Te Pertenezco (libro 3) Saga Desierto de Rosas
Te Pertenezco (libro 3) Saga Desierto de Rosas
Author: S.PamelaT.Beltrán
Prólogo de la Tercera parte "Un Regalo del Cielo"

Salir de Ontario asi, de un día para otro, solo porque mis padres lo quieren, me molesta; estoy cambiando mi vida completa en un segundo, tengo todo en mi ciudad y ahora a mis padres se les ocurre irnos a vivir a Estados Unidos, por sus negocios; obviamente mi hermano mellizo y yo tenemos que acompañarlos, perderé todo, a mis amigos y mi preparatoria, la chica que me gusta, todo ¡Qué frustración!

- ¡Oye hermano, es hora de irnos! - exclama Claude entrando a mi cuarto con su típico entusiasmo que me molesta un poco.

- Si, ya lo sé... - respondo molesto y frustrado viendo los CDs que no guardé en mi bolsón, todavía no decido cual  escucharé durante el viaje, reviso uno seguido de otro y los voy acomodando en mi cajón mientras observó como Jason entra traz Claude y recoge mi maleta. Cuando decido que escuchar guardo lo demás en la caja, tomo mi bolso, Claude está esperándome en la puerta parado.

- Joven Patricio, apúrese sus padres lo esperan...- explica Jason saliendo por la puerta.

- Si, ya sé Jason, gracias - respondo poniendo los ojos en blanco, salgo de mi cuarto y bajo las escaleras molesto todavía, creí que estaré molesto con todo esto por un buen tiempo, la verdad es que no tengo ganas de hacer este viaje y de quedarme en otro país dejando mi país, mi ciudad y mi vida.

Claude baja las gradas más rápido me da un empujón cuando estoy por bajar los últimos escalones, el es todo lo contrario tiene un entusiasmo que hasta ahora no puedo comprender, llegó a la puerta, observo cómo mis padres y mi hermano suben a la camioneta y como Jason guarda las últimas maletas que quedan dentro de la camioneta, mientras yo  camino a desgano y trepo a la parte trasera de automóvil.

- Deja esa cara, por favor, hijo - mi madre me mira inquisitivamente desde el asiento del copiloto - te gustará nuestra nueva casa y la nueva ciudad, vendremos de paseo.

-Esta bien mamá - respondo a regañadientes y me coloco los audífonos, me decidí por el  CD de Rammstein, necesito levantarme el ánimo y el buen rock lo hará posible.

Jason entra a la otra camioneta y empezamos nuestro viaje,  que la verdad no dura casi nada,  es cuestión de cruzar la frontera y aparecemos al otro lado del charco, en Buffalo - New York,  mis padres compraron una casa en el Suburbio Eden.

Una media hora después observo desde la ventana,  mi nueva casa es mucho más grande de la que tenía en Canadá pero eso todavía no me entusiasma demasiado aunque mi madre intenta que cambie mi rostro de molestia, sé que no es de su agrado pero tampoco puede obligarme a que me alegré estar aquí.

Entramos a la casa lo observo todo, dejo algunas cajas en la cocina y después entro a mi cuarto, las cosas que tenía están casi listas, obviamente hay que sacar de la cajas,  a no ser de lo que trajimos en la camioneta, bajo las gradas me dirijo a la camioneta, saco las cajas que corresponden a mi cuarto y vuelvo a subir, las coloco en la cama y empiezo a abrir algunas cosas, unos minutos después mi padre entra al cuarto.

- Patricio, prepara tus cosas para mañana, no puedes atrasarte, así que empiezas clases muy temprano en la preparatoria...- al escuchar eso me molesto mucho más, no tengo ni un día de descanso, cansado de todo esto, no respondo nada, ¿Que podría responder a todo esto?  tan solo muevo la cabeza asintiendo intentando que la molestia no se me note, mi padre sonríe satisfecho y vuelve a salir del cuarto son decir nada más.

-¡Joder! - chillo tirando la caja que estaba abriendo al piso.

