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CAPÍTULO 2

Nikolai miró hacia donde estaba la mujer y volvió su vista a sus padres, sencillamente no iría a saludarla, si ella quería su saludo tendría que venir ella a su asiendo así era y así será. 

—Y bien Nikolai, que le vas a regalar a tus padres —Comento Marbella pasándole una tetera el pequeño.

—Ya verás —El Joven le guiño un ojo sonriente. 

Al final de la noche cada persona le llevaba el regalo que le entregaría a la pareja colocándolo a su lado en una mesa que iba desde el inicio de la escalera de la derecha hasta terminado en la escalera izquierda, una mesa bastante larga, pero los regalos acumulados eran más. Nikolai mando a buscar el regalo con su criado privado, el cual se llamaba Robin, lo había contratado hace un año y le había servido en muchas ocasiones antes de ser contratado por esa razón lo tomó mucho cariño y lo invito a vivir en el palacio, Nikolai le llevaba dos años a Robin y estos dos al conocerse muy jóvenes se llevaban muy bien. 

—¿No la vas a saludar Nikolai? No te ha dejado de mirar —Comentó Patrick mirando a su hermano. 

—No lo haré, si ella quiere que venga ella a saludarme no me voy a rebajar porque ella me haya pasado de nivel.

—Aah! —Patrick se pasó la mano por la cabeza viendo lo testarudo que era su hermano, Patrick no quería decirle que aquella mujer estaba interesada en él, debía saberlo por su mismo, pero viendo la situación el rebelde y orgulloso Nikolai no se enteraría —. Van a decir que estás celoso y que eres un orgulloso presumido. 

—Si soy muy orgulloso, digo presumido no ¿Celoso? Tampoco. A esa mujer le pasaré sea como sea, pero no voy a permitir que al saludarla tus hermanos comiencen a querer relajarme delante de ella, tampoco quiero que ella se sienta suprema conmigo como se ha sentido con todos ustedes por lamerle los pies. 

—No digas eso Nikolai, apenas me he acercado a ella. Y tus hermanos solo quieren fastidiarte. Mañana hay una reunión empresarial debes llevar algunas ideas para que tus fábricas no queden por el suelo delante de las de ellas. 

—¿Cuántas tiene? 

—Veintidós. 

—Joder, solo tengo diecisiete. 

—Pero, solo tenía diez, las otras diez la fue comprando poco a poco, primero compró los establecimientos y el año pasado le dio empleo a más de cincuenta mil personas. 

—Muchas gracias Robin —Dijo cuando el joven le entregó el regalo. 

—Santos cielos Nikolai, esa lámpara perteneció a la habitación del antiguo faraón —Su hermano toco los brillantes diamantes. 

—La gané en una subasta —Nikolai paso con aquella maravilla delante de sus padres, y como había dicho su hermana su padre colocó una cara de preocupación y su madre se agarró el pecho por tanta belleza, el peso de aquella lámpara se pesaba por sus diamantes blancos y perlas preciosas—. No se preocupe padre estaré bien, mis bolsillos aún no están rotos —Algunas personas estaban maravilladas, no cualquier persona podía tener aquellas lámparas y Nikolai estaba regalando una, sorpresa se llevó el público cuando la rubia rusa sacó el otro par poniéndolo junto con el de Nikolai. 

—Vaya que nos gusta resaltar, verdad? — la rubia posó aquellos enormes y bellísimos ojos verdes en él asiendo que su cuerpo vibrará, Nikolai no pudo evitar sonreír, esta mujer no solo era una gran trabajadora, era hermosa, auténtica y llena de una personalidad extrovertida. 

—Gracias a ambos por el regalo —Los felicitó el Rey, su madre le dio un beso en la mejilla y agradeció a la rubia, oficialmente se volvían los reyes más ricos de todos, ser rey de una nación no te volvía rico, de hecho Nikolai era más rico que sus padres, pero aquellos objetos valían una fortuna, y mientras iba a manos de gente más elegante más valía, que fuera un regalo para una pareja real lo hacía aún más valioso. 

Nikolai pasó a su asiendo después de saludar algunas personas, bebió un sorbo de un vino y se sentó en la silla, miró a donde estaba la rubia y esta le sonrió devuelta. Nikolai levantó la copa para brindar con ella y esta aceptó, camino a donde él estaba; Victoria, Nikolai había logrado que aquella mujer diera el paso que él en sus pensamientos jamás pensaría dar, Nikolai no solo era orgullo, una de las cosas que lo resaltaban era su anhelo de tener el control, su palabra y su fiereza en el trabajo, a estas alturas Nikolai no encontraba algo de coquetería en aquella mujer aunque algunas personas a su alrededor ya estaban viendo algo así. 

—El periódico va a estallar cuando salga la primera foto de estas dos personas juntas —Comento Alisa llegando al lado de sus hermanos mayores. 

