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Descubriendo secretos parte 2.

Estaba sorprendida de lo que había leído, esta carta relataba literal la vida de mi madre dónde estaba empezando a sentir muchos sentimientos y tal vez tendría respuesta a muchas preguntas que siempre me había planteado, pero nunca tienen respuesta. Así que decidí seguir leyendo con cuidado, mi padre todavía no llegaba. 

“Ese día llegaste gritando hasta encontrarme, cuando me viste me gritaste que había sido lo peor que había llegado a tu vida y que ahora tenías que cargar conmigo por haber quedado embarazada, intente no prestarte atención; pero fue peor ya que la rabia de haberte ignorado te inundo por completo.

Decidiste cogerme a la fuerza y hacer que te mirara a los ojos, tenía mucho miedo ya que nunca te había visto con esa mirada tan vacía y tan llena de rencor. Todo pasó muy rápido en ese momento ya que termine botada en el borde de la cama con mi barriguita de siete meses doliéndome como si me estuvieran arrancando algo, me asuste fue cuando empecé a sangrar al igual que tú; ya que reaccionaste y me llevaste al hospital, aunque ya fue demasiado tarde porque había perdido a nuestro hijo.

En ese momento había decidido abandonarte de una vez por todas, así tuviera que salir adelante sola. pero por ahí dicen que "el amor es ciego" y terminé volviendo contigo, esa fue la peor decisión que pude haber tomado ya que me trajo consecuencias, aunque fueron los mejores años que pude vivir en mi corta vida; ya que volviste a ser el mismo del cual me había enamorado.

Aunque me dolía el haber perdido a mi hijo, sentía que era una lección para que tú cambiarás y volviéramos a ser esa familia enamorada que habíamos sido.

Recuerdo que mi familia apareció en el hospital a decirme que volviera con ellos; pero ¿cómo iba a volver con ellos cuando me abandonaron a la primera en vez de apoyarme?... Así que ya sabes la respuesta les dije que no; aunque no fueron los únicos que me buscaron también lo hizo Samuel y me propuso rehacer mi vida a lado de él.

...

— ¿Puedo pasar? — Preguntaban ese día en la puerta del hospital.

— Claro — Respondí en ese momento sin saber quién era esa persona que quería verme.

— Hola, ¿Cómo has estado? — Preguntaba Samuel quien era un hombre de contextura delgada, sin músculos, pero tenía una cara angelical con su mirada color verde, tez blanca y su cabello despeinado debido a sus rulos que provocan entrelazarlos en los dedos mientras se jugaban con ellos, se fue acercando a mi camilla.

— ¿Samuel?, pensé que me odiabas — Pregunté en ese momento con los ojos llorosos.

— ¿Odiarte?, No puedo ¿y sabes por qué? ... porque todavía te amo Angie — Respondió mirándome como con tristeza y amor a la vez.

— Samuel no empieces, por favor — Respondía intentando terminar la conversación.

 — Rehace tu vida conmigo Angie, Dame una oportunidad de mostrarte el verdadero amor — Preguntaba mientras me cogía las manos con ternura.

— Samuel... ¿Por qué me haces esto? — Preguntaba mientras resbalaba una lagrima por mi mejilla.

— Porque te amo Angie, por eso — Respondió mientras me quito la lágrima que me había caído de los ojos.

...

En esos años a lado tuyo viajamos más de lo que pensamos poder hacerlo, íbamos conociendo diferentes partes del mundo y haciendo recuerdos allá.

Visitamos a tu abuela en Argentina, ya que era la única familia que te quedaba a ti. La señora me pareció muy tierna y humilde, aunque no me gusto que me dijera:

— "Yo sé que no debería de decir esto ya que es mi nieto, pero aléjate de él o vas a acabar mal, yo sé porque te lo digo" — Me dijo en el momento que nos encontrábamos solas.

— ¿Por qué tendría que alejarme del hombre que amo?; además ¿No es su nieto? Para que se ponga a decir esas cosas — Respondía con confusión por aquellas palabras.

  Cumplo con advertirte. Eres demasiado buena para alguien como él; pero tu veras si caes y te destruyes a lado de él — Respondía mientras tomaba un vaso lleno de agua.

Decidí alejarme y no escucharla más.

Cuando estábamos en Miami empezaron a ganarte tus celos; ya que en medio de la fiesta en la que estábamos decidiste pegarle al chico que quería bailar conmigo, me dio mucha rabia ya que no tenías que ser tan posesivo porque yo era tuya desde el momento que te elegí a ti sobre encima de todo y todos.

Ese día decidí devolverme sola a la habitación dejándote tirado; pero tú apareciste por detrás a gritarme e insultarme al punto de querer pegarme, pero por alguna razón que desconozco no lo hiciste y te fuiste a dormir más bien.

