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Capítulo V

Nos subimos en taxis que eran como pequeñas furgonetas, el ambiente es húmedo y para nada soleado, parece que lloverá pronto, aunque no es sorpresa, Inglaterra siempre es así de lluviosa. 

Los taxis paran justo delante un hotel, es muy lujoso, parece que Catalina ha hecho un buen trabajo escogiendo el hotel. 

Nos bajamos todos con notable emoción en el rostro.

 Al entrar en el hotel, nos sorprende lo lujoso y espacioso que es, todo de color blanco, con el suelo de madera, perfectamente cuidado y brillante, con las paredes blancas y muebles grandes y de madera oscura, dos sofás vintage blancos de cuero descansan a cada lado de la estancia, acompañado de una gran alfombra roja con un gran jarrón con plantas artificiales, y para culminar este gran escenario, una gran lámpara de araña colgaba del techo.

 Con determinación nos acercamos al fondo dónde está recepción para que nos den las llaves de las respectivas habitaciones.

Cada uno por su lado se fue a descansar o incluso aprovechar para hacer un poco de turismo, aunque mi realidad era mucho peor, me esperaba una entrevista con Lewis en sus oficinas. 

Subo a la habitación que me toca y sin detenerme a mirar que tan preciosa se ve, suelto la maleta y vuelvo a cerrar la puerta, estoy tan nerviosa que ni pienso en cambiarme de ropa. 

¡No puedo ir en tejanos a una entrevista como esta! 

Vuelvo a entrar, abro la maleta y me pongo un vestido de manga larga negra, ajustado, con unos botines negros de tacón. 

¡Esto me está volviendo loca! 

Salgo del hotel con mi bolso y sus respectivas pertenencias y busco con la mirada el taxi más cercano para subirme. 

Le enseño el móvil con la dirección y el taxista sin decir nada se pone en marcha. 

Ya llegada al edificio, entro casi corriendo y espero en la entrada que según me habían dicho, me tenía que esperar.

 - ¿Leah? - pregunta una voz sonora detrás de mi.

Me giro un poco dudosa, ya que parecía una voz demasiado joven para ser del señor Lewis. 

- ¿Chandler? - mis ojos se abren con repentina sorpresa. 

Chandler era vecino de mis padres, también le gustaba la moda, pero a un nivel más empresarial, así que se mudó a Londres para seguir sus estudios. 

Siempre fue un chico simpático y teníamos muchas cosas en común, hasta el punto que fue mi novio por cinco meses, fue la primera persona en verme desnuda y de una manera más personal. 

- ¿Qué haces aquí? No esperaba verte. - estaba confusa, aunque era posible que trabajara aquí, iba encorbatado y perfectamente vestido. 

- Leah, trabajo aquí, soy el jefe de marketing de Lewis Dialise Fashion. - dice con una gran sonrisa en su rostro. 

- Oh... Entiendo, tiene su lógica si vas así vestido. - estoy un poco nerviosa ante esta visita inesperada, hacía un par de años que no sabía nada de él. - ¿Será aquí la entrevista o será en otra sala? - 

- Lo siento mucho, pero el señor Lewis tiene una agenda ocupada y no podía esperarte más, intentó esperarte durante un rato, pero se tenía que encontrar con unos diseñadores prestigiosos de Estados Unidos. - 

- M****a, fue todo por culpa de mi maleta en el aeropuerto, la perdí y estuvimos más tiempo de lo esperado. - realmente estaba muy disgustada.

- No te preocupes, cuando lo vea, le puedo decir que llegaste tarde por un incidente en el aeropuerto, y quizá mañana podáis encontraros, lo intentaré. - 

- ¡Eso sería increíble! De verdad que te lo agradezco muchísimo. - estoy tan feliz que parece voy a dar saltos de alegría. 

- Estos días me hospedo en el mismo hotel que tú, para ayudaros con el trabajo, si quieres contarme alguna idea para que la ponga en el desfile, solo tienes que ir a la primera planta a la derecha. - dice yéndose por el gran pasillo.

Volví al hotel para encontrarme con mi equipo que parecía que estaba planeando algo. 

 - ¿Chicos? ¿Qué hacéis? - pregunto para saber si me puedo incluir.

