vi

El tema era algo privado, pero la forma en la que sucedió dio pie a Jase, y se encargó de esparcir el rumor, de momento los sarcasmos inquisitivos que amenazaban con decirle a Daniel, me sorprendían, pues para mí la relación de Leticia y yo estaba establecida, y nada mas lejano que en un ámbito sexual, que de todas formas no requerían de la aprobación de Daniel, pesé a eso, ella continuo su vida con la misma libertad, y aunque advertidos varios de los chicos la cortejaron descaradamente.

Al regresar, nos encontramos con dos sorpresas, Daniel simplemente no estaba, había desaparecido, su mamá insistía en contestar que seguía en su papel de guía turístico, pero Leticia y yo sabíamos que algo mas pasaba, la segunda, es que finalmente en un acto polémico, como premio a la excelencia académica del primer ciclo escolar, los padres de Leticia por fin se decidieron a comprarle un auto, y después de un largo discurso de responsabilidad, y repleto de condiciones le dieron las llaves, y claro lo primero que hizo fue buscar a Daniel, que para variar, no estaba, y después, fue a buscarme a mí, pese a que en realidad no me interesaba, traté de disimular felicidad por ella, y supongo que algo logré porque me invitó a tomar café, y francamente me dio miedo, resultó, a pesar de todo, una conductora seria, y aunque me cueste trabajo reconocerlo, responsable, igual que en su momento lo hizo Daniel, ella se ofreció a recogerme por las mañanas, y llevarme a la universidad, e igual que Daniel fue rechazada.

Las inscripciones eran un trámite burocrático engorroso, pero por ser obligatorio tendría que reunirnos, así que por primera vez desde que regresé del viaje me encontré con Daniel, que seguía siendo el indiferente y desobligado que hasta entonces conocía, con su habitual desenfado, sin embargo, tenía una sutil diferencia, que no terminaba de ubicar, y por mas que lo cuestionó Leticia, no pudimos acceder a la verdad, Leticia con algo de dignidad, pareció desestimar el tema, y fingió darse por vencida, y disimuladamente platicó algunos cotilleos que se habían dado en el viaje, y con esto ganó un poco de tiempo, mientras disimuladamente le señalaba asía la ventanilla donde realizábamos trámites lo obligó a voltear, tomó sus cosas, y me las dio, mientras ella lo distraía pude examinarlas rápidamente, y solo encontré papeles dispersos de la inscripción, al regresarlos ella me miró con interrogación exigiendo saber lo que había encontrado, alce los hombros, y le indique que no había nada, enfadada, le entregó sus papeles y me miró.

—Regreso —movió la cabeza negando y culpándome con una mirada —voy al tocador.

Daniel y yo la vimos desaparecer en un pasillo atestado de alumnos, por unos minutos guardamos silencio, por primera vez lo vi distante y se podría decir serio, hasta que, carraspeando un poco y con una sonrisa maliciosa pregunto.

—¿Así que al fin disfrutaste de las mieles de Leticia?

Yo lo miré con indignación mientras negaba y mascullaba maldiciones en mis adentros, obviamente alguien había ya enterado a Daniel las noticias del reciente viaje.

—¿Quién te lo dijo?

Respondí mientras él sonreía burlándose, por un segundo quise presumir, y decirle que sí, pero mi lealtad asía ellos me cerró el paso.

—No, en realidad, se la pasó hablándome de un tal David.

El abrió los ojos sorprendido, mientras levantaba la cabeza buscándola en el fondo del pasillo.

—¿Te habló de David? —dijo exagerando los ademanes de sorpresa —¿Qué te dijo?

Yo extrañado por la exagerada reacción de Daniel alce los hombros mientras minimizaba los hechos.

—Fue su novio, lo quería —contesté, restando, tanto como pude, importancia —no ha querido tener relaciones serias después de él.

Por un par de minutos bajo la vista en un gesto que me pareció de preocupación, y me miró condescendiente, mientras buscaba en el pasillo, supongo, a Leticia, tal vez quería decir algo, y no supo cómo hacerlo, solo tomó sus papeles y respiró profundamente.

—¡Nenes! —gritó Leticia que se acercaba asía nosotros, notoriamente feliz —¿qué creen conocía un chico? —agregó mientras se contoneaba —es de la Facultad de física y… —dijo mirándonos alternativamente esperando una respuesta —me invito a salir.

—Y, eso es raro, ¿por qué? —contesté con hilaridad, al tiempo que Leticia habría los ojos con indignación —¿tú no quer…

—Tengo novia —me interrumpió Daniel, mirándonos serio y erguido —¡digan algo!.

—¿Ese es tu secreto?... eres un baboso —repuso Leticia agraviada.

—¿Y? —agregué molesto con ira —¿Por qué no lo dijiste antes?.

—Es casada —contestó con calma mientras bajaba la vista.

—¡Que! —gritamos al unísono Leticia y yo, desencajados del asombro.

—¿Estás loco? —agregó Leticia mientras negaba con la cabeza —¿y es todo? o ¿hay otra sorpresa?

