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Capitulo 3.

Nicholas

Una maldita foto me metió en un gran problema con mi madre, no dejó que le expliqué absolutamente nada y ahora estaba metido en demasiadas mentiras que incluía a mi secretaria en todo esto. Ella no estaba contenta fingiendo ser mi novia, soy el hombre que todo mujer desea no sé porque no le gusto, es una afortunada y no se da cuenta, pero volviendo al gran caos que hay en mi vida no tenía idea de cómo salir de todo sin que mi mamá me odié en el intento.

¿Cómo saldría de este problema?

Para una persona que tiene toda controlado esto que se estaba saliendo de mis manos me estaba volviendo loco.

— Nicholas Salvatore enamorado — escucho la voz de mi hermana mientras entra a mi departamento con una jodida llave que ella sola se mandó hacer.

— Cierra la boca — gruño.

— Ni el amor lo vuelve más educado — dice Julián, mi mejor amigo.

Maldigo estos momentos donde invaden mi espacio personal.

— ¿Cómo es eso que estás enamorado, hermanito? — inquiere Francesca al sentarse a mi lado con una sonrisa divertida.

— No te importa — contesto molesto.

— ¡Oh, m****a! — exclama mi mejor amigo. — Ella es tu sexy secretaria — agrega anonadado mientas ve la foto que estaba en el periódico.

— No le digas sexy — digo cabreado. Juro que si volvía a escuchar algo así de su boca le rompería la cara.

— Celos, interesante — acota Fran enarcando una de sus cejas.

— ¡Váyanse de mi departamento! — grito furioso.

— Me voy porque debo seguir organizando el aniversario de nuestros padres — manifiesta mi hermana tomando su casa para irse de una buena vez de mi departamento.

Uno menos ahora debía deshacerme del otro.

— No me iré Nick — asegura Julián al ver mis intenciones.

— ¿No tienes una vida? — inquiero recibiendo un vaso de whisky que me sirve.

— Lo tengo, pero ahora quiero saber ciertas cosas que no me cierran — habla clavando su mirada inquisidora. — ¿Por qué le mentiste de esa forma a tus padres? Ellos no se merecen esto — agrega con seriedad.

— Esa maldita foto arruinó todo — mascullo irritado.

— Podrías haberles dicho la verdad y no subirte al tren de las mentiras — acota rodando sus ojos.

— ¿Sabes quién es mi madre? — Julián asiente. — Giulia Salvatore no me dio chances de sacarla de su error — agrego bufando.

Mi madre es muy peculiar y cuando algo tenía en la cabeza era imposible sacarla de su error.

— Tu secretaria es bellísima, la verdad que podrías intentar algo — sugiere.

— No quiero nada con ella, solo poder acabar rápido con toda esta farsa — aseguro mientras le doy un sorbo a mi vaso de whisky.

— Ella es una buena chica ... —

— Te dije que no, no me interesan las relaciones serías — digo molesto.

— Cierto, había olvidado que mi mejor amigo nació sin corazón — comenta divertido.

— Tanto dices de relaciones, pero no veo que tú tengas algo serio — contraataco mirándolo.

— Todavía no llegó la indicada — se encoge de hombros. — Así que hasta que aparezca la indicada seguiré follando con la equivocada — se justifica racionalmente.

La verdad que su lógica es irrefutable tenía buenos puntos.

Mi amigo me arrastró a salir esa noche, no quería, pero el muy bastardo me amenazó diciendo que si no iba le dirá a mi madre que le estoy mintiendo y nadie quiere ver a esa mujer enojada porque estoy seguro de que mi vida correría peligro con ella en ese estado.

— Odio este lugar — me quejo cuando entramos al Soul Night.

— Está moda y es sumamente exclusivo con la privacidad — me recuerda mientras subimos al acceso VIP.

No quiero estar acá y mi cara lo refleja.

