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Capítulo VI

No puedo gesticular ninguna palabra, solo se me llenan los ojos de lágrimas, pero no de tristeza, sino de impotencia, había llegado tan lejos para acabar de esta manera, ¿Cómo es posible? ¿Ladrona? No he robado nada, no entiendo nada. 

- Leah, te prometo que voy a intentar arreglar todo esto, por favor no llores. - se acerca y me abraza para reconfortarme. - Voy a quedar con él y saber que pasó, pero voy a seguir luchando para que sigas teniendo una oportunidad. - se aleja de mi y se va casi corriendo por dónde se fue Lewis. 

Las horas pasaron, y por fin los ensayos se acabaron, todos se fueron, cansados de estrés, menos yo. 

Rachel se ofreció a quedarse, pero yo preferí que me dejara sola, no me apetecía hablar con nadie. 

Yo seguía mirando el vestido dorado, que ahora colgaba de una percha, ya cansada, me siento en una de las sillas negras, delante de la pasarela. 

Seguramente jamás veré mis diseños encima de esta pasarela, seguramente jamás llegue a despegar, y mi vida sea de costurera en una tienda de ropa, ya que mis trabajadores se irán con buenos diseñadores. 

Alguien viene en silencio y se sienta al lado mío, es Chandler. 

- Ya he hablado un poco con Lewis, estaba hecho una furia, él cree que robaste el diseño a otra diseñadora. - dice él triste, mirando a sus zapatos. 

- Pero eso es ridículo, la idea es mía, antes de que me cortara hablando, le estaba diciendo que la idea la saqué de las tribus del África, ya que sus ropajes eran muy vistosos y extravagantes, esto no tiene ningún sentido. - digo muy nerviosa. 

- ¿Por qué mentiría Lewis sino? - pregunta Chandler, con los codos en las rodillas y las manos entrelazadas, mientras gira la cabeza y me mira fijamente. - Hace un rato, al pasar por los bastidores, he visto una diseñadora cosiendo unos bordados en el vestido de una de sus modelos, y era casi idéntico al tuyo. - dice soltando un suspiro. 

- ¿Quién es esa diseñadora? - pregunto casi gritando y dando un salto de la silla. 

- Una chica llamada Nahia, me parece. - 

Nahia, esa chica estudió conmigo en la universidad, sus padres tenían mucho dinero y por favores relacionados con dinero, la universidad siempre la tuvo muy bien mirada, siendo una de las favoritas, quizá talento no tenía, pero sabía ingeniárselas para ser de las mejores, al precio que fuera necesario, ella y yo siempre quedábamos finalistas en pequeños concursos, éramos rivales, ella hasta me pisotearía la cabeza para estar por encima de mi. 

- Pero Lewis no creerá en ti, cree que el trabajo no es tuyo. - no se atreve a mirarme a la cara. 

- ¿Entonces qué hago ahora? ¿Me rindo y me voy a casa? Sí, creo que es lo mejor que podemos hacer. - 

- Puedo conseguirte otra oportunidad, pero tienes que crear otro diseño en veinticuatro horas. -

- ¿En veinticuatro horas? No me dará tiempo, es una locura, este vestido dorado me costó tres meses de trabajo. - 

- Es tu única oportunidad, si no lo consigues perderás el trabajo y no trabajaremos juntos. - 

Después de un rato nos despedimos y me voy a mi habitación, parece que Rachel al oír mi puerta, sale de su habitación y se mete en la mía. 

- ¿Y como fue todo? ¿Hay alguna solución? - pregunta con un poco de nerviosismo. 

- Tengo que crear un vestido en veinticuatro horas. - digo horrorizada, me siento sin ganas en la cama. 

- ¿Cómo? Pero eso es imposible, aunque no perdamos las esperanzas, si hacemos algo, hay que pensarlo ya y ponernos a trabajar. - está más decidida que yo.

- Pero no tengo ninguna idea, estoy totalmente bloqueada. - 

- Qué piensas de las cosas que has vivido últimamente, algún tema has visto, alguna comida, la procedencia de esta. - 

- Recuerdo la comida asiática de ayer, podría crear algo con temática asiática. - digo emocionada. 

- ¡Claro! Eso es una idea increíble. - 

Agarro la tablet y frenéticamente me pongo a dibujar en ella, en una hora aproximadamente, tengo el vestido hecho. 

- Oh dios mío, es más impresionante que el anterior. - dice asombrada. 

Al día siguiente trabajamos durante todo el día, ni tiempo para comer tuvimos, nos conformamos con comer un sándwich y un batido. 

Esa misma noche a las cinco de la mañana, teníamos el vestido preparado, no tenía tanto detalle como el anterior, pero era una apuesta que no se podía perder. 

Las mangas eran grandes, como las típicas japonesas, de color negro, como todo el vestido, la seda hacía un vestido semi transparente hasta el suelo, por los hombros caía una capa fina de seda, con encaje muy fino, el escote era cruzado como un kimono, y desde las mangas hasta el suelo, un gran dragón dorado y rojo daba vueltas entorno al cuerpo de Rachel.