—Me lleva 11 años —agregó mientras bajaba la vista.

Leticia y yo abrimos la boca asombrados mientras le mirábamos con terror, incrédulos, no atinábamos a coordinar palabra, hasta que en medio del estupor.

—¡Que!

Gritamos al unísono Leticia y yo.

Mientras aventaba una sonrisa malévola de cinismo, Leticia y yo disparábamos preguntas, entorpecidas y ambiguas, el levantaba las manos sacudiéndolas pidiendo calma, y de repente declaró sosegado.

—No —dijo con calma —no les puedo decir quien es —Leticia y yo nos miramos incrédulos mientras el tranquilamente agregaba —por ser ustedes ya hable de mas.

Y aunque frustrados con rabia no se dijo mas, Leticia por un minuto, guardó la compostura, pero notoriamente molesta, se arremolinó en una silla, mientras yo miraba Daniel parpadeando lentamente, tratando de comprender.

—Yo ya terminé mis tramites —dijo Leticia mientras miraba a Daniel —me voy niños.

Daniel alzó la mano tratando de detenerla, pero lo miré y le tomé de la muñeca, el simplemente se sentó y platicamos por un rato sobre las calificaciones y del nuevo auto de Leticia, y reímos ante la posibilidad, muy real, de terminar recogiendo el cacharro en pedazos, casi con lentas miradas y sin mas zanjamos el tema, dando por sentado que ambos lo sabíamos, Leticia estaba celosa, y de igual manera sabíamos que se le pasaría, y como siempre sobrepasaría sus sentimientos, y permitiría que Daniel continuara esa relación por profana que fuera.

El resto de esa semana y la que continuó casi no vi a ninguno de los dos, supuse que era natural pues ambos tenían mucho en que pensar, y yo, también, estuve ocupado y actualizando datos para la beca, por eso me sorprendió la visita de Leticia, el fin de semana antes del primer día de clase, a pesar de ser recibida con pompa, me pidió hablar a solas he insistió en llevarme a tomar un café, el misterio y la tristeza en la mirada no me dejaron alternativa, su flamante coche nuevo, ya tenía un par de raspones sin importancia, pero notorios, los breves y sarcásticos comentarios aligeraron un poco el ambiente hasta llegar a la cafetería, donde con algo de pereza ella miraba de cuando en cuando el reloj, sin precisar que pasaba.

—¿Tienes una cita?

Pregunté ansioso por llegar al tema, pero ella sonrió rápidamente y se sonrojó, mientras vacilaba, y movía los ojos buscando una respuesta.

—Estoy saliendo con un chico… —decía mientras miraba otra bes el reloj —él es…

—El que te regaló el reloj —la miré incisivo mientras tomaba su mano para verlo de cerca —es bonito.

—No el reloj lo compre yo —me dijo quitándome la mano encogiendo las cejas y sonrojándose —el es un chico bueno, no me conoce como…

—Nosotros… —termine la frase mientras sonreía complaciente —¿te puedes enamorar de el?

—¡No! —abrió los ojos sorprendida fingiéndose ofendida —bueno… quizá —corrigió con nerviosismo —pero no te lo digo por eso.

—Y si no quieres aprobación, ¿qué esperas de mí? —pregunté ya disgustado.

—Apoyo —mirándome de frente, seria, enfrentando mi mirada —por favor.

—¿Y Daniel?

Agregué con una media sonrisa de disgusto.

—El… —dijo riendo entre dientes —llegó antes que tú, y sé que cuento con él, te estoy preguntando a ti.

—No entiendo, ¿qué esperas de mí?

Alcé los hombros enojado mientras cruzaba los brazos.

—No sé si yo pueda… —pausó mientras tomaba café —si pueda ser de un solo… —se interrumpió mientras miraba una vez mas el reloj —¿me entiendes?

—Pues creo que lo vamos a averiguar.

Una sonrisa sello el contrato, Daniel y yo seriamos centinelas, un colchón suave donde ella podría caer en caso de una catástrofe sentimental, claro no me parecía justo que prefiriera intentarlo con otro antes que conmigo, pero, era Leticia, y mi fidelidad estaba antes que el amor propio.

Y llegó el primer día de clase, y la primera aula, a primera hora, en este punto verificamos quienes del anterior curso seguían en el aula, y quienes eran caras nuevas, naturalmente Leticia Daniel y yo seguimos juntos en tantas clases como podíamos, además vi a lo lejos a Diana muy cerca de Arturo, y su sequito, en medio de las tediosas pláticas matutinas, que al igual que las nuestras se vieron interrumpidas bruscamente al entrar una mujer madura extremadamente bella, que a pesar de su traje formal se adivina un cuerpo esbelto y bien formado, alta morena de un pelo crispado, brillante y negro, de ojos café claros, se aproximó lentamente con paso sólido y altivo al escritorio, mientras los murmullos se apagaban lentamente, un joven que no reconocí, al mirarle por primera vez dejó escapar una expresión de asombro, “wow”, con la misma arrogancia con que entró dejó algunos papeles sobre el escritorio y separó un pequeño cuadernillo con el logo de la universidad, mientras lo hacía mirando al joven preguntó con petulancia.

