Capítulo 1

  • | Hace 3 años|•

Bueno, supongo que mi vida se hizo m****a cuando Rubén me dejó en la iglesia aquella tarde. No digo altar porque nunca entré, me quedé media hora esperándolo en la puerta, porque su primo dijo que tenía un imprevisto y ya estaba en camino. Más cuando los minutos corrían, supe que me había abandonado. Y los rostros burlones de sus amigos que me recorrían en busca de alguna muestra de desesperación, lo confirmaba. Lo que más me dolió no fueron sus risas y murmullos, sino ver la angustia dibujada en los rostros de mis padres y amigos, que desesperados le reventaban el teléfono con llamadas y mensajes. Mientras él, supongo se reía son aquella chica afortunada, rumbo al aeropuerto para aprovechar el viaje de mi luna de miel.

No soporté un segundo más, tomé el primer taxi que se apareció frente a la iglesia y aparté a mis padres de aquel circo. Por supuesto que antes le dejé un mensaje; sonreí y lancé el ramo de flores entre sus amigos. Supongo que fue genial seguir caminando sin mirar atrás, mientras ellos se congelaban grabando ese final inesperado.

El video se hizo viral y no me dejó tan mal ante los ojos del mundo. Fui la heroína de muchas decepcionadas en el amor.

Al llegar a mi departamento me deshice de todo lo que podría recordarme a ese imbécil. Lo primero que hice fue dirigirme a la habitación y quitarme el hermoso vestido de novia de diseñador.

¡Ay, Como odiaba a este imbécil! Me paseó por las boutiques más caras del país por meses, solo  para encontrar el mejor diseño para ese día tan especial en su vida.

“Quiero que la futura señora Ávila sea recordada como la mejor novia de la historia. Habrá muchos invitados, entre los cuales estarán los medios informativos más importantes del país. Quiero que los deslumbres” Fueron las palabras del miserable de Rubén, aquel día.

¡Claro que los deslumbre! Y estoy segura de que el diseñador estuvo en la cima gracias a mi actitud. Pero, no fue fácil mirarme al espejo y verme diez años después en mi departamento, con el vestido de novia en las manos a punto de lanzarlo a la b****a, junto a mis sueños y a esa década de recuerdos hermosos. Como tampoco era sencillo cerrar la puerta y mantener esa fortaleza de novia digna un segundo más.

Me quebré y lloré amargamente por un largo tiempo, digamos que por un par de horas en el regazo de mi madre y luego ahogando las penas en unos tragos junto a papá. Aún más cuando el desgraciado de Rubén me envió un mensaje de disculpa tras no contestar sus llamadas.

“Lo siento tanto Valeria, querida, pero no soy digno de tenerte, mereces algo mejor. Por eso decidí seguir mi camino sin ti, espero que tú también puedas hacerlo cuando me olvides. No espero que me perdones por lo que hice, solo quiero que entiendas que no quería lastimarte, solo evitarte una decepción futura”

¿Lastimarme? ¡Por dios! ¿Qué tenía ese hombre en la cabeza al escribir semejante atrocidad? Pero supongo que necesitaba leer eso para volver a levantarme y tomar la decisión de continuar con mi cometido. Deshacerme de todo recuerdo suyo y continuar con mi vida.

Tras secar mis lágrimas empaqué todo, absolutamente todo lo que tenía en mi departamento de él, desde un cepillo de dientes, hasta los abrigos de exportación que me regaló. No se quedó ni un rincón del lugar sin revisar. Cuando terminé con todo llamé a la señora de limpieza que trabaja en el edificio para regalarle los paquetes. Mientras llegaba eché un nuevo vistazo para asegurarme de no olvidar nada. Su cara de felicidad al recibir las bolsas aún permanece en mi memoria.

—¿Crees que sea necesario llegar a tanto, hija? —Pregunta mi madre cuando me ve sacar del baño hasta el papel higiénico.

—¡Si! ¡Es más! mañana mismo nos vamos de este maldito lugar, no soporto estar aquí un segundo más.

