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Flor de loto
Flor de loto
Author: Myfreezingnight

Prólogo

No mentiré, cuando me case fui feliz.

Había imaginado como sería mi vida a lado de él, sería la esposa perfecta para el, porque él ya era perfecto para mi. Tendríamos hijos y seriamos la familia que en mi niñez soñé

Y ese era el problema, había estado soñando por un largo tiempo.

21 de Enero del 2002.

Con el otoño iluminándose a través de las paredes cristalinas, y el sol dándole un lindo toque brilloso al lugar. La música comenzó a sonar, las personas se levantaron de sus asiento y miraron hacia las grandes puertas, las cuales se abrieron al segundo y dieron paso a la bella mujer de vestido blanco. Una sonrisa debajo del velo, camino por la alfombra blanca acompañada de su padre. Ella estaba tan emocionada, sus ojos brillaban tanto que pareciera que quería llorar. Miro hacia el frente, y el hombre alto de hombros anchos, vestido de un terno negro bien planchado y el cabello bien peinado hacia atrás, se gira, sus ojos se iluminan al verla.

Aquel vestido largo tenia un lindo diseño de rosas blancas, de pequeños diamantes incrustados en la orilla de su cuellera, la tela bajaba hacia sus pechos y sus hombros estaban cubiertos de una tela fina y trasparente. La falda lacio caía sobre sus largas piernas sin dejar ver sus sandalias de tacones medianos. Ella sostenía el ramo de flores violetas en sus manos sin apartar la vista de el. Pequeños mechones caían a su rostro, pero su cabello estaba atado en un elegante moño francés.

En la cabeza de Adam no había otra cosa mas que solo pensar en lo hermosa que se veía caminando hacia el. y cuando por fin llego, su suegro lo recibió de un abrazo fuerte y confiable.

-Cuídala, pero mas que nada, nunca dejes de amarla. -Fue lo que el hombre de mirada risueña le murmuro. Adam asintió sintiéndose afortunado

Sostuvo la mano de su futura esposa con delicadeza y juntos estuvieron parados en frente del cura, quien los bendecía. Se sonrieron y empezaron con la ceremonia.

Horas después.

Sus cuerpos se movían a la par de la música, las personas aplauden a su alrededor con una copa de vino en la mano. La pareja recién casada estaba dando su primer baile rebelde después del "decente". Ella ya se había cambiado de vestido, el rojo le quedaba bien y marcaba bien su figura. Entre risas él la sostiene abrazando su cadera suavemente, se miran con esos ojos brillantes y emocionados, sus mejillas rojas de tanto tomar. Tuvo que pararse de puntas para besarlo, un juego de lenguas moviéndose suavemente, sintiendo como él acariciaba sus caderas. Eran jóvenes y felices, todo se veía de maravilla y sus vidas parecía que llegarían a ser perfectas.

Al separarse, el mejor amigo del recién casado hace un brindis por los novios. Primero dando unas palabras honesta contando el cariño que siente hacia él y felicitándolo.

La fiesta continuó dos días seguidos, la gente que se iba luego regresaba con más gente. Algunos durmieron en aquella mansión, otros continuaron tomando y otros aprovechaban para comer el pastel.

Los recién casados estuvieron ahí hasta las 3 am. Los pies de Sídney no soportaban esos tacones altos, y él había dejado de tomar para poder estar inconsciente en la escena mas esperada junto a su esposa.

Su mejor amigo se ofreció a llevarlos al aeropuerto, donde tomaron un avión privado que los llevaría a aquella isla que su padre les había regalado. Que loco, ¿Quién te regala una isla?

Él tuvo que cargarla cuando llegaron, bajó con ella del helicóptero y caminó hacia la gigantesca casa moderna, ya había amanecido pero aún así el viento era refrescante. Se podían escuchar las olas, algunos pájaros cantaban con su típico sonido de cada mañana.

Todo era increíble tanto por fuera y por dentro de la casa.

Normalmente en la luna de miel, el cual comienza de la boda a la noche y dura dependiendo de cuantos días decidan los casados. Las relaciones sexuales eran algo obvio que sucedería apenas llegasen a la isla. Pero ella no estaba en sus casillas, y él se estaba muriendo de sueño.

Dejó a su mujer encima de la cama, sabía que cuando ella se despertara la resaca iba a matarla. Le quitó los tacones y masajeo por unos minutos sus pies bien cuidados. Luego le quito el velo que ella se había negado a quitarse antes, y dejó su cabello suelto. Le quito el vestido rojo y lo dejó colgado en el respaldar de una silla para que no se arrugase. Le quito los aretes y el collar de diamantes pequeños que él le había relajado cuando le propuso matrimonio como celebración.

