Ámame, Doctor
Ámame, Doctor
Author: Maya Briceño
PRÓLOGO

Miranda.

Viernes, 27, abril, 2018.

Una noche estrellada con luna llena y el sonido del mar hizo que ver a aquel moreno, verlo bailar bajo la luna descalzo en la arena, con las olas del mar rozando sus pies hizo que me diera cuenta de lo enamorada que me sentía en ese instante, enamorada del mejor amigo de mi hermano.

George, el chico moreno que bailaba junto a su hermano Gabriel al ritmo de una canción gitana.

No era el único bailando, sus otros amigos también bailaban festejando que Milán se graduó de diseñador de moda, sí, ser diseñador de moda es una carrera, una pelinegra se acercaba a donde me encontraba sentada junto a Cole, hermano del graduado.

— Vamos a bailar, cariño — dice Violeta, hermana de Álvaro, el chico pelirrojo con quien mi hermano David intentaban seguirle el ritmo a George y Gabriel.

Los miro y me parecen la pareja más bonita que he podido ver en mis cortos 14 años, Cole se levanta y se va con ella hacia los chicos, en eso veo como Violeta se aleja la igual que Milán, mi curiosidad pudo más y me levanto del tronco donde estaba sentada junto a la fogata, me acerco a unas piedras donde estaban ambos, no entendía nada cuando se supone que Violeta es novia de Cole, claro ambos chicos son gemelos, pero equivocarse no puede porque se nota que son gemelos muy diferentes.

— Me gustas, Milán — se confiesa la pelinegra, abro mi boca del asombro, Milán sonrío nada más — Cole me ha terminado... — abro mis ojos entendiendo que ellos aún no han terminado, Violeta al ver que Milán no dice nada se le lanza a besar y me tapo los ojos.

Que desvergonzada es, Dios mío.

Me alejo de ahí cuando se separan y no escucho más nada por la vergüenza de verlos besarse cuando Violeta aún no termina con Cole, regreso a donde estaba sentada y David se me acerca.

— ¿Dónde estabas? — me pregunta el rubio de mi hermano.

— Estaba... haciendo mis necesidades — miento y me mira y asiente tomando una cerveza de la cava, se va hacia el grupo y veo que Violeta se lleva a Cole a otro lado y niego, no pienso seguirlos.

Ahí estaba yo de curiosa escuchando como Violeta le terminaba a Cole, niego sin creerlo, la chica parecía loca, porque se enojó porque Cole le terminó primero, me alejo riéndome, me siento y tomo una gaseosa, en eso Cole se acerca y se sienta, acomoda sus lentes y toma una gaseosa igual, no nos hablamos y yo sigo mirando a George, sí, el chico que me gusta.

Empezaba a salir el sol y todos nos montábamos en los carros, Cole con Milán, George con Gabriel en otro y yo junto a mi hermano, Álvaro y Violeta en otro.

Miraba los arboles pasar pegando mi cabeza a la ventana mientras sentía el aire pegar al rostro, cerré por un momento mis ojos hasta el carro se detuvo de golpe haciendo que abriera los ojos preocupada, los chicos salieron del carro y yo igual, el carro donde iban Milán y Cole se había estrellado contra un árbol, Milán salió como pudo del carro y caminó hacia el otro lado sacando a Cole, los chicos corrieron a ayudarlo, Cole no despertaba, Violeta lloraba y Milán gritaba.

— ¡Cole!, ¡despierta!

Gabriel llamaba a la ambulancia caminando de un lado a otro, yo me encontraba en pánico estábamos a mitad de carretera, en la costa, fuera de Madrid, la ambulancia llegó 20 minutos después se podía saber que Cole aun respiraba pero no despertaba, nos subimos a los carros dejando el carro estrellado de Milán en medio de la nada y nos dirigimos a la clínica más cercana, mire a Violeta que se encontraba neutra como si no hubiera llorado minutos antes y eso me causaba algo de miedo.

Una vez en la clínica Milán se sentó nervioso en la banca mientras los paramédicos en emergencia hacían lo posible por ayudar a Cole, George llamaba a los abuelos de Milán y Cole mientras mi hermano hablaba con papá sobre la situación en la que nos encontrábamos hasta que llegó un doctor preguntando por los familiares de Cole, Violeta venía detrás del médico algo sospechoso pero no le puse cuidado.

— Cole De Luca está muerto — dice sin emoción alguna, Milán niega y yo solo puedo largarme a llorar, hace unas horas estaba frente a nosotros y ahora no.

(...)

Sábado, 28, abril, 2018.

Nos encontrábamos en el cementerio de la costa, sí, sus abuelos no quisieron llevar su cuerpo a Madrid y por alguna razón me doy cuenta de algunas cosas que mi hermano no quiere contarme pero por lo que veo, el señor Mario no estaba de acuerdo con que Cole fuera médico, vaya razón por la que no lo entierran en Madrid junto a sus padres.

Suspiro viendo la lluvia caer y a lo lejos a veo a Violeta con un rubio que no conozco, los chicos se ven serios y Milán solo llora en silencio bajo la lluvia, entierran la tumba y todos se van, menos nosotros.

— Milán, no te puedes quedar aquí, aun tienes cicatrices por cuidar, por favor — dice Álvaro y el castaño solo niega desmoronándose de rodilla al suelo, el pelirrojo mira a mi hermano y suspira, me da la sombrilla y se acerca mojándose, se arrodilla.

