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Amor en la Cárcel
Amor en la Cárcel
Author: Amanda Ulloa Ramirez

Capitulo 1

Hoy era el día del juicio y como todas las noches después de ese día no he podido dormir nada, tome mi teléfono y vi que todavía faltaba bastante tiempo para levantarme, pero sabía que no podría dormir más y decidí por salir de la cama.

Fui directo al baño, un poco de agua fría me ayudaría a dejar de sentirme así, mi cuerpo recibió el agua con un gran escalofrió que recorrió todo mi cuerpo.

Pensaba que tal vez esta sería mi última vez en esta casa y trataría de aprovecharlo, tenía muchos nervios y tristeza, sabía que depende de lo que diga hoy el juez a quien más le afectaría seria a mi familia.

Salí de la ducha me puse una sudadera que me llega a la mitad de mis muslos y un short de pijama, volví a tomar mi teléfono le conecté los audífonos y puse una canción de Billie Eilish, eran las cuatro de la mañana.

Fui a la cocina y me prepare un pequeño desayuno que consistía en fruta picada, mis padres estaban durmiendo y era mejor así no sabía cómo hacer para verlos a la cara desde ese día, había días donde podía escuchar a mi madre llorando por mi culpa, pero yo solo quería salvarla, lo único que hice fue salvarla, pero al parecer cause el hecho de quedarme sin familia, así se sentía y sin darme cuenta unas lágrimas escaparon de mis ojos y termine llorando silenciosamente en la oscuridad de la cocina.

No tenía ganas de comer y salí de la casa, necesitaba ver la oscuridad esa misma oscuridad que está creciendo en mí y no sé qué hacer para detenerla, me tengo miedo no se de lo que pueda ser capaz cuando esa oscuridad toma control de mi cuerpo, me convierto en una persona llena de ira y rencor, tengo miedo de lo que me llegue a pasar si ya no puedo controlar esa oscuridad, tengo miedo por lo que me pueda pasar en ese lugar.

Escuche la puerta del cuarto de mis padres abrirse, pero no me quería mover de aquí, quería estar sola con mis pensamientos y hacer que esto no fuera tan duro para ellos.

Vi como el sol salía justo al frente de mí, y ¿si este es el último amanecer que puedo ver en este lugar? Seguro ya eran las cinco y media que es la hora en que amanece en este lugar, decidí entrar y prepararme para el juicio.

Ya todos estaban despiertos y hablaban en el desayuno cuando entre todos me miraron, pero yo no pude mirarlos a ellos y me fui a mi cuarto para vestirme más tranquilamente, me decidí por una falda negra con algunas cadenas a los lados y una blusa manga larga de cuadros verde que dejan ver mis hombros, y mis botines negros de tacón favorito.

Salí de mi cuarto eran las seis de la mañana y el juicio era a las siete y media, mis padres y hermanas todavía se estaban alistando, yo preferí ver mi celular y despedirme de todos los que conozco por si acaso la condena es muy grande.

Estábamos saliendo de la casa cuando mi madre me abrazo yo no sabía que hacer me tomo por sorpresa, pero al momento la abrace de vuelta intentando que mis lagrimas no salieran, tenía que ser fuerte por ellos, rápidamente todos los demás nos abrazamos mi madre con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa eso es lo que más admiraba de mi madre lo fuerte que puede llegar a ser en los momentos más difíciles.

El viaje estuvo lleno de anécdotas felices y tristes, y por primera vez desde ese día sonreí con sinceridad, iba escuchando música de mi cantante favorita ósea Billie Eilish, también escuchando y hablando con mi familia, pero cuando estábamos adentro del tribunal de justicia todos nos quedamos en silencio.

—Pasen por aquí —dijo el guardia a mis padres, los iba guiando por donde sería el juicio y yo tendría que ir a ver primero a mi abogada.

Mientras otro guardia me guiaba a otra habitación. Entre a una sala con paredes cafés y los muebles a juego en unos de estos estaba la abogada Stephany, me indico que me sentara y me explico lo que pasaría en el juicio y que haría lo que estuviera en sus manos para que mi condena fuera mínima.

Era la hora, entre a la sala donde sería el juicio y era igual a las que presentan en las series policiacas, a mi derecha estaban los familiares de los hombres que entraron a mi casa, a mi izquierda estaba mi familia, varios tíos y tías, me hicieron pasar una puerta que me matenia separada de las personas presentes en el juicio, me senté y vi al juez, al jurado, también a las personas que defendían a los hombres que entraron a mi casa.

Habían pasado muchos testigos de lo que paso y era hora de que yo pasara a testificar, hice el juramento respire profundo y volví a recordar ese día.