—Hija, sabes que te apoyamos. Las puertas de casa siguen abiertas para ti. —dice mi padre acercándose para tomar la bolsa de mis manos. —Nunca estarás sola.

—Gracias papá, pero no será necesario, solo cambiaré de departamento. No puedo dejar el trabajo en el hospital y ponerme a llorar por este momento. Lo que más necesito es mantener ocupada mi mente.

En ese instante tocan a la puerta, abro creyendo que es María, la señora de la limpieza. Pero no era ella, ante mí tenía a un hermoso caballero de ojos marrones y mirada profunda. Eche un rápido vistazo y me gusto lo que vi. ¡Guao, realmente divino!, un hombre de unos 30 y tantos años, alto, sonriente, con un traje azul marino, corbata negra y un portafolio en la mano. Por unos segundos me perdí en su mirada, tenía ese algo de ángel que me trasmitió paz, hasta que se presentó y mi mundo se puso de cabeza.

Resultó ser William Andrade, el abogado de mi padre Biológico, y lo más gracioso de ese encuentro fue que tenía la orden de llevarme con él, porque mi amado padre del que nunca supe su existencia, requería mi pronta presencia. Y lo más descabellado fue que quería que me hiciera cargo de la presidencia de su empresa en los Estados Unidos. ¡joder!  Y no hablamos de cualquier empresa, sino de Fiat Motor Company, una de las compañías más grandes con casi cuatrocientas instalaciones en todo el mundo. ¡Guao! ¿Y qué se suponía que haría yo? No tenía una maldita idea de nada. Pero lo que más me llamó la atención fue que el guapo abogado recalcara un minúsculo detalle. La empresa de mi ex amado Rubén, era solo una pequeña sombra de la competencia.

¡Uhm! qué interesante se me hizo esa pequeña parte, pero, que flojera darle más importancia al miserable de mi adorado ex novio.

por otro lado, siempre he estado consiente de que Samiel Mendoza, el hombre que me ha criado con amor y me ha dado todo en la vida, no es mi verdadero mi padre. Sin embargo, nunca tuve interés en conocer al hombre que me engendró, ya que mi madre nunca mencionó ni su nombre y sinceramente nunca me hizo falta rebuscar en el baúl de sus recuerdos algo que para ella nunca había existido.

Por eso, cuando el licenciado William hace mención de él, fue como recibir un balde agua fría, no obstante, mis padres lo tomaron con calma, como si ese momento lo hayan esperado toda la vida. Es más, me obligaron a sentarme y escuchar las sartas de tonterías que el guapo licenciado tenía que decirme.

— ¡Espere! Sinceramente esto parece una broma de muy mal gusto. ¿Cómo se le ocurre que yo sea hija de un hombre tan importante? ¿Verdad que no?

Sonrió mirando a mi madre y ella solo suspira y se encoge de hombros mientras mi padre toma su mano. ¡Oh cielos! ¿Cómo es posible? Solo me carcajeo tomándome la cabeza entre mis manos sin poder creer la ironía de mi vida.

—Sé que está confundida, señorita Lauder.

—Mendoza. —le recalco. —Soy Mendoza ¿Piensa que usaré el apellido del hombre que me abandonó sin conocerme y que aparece a mis veintidós años como si nada hubiese pasado?

—Señorita Lauder, como ya le dije, su padre en estos momentos la necesita y las razones para no acercarse a usted, supongo que deberán ser tratadas por su madre y su esposo.

Vuelvo a mirar a mi madre y ahora ella solo expresa un tímido “Lo hablaremos más tarde” ¡Joder!

—Le traigo la documentación requerida y los pasaportes. —Pone en mis manos un sobre amarillo

— ¿Qué es esto?

—Debe venir conmigo, a más tardar el día de mañana. —Se pone de pie.

— ¿Está loco, como se le ocurre que deje mi vida de la noche a la mañana para ir al encuentro de un hombre que no conozco?

—Señorita Lauder.

— ¡Mendoza! —Grito.