Pasó un poco más de tiempo y las cosas estuvieron mejorando, compartíamos más y había menos peleas... por eso decidí llamar a Samuel y decirle que no me esperara más, que yo ya había decidido mi destino y estaba satisfecha con él.

En este momento que escribo la carta, estoy alistando maletas para irme con mi pequeña Elizabeth definitivamente; ya que te pasaste completamente... habías violado a nuestra pequeña luz. ¿Cómo me di cuenta? Mi pequeña me contó de forma inocente sin saber qué era lo peor que podía pasarle.

...

— Mamá, mira que ayer jugué con mi papá — Me decía mi pequeña Eli de cuatro años de edad mientras yo andaba cocinando.

 — ¿A qué jugaron, princesa mía? — Preguntaba sorprendida de que él compartiera tiempo con ella.

— Jugamos a tocar y no decir nada — Decía mi pequeña mientras estaba sentada esperando su comida.

— ¿Tocar y no decir nada?, ¿a qué te refieres, pequeña? — Preguntaba mientras servía la comida de mi pequeña en el plato.

 — Sí Mamá, así se llama el juego — Decía mientras me sonreía.

— ¿De qué trata ese juego, bebe? — Preguntaba mientras me sentaba a lado de ella dejando el plato en su parte de la mesa.

— Papá me cogía todas las partes de mi cuerpo y yo simplemente tenía que quedarme callada, para que me diera una golosina — Decía mi niña mientras le daba de comer.

— ¿A qué te refieres con todas las partes de tu cuerpo, Elizabeth? Preguntaba realmente confusa y con rabia creciendo dentro de mí.

— Sí Mamá, todo mi cuerpo incluyendo mis partes íntimas — Respondió mientras yo dejaba el plato quieto y la rabia crecía cada vez más dentro de mí.

— Termina pequeña, tenemos que irnos — Ordenaba antes de irme a alistar mis maletas de una vez por todas.

...

Decidí escribirte esta pequeña carta diciéndote todo lo que sentía y todo lo que sentí en esos casi siete años juntos; como pude aguantar cinco años de golpes, malas palabras y todo porque estaba enamorada perdidamente de ti; aunque también porque me enteré que estaba embarazada de mi pequeña Elizabeth.

...

— Andrés tengo algo que contarte — Dije en medio de lágrimas; ya que había arruinado mi escape del lado de él.

— Dime bebe, ¿Qué pasó? — Preguntó mientras miraba su partido sin darme importancia.

— Estoy embarazada — Dije mientras me tocaba mi estómago, pensando si era una bendición o una maldición que me tenía a lado de él.

— ¿Qué?, ¿Voy a ser padre?... Por fin sirves para algo, mujer — Decía mientras me abrazabas con todas tus fuerzas, como hacías antes... cuando estabas enamorado.

— Si, por fin sirvo para algo — Respondí con tristeza en mi corazón.

...

Ella me llenó de alegría y de fuerzas desde que supe que estaba creciendo dentro de mí; aprendí el significado del amor verdadero con mi pequeña. Por eso no me arrepiento de todo lo que pasó en mi vida, un recuerdo que siempre me llevaré fue la primera vez que mi pequeña me dijo "mamá".

Ese día estábamos las dos solas, como siempre. Mientras andaba haciendo oficio ella estaba durmiendo en su cuna. Empezó a llorar porque quería salir de ahí, pero yo andaba tan ocupada que no podía prestarle la suficiente atención hasta que de un momento a otro dijo "Mamá" varias veces; mientras yo llegaba a donde se encontraba a sacarla de la cuna y darle un abrazo de esos verdadero, sin mentiras y sin trampas.

Nunca pensé que el amor fuera a ser tan trágico; nunca pensé que enamorarme de ti iba a ser mi final y nunca pensé que toda la felicidad que habías traído a mi vida tú mismo la fueras a destruir lentamente.

Nunca me arrepentiré de todo lo que pasó entre nosotros; si me pusieran a elegir entre volver a empezar o seguir a lado tuyo... seguiría contigo; porque tú le trajiste sentido a mi vida y me diste el regalo más apreciado que podría tener, ¡una maravillosa hija! Por eso digo y siempre diré... ¡Eres mi maravillosa destrucción!, a pesar de todos los malos momentos que me hiciste pasar.

Lo único que me duele es saber que mi hija crecerá sin padre; pero es lo mejor. Tú la destruiste a ella al igual que lo hiciste conmigo, irónicamente le acabaste su infancia como a mí me acabaste mi juventud."

Atentamente: La mujer que nunca supiste apreciar.

Mientras leía la carta que había dejado mi madre, mis ojos se llenaban de lágrimas, no podía parar de sentirme agitada y de sentir que me iba a ahogar de tantos sentimientos encontrados.

Comments (1)
goodnovel comment avatar
Diosa del Amor
hasta aquí, me está gustando mucho
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