—Podría decirnos exactamente qué fue lo que paso ese día y por qué usted ataco a mis clientes señorita —¿Qué yo ataque a sus clientes? Este abogado es pendejo o que, acaso no ve mis heridas en mi cuerpo. Respiré profundo y por un instante volví a ver a mi familia, esto nos afectó a todo y sé que jamás vamos a volver a ser como antes.

—Eran las seis de la tarde cuando todo paso, mi madre me dijo que iba a dejarle una ropa a la vecina yo le dije que estaba bien que no se preocupara, a los diez minutos mi madre no volvía, pero no me altere ya que sé que a la vecina le encanta hablar entonces seguí viendo la televisión, cuando escuche el portón abrirse, tampoco le tome mucha importancia ya que pensé que era mi madre, pero estaba equivocada entraron dos hombres vestidos de negro con la cara tapada, me asuste y en lo primero que pensé fue en mi hermana menor que también se veía asustada— una lagrima bajo por mi mejilla al recordar la mirada de mi hermana —yo la puse detrás de mí para protegerla y fui retrocediendo hasta la cocina, pero ellos adivinaron lo que iba a hacer, uno de ellos se acercó rápidamente y se llevó a mi hermana para el cuarto de mis padres y el otro iba a sujetarme, pero le di un rodillazo por su entrepierna y cayó al suelo, rápidamente tome unos cuchillos y vi que el hombre estaba encima de mi hermana a punto de violarla ver eso hizo que me enojara y fui directo a detenerlo, pero me sujetaron, fue cuando le clave un cuchillo en la pierna a uno de los hombres, y al otro lo tome por sorpresa clavándole el cuchillo en su espalda, tome a mi hermana y le dije que corriera lo más rápido que podía uno de ellos me apuñalo a un lado de mi estómago y otro en mi muslo dejándome incapaz de moverme sin que ellos escaparan, pero escuche las sirenas de la policía y lo último que recuerdo es a una persona levantarme y después que desperté en el hospital —mi rostro estaba cubierto de lágrimas y el de mis padres igual.

—¿Esta segura de que usted no hizo alguna insinuación o hasta los invito a su casa cuando su madre no estaba? —sí, ahora lo confirme con esta pregunta, este abogado es un completo pendejo, la ira recorría mis venas, no iba a dejar que una persona se basara en algo tan estúpido como eso para defender a dos personas que solo querían hacer daño.

—Déjeme decirle señor abogado, que hasta para mi corta edad y sin haber estudiado leyes se que su pregunta es una gran estupidez…

—Señorita Rodríguez le pedimos que responda a la pregunta del abogado —dijo el juez después de sonar escandalosamente su martillo.

—No, no los invite a mi casa ni les insinué nada —en mi tono de voz se escuchaba lo enfada que estaba, ¿Qué tipo de defensa tiene esos tipos? Es un completo asco de abogado, la oscuridad pedía a gritos salir y golpearlo sin detenerme hasta ver la sangre salir de su rostro.

—¿Dónde estaba su padre en se momento? —me volvió a preguntar el abogado.

—Estaba trabajando lejos en una remodelación de una fábrica —recuerdo que mi padre estaba en el hospital cuando desperté después de cuatro días en un pequeño coma.

—Bien señorita puede bajar del estrado y volver a su asiento —dijo el juez y uno de los guardias me ayudo a bajar ya que la herida en mi pierna seguía afectándome al caminar.

Stephany le mostro varias evidencias de lo que dije y además de las fotos de los policías, y dejo en claro que yo actúe en defensa propia, hasta la psicóloga que trato a mi hermana, ya que, quedo muy afectada por lo que paso y también el verme casi perder la vida, o eso fue lo que nos dijo la psicóloga.

El jurado se fue para tomar una decisión, ya pasaron varios minutos que parecían horas, por fin volvieron y le dieron el veredicto al juez, y este con clara dijo.

—Se le declara a la menor de edad Samay Rodríguez inocente, aunque nuestro jurado cree que puede ser una amenaza para la sociedad por la gravedad de las heridas y la forma despiadada en la que hirió a los señores por ahora nombrar, por eso pasara una condena de seis meses en la correccional con posibilidad de salir antes por buena conducta, y a los señores Emilio Espinoza y Diego Gonzales culpables con cargos de irrumpir a una morada, intento de violación y también por atentar contra la vida de la menor de edad Samay Rodríguez —junto a la sentencia el característico martillazo para dar por sentado lo antes dicho y dando por finalizado y concluido el juicio.

Por lo menos ellos tienen su merecido, y yo pues tendré que ir a la correccional, escuche los sollozos de mi familia y eso me rompió el corazón, pero todo lo había hecho por mi hermana menor.

Los policías llegaron y me pusieron las esposas me despedí de mi familia y me llevaron a la correccional que sería mi nuevo hogar por estos seis meses siguientes.

Tengo miedo, pero también sé que tengo que ser fuerte no solo por mi sino para poder sobrevivir en ese lugar.

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