—¡Mírese!, se está dejando caer en el abismo de la desesperación, el regalar las pertenencias de su novio no sirven para empezar de nuevo. ¿Quiere seguir lamentándose y verse valiente por un video en el internet? Decida si quiere seguir siendo el clavo o convertirse en el martillo. Las oportunidades en la vida no aparecen por casualidad. ¿Quién es ahora, quién quiere ser mañana? ¡Dígame! ¿Cómo se ve en un futuro cercano?

—¿Y por qué me busca, justo ahora?

—Porque ya está lista para asumir nuevos retos.

  • |Un ángel endemoniado|•

Mientras tanto en otro punto del país, un intrépido personaje nocturno hacía de las suyas entre las sombras por última vez. Su trabajo es muy importante y de su buena visión dependen muchas vidas sociales y la información más verídica del país.

Lleva muchas horas siguiendo al mismo grupo de hombres con traje negro desde que salieron del club Candela y entraron al hotel Belmont en el centro de la ciudad. Siempre ha sido un escurridizo sin rostro para los ojos de sus enemigos, pero su mayor debilidad esta noche será mortal.

Un auto se detuvo de pronto en la esquina, justo cerca del callejón oscuro donde espiaba. Dos hombres altos bajan del auto y abren la maletera, sacan un bulto grande y lo tiran cerca de los contenedores de b****a. Esperan unos segundos y el bulto empieza a moverse lento y luego con desesperación, parece que la persona dentro empieza a asfixiarse. Los hombres lo levantan y rompen la bolsa como para que sepa que es una mujer. La chica parece aturdida y estar en grandes problemas con ellos.

La arrinconan y parecen hablar por unos segundos, más, las bofetadas que recibe indican que no están satisfechos con sus respuestas. La chica empieza llorar con desaparición al ver las navajas filosas de los hombres. Y él, tras las sombras hace puños con sus manos y empieza a llenarse de ira, no está seguro de permanecer oculto mucho tiempo.

“Ni se te ocurra salir. Lo más seguro es que sea una trampa ¡Estás muerto! Sabes cuánto desean cazarte. ¡Pero no puedo quedarme con los brazos cruzados cuando puedo ayudarla!” Se grita un par de veces antes de dejar su escondite de un salto.

Grave error, ni bien puso un pie fuera, dos hombres aparen a sus espaldas y un par más salieron del auto. Seis rudos hombres dispuestos a todo por terminar con ese ángel que en la oscuridad los miraba sonriente, pues, si bien son un numero grande, para nada está en desventaja, él solo puede con todos ellos y más. Basta que den el primer golpe para conocer al ángel de la oscuridad. Repartieron muchos golpes, pero sin duda el apodo que tenía, estaba bien ganado. El angelical chico no estaba dispuesto a caer fácilmente y les dio una paliza por varios minutos. Hasta que un dardo tranquilizante le cae en la nuca haciéndole perder la conciencia. Cuando abrió los ojos se encontraba esposado en el interior de una camioneta junto a la chica de la bolsa, que lucía bastante bien y sonriente.

— ¿Quién eres? —pregunta un poco desconcertado.

—Eso no importa. Lo importante es que estás aquí para ayudarnos.

Empiezo a reír y a mirarla con burla ¿Acaso esa chica ignora quién soy?

—No tienes idea de quién soy ¿Por qué crees que seré tu marioneta?

— ¡Ay, angelito! Sé perfectamente quien eres, por eso sé que vas a ayudarnos.

Le muestra el celular y el video que ve lo deja pasmado.

— ¿Qué quieren? —responde de inmediato.

—Solo que viajes a Estados Unidos para vigilar a esta chica. —Le muestra una fotografía.

— ¿Quién es ella? —se hace el desentendido, cuando sabe perfectamente quien es.

—Todo lo que quieras saber de ella, está en este sobre. —Se lo muestra. — cuando estemos en el avión, podrás leerlo tranquilamente.

— ¿Avión?

—Ya estamos por llegar. — Le acaricia la barbilla. —Sé buen chico y no me obligues a matar a tu esposa. Ella espera que la rescates, no la decepciones—Le muestra la llave.

—cuando esto termine, juro que te arrepentirás por ello. — se gira para que le quite las esposas y luego baja del auto tranquilamente, seguido por una gran carcajada de la mujer.

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