Ese instante la puerta vuelve a abrirse abruptamente, es Claude.

- ¿Sigues molesto? - pregunta  Claude, metiendo la cabeza con la sonrísa de idiota que siempre tiene.

- Por supuesto,  no es fácil para nadie aparecer al otro lado del charco, ser un completo desconocido, no tener a nadie ni siquiera un amigo con quién conversar...

- ¡...Yo estoy feliz, conoceré nuevas chicas, seré el nuevo conquistador de Buffalo! - Exclama con orgullo.

- ¡Eres un imbécil...!- respondo con torpeza.

- ¡Miren al casto...! - exclama entre carcajadas - a este pasó te quedarás virgen...- comenta burlón.

- Cállate- chillo tirandole la almohada de mi cama, ese instante sale de mi cuarto  riendo a carcajadas, me quedó más molesto todavía, ¡mierda! ser todavía casto no es un pecado,  tengo 14 años, mi hermano mellizo solo quiere aumentar su lista de conquistas en todo lado donde vamos, le encanta estar tras las faldas de cualquier chica que se le crucé, se jacta de ello, yo tengo otro tipo de concepto del amor y de esos sentimientos que creo que Claude nunca podrá tener.

****

Es otoño,  el comienzo de clases es inminente, como me dijo mi padre tuve que pararme muy temprano para empezar en la nueva secundaria, quiere hacer frío por lo que puedo notar al ponerme de pie, pero estoy acostumbrado, soy Franco canadiense y en Canadá hace frío casi todo el año.

Salimos de casa muy temprano por la mañana,  caminamos unas cuantas cuadras, aunque no conocemos muy bien la ciudad nos ubicamos fácilmente llegamos unos minutos después frente de un gran edificio, Buffalo Grove Hight School, Entramos con Claude, en la puerta encontramos unos grandes papelografos donde revisamos los horarios y las clases.

- Camina Bro, tenemos que llegar a la primera clase, te tocó el aula 4 y a mí la 8, así que estaremos en distintos paralelos - comenta mirando el papel con atención.

- Si, que bien - respondo entusiasmado, me libraré del idiota por un tiempo.

Después de terminar de revisar empezamos a caminar por los largos pasillos de la escuela cruzando con varios adolescentes que hablan y hacen bulla como en cualquier secundaria, unos minutos después por fin llegamos al aula 4, la mía, me despido de Claude entro con los audífonos puestos todavía escuchando a Metallica a todo volumen, levanto la mirada para buscar un lugar donde sentarme en el pupitre del medio observo una visión en Jean y blusa rosada, está sonríente  leyendo un libro de William Shakespeare, es una hermosa muchacha de ojos pardos que le brillan y cabello castaño, charla con el chico de atrás, ¿será su novio? Es como si cupido me hubiera flechado a primera vista.

- ¡...Ya Cris, déjame leer...!- exclama entre sonrisas.

- ...Pero Darla, dime de una vez, ¿te gusta el boceto que hice?

- A ver,  muéstrame - agarra un papel que el chico le pasa - muy bien, vas mejorando - vuelve a posar sus ojos en Romeo y Julieta, debe ser romántica si le gusta esa clase de literatura.

No sé si soy muy obvio, tal vez me quedé petrificado en mi lugar mirándola, por qué unos minutos después logro que me mire, me analicé, mientras lo hace se relame los labios, eso me gusta, se nota que tiene los labios dulces...

- Hola - saluda poniéndose de pie y  acercándose a mi, trago saliva, creo que estoy un poco sonrojado.

- Hola...- respondo acercándome a ellos y dejando mis cosas en el pupitre que está a su lado.

- ¿Cómo te llamas? - pregunta entusiasmada volviéndose a acomodar en su lugar- me llamo Darla Burkley, él es Cristopher Durtins - el chico me saluda efusivamente y le respondo de la misma manera.

- Mi nombre es Patricio Lerosse...- respondo sonriente, es la primera vez que sonrío en este nuevo lugar.