Con delicadeza le quitó el brasier y la trusa, dejándola desnuda por completo. La abrigó con una frazada gruesa encima, cerró las ventanas para que no entrase frío. Y luego él se fue a dar una ducha caliente.

Como se predijo, Sídney se levanta con un dolor de cabeza y él le da una pastilla para calmarla. Se hace cargo de ella hasta tenerla estable.

Su luna de miel fue única, disfrutaron del paisaje, cenaron a la luz de la luna. Dieron una pequeña caminata por la orilla del mar, se sintió querida y él le prometió que se haría cargo de ella cuidándola y queriéndolo. ¿Qué mas perfecto podría ser todo si ya estaba en un lugar tan bello a solas de la persona que amaba?

Esa noche fue única.

14 de Julio del 2002

Sídney se había enterado que su relación no era entre el y ella, una mujer había estado en medio de los dos. Las cosas habían pasado mas rápido de lo esperado, los primeros meses fue perfecto, pero supongo no todo siempre es de color rosa.

Su esposo había estado viendo a una mujer a espaldas de ella, no quiso creerlo cuando se enteró, ella hablaba por teléfono en un café cuando se percata del auto de su marido, este se estaciona a unos metros y creyendo que había venido por ella, alistó sus cosas. Palideció cuando vio a una mujer entrar al vehículo.

Había sentido la decepción de su vida y desde entonces muchas cosas dejaron de ser lo mismo. Ahora tenía sentido el porqué en apetito sexual ya no era lo mismo.

Cuando el llega a casa, fingiendo que había trabajado todo el día cuando en realidad su mejor amigo lo estaba cubriendo, su mujer bajó las escaleras con enojo. Se "preocupó" por ella al ver que había estado llorando, ella esquiva su toque y lo empuja.

-¿Qué pasa? ¿Porqué estás así? -preguntó, con descaro.

-Eres el hombre mas repugnante y desleal que he conocido.

Quiso acercarse a ella porque parecía que ella caería llorando en cualquier momento. Pero nuevamente lo alejó, sintió el frio viento recorrer desde su cuello hasta su espina dorsal, la diferencia es que no fue un viento que entraba por la ventana, era el momento que lo había dejado perplejo y duro.

-¿Cómo te enteraste? Déjame darte un explicación.

-Okey, dime. -su voz templaba.

-Ella no es nadie mas que una amiga del trabajo, eso es todo.

Pudo haberle creído, si no fuera porque tomó un taxi a los segundos que los vio y le dijo al conductor que los siguiera. Efectivamente, su marido y aquella mujer se habían estacionado en frente de un hotel lejos de la ciudad, bajaron del auto y después de darse un pico, entraron al lugar.

-¡Eres un mentiroso!

-Cariño, no pasó nada fuera de lo normal. -intentó acercarse una vez más. Ella quiso alejarlo pero su fuerza era menos comparado con la de él. Él apoyo su cabeza junto a la suya, -Créeme, fue solo trabajo.

Ella comenzó a llorar en sus brazos.

-Estas mintiendo...

-No, claro que no, nunca te mentiría. -Su falsa promesa la hizo enojar Todavía más. Tomó el jarrón de agua y junto con las plantas y todo, se lo echó encima.

-¡No te acerques a mi, desgraciado!

Esa noche durmieron separado, y aunque él la buscó en medio de la madrugada, ella se negó a estar junto a él. De alguna forma le daba asco, ¿Desde cuando había tenido una aventura? ¿Tendrá más de una? Si, aunque ella nunca enteró. La mujer con la que él se ve más tiempo como con las otras, era alguien que luego intentaría romper por completo el matrimonio ya quebrado. Aquella mujer no soportaba la idea que él durmiera a lado de otra, no le importaba si estaban casados o no, no había dejado de acosar a Sídney por un largo tiempo de forma indirecta.

Sídney había mantenido su lejanía con Adam, eso a él no le gustaba pero no había de otra que "respetarlo". Ella nunca le creería aunque intentase inventar las mejores de las mentiras, y las cosas empeoraron más cuando ella comenzó a recibir en su teléfono móvil, foto y videos y su marido y su amante teniendo relaciones sexuales.

Las discusiones eran todos los días cada que él llegaba a casa, no podían cenar juntos tranquilamente por que él quería tenerla cerca y ella lo agredía para que la dejase en paz.

Sídney dejó de visitar a sus padres o verse con su hermanastra, no quería que vieran lo afligida que se encontraba. Para los ojos de los demás, ellos seguían manteniendo la relación perfecta.

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