¿Henry?

Con fuerza arrugo esa nota y la piso, después la levanto, la trozo en pedazos y la tiro al bote de b****a.

Después trago saliva, respiro profundo y después me meto a darme un baño.

Son las ocho de la mañana del día siguiente se me ha hecho tarde para ir a la empresa, así que me arreglo lo más rápido posible y bajo las escaleras corriendo.

—¿A dónde con tanta prisa? —menciona mi madre mientras me toma desprevenidamente del brazo y me regresa hacia atrás.

—A la empresa mamá—me río un poco de lo que acaba de hacer.

—De acuerdo, lo entiendo pero… ¿Ya desayunaste? —menciona mientras alza una de sus cejas.

—No—respondo apenada mientras frunzo el ceño.

Me doy la vuelta, corro hacia la mesa, tomo una rebanada de pan tostado le pongo mermelada, tomo un vaso de leche y después veo a mi madre.

—¿Esto puede ser mi pase a poder irme ahora mismo? —le muestro lo que llevo en la mano.

—Está bien, eres la mejor hija —me sonríe.

—Soy tu única hija, te amo mamá—salgo corriendo de la casa.

—Esta niña—dice mientras sonríe.

Llego a mi coche y subo, dejo el vaso de leche en el porta vasos, muerdo el pan y después le doy un sorbo a la leche.

Después enciendo el coche y cierro la puerta para después dirigirme a la empresa.

Dos semanas después, hoy es la fiesta de compromiso que ha organizado Marck para dar a conocer nuestro matrimonio por lo tanto no he ido a la empresa desde el día de ayer.

Tocan la puerta y es una de las chicas de servicio doméstico  la cual entra con el vestido que usare esta noche.

—Su vestido señorita—me sonríe y después sale de la recamara.

Sonrío y veo el vestido el cual es muy hermoso, es pegado de arriba y de abajo es suelto, la falda ésta hecha de encaje envuelta en un forró de tela de satín, en su espalda tiene una v y es de tirantes su color es negro en fin es hermoso.

La maquillista llega y continúa por maquillarme.

De pronto tocan la puerta y es mi madre.

—Hija, mira ella es la mamá de Marck insistió en verte —sonríe mientras dice eso.

—Hola eres muy hermosa, ahora entiendo porque mi hijo esta tan enamorado—dice mientras me extiende la mano.

—Gracias, mucho gusto Celis Reusel—sonrío apenada.

—Mucho gusto, Estela de Dombina, bueno te dejo nena solo quería conocerte un poco antes—suelta mi mano y después sale.

La noche ha llegado y es momento de ir a la recepción, Marck me espera en la planta de abajo, así que no tardo en bajar.

—Hola—menciono mientras bajo los escalones.

—Hola—responde Marck quien viene a encontrarme en las escaleras.

Cuando nos encontramos, Marck no duda en tomarme de la cintura y acercarme a él y darme un beso en los labios.

—Te amo—menciona mientras se separa de mí y me abraza.

Me rio un poco de eso.

Marck y yo hemos llegado un poco tarde a la recepción, a decir verdad creo que mucho ya que somos los únicos que faltamos.

Al entrar simplemente el padre de Marck nos encamina hacia el escenario y continúa por darle el micrófono a Marck.

—Buenas noches, bueno como saben el motivo es para dar a conocer el compromiso de Celis Reusel y mío, sinceramente estoy muy contento de formalizar esto con esta hermosa mujer—me mira con una enorme sonrisa en sus labios—Así que para que todos sean parte de esto lo hare de nuevo—Se hinca mientras toma mi mano.—Celis Reusel ¿Te quieres casar conmigo? —besa mi mano.

Estoy muy anonada así que solo puedo sonreír de nervios hasta que reacciono y lo miro a los ojos.

—Sí, si quiero—me pongo a su altura y le doy un beso.

Todos aplauden y continúan por felicitarnos, han pasado algunas horas, estoy demasiado cansada de mis pies, de verdad que los tacones altos no son lo mío.

De pronto mi celular suena una y otra vez, saco mi celular de mi bolso y veo que es Yael quien me marca.

—¿Qué pasa Yael? ¿Yael? —digo desconcertada.

Veo a la pantalla de mi celular y veo que este me ha colgado

Enseguida de eso se escucha como entra un mensaje.

“No se escucha nada” ¿Puedes venir afuera?

Algo desconcertada salgo del salón, afuera no hay nadie y está algo obscuro.

El celular vuelve a sonar así que nuevamente contesto.

—¿Yael? ¿Qué pasa? —menciono.

De pronto siento unas manos en mi cintura, así que algo asustada me doy la vuelta, lo que mis ojos ven no es posible.

De lo impresionada que estoy suelto mi celular y lo dejo caer al suelo, veo a Henry frente a mí,  él es quien trae el celular de Yael, de verdad no puedo creer que él esté haciendo esto.

Tomo sus manos y trato de soltarme de su agarre pero me es imposible ya que él me apega más a él.

—Por favor Henry suéltame—digo incomoda mientras me hago hacia atrás.

—Celis, dime que no es verdad—menciona con voz temblorosa—Dime que esto no es verdad—toma mi mano y me enseña el anillo de compromiso.

Sus ojos están llenos de coraje mientras lagrimas salen de ellos, estoy muy desconcertada no sé que rayos le pasa, no se suponía que tenía que esta con Daphne.

—No te tengo que dar explicaciones de mi vida ¡Suéltame! —digo con firmeza.

 —Si no quieres darme explicaciones a mí, entonces dáselas a mi corazón que tampoco entiende qué pasa—dice con decepción.

—¿Qué rayos te pasa? —digo con enojo mientras trato de soltarme de su agarre.

—¿Qué rayos me pasa? ¿De verdad lo preguntas? Frunce el ceño.

—Henry por favor, no sé que te pasa pero ya déjame tranquila por favor—lo miro con suplica.

—No te voy dejar tranquila hasta que me escuches, he tratado de que me escuches durante todo este tiempo y no he logrado nada, te he respetado, no he llenado tus correos con mensajes míos, no te enviado flores ni regalos porqué quise darte tu espacio pensando que… — se queda pensativo por un momento—Querías tiempo para pensar lo de nosotros, lo único que te pedí durante este tiempo era que leyeras ese sobre pero jamás lo quisiste hacer y ahora me encuentro con esto, esto es lo que me he ganado por darte tu espacio—su mirada está llena de lágrimas—¡Entonces debí esforzarme más!  ¡Eso es lo que debí hacer! Yo solo respete lo que tú querías pero jamás pensé que harías esto ¿Dime lo estás haciendo por despecho? ¿Es eso?.

—Henry no sé que decir solo quiero que me dejes tranquila, no quiero recordar nada del pasado ¿Ya te dejo? ¿Por eso estás aquí? Esa es el motivo claro—sonrío con ironía.

—Celis no sé de qué rayos hablas, solo sé que te amo, te amo como un pendejo ¿Entiendes? —aprieta más mi cintura.

—Que sínico eres Henry, no puedo entender tu Cinismo, no puedo entender ¿Qué haces aquí? ¿Y Daphne? ¿No estabas con ella? ¿Qué rayos haces aquí? —digo molesta.

Él me mira desconcertado.

—Al parecer tú y yo tenemos mucho de que  hablar, hay tantos malos entendidos  entre nosotros y esto no puede esperar.

Toma mi celular del suelo, lo pone en mi mano y después me encamina junto con él, me obliga a caminar con él mientras yo solo lucho por volver adentro.

De pronto él me carga en sus brazos.

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