- No eres de acá ¿verdad?

- No, soy Franco canadiense.

- Oh, ¿de Ontario?

- Si, mis padres se vinieron por negocios a Buffalo.

- Muy interesante, bueno si recién llegaste, necesitas nuevos amigos así que aquí tienes dos.

- Gracias - sonrió, es la primera vez que me siento feliz de haber venido a Buffalo,  "Labios dulces, esto es amor a primera vista"

Desde ese momento Darla, Cris y yo nos hacemos los mejores amigos, ella es muy dulce, no es como otras chicas, que se dedican a la banalidad, le gusta leer, le gusta escuchar música y dibuja muy lindo, Cris y ella son uña y mugre, se dedican a su mundo,  a los libros y a Dibujar, mientras yo, estoy embobado con ella, pero como dice mi hermano, soy muy tímido y no me ánimo a contar mis sentimientos, ahora solo somos amigos, tal vez los mejores, hablamos horas por teléfono y caminamos de arriba abajo siempre juntos.

Desde el día que la conozco la amo, su cara, su sonrísa, su mirada, los pucheros que hace, son mi debilidad, es mi regalo que el cielo me dio, ¡La amo, fue amor a primera vista y siempre la amaré!

****

Quién iba ha pensar que ese día iba a conocer al amor de mi vida, Darla, ahora espera otro hijo mío, sí, digo "otro" porque sé que todas las veces que estuvo embarazada eran míos, hasta Dekran, sé que es hijo mío y no del detective, aunque lo suponía cuando me lo contó,  tuve la certeza, cuando el detective privado que contraté para seguir a Darla me comunicó que Engels estaba mal después de la separación, tan mal,  que estaba internado. Por fuentes confiables averiguó qué por la ingesta de tantas pastillas para el corazón, Engels era infértil desde hace unos años atrás, sus compañeros Jake y Judy lo sabían pero nunca lo contaron ni siquiera a Darla, por mi parte, por obvias razones me mantuve callado y es un secreto que me llevaré a la tumba, si ella se entera se alejaría de mí definitivamente, es un acto de alta traición.

Igual que yo, sus compañeros debieron mantener el secreto  por alguna razón valedera, pero la mía solo fue, recuperarla y mantenerla a mi lado, para siempre.

Me acomodo la corbata que me regaló en navidad y me pongo un traje Armani completo, para lo que sucederá hoy debo estar perfecto.

Estamos en Praga, nuestra última parada antes de volver a nuestra casa y a nuestra vida en Buffalo, preparé una boda civil con unos amigos que tengo en la ciudad, ellos celebrarán la boda en su buffet y ni Darla sabe que hoy nos casaremos solo le pedí que se arregle bonita porque iremos a una reunión elegante.

Camino hasta la puerta del cuarto un poco ansioso, miro la hora, estamos a pocas horas de decir el "sí, acepto" y Darla sigue en el cuarto vistiéndose, sé que todavía no sabe nada de lo que está por suceder pero me pone mucho más ansioso que tarde tanto.

- ¡Hora de irnos, mi amor! - grito más ansioso todavía volviendo a mirar el reloj.

- ¡Sí, Pato ya voy! - escucho su melodiosa voz desde el cuarto, doy un suspiro y miro a mis niños, sentados en el sofá.

- Papá, ya estamos listos - Comenta Evangeline, sonríente acomodándose en el sillón con sus hermanos.

-La que falta es mamá - vuelvo a mirar la hora - Darla, apresúrate...

- Ya salgo, mi amor... - sale del cuarto, mientras la veo caminar hacia mi, me quedo boquiabierto, ese vestido rojo escotado, le queda tan bien, se ve tan hermosa, que necesito tomarme un momento para volver a mí centro.

He estado enamorado de esta mujer desde que tengo 14 años de edad y he esperado más de 17 años para por fin casarme con ella,  ese día ha llegado, por fin me dará el "Si" será solo mía como siempre debió ser.

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