La seducción del Rey.
La seducción del Rey.
Author: Lily Arzola
Capítulo 1

La seducción del Rey.

Escrito por: Lily Arzola.

Portada por: Lily Arzola.

Correo: arzola493@g***l.com

Intagram: _lapequenaesposa

F******k: Arzola Escritora Lily.

(1)

Ser o no ser de la realeza, esa era la cuestión. 

Los años han pasado, pero aún en las familias reales existen estos viejos pensamiento, de que hay que mantener a las familias de la realeza juntas. Eso significa que aún se cree que, hay que mantener la sangre real, casándonos con nuestra propia familia, sea cercana o lejana. Lo cual es bastante enfermo si lo pensamos, incluso es peligroso, ya que el tener el mismo ADN, puede hasta causar que un embarazó salga mal. Pero en a pesar de que ya estamos muy evolucionados en creencias, ahora más que nada la gente de la realeza, se aferra a sus viejos pensamientos.

Mi madre estaba preocupada por mi futuro, sabía que mi futuro en una universidad normal, no era satisfactorio para ella. Sabía muy bien que mi madre quería que me casara con alguien de la realeza. Un duque o alguien de menor rango, pero que fuera de la realeza, solo para no quedarse con la sensación de que no hizo suficiente, para hacerme un miembro importante de la familia real.

Mi madre era la única prima de la reina Sofía de Nerubia, la unión de Austria y Alemania después de una guerra que duro tres años, destruyendo estos dos países por completo. La guerra hizo que la mayor parte de la familia real muriera, haciendo que la conservación de nuestra especie, fuera de mayor importancia en estos tiempos. Así que sabía que quería que mi hermana o yo, nos casáramos con él que va ser el próximo rey. El príncipe Alexander II. 

El joven era un modelo a seguir, era un buen ser humano, que había ido a países pobres, ayudando a la gente y niños que estaban enfermos. También se sabía que había sido alistado al ejército, cuando era joven y que era uno de los mejores aviadores del país. Todos sabíamos que era el hombre más excitante del país, aunque para mí gusto, era lo suficientemente aburrido, como para no estar interesada en él. 

Sabía que no tenía oportunidad con él, ya que la primera persona que sería ofrecida para ser su esposa, era mi hermana, Mary Anne. Quién ya tenía veintiséis años, una edad considerable para poder ayudar a su esposo con el reinado de un país, y para tener muchos hijos, para la recuperación de nuestra especie.

Por mi parte, yo era la menor de la familia Winterston, ya que primero estaba Claide, mi hermano mayor, después estaba Mary Anne y al último estaba yo. Mi madre era una condesa, un título que la reina le dio, mientras que mi padre era un vizconde. Eso significaba que sus hijos, éramos llamados como "Los honorables". 

La gente nos conocía, por ir en las mejores escuelas y por ser parientes de la reina, pero a pesar de Claide y Mary Anne, disfrutaban de la atención de los reflectores, yo me mantenía un poco más segura ocultándome de las cámaras y de las revistas sociales. 

Yo quería ir a una universidad en Estados Unidos, para alejarme de mi país natal y de toda la locura del matrimonio del rey. Quería estar segura de no estar metida en las revistas de chismes cuando eso pasara. Pero mi madre no estaba de acuerdo con mis ideales, sabía que me obligaría a ir a "la gran noche", en donde irían muchas mujeres, para poder elegir a la prometida del próximo rey. 

Después sería la coronación, y al último, sería el casamiento de la pareja real. 

Mi hermana sería una de las chicas en selección, aunque también sabía que irían muchas mujeres que eran de otros países, para poder llamar la atención del príncipe. Éramos pocos en la familia real después de la guerra, pero sabíamos que todo el pueblo quería, elegir a una muñeca y poder adornarla como una reina. Todos buscaban una luz de esperanza. Después de todo, el pueble aún seguía de luto, después de la perdida de mucha gente de la realeza, así que sabíamos que ellos anhelaban un romance y una boda, para recuperar la fe de Nerubia.

-¡Elizabeth! -Me llama mi hermana mientras entra a mi habitación, sin tocar la puerta. Ella suele ser muy molesta, cuando me encuentra haciendo algo más, que viendo revistas de sociales, como ella suele hacer todas las tardes. Al parecer mi hermana cree que es mejor ser una estrella o un artista, que estudiar para ser alguien en la vida.

