Una llamada inesperada

—No te enojes Jacob, algún día la jefa se cansara de odiarte, mientras tanto aprovechare la oportunidad para poder ser perezoso en el trabajo —me dice Edward, mientras se sentaba de nuevo en su escritorio.

—Si fueras un buen amigo, me ayudarías con todo el trabajo sobrante que nuestra jefa me envía cada día —le digo a Edward con resentimiento.

—Soy tu amigo Jacob, pero no soy tan buen amigo como para hacer eso, solo se paciente, algún día te libraras de ella —me dice Edward.

—Dios te escuche.

Por desgracia para mí, Dios no solo no me escucho, sino que parecía que deliberadamente me estaba ignorando, durante la siguiente semana la maldita de Selena seguía haciendo de las suyas, y me daba todo el trabajo sobrante de la oficina únicamente a mí.

¿Qué podía hacer yo ante esta situación? Solo podía aceptarlo sin rechistar ya que no quería arriesgarme a ser despedido, el empleo era bastante bueno, sobre todo para un joven como yo, por lo que no quería arriesgarme a perderlo.

—Por fin termine —murmuro, mientras estoy sentado en el sofá de la sala de mi apartamento con mi laptop enfrente de mí.

Acaba de terminar el último trabajo extra que Selena me había dado, y estaba agotado, era las 2 de la mañana, y no había dormido en todo el día, tuve que quedarme hasta tarde para poder terminar los trabajos que ella me había dado y estaba exhausto.

—Dios ¿Cuándo terminara esto? —murmuro, mientras apago mi laptop, y me acuesto a dormir.

Mientras me duermo, empiezo a maldecir a mi jefa una y otra vez dentro de mi mente, y así continuo hasta que me quedo dormido finalmente.

A la mañana siguiente me despierto, al ver la hora me asusto de inmediato, ya que era muy tarde.

La última vez Selena me había criticado solo por llegar 6 minutos tarde, no podía llegar tarde otra vez, y menos que dicha tardanza fuese muy grande.

Eran las 8:00 Am, tenía solo 1 hora para poder arreglarme e ir al trabajo, era muy poco tiempo, pero me decidí que no me iba dejar llevarme por la adversidad y empecé a realizar toda mi rutina mañanera lo más rápido que podía.

Tuve que bañarme, vestir y comer de forma apresurada, casi me atragante más de una vez en el proceso, cuando por fin estaba listo, salí como loco de mi apartamento y me pare en la calle para poder llamar un taxi que me llevara a mi lugar de trabajo.

Por desgracia, cada taxi que pasaba estaba ocupado, parecía que este no era mi día de suerte, después de un tiempo finalmente logre conseguir un taxi que me llevara.

Le dije apresuradamente al taxista que me llevara a mi lugar de trabajo lo más rápido posible, el taxista pareció notar mi nerviosismo, por lo que se puso en marcha y trato de conducir lo más rápido posible.

Es una pena que hubiese bastante tráfico ese día.

—Dios ¿Por qué me odias? —pensé, mientras suspiraba y veía el tráfico en el cual me había metido.

Tardo bastante antes de que finalmente lograra salir del tráfico, el taxista me dejo en la entrada del edificio, y corrí para poder llegar, aunque todos mis esfuerzos eran en vano, ya que ya eran las 9:30 Am, por lo que ya llevaba 30 minutos atrasado.

Suspire dentro de mi mente, y mientras entraba en la oficina, fui recibido por Sarah y Edward, los cuales empezaron a preguntarme por mi tardanza.

— ¿Qué paso Jacob? No es normal que llegues tan tarde —me dice Sarah, mientras me ve como me siento en mi escritorio.

—Tuve una noche agitada Sarah, termine por quedarme dormido —le digo a Sarah.

— ¿Cuándo dices que tuviste una noche agitada a que te estas refiriendo? —me pregunta Sarah.

— ¿Tuviste algo de diversión anoche? ¿Acaso conociste a una linda chica? —me pregunta Edward, mientras me mira sonriendo.

—No, ¿Cómo podría conocer a alguien si estoy muy ocupado con un montón de papeles de oficina? Si me ayudaras un poco con todas mis tareas podría  tener tiempo para eso —le digo  Edward.

—No gracias, prefiero las cosas como están, tú estando soltero y ayudándome a no tener que trabajar demasiado —me dice Edward con su nefasta sonrisa burlona.

—Maldito imbécil —le digo a Edward, mientras lo miro resentido.

—Esperemos que Selena no se haya dado cuenta de tu tardanza —me dice Sarah.

—Sí, yo también espero eso —le digo a Sarah.

—No creo que tengas tanta suerte Edward, cuando se trata de ti, Selena parece que tiene ojos en todos los lados, puede que incluso en su espalda —me dice Edward.

—Por dios, no me lances mala suerte —le digo a Edward.

—No te estoy lanzado nada, es solo que… 

—Jacob, Selena quiere verte en su oficina —me dice una empleada de la empresa, quien llego junto a nosotros de forma repentina e interrumpió a Edward.

— ¿A mí? ¿Por qué a mí? ¿Te dijo por qué? —le pregunto algo preocupado a la empleada.

—No me dijo por qué, pero será mejor que vayas, no parecía estar de muy buen humor —me dice la empleada, antes de darse la vuelta e irse.

—Maldición —suspiro, mientras me levanto de mi asiento.

—Calma, quizás no sea nada malo como lo imaginamos —me dice Sarah, quizás en un intento de consolarme.

—Por si acaso es mejor que vayas inventando una excusa, será mejor que inventes algo muy bueno cuando llegues junto a Selena —me dice Edward.

—Veré que invento ¿Alguna idea? —pregunto mientras miro a mis amigos.

—Pues no, puedes decirle la verdad, ¿Por qué fue que te quedaste dormido? —me pregunta Sarah.

—Por qué Selena me dejo demasiado trabajo y no pude terminarlo sino hasta la madrugada, por eso me levante tarde, en resumen todo fue su culpa el que llegara tarde el de hoy.

—Sí, será mejor que no digas eso, no le va a gustar —me dice Edward.


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