfante y le devolvió los contratos   -Te paso a buscar a las 7 de la noche-  y diciendo esto se marchó. Evan se volvió a recostar en su silla con un suspiro. Su amigo era de ese tipo de personas que no aceptaban un no por respuesta. No sabía realmente cómo lo aguantaba dado que eran tan diferentes en carácter. 

La tarde transcurrió sin ningun otro percanse y al cerrar la empresa regresó hacía su casa. Estaba un poco cansado después de haber pasado un largo día en la oficina. Parqueó el corvette en la entrada de su mansión y se dirigió a la entrada de la casa. No solía salir después del trabajo pero, se apresuró para arreglarse y salir con Sam. Se puso uno de los pocos trajes que tenía para salir. De color negro y con la camisa morado oscuro. Su amigo llegó a la hora especificada y salieron rumbo al club que quedaba a 20 minutos de su residencia. 

-Te agradezco que aceptaras la invitación- comentó Sam mirándolo de reojo.

-Practicamente me obligaste a venir, asi que no te muestres tan condecendiente.-  dijo Evan levantando una ceja. 

Sam sonrió ante el comentario  -Después verás que me lo agradecerás-  lo dijo con confidencia.   -Espero que así sea. Sino, vas a tener que trabajar obligatoriamente en la empresa por 3 meses consecutivos de castigo- sonrió Evan con malicia. Sabía que Sam odiaba trabajar. Le daría una buena lección para que lo dejara en paz en el futuro. 

Al llegar al club dejaron el carro con el valet parking y se dirijieron hacía el vip lounge el cual estaba en la parte mas favorable del Night Seduction. Estaba repleto de gente de diferentes tipos. Todos bailaban al ritmo de la música y compartían los tragos en el bar. Sam llamó a una de las chicas meseras del lugar y ordenó una botella de vodka con jugo de naranja para abrir la noche. 

-La noche es la mejor que he visto en semanas aqui- dijo Sam con una sonrisa de satisfacción.

-A mi me da igual realmente. Lo estoy haciendo por ti pero realmente no me siento atraido por nada de lo que hay aquí.- dijo Evan mirando la pista de baila con los ojos perdidos. 

El club era bastante moderno con los asientos muy cómodos. Tenía un bar que estaba situadio en el centro del club y éste le daba la vuelta. Las personas estaban hablando en voz alta ya que la música no debaja escuchar lo que decían. Evan siguió mirando al bar y se percató de una chica que estaba sola sentada en el taburete. Por lo que podía ver tenía un vestido brillante negro con unos tacones a color. Su pelo recojido enn un moño con algunos mechones sueltos. Le intrigó bastante hasta el punto de que la seguía mirando fijamente por un buen momento. Sam se dió cuenta de que su amigo estaba mirando a una mujer del bar y le sonrió   -Deberías acercarte a saludar, no debe doler ser cortés-    Evan se giró de nuevo hacia Sam  -No estoy interesado gracias-   Sam se carcajeó   -Vamos amigo, si por poco la deboras con los ojos hasta que no le quede ropa encima. Ve y presentate, no puedes pasarte la noche sentado como una estatua-  Le dio un pequeó empujon en el brazo. 

Evan se levantó, después de pensarlo un rato y de tanta incistencia de Sam y se dirigió hacia la musteriosa mujer que estaba sola en el bar. Se sentó en el taburete de al lado y pidio un shot al bartender de vodca. Estaba un poco nervioso de hablar con aquella mujer. No sabía cómo podía estar de esa manera cuando normalmente era un hombre bastante controlado, pero algo en aquella mujer lo perturbaba a tal punto de que lo hacía estar un poco nervioso de hablarle. De todas manera decidió hablarle    -Hola, mi nombre es Evan. ¿Estás aqui sola?-    La mujer giró la cabeza para mirarlo. Evan se frizó al ver el rostro de aquella chica. Todos los rasgos eran perfectos. Sus ojos de color azul claro, sus mejillasas sonrojadas por el alcohol y sus labios carnosos que dejaban espacio para fantasear con ellos. 

-Hola, Evan. Mi nombre es Roxana y no, no estoy sola. Vine a acompañar a mi prima para que se olvidara del muy patán de su novio que la traicionó con otra chica. Ella esta en el baño en estos momentos.-  lo miró con intriga  -¿y tú estás solo?

-No; estoy con mi mejor amigo. Ni tan siquiera quería venir aqui hoy pero, parece ser que no vine en vano.

Ella sonrió  -Bueno, yo tampoco quería venir hoy. Solo estoy en esta ciudad para cuidar de mi padre pero dada las ciscunstancias no podía dejarla sola- dijo tomándo otro sorbo de su bebida.

-Espero que tu padre se encuentre bien- Evan replico con pesar.

-No te preocupes, eso es un asunto muy complicada y no me apetece hablar de eso ahora- le contestó volviendo a mirar al vacio.

-No te preguntaré más entonces, disculpa. Bueno y ¿eres de por acá?-  él preguntó esto último con interés.

-No, vine hace unos días pero no, no soy de aca. ¿y tú?

-Nacido y criado aquí.

Las personas que estaban alrededor miraban a Evan con asombro. Todos conocían quien era aquel hombre. El famoso millonario mas deseado de toda la ciudad. Él no se sentía cómodo sabiendo que todos estaban mirándolo por esa razón. 

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