-¿Puedes tocar antes de entrar?-Le dije algo molesta, de que nunca tocara la puerta. Parecía que mi hermana siempre tuviera problemas para ser decente.

-Eli, aún sigo sin comprender porque sigues leyendo libros. -Pregunta mientras me ve estudiando, para después poner sus ojos en un estante, en donde tenía muchos más libros. No podía negar que era una sumisa de los libros, así que podía notar de lo que estaba hablando, ya que parecía un ratón de biblioteca.

-Y yo sigo sorprendida de que sepas leer. -Le contesté mientras cerraba mi libro, para ver qué es lo que necesitaba. Así que me senté en la orilla de la cama, para mirarla fijamente. -¿Qué pasa ahora? -Le pregunté mientras frotaba mis sienes, ya que a veces ella solía comportarse como la menor de la familia.

-Pronto dejaré esta casa. -Me comenta mientras recorre la habitación, como si fuera a alejarse muy pronto. -Esta era mi habitación cuando eras más pequeña. -Me comenta sentándose en la cama, al lado mío. -Quiero recordar muy bien que se siente estar aquí. -Yo solo sonreí con un poco de nostalgia, de ver como mi hermana se despedía de la casa tan pronto. - Se que cuando me seleccionen, no podré volver a casa y tendré que quedarme en el castillo, junto con la tía Sofía y el príncipe Alexander.

-¿En realidad crees que tú serás seleccionada? -Pregunté con un poco de miedo, mientras ponía mi barbilla sobre mi rodilla. Ella solo parpadea varias veces, al escuchar mis dudas, para mirarme con seguridad. 

-La tía Sofía me quiere, le ha dicho a mi madre que yo seré la nueva reina, es por eso que estoy tan segura de que seré la próxima reina. -La tía Sofía siempre había demostrado, que Mary Anne era encantadora y que sus modales al hablar, al cantar y al hacer cualquier cosa que Mary Anne acostumbraba hacer, eran perfectos para ser una reina. Lo cual en mi caso era diferente, ya que la tía Sofía decía que tenía malos modales y que lo único bueno que tenía, era que era muy hermosa e inteligente. 

Claramente la tía Sofía no me conocía muy bien, ya que, a pesar de ser bonita, me encantaba ser aventurera y me gustaba mucho estar en la naturaleza. Mi padre siempre me llevaba de caza, mientras que los animales eran mi adoración.

Así que era conocida por siempre ahuyentar a los animales, cuando mi padre intentaba cazarlos, es por eso que mi padre siempre quiere que los sirvientes me tomen de los brazos y me tapen la boca, en cuanto está a punto de disparar con su escopeta.

Mi padre pensaba muy diferente que mi madre, él quería que yo fuera a la universidad, para que tuviera una vida normal y que viajará por todo el mundo. Él quería que utilizará el dinero que mis padres reciben de la casa real, para tener una vida increíble. Eso era lo que yo quería. Así que cuando supe que Mary Anne estaba a punto de ser la nueva reina, quería aprovechar que tenía a mi madre distraída, e ir a otro país y alejarme un poco de la familia. Así que estaba un poco emocionada, de que pronto se diera esa gran fiesta, para después poder hacer mis sueños realidad.

-La tía Sofía te tiene asegurado el puesto. -Le dije con alegría mientras le sonreía a mi hermana, quién es una joven bella y alta de tez morena clara, mientras que sus ojos son de color almendra. Su sobrenombre en la casa es "swan", ya que su cuello es tan alargado como el de los cisnes, haciéndola ver como una mujer muy atractiva, que pertenecía a la realeza.

-Juro que seré una buena reina. -Dice Mary Anne tomándome de las manos. Yo de inmediato me doy cuenta que quizás mi hermana, pueda ser la nueva esperanza de este país. Así que de inmediato mis ojos se llenan de algunas lágrimas.

-Se que lo serás. -Le asegure mientras me sentía orgullosa de mi hermana. Sabía que no era fácil el cargo que pronto se le darían, así que, por una parte, sentía lástima por el destino de mi hermana. Por otra parte, tenía que pensar en el mío, así que fui con mi padre, para comentarle sobre un viaje que quería hacer yo sola a Japón, ya que me encantaban sus tradiciones. Lo malo era que quería ir a Japón, el mismo día de "la selección". 

