¿La herencia?

—Bien, síganos, lo llevaremos con nuestro jefe —me dijo uno de los hombres vestidos de negro.

— ¿En dónde está? —le pregunte.

—En el edificio, en la planta más alta, solo síganos —me dijo.

—Bien, vamos.

Después de decir estas palabras, los hombres vestidos de negro empezaron a caminar, yo los seguí desde atrás, mientras me preguntaba que podría querer el jefe de la firma conmigo.

Nunca lo había visto, según lo que sabía de él, era un hombre de más de 60 años, el cual era bastante exitoso, tenía numerosos negocios bajo su nombre y un gran patrimonio, él era un multimillonario bastante famoso ¿Qué podría querer con alguien cómo?

Los hombres vestidos de negro, me llevaron a un ascensor, después de subirme, el ascensor casi de inmediato empezó a subir después de que uno de ellos indicara el piso correspondiente, y tras una breve espera, finalmente llegamos al piso donde se encontraba mi gran jefe.

—Por aquí —me dijo uno de los hombres.

Yo lo seguí de inmediato, mientras más avanzaba, más nervioso me sentía, no podía evitar sudar, estaba a punto de conocer al gran jefe de la firma para la cual yo trabajaba, si le dejaba una buena impresión, podría lograr que Selena dejara de arruinar mi vida con todo el trabajo extra que me daba.

Solo tenía que darle una buena impresión y podría finalmente sacarme de encima a Selena.

Los hombres me guiaron hasta una gran puerta que se veía bastante cara, ellos tocaron y poco después uno de los 4 entro, espero unos minutos, hasta que el hombre por fin salió.

—Nuestro jefe te espera —me dijo el hombre.

— ¿Entro? —le pregunte.

—Sí, te está esperando, entra rápido —me dijo.

—Bien.

Después de decir esto, entre a la oficina, y busque de inmediato al gran jefe de la empresa, no tarde mucho en encontrarlo, se encontraba sentado en un gran escritorio mirando por la ventana.

No sabía si llamarlo o no, pero tras una leve vacilación, camine hacia él.

—Señor, soy Jacob, Jacob Harper ¿Usted me ha llamado? —le pregunte cuando estuve frente a su escritorio.

—Siéntate —me dijo el jefe.

—De acuerdo —le respondí, ante de sentarme apresuradamente en el asiento enfrente del escritorio.

Mi gran jefe no hablo por un par de minutos, no sabía qué hacer y estaba nervioso, no podía hablar primero ya que no tenía ningún tema de conversación, por lo que solo podía quedarme en silencio y esperar a que hablara.

—Eh logrado amasar un gran imperio en las últimas décadas, firmas de abogados, empresas constructoras, hospitales, eh hecho todo tipo de negocios —dijo mi gran jefe, finalmente rompiendo el silencio.

No sabía que contestar a eso, por lo que solo me quede callado.

—Eh tenido muchas mujeres en mi vida, ni siquiera sé cuántos hijos bastardos eh tenido a lo largo del mundo —continuo diciendo mi gran jefe.

¿Por qué me estaba diciendo esto? No entiendo.

—Tengo casi 70 años ya, y eh hecho muchas cosas en mi vida, pero al final no pude hacer lo que de verdad importaba —dijo mi gran jefe.

— ¿Lo que de verdad importaba? ¿A qué se refiere señor? —le pregunte en un arranque de curiosidad.

—Jacob, ¿Tienes familia? —me pregunto mi gran jefe.

—Sí señor, un par de hermanas y mis padres —le conteste.

— ¿Y alguna novia? ¿O una prometida? —me pregunto mi jefe.

— ¿Prometida? No, todavía no, de hecho, aun no tengo novia.

—Ya veo, a pesar de todos mis amoríos extramaritales, yo ame a mi esposa, mi esposa legitima, y ella me dio hijos legítimos… —dijo mi gran jefe, su tono parecía algo raro.

—Ya veo, ¿Cómo están ellos ahora? —le pregunte.

—Debido a mi trabajo, no pude atenderlos mucho, los descuide, pero seguía amándolos, y ellos me amaban a mí —dijo mi gran jefe, sin responder mi pregunta anterior.

—Ya veo, el amor no se mide por el tiempo que una persona pase con usted jefe, sino por la sinceridad de sus sentimientos, estoy seguro que su familia entendió que trabajaba fuertemente para darles todo lo que ellos se merecían —le dije sin mostrar ninguna duda en mi voz.

Aunque cuando dije estas palabras, obviamente no contaba con que si su esposa legitima sabía sobre las aventuras y amantes de su esposo o de sus hijos bastardos.

—Sí, yo también pienso igual que tu Jacob, espero que ellos sepan cuanto los ame, que yo hacía todo por ellos —me dijo mi gran jefe.

—Estoy seguro de que lo sabe señor.

—Espero que lo sepan mientras están en el cielo —me dijo mi gran jefe.

¿Qué acababa de decir? ¿En el cielo? ¿Su esposa legitima y sus hijos legítimos… estaban…?

—Señor… ¿Su esposa e hijos…? —murmure, sin atreverme a terminar mis palabras.

—Están muertos, mi esposa y mis 2 hijos legítimos están muertos, fallecieron hace  tiempo en un accidente —me dijo mi gran jefe.

Cuando escuche esto último, no pude procesarlo al instante, por lo que solo me quede callado mientras pensaba en que decir.

—Yo… lo lamento señor, ¿Qué fue lo que sucedió? —le pregunte.

— ¿Qué sucedió? Un conductor ebrio que no vio un semáforo rojo y termino chocando el auto donde iba mi esposa y mis hijos, eso fue lo que paso —me dijo mi gran jefe, su tono se volvió el de una persona enfadada.

Así que un conductor ebrio término matando a su esposa e hijos, fue una tragedia, pero ¿Por qué me lo estaba contando? No nos conocíamos, ¿Por qué le decía esto a un desconocido como yo?

—Mírame Jacob, un viejo de 70 años, rico, pero sin familia, con miles de millones en su patrimonio, pero ningún hijo legitimo al cual dárselo ¿Crees que soy patético? —me pregunto mi gran jefe.

— ¡Por supuesto que no señor! ¡Usted es alguien que cualquiera debería admirar! —le respondí sin dudar.

Antes de entrar a esta firma, había leído todo sobre su fundador, mi gran jefe, era una persona de admirar, no nació rico, él se volvió rico por sus propios medios, no importaba a quien se le preguntara, este hombre frente a mí, era alguien que merecía admiración.

—Ya veo, eso me agrada… Jacob, ¿Sabes la razón por la cual te llame aquí el día de hoy? —me pregunto mi gran jefe.

—No, ¿Por qué me llamo señor? —le pregunte mientras lo miraba.

—Simple… te llame… porque quiero que tú… seas quien herede toda mi fortuna —me dijo mi gran jefe, mientras me miraba fijamente.

— ¡¿Qué herede… toda su fortuna?! —grite, sin poder controlarme debido a la sorpresa que sentí en ese momento.


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