—Eso de hacerse el fuerte y no venir como nosotros lo hicimos le funciono a la perfección —Alexander uno de los mayores bebió un sorbo del vino después de decir aquello—. Tengo la certeza de que de ahí saldrá algo más que una amistad empresarial. 

—No te lo creo —Comento Jonathan, el que va después de él, el primero fue Joshua, el segundo Miguel, el tercero y el cuarto eran un par de gemelos Lucas y Marcus luego iba Alexander y el que había hablado Jonathan y el último entre tantos hombres Nikolai. 

—Esa chica está muy sonriente, creo que tiene razón —Comento Miguel—. No hay que perder tiempo, si esa mujer se casa con uno de nosotros oficialmente seremos la familia más rica de este país sin mencionar que somos la familia Real. 

—La gente siempre está diciendo cosas, pero de ti nunca escuche nada —Nikolai bebió otro sorbo de su copa, tomo el champán en sus manos y le sirvió a ella y luego a su copa. 

—Me fui a rusia a los diecisiete años, llegué nuevamente hace dos años, y claro para que tú me notes fui comprando algunas fábricas viejas, pensé que lo harías tú; me sorprendió que aún haya en venta siendo tu un empresario recolector. 

—Me descuide, no pensé que tres más serían necesarias para que una mujer no me pase. 

—No lo hice con la intención de rebajarte Nikolai, en serio me llamaste la atención desde la primera vez que te vi en aquella parroquia, pero no podía acercarme a ti, es difícil acercarse a la familia real al menos que seas muy rico. 

—No me gusta que sea así, por eso se me ha ocurrido una idea para hablarlo en la reunión empresarial de la familia. 

—Hacen reuniones familiares empresariales. 

—Claro, no solo es familiar, van todos los empresarios del país, en esas reuniones dan información de las nuevas ideas de trabajo para subir la taza de empleos, pero sabes qué; Tú eres suficiente para este país, no te rías estoy hablando en serio. 

—No es nada, me halaga que digas eso. ¿Qué tienes pensado? 

—Aún no lo tengo definitivo, pero lo pensaré bien esta noche, deberías ir sabes; hay algunas empresarias que podrías hacer no sé, colaboración ¿Maquillaje tal vez? 

—Mi empresa va en la venta de lencería femenina, he creado mi propia marca, no tenía la intención de resaltar, pero creo que estoy siendo un buen trabajo. 

—Lo estás asiendo muy bien sinceramente, y ya no te tengo rencor —Francesca soltó una carcajada, Nikolai le devolvió la carcajada, le sirvió nuevamente champán y bebió un sorbo.

A las diez de la noche se culminó la fiesta, a esa hora aún había personas en la entrada del palacio para ver cómo salían los grandes funcionarios y tal vez ver si el rey y la reina salían, pero claro en aquella hora no lo harían, así que tendrían que esperar el periódico de la mañana para saber cómo ambos estaban vestidos. Nikolai subió los escalones algo cansado, se despidió de sus padres y al entrar a la habitación se tiró con toda y ropa en la cama. 

—Joven Nikolai recuerde que debe quitarse la ropa antes de ir a dormir. 

—Lo sé Robin, pero estoy tan cansado ¿Podrías ayudarme por hoy? Prometo que la próxima vez la haré yo solo. Y no me digas joven porque tú eres joven también, solo dime Nokolai bien —El joven intentó levantarlo de la cama, pero Nikolai estaba muy pesado, al final tuvo que levantarse por sí mismo. 

—Siempre me dice eso —Respondió mientras le quitaba la chaqueta. 

—Entonces ¿por qué debo repetirlo tanto? 

—Siento que le faltó al respecto si lo llamo como Nikolai solamente, no solo es mi jefe, nunca se me olvida que es un príncipe también. 

—¿Recuerda cuando nos conocimos? 

—Lo recuerdo muy bien, usted tenía quince y yo trece, nos pusimos a jugar y usted nunca me dijo que era príncipe hasta que su padre salió. 

—No tenía y aún no tengo la intención de verte menos que yo a pesar de mi estatus. Eres el primer amigo que tuve que me habló sin temor a ser pisoteado, tal vez si te hubiese dicho que soy príncipe no me tratas como lo hiciste aquella vez. 

—Y me avergüenzo. 

—Lo único que me duele es que sigo siendo más pequeño que tú de estatura, esa vez pensaste que tenía menos edad que tú —Robin soltó una carcajada mientras terminada de ayudar a ponerle el camisón para dormir. 

—No sé por qué soy tan alto, mido dos metros eso es muy exagerado; a veces no puedo respirar sobre todo cuando estoy corriendo. 

—No corras, aún te necesito; tengo que contarte un plan que tengo para mañana y tú serás la persona que necesito para esto.

—Bien, cuéntame que hay en esa cabecita inteligente —Nikolai sonrió acomodándose en la cama. 

—Bien aquí va...

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