- Leah, hemos pensado en ir a cenar a los chiringuitos de una plaza, tienen comida asiática, lo he mirado por G****e y tiene muy buenas valoraciones. - dice Connor enseñándome el móvil. - Vente con nosotros, puede ser divertido. -

Sin pensarlo dos veces, salíamos del hotel, a una hora un poco extraña para mi, ya que eran las seis y media de la tarde. 

Caminamos y reímos durante todo el rato, era bueno tener tanta buena relación con los chicos y chicas de confección, también Rachel y las tres chicas se unieron, en las que pude conocer mejor sus nombres. 

Ivett, Charlotte e Irina. 

De diferentes nacionalidades, francesa, inglesa y rusa, tengo que admitir que eran chicas muy abiertas y simpáticas.

Era una plaza que daba a un parque en medio de la ciudad, todo estaba decorado con pequeñas luces rojas y doradas, era realmente magnífico. 

Los diez nos acercamos a una de las paraditas para poder ver lo que estas ofrecían. 

Y después de unos minutos me decidí por unas bolitas de takoyaki y unos fideos extra picantes.

 Nos sentamos algunos en bancos y otros en el césped, realmente era muy apacible y bello.

Después de algunas horas y de risas interminables, decidimos ir a descansar, mañana serían los ensayos del show y teníamos que estar preparados. 

Abrí mi puerta del hotel y me desnudé para ponerme el pijama, me desmaquillé sin mirar al espejo y me metí en la cama para que Morfeo me abrazara. 

Al día siguiente me desperté, estaba llena de energía, estaba segura que era cosa de los fideos picantes, abrí mi maleta y coloqué toda mi ropa en los armarios y el maquillaje y champú en el baño. 

Me vestí con un jersey de punto oversize de color marrón, con una falda blanca, con una pequeña obertura en una pierna, el jersey estaba metido por delante de la falda, lo acompañaba unas botas altas marrones de tacón.

Nos encontramos ya todos dónde sería el desfile, gente del staff montaba las sillas alrededor de la pasarela, algunos las luces de arriba. 

Mis confeccionistas se fueron entre bastidores para ponerle los vestidos a las modelos, mientras yo esperaba fuera, con nervios. 

¡Todo tenía que estar perfecto! 

- ¿Quién ha puesto las luces de arriba de la pasarela tan separadas? ¡Los diseños no se verán bien! - digo con frustración. 

- Disculpa, las luces aún no se han tocado, no hemos tenido tiempo, pero ahora nos ponemos a ello. - dice una chica del staff. 

- Espero que estés de humor para una visita imprevista. - me giro y veo a Chandler con el señor Lewis a su lado con una sonrisa, se acercan hacia mi. 

- Ayer me decepcionó no poder verla, señorita DiLaurentis, ahora entiendo porque Chandler ha insistido tanto en que debía venir hoy, sus diseños son auténticamente fascinantes, rompen toda la normalidad del momento. - tiene una gran sonrisa en sus labios. 

- Muchas gracias por sus bonitas palabras, pero he tenido mucha ayuda de mis confeccionistas, ellos me han sugerido telas y bordados que yo en ningún momento me hubiera imaginado. -

 - No se preocupe, todos los diseñadores tenemos ayuda, y esa es la esencia, trabajar en equipo es símbolo de buen resultado, pero yo veo en ti talento, un talento que es difícil de encontrar. -

- El señor Lewis está buscando diseños e ideas para su nueva colección de verano del año que viene. - dice Chandler. 

- Busco diseños fuertes y con personalidad, algo que la gente lo vea y quede maravillado, qué quiera comprar y lucir ante todos. - 

- Si ese es el caso, permítame que le muestre la chica que cerrará mi show, con mi mayor vestido y el más impresionante. - 

Le hago un gesto a Rachel para que empiece a modelar. 

Ella sale y empieza a caminar con esa soltura que me hace recordar que es mi mejor modelo, su piel oscura resalta con el dorado del vestido, y el pañuelo al estilo africano decora su cabeza para darle un toque salvaje. 

- Ella es Rachel, y es mi modelo principal, lleva años conmigo, este vestido surgió de... - Lewis no me dejó terminar la frase. 

- ¿Cómo te atreves? - dice muy enfadado. - No quiero trabajar con una persona como tú, eres una ladrona, no te mereces un puesto en mi equipo, vete, estás descartada. - enfadado, se da la vuelta y desaparece de la gran sala. 

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