Ya estaba acabado, el mejor vestido hecho en poco tiempo estaba terminado al fin. 

- Es un vestido maravilloso. - exclama Connor. 

- No es voluminoso, pero tiene mucho detalle cosido con telas, así que eso contrasta al vestido dorado, que era más simple pero más voluminoso. - digo agotada pero satisfecha, y los zapatos del otro vestido los puedes aprovechar en este. - 

Rachel tenía el vestido puesto, y parecía una diosa africana en un traje de diosa japonesa. 

Hoy era el día del desfile, a penas quedan horas para que todo esto empiece y tenga mi ansiada oportunidad de brillar, y esto se merece un buen vestuario, la diseñadora no puede ir de cualquier manera.

Voy al armario y corriendo me visto con mi vestido programado para esta noche. 

Es un vestido largo hasta el suelo, azul eléctrico, brillante, con una obertura en la pierna izquierda para darle su punto sexy, con solo un hombro cubierto por la misma tela, y este formando un collar apretado alrededor de mi cuello. 

Mi maquillaje tenía que deslumbrar igual que mi vestido, así que agarré las brochas de maquillaje y me hice un smoking negro y azul oscuro. 

Ya estaba lista para el gran show. 

Pedí un taxi, que este estaba contratado por los agentes del desfile y me llevó directamente a el. 

Al reunirme con mi equipo, vi que todos estaban ayudando a las modelos, y dos de ellos se aseguraban que el vestido de Rachel estuviera perfecto, sin ningún defecto en ninguna parte. 

Hay docenas de diseñadores con sus respectivas modelos, todos trabajando para hacerse un hueco en el equipo de Lewis. 

Los canales de televisión empezaban a llegar, los reporteros e influencers, esto iba a ser colosal. 

- Estás muy guapa Leah, ese vestido te sienta genial. - dice Rachel, acercándose a mi con mi última creación puesta, realmente estaba despampanante. 

- Tú también estás preciosa, ese recogido y esos apliques al estilo asiático te sientan muy bien, lo harás genial, y sobre mi vestido, después de todo el esfuerzo puesto estos años, tenemos que impresionarlos a todos. - digo giñándole un ojo. 

Veo a unos metros a Nahia, haciendo algunos retoques a los vestidos de las modelos, entre ellos el que era casi idéntico al mío, me da tanto asco. 

Durante unos segundos nos miramos fijamente, y eso hace que ella se nos acerque a hablar. 

- Leah, me enteré de tu reunión con el señor Lewis, debe ser dura tu situación. - dice con falsa pena. 

- Será mejor que te calles y dejes de hacerte la inocente, sabemos que has sido tú. - exclama Rachel furiosa. 

- Tienes mucho descaro, no puedes robar mi diseño, ¿Qué harás si te escogen a ti? ¿Qué ideas vas a aportar si todo lo que haces lo robas? No voy a hacer como que nada ha pasado... -

 Antes de que pueda responder, las puertas se abren y las primeras modelos empiezan a desfilar una detrás de otra.

Los grandes nombres de la alta costura están presentes. 

Llega mi turno en el que mis modelos empiezan a pasar una por una, con la música de --faded-- de fondo, las chicas lo están haciendo espectacular, hasta que llega el turno de Rachel, ella llena de vitalidad, se sumerge en la gran pasarela blanca, la gente aplaude, graban, fotografían, parece que ha gustado muchísimo este vestido, los confeccionistas y yo nos miramos y nos abrazamos, estamos tan orgullosos del trabajo. 

Lewis entra a los bastidores, está emocionado y con una gran sonrisa se nos acerca. 

- Esto es asombroso, atrevido, atractivo e impresionante, justo lo que estoy buscando para mi colección. ¿Diseñaste esto en un día? Es impresionante, ¡Me encanta! Haré que alguien de mi equipo se ponga en contacto con tu oficina, deberíamos tener una reunión y hablar de trabajar juntos pronto. - después de decir eso, se va haciendo movimientos de esplendor con los brazos, parece maravillado.

 - ¡Esto es magnífico, tenemos que celebrarlo Leah! -

Todos damos saltos de alegría, lo habíamos conseguido, habíamos trabajado muchísimo y aquí teníamos el resultado, el ascenso a la fama que tanto había anhelado. 

Las modelos salieron para festejar por un lado, los confeccionistas por otro, parecía una noche digna de recordar por siempre, algo que es difícil de superar.

Llego a mi habitación un poco tarde, sobre las dos de la mañana, los canales de televisión y revistas nos querían hacer algunas entrevistas. 

Pero eso no me iba a quitar las ganas de una buena fiesta, abro el armario para ver que puedo ponerme, pero me doy cuenta que hay algo encima de mi mesita de noche, giro la cabeza y veo un ramo de claveles, ¿Claveles? Son mis flores favoritas. 

Me acerco un poco más para ver el ramo, tiene una nota. 

"Me enteré de tu gran desfile, Lewis dijo que le encantó tu trabajo, estoy muy orgulloso de ti, con amor, Chandler. "


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