-Tu madre no permitirá que salga del país ese día. -Me responde mi padre divertido, mientras fuma un tabaco en su estudio, en donde suele tener a todas sus cazas bisecadas. -Tú sabes que yo manejo el dinero, pero la que manda en casa es tu madre. 

-¡Es que yo no entiendo, porque demonios me quieren en esta estúpida fiesta!-Le dije sintiéndome un poco frustrada, ya que todo siempre se trataba de Mary Anne y del príncipe Alexander, pero yo también quería vivir, quería experimentar cosas fuera de mi castillo cerca de Berlín. 

-Te entiendo, cariño. -Mi padre trata de tranquilizarme. -Podrás viajar después de la noche de la selección.

Yo no podía hacer nada, mi destino estaba predestinado, tenía que ir a esa absurda fiesta, en donde no hay ni siquiera un lugar para mí. Aún que no puedo negar que intente persuadir a mi madre varias veces, pero ella era una mujer de palabra, ella no quitaba su dedo del renglón por nada del mundo, así que era oficial que Elizabeth Winterston, la hija menos preferida de esta casa, ante los ojos de la reina Sofía, iría al baile de la selección.

*

Por la mañana todo es un caos en la casa, ya que la servidumbre estaba empacando todo lo que necesitaríamos, para ir al castillo de la tía Sofía en Austria. 

Mientras que mi madre, por otra parte, no nos hacía fácil las cosas, ni a Mary Anne ni a mí. Ya que, ante sus ojos, nosotras teníamos que lucir perfectas para poder encontrar marido. Por otra parte, Claide podía usar lo que se le pegara la gana, aunque no he de mentir, mi hermano es tan guapo, que con cualquier cosa se ve bien. Con su cabellera castaña y ojos marrones, es el hombre más apuesto de nuestro vecindario.

Claide a pesar de ser un buen hermano, era una de las personas más aferrada que conocía, siempre quería quedarse con las cosas, que normalmente no podía tener. Y como ejemplo para esto, está la joven Josefine Kriston, una deportista que atrapó la mirada de mi hermano, en un juego de tenis para la caridad, haciendo que tuvieran un romance muy escandaloso. 

Tal fue el escándalo, que llegó a los oídos mi tía Sofía, quién de inmediato se contactó con mi madre, haciéndole saber lo que pensaba sobre esa relación. Desgraciadamente mi hermano tuvo que dejar a la tenista, aunque entre hermanos, sabemos que la sigue viendo en secreto. Así que Claide se quedaría en casa, mientras nosotros vamos a Austria, ya que no quería tener ningún problema con la tía Sofía.

Pero volviendo con mi madre, ella era una fanática de la moda, así que nos está haciendo lucir las mejores prendas de la temporada. Y como la realeza, éramos vestidas con marcas como Gucci, Chanel, Armani, Versace y más marcas importantes, que siempre intentaban no perder el contacto con nosotros, ya que éramos sus clientes preferidos. 

Así que soy obligada a usar un conjunto de un saco y una falda color durazno marca Chanel, mientras que mi maquillaje es también de colores duraznos. Por otra parte, mi hermana, lleva puesto un hermoso vestido color rojo de Versace, para también ser maquillada de acuerdo al vestido que llevaba puesto. 

-Tienen que ser unas damas. -Nos dice mi madre, en cuanto ve que nuestro equipaje, ya está en el maletero de una camioneta negra.-Y más tú, pequeña Eli.-Me mira como si fuera la decepción de la familia, en cuanto a modales.

-Madre, me comportó bien. -Le respondí algo molesta, de que me dijera que no actuaba como una dama. ¿Acaso era tan mala en mis modales?

-Querida Eli, todos sabemos que tienes un buen corazón y que eres una buena persona, pero siempre que vamos con tu tía Sofía, sueles comportante como... - Ella misma se detiene para buscar la palabra correcta. 

-¿Una plebeya?-Respondí mientras alzaba una de mis cejas. 

-Sí, te comportas como si no te hubiéramos criado bien.-Mi madre estaba más preocupada en lo que la tía Sofía decía, que en mi sentimientos. Así que solo subí a la camioneta, mientras me ponía mis audífonos.

¿Qué demonios tiene de bueno, ser parte de la realeza? Lo único que obtiene siendo parte de la familia real, es que la gente te trate diferente. Tus amigos a veces son personas que te mienten, mientras que el panorama de vivir liderando a un país completo, era un pensamiento que me aterraba. 

