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Capítulo 5

Álex :

Había conseguido que dejaran a Lucas quedarse conmigo en mi cuarto. Acordamos trabjar para pagar la universidad. Yo estaba ahí por una beca, no quería desaprobechar la oportunidad y con lo que había pasado pensé que sería bueno que Lucas también estudiará ahí. Esos matones no lo encontrarían. Pero su veca solo cubría un poco más de la mitad de los gastos.

Fue un día muy atareado y lo notaba ahora que por fin estaba tirado en mi cama. Escuche la puerta abrirse y supuse que era Lucas.

_ Álex vistete nos vamos._ Dijo enterando como un tornado en nuestra habitación.

_ ¿A donde?, ¿Que secede?._ Pregunté confundido.

_ Me acaban de decir de una fiesta en la playa. Arreglate que nos vamos._ Siguió diciendo mientras buscaba ropa, también me aventó una camisa. Pero yo me limite a removerme en la cama.

Sabía lo mal que estaba Lucas. Había estado todo el dia conteniendose. Lo conocía hacía años y no se permitiría derrumbarse hasta atrapar a los idiotas que habían acabado con Leonardo.

_ Lucas no creo que... _ Comence a decir.

_ No Álex, necesito esto._ Me interrumpió. _ Necesito olvidarme de que duele, quiero pretender solo por un rato que todo esta bien._ Su rostro mostabra desesperación.

Se que esa no era la forma. Pero aún así decidí apoyarlo. Lucas sabía bien que esto no cambiaba nada. Así como yo sabía que el necesitaba desahogarse. Quizas sería bueno salir una noche y pretender que eramos dos chicos normales de fiesta.

Toda la m****a de nuestras vidas seguiria ahí mañana.

_ ¿Entonces cuando nos vamos?._ Pregunte y le sonreí.

_ En una hora, así que mueve tu culo de esa cama._ Respondió animado.

Lucas se estaba rompiendo por dentro yo lo sabía porque aunque Leo no era mi hermano si le tenia un gran cariño. Entendia bien el esfuerzo que hacia mi mejor amigo por no encerrarse a llorar por días. Yo pretendo ayudarlo asi tengamos que hacer paracaidismo para que se olvide un poco de su dolor. Preferiría cargarlo todo yo que verlo mal a él.

Mi amigo era una persona con demasisa vida, con una chispa que hacía que todo a su alrededor parecía menos malo.

Al final salimos media hora más tarde faltaba poco para las diez. Tardamos menos de lo que yo pensaba en llegar. Pero eso se lo debía al peligro potencial que era Lucas al volante. No se como no nos habíamos matado.

Si soy sincero del todo me encantaba que fuera así. Me hacia sentir libre, tanta velocidad, tanta adrenalina. Yo al volante era igual y si me sentía feliz o triste era aun peor que Lucas.

En cuanto llegamos al estacionamiento Lucas salió (literalmente) disparado del auto.

_ ¡Voy por algo de beber no tardes!_ Me gritó antes de irse.

_ ¡Ni se te ocurra emborracharte sin mi!_ Comencé a reir.

Subí todas las ventanillas y recogí un par de papeles y latas que había en el suelo.

En cuanto terminé dirigí mi mirada a la playa por si veía a Lucas. Pero unos gritos me distrajeron.

_ ¡Dejame en paz Marcos!._ Era la voz de una chica. Me preocupó que le pudiera pasarle algo asi que seguí el sonido para asegurarme que no fuera nada.

_ ¿¡Que está haciendo Mathias ahora, dime!?._ Otro grito, esta vez un chico.

_ ¿Quieres saber?, ¡PUES ME ESTÁ ESPERANDO PARA FOLLAR!.

Alcancé a ver a la pareja estaban detrás de un auto y cuando avancé un poco más vi a la chica.

¡Era Sofia!

¡Y ese idiota la tenía sujeta del brazo.!

Mi vista se cegó por la ira. Aprete la mandíbula hasta acerme daño. Se que prometí que no interferir de nuevo en su vida, pero no iba a consentir que la tratarán asi.

Di dos grandes zancadas hasta ellos.

_ Sofia, no me mientas se que aún no me olvidas._ Le dijo divertido.

Toda mi poca cordura se fue al diablo en ese instante. El tal Marcos estaba a punto de besarla y ella no quería.

Así que le di un fuerte golpe en la nariz que lo hizo golpearse contra el coche. Luego lo sujeté por la camisa y volví a estamparlo contra el coche. Lo arrojé al suelo y seguí pegándole hasta manchar mis manos de sangre.

Ese idiota estaba tan sorprendido que no pudo hacer nada solo intentar cubirse y esquivar algún golpe.

No consiguió ninguna de las dos.

No lo hubiera podido aunque las cosas hubieran sido diferentes. Crecer de la forma en la que yo lo hice te enseña muchas cosas. Una de ellas, a defenderte.

_¡Ya basta!_ Escuché gritar a Sof y salí de mi trance. Al chico le faltaba muy poco para estar inconsciente.

_ ¡Como vuelva a tocarla no voy a dudar en matarte!._ Escupí las palabras al tiempo que me levantaba.

Me acerqué a Sof para comprobar que estuviera bien, pero ella retrocedió con desconfianza.

Me dolió ver su reacción casi tanto como el impacto de una bala. No me gusta sonar cursi pero por un segundo casi creo escuchar a mi corazón resquebrajarse.

_ Sof, tranquila yo nunca te haría daño._ No se que milagro fue, pero pareció creerme porque suavizó el gesto_ ¿Estás bien?_ Pregunté realmente preocupado.

_ Si._ Asintió con la cabeza.

_ Vámonos de aqui._ La sujeté de la mano y comence a tirar de ella hacía el coche.

Me sentí muy emocionado cuando no dijo nada, solo me siguió. Quizas por el desconcierto, la verdad no me importaba que asi fuera tenía su mano entre la mía, hacía años que no tocaba a mí mejor amiga y se sentía como volver a casa.

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