—¿Tu nombre?

El chico confusamente lo dijo entre dientes, ella hizo una anotación en el cuadernillo y le miró con desprecio.

—Por esta clase está suspendido, espero verte la clase siguiente, y también espero que aprendas un poco de modales.

Por un momento, el chico se mantuvo suspenso pensando que era una broma, mientras veía a la mujer incrédulo —¿qué esperas? —preguntó mirándole a los ojos, y sin esperar respuesta inmediatamente agregó llena de soberbia —retírate.

Y en tanto ella regresaba la vista a los documentos del escritorio, el confundido chico asombrado simplemente recogió su mochila y lentamente salió del aula, apenas se cerró la puerta ella nos miró lentamente, al pasar la mirada por la zona donde nos sentábamos, me pareció ver un titubeo de asombro, sin embargo, retomó el aplomo y con movimientos precisos y medidos, escribió en la pizarra, mientras hablaba fuerte y claro.

—Mi nombre es maestra en ingeniería Verónica Soublette —interrumpió brevemente mientras terminaba de escribir —cópienlo bien pues en los trabajos no admito faltas de ortografía.

Al mirar de nuevo a la clase, se detuvo con desprecio una vez mas en la zona donde me encontraba, y agregó en un tono arrogante.

—Aquí no cuenta ningún mérito anterior —dijo francamente mirándome —si quieren una calificación aprobatoria tendrán que ser mas que una estrella de la prole.

Al decir esto me arrojó una media sonrisa sádica, y se volteó para sacar un libro, mientras lo hacía pude ver a Leticia, la miraba realmente furiosa, pero ella sabía que retarla, incluso una insinuación, sería suficiente para empeorar la situación, se contuvo y me miró desesperada, pero le pedí calma con la mirada.

—También debo advertir que no habrá perdón por trabajos mal presentados, o sucios —agregó mientras abría un libro —porque esta es una institución de élite —una vez mas me miró fijo a los ojos —y aremos lo posible por purgar aquellos que estén de mas.

Continúo con un largo discurso en medio de discretos insultos que se ensañaba rabiosamente conmigo, exaltando la alcurnia menospreciando mis logros y prometiendo un filtrado de los elementos mas débiles, claro que a pesar de eso le dio tiempo de iniciar clase y sin detenerse a exponer temas, que si bien complicados se supone, según lo expresó, ya debíamos conocer, esta primera clase fue larga y complicada, para mi quedaba claro que debía no solo ser bueno, en este caso debía ser el mejor.

Al finalizar la clase salimos literalmente corriendo, Leticia gritaba maldiciones mientras profería injurias, sin embargo cuando se serenó un poco la convencí de no hacer nada porque eso solo podía empeorar las cosas, Daniel estaba algo irritado, pero se encontraba distante parecía mas preocupado por otra cosa, pero se puso de parte de Leticia, y al mismo tiempo reconciliador abogó por no hacer nada hasta terminar el siclo, en este momento ya en la explanada con los ánimos caldeados, Leticia gritó con ira.

—¡Ahí está Arturo! —mientras tomaba sus cosas caminaba hacia él —este imbécil tiene algo que ver con esto.

Daniel y yo nos quedamos parados pensando si debíamos detenerla, pero de lejos vimos que parecía tomarlo con calma, y aunque alterada parecía bajo control, mientras la veíamos, alguien tocó mi espalda llamándome la atención, al voltearme me encontré de frente con un chico vestido al estilo de Daniel, pero con la mirada perdida.

—¿Tu eres Daniel? —dirigiéndose a mí y luego pasivamente miró a Daniel y preguntó —¿tú eres Cesar?

—No él es Daniel —respondí señalando a Daniel y como si estuviera hablando con un retrasado agregué —yo soy Cesar.

—Ho… Ya veo… —dijo sorprendido mientras nos rodeaba para tener una plática mas frontal, con su mirada atemorizada —¿Quién de ustedes es el novio de Leticia?

Daniel y yo nos miramos desconcertados tratando de descifrar lo que pasaba con este chico que parecía estúpido.

—¿De dónde sacaste eso? —dije tratando de encontrarle sentido.

—Quiero que Leticia sea mi novia pero no quiero problemas.

Al oírlo Daniel empezó a reírse a carcajadas, mientras movía la cabeza negando y tambaleándose de un lado a otro, yo con una sonrisa le miré piadosamente, y finalmente dije con calma.

—¿Tu eres Eduardo?

El asintió con la cabeza, lo miré por unos instantes en medio de las carcajadas de Daniel que se aceleraban cada que le veía.

—Ella no tienen novio.

Él pareció un poco confundido, pero reflexionó, y con un aire de superioridad me miró entusiasmado y sonrió.

—¿Y tú crees que quiera ser mi novia?

—Si.

Respondió Leticia parada tras él.

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