Era por eso que sentía un poco de pena por Mary Anne, quién se ve distraída en el auto. ¿En su mente no pasará la posibilidad, de que no quiera ser reina? ¿En su mente no tiene la posibilidad, de que no le guste ser la reina? Pero a pesar de que quería que ella lo pensara un poco en su cabeza, lo único que logré, es que ella me volteara a ver como si estuviera loca.

-¿Qué pasa, Eli?-Me pregunta con sus ojos color avellana bien abiertos. 

-No, nada.-Le contesté de inmediato, tratando de que mi mirada se perdiera en la ventana del auto. Pero mi querida hermana, toma mi mano para que la vea a los ojos. 

-No puedo creer que ya estés tan grande.-La melancolía de sus palabras son notorias.-Siempre te veo con libros en tus manos, estudiando como una loca. Pero lo que siempre has evitado, es saber que eres tan hermosa, que te ocultas de la gente, para no hacerte resaltar.-Yo misma me doy cuenta, que es algo cierto. -"Elizabeth es la hija más hermosa, de los hijos de la familia Winterston"-Comenta mientras repite lo que una vez leyó de un diario. -"Con sus hermosos ojos verdes y su cabellera castaña y larga, logra robar el aliento de cualquier caballero que se le acerqué" - Yo solo rodé los ojos, mientras negaba con la cabeza. 

-Eso fue hace años. -Traté que ella no pensara mucho en ese artículo que salió en los periódicos, después de una partida de golf junto con unos empresarios muy ricos.

-Lo sé, pero eso me hizo sentir mal. -Me confiesa mientras que no sabía que eso le había causado alguna reacción. -Se que quizás me dirás, que todo en casa de trata de mí, pero en ese momento, en cuanto un periodista decidió fotografiarte solo a ti, haciéndote cumplidos por lo bella que eras, me hizo sentir fea. - Yo negué con la cabeza, no quería que mi hermana se sintiera mal, ya que como ella lo dijo, todo siempre tenía que ver con ella. Así que la tomé de la mano, para tener alguna conexión con ella.

-Olvida ese artículo viejo y preocúpate por los nuevos artículos, que saldrán cuando anuncien tu compromiso con el príncipe Alexander. 

Mi hermana por alguna razón se sintió mejor, después de haberle dicho esas palabras. Supongo que ella era tan superficial, que no le importaba hablar sobre temas que pasaron hace muchos años atrás. 

*

Al llegar a la base de jets privados, podemos ver que, en el lugar, ya estaba el guardaespaldas más conocido de la realeza. Su nombre era Dante Meyer, quién era un joven de cabellera negra y ojos azules, mientras que siempre usaba trajes entallados color negro, haciendo que cada uno de sus músculos, se pudieran ver debajo de la tela de esos trajes.

-Majestades. -Dice el hombre con una sonrisa, mientras se ve que ya nos estaba esperando. -Es un honor poderlos llevar a Austria. -Toda nuestra familia, no podemos evitar mirarlo por lo que es. Un hombre tan sensual, incluso puedo notar como mi padre se siente un poco inferior al joven Meyer.

-Dante, que bueno verte. -Dijo mi padre rompiendo el hielo, poniendo su brazo en los hombros del hombre, mientras caminan juntos hacía el jet.

-Sí no me caso con Alexander, Dante será el hombre que quiero para esposo. -Comenta mi hermana, sedienta al ver a Dante como un símbolo sexual. Lo cual también estaba de acuerdo, no me molestaría que cuidara de mí en sus tiempos libres. También sabía que mi madre estaba tan sedienta como nosotras, pero ella se guardaba todo, a pesar de que podemos ver todo lo que piensa, con tan solo mirarla a los ojos. 

Al arriba al jet, podemos observar que Dantes nos cuida, como si nos fuéramos a perder en un jet tan pequeño, como el que estábamos arribando. Y a pesar de que quería descansar un poco, mi hermana decide sentarse al lado mío. Eso significaba que no pararía de hablar. 

Y como lo pensaba, mi hermana no dejaba de hablar de su pronto ascenso en la realeza. Para mí era bueno que mi hermana estuviera segura, ¿pero ¿Qué pasaba si Alexander no la quería? Era una preocupación que estaba pasando por mi mente, pero como buena hermana, no quería que mi hermana la insegura, se sintiera de esa forma otra vez. Así que no dije nada y solo la escuché, durante el viaje hasta Austria.

Related chapters

Latest chapter

DMCA.com Protection Status