— Un Whisky doble — pido justo recorriendo con mi mirada el lugar. Había un grupo de tres personas que hacían más barullo de lo normal y observo como la rubia enfundada en un sexy vestido rojo que estaba de espaldas se sube a la pequeña mesa donde estaban y empezó a bailar mientras los que la acompañaban alentaban a qué siga dándonos ese espectáculo.

— Ella es mía — sentencia Julián.

— Tuya — digo sin importancia

Mis ojos se negaban a dejarla de observarla, ese color de vestido, el movimiento de sus caderas, su trasero y su cabello ondulado rubio la hacía un imán de miradas hasta que se giró dejando a mi vista quién era.

— ¿Esa no es ... —

— Mi novia — mascullo enojado.

— Iba a decir tu secretaria y m****a Nick que ella es caliente — comenta sin dejar de mirarla.

— ¡No mires a mi novia! — siseo mirándolo de la peor forma.

Estoy que explota del enojo, le había advertido que debía comportarse porque de mí los malditos periodistas podían decir cualquier cosa, pero no dejaría jamás que digan de ella cosas que no son ciertas.

— ¡Espera Nick! — trata de detenerme.

— Creo que teníamos un acuerdo — digo levantando la voz sobre la música y provocando que ella se gire, trastabille y caiga a mis brazos para que nuestras miradas se encuentren.

— Señor Salvatore — dice sorprendida.

— Lugar público, no me llames de esa forma — gruño ayudándola a ponerse de pie.

— ¿Y tú eres? — consulta el hombre que se encontraba a lado de la mujer de pelo negro que me miraba asustada.

— Nicholas Salvatore, su novio — digo con firmeza.

— Espera — me detiene abriendo bien gran sus ojos.

— ¿No vas a presentarnos, cariño? — pregunto con ironía.

— No me hagas esto — suplica.

— Tarde — acoto sonriendo falsamente.

— Nicholas — aparece Julián llegando a dónde estábamos.

— Amigo, ella es Isabel, mi novia — declaro de manera posesiva.

¿Desde cuándo era posesivo?

— Señor De Luca — dice Isabel mirando a mi amigo.

— Nicholas Salvatore — me presento a sus amigos.

— Esto si es una sorpresa — habla el hombre que las acompaña. — Jackson Soul, amigo de Izzy — agrega estrechando su mano con la mía.

— ¿Soul? — pregunta Julián.

Sonríe. —  Soy el dueño de este lugar — afirma.

— ¿Podemos hablar un minuto? — me pide mi secretaria.

Asiento a su pedido, nos alejamos por el largo pasillo hasta que entramos a una oficina donde se podía ver casi todo el lugar y cuando la miro nuevamente su mano impacta en mi mejilla tomándome por sorpresa.

— Cada vez mete a más personas en su mentira — dice molesta.

— Le recuerdo que los dos estamos en vueltos en esto — digo sobando mi mejilla.

— No tuve opción enfrente de sus padres y no quería que mis amigos estén involucrados, pero como usted siempre hace lo que quiere ahora vea lo que causó — exclama ofendida.

— Demasiado tarde, le dije que debía comportarse y vea cómo está — comento marcando su vestido extremadamente sexy que evitó mirar porque estaba ocasionando un efecto que no quería.

Isabel me mira indignada. — Escuche bien señor cavernícola, mi vida, mi cuerpo y me visto como se me da la puta gana — declara con una fulminante mirada.

— No me hable de esa forma — siseo encabronado con esta mujer.

— Le hablo como quiero porque aquí no es nada — me desafía.

La señorita Clayton me empuja saliendo de la oficina para volver con sus amigos, Julián me observa intrigado y juro que estoy sumamente furioso con ella. Está claro que no dejaré que ningún hombre se acerque y muchos menos que cometa una locura, voy a impedir cualquier cosa, si me tengo que pegar a ella como un chicle no iba a dudar en hacerlo.

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