— No tienes la maldita culpa, Milán, no fue tu culpa de que ese animal estuviera en el medio de la carretera, sabe que Cole prefería morir a que matase al pobre venado — dice, George niega por lo que había dicho mi hermano.

— Ya, levántate, si te quieres ir, vete pero no te queremos ver así más — dijo el moreno ya cansado, Milán se levanta y suspiro aliviada.

— Iré al internado que me recomendó mi abuelo — todos se miran, no veríamos a Milán hasta dentro un año o más tiempo.

— Bien, respetamos tu decisión — habla Gabriel — Pero ya levántate.

El castaño se levanta pero vuelve a caer, sé que le duele a nosotros también nos duele no de la misma manera pero duele.

(...)

Viernes, 19, abril, 2019.

Me miro en el espejo, tengo 15 años y aun cargo la cara de una niña pero mi cuerpo empieza a formarse más y más, miro el vestido lila que cargo puesto, acomodo un poco mi largo cabello medio rubio, me pongo un poco de brillo en los labios y me giro encontrándome con mi hermano recostado en el lumbral de brazos cruzados mirándome.

— Por poco te dejo, pequeña — río y salimos de mi habitación y bajamos las escaleras, por suerte papá no se encontraba en casa, salimos de la casa y nos montamos en el carro de Álvaro, a mi lado se encontraba Violeta, se veía hermosa con un vestido negro ceñido al cuerpo, tenía mejor cuerpo que yo a pesar de ser mayor que yo.

Íbamos de camino al acto de grado de George, por fin se estaba graduando de médico general, una vez estacionados en el estacionamiento de la universidad nos bajamos y caminamos hacia la entrada de la cancha donde se está haciendo el acto de grado, nos sentamos mientras lo demás se sentaban poco a poco, Gabriel se sienta a mi lado, y lo saludo, a un lado de él se sienta alguien quien Álvaro y David saludan al igual que Violeta pero yo no lo conozco.

— Cierto, te presento a Galileo, mi hermano mayor, mayor que George, Gali ella es la hermana de David — nos presenta, me saluda y yo igual, el acto comienzan, luego de 20 minutos empiezan a llamar uno por uno de los graduados hasta que nombran a George y empezamos aplaudir y gritar, él nos mira y se ríe, poco después hablan y terminan lanzando los sombreritos al cielo, aplaudimos y nos acercamos al moreno, primero sus hermanos y lo abrazan hasta caer al césped y luego Álvaro y George abrazándolo con fuerzas, yo solo me quedo lejos porque mi hermano me mira.

Violeta se acerca y lo abraza y lo besa en la mejilla con ese simple acto me pone celosa no hacer lo que ella hizo.

— Yo también quiero felicitar al graduado, señores — nos volteamos a ver Milán, después de un año sin saber de él, ha regresado, Violeta es la primera en lanzarse a él y besarlo en los labios, Álvaro niega sabiendo lo mal que hace al ser novia de Milán, si ellos terminaron siendo novios apenas Milán se fuera al internado en Italia, vino en diciembre confirmó su relación con la pelinegra y se fue otra vez.

Milán al separarse de Violeta de acerca a George y lo abraza felicitándolo y se separan y suspiran, miro al cielo y me doy cuenta que Cole se hubiera graduado este mismo día junto a George.

— Bien, hora de la fiesta — celebra Gabriel, mi hermano carraspea todos lo miran haciendo señas con la cabeza a mí — Oh… estas chiquita, Miranda — ruedo los ojos por su comentario, George se ríe y eso me hace sentir mal, porque sé que él me ve como una niña.

— No le veo problema con que Miranda vaya, ya tiene 15 años, David, la cuidaremos como siempre lo hemos hecho, ¿no, chicos? — todos asiente a lo que Milán dijo, miro a mi hermano y suspira dejándose vencer por demás.

— Bien, pero lo prometieron, eh — se ríen y asiente, suspiro aliviada de poder seguir viendo a George aunque no me mire en ningún momento.

Nos subimos cada quien a su carro y nos dirigimos a la casa de George donde vive con sus hermanos según contaba mi hermano indicándole la dirección a Álvaro, la radio sonaba un reggaetón, una vez llegamos Violeta es la primera en bajarse, niego y entramos para celebrar.

En toda la noche solo he podido habla una que otro dialogo con George, ya que este bailaba con unas chicas que habían llegado a la celebración, suspiro aburrida.

(…)

Sábado, 28, diciembre, 2019.

Me encontraba jugando un juego en la laptop cuando pierdo porque me han matado, me quito el casco y grito enfadada, me impulso hacia atrás y la silla giratoria se mueve dejándome en el medio de la habitación veo pasar corriendo a mi hermano por el pasillo y me levanto y le grito.

— ¿A dónde vas? — pregunto desde la escalera, me mira acomodándose el zapato.

— Milán ha tenido un accidente automovilístico por manejar ebrio, por favor enciérrate en tu cuarto, no regreso hasta la mañana, bye —  asiento y se va, miro la hora y dan las 10 de la noche.

— Cuídate… — digo tarde porque se fue, suspiro y me siento en el escalón, otra vez sola en casa, no tengo amigos en el instituto y mi vida adolescente es un asco total.

Me levanto y entro a mi cuarto y cierro la puerta con seguro, cierro la venta con seguro igual y me tumbo en la cama, suspiro mirando el techo y me volteo mirando la mesita de noche donde tengo una foto de mi madre.

— Estoy sola, mamá… papá nunca está en casa al igual que mi hermano, el instituto es la única vida social que me cargo, estoy teniendo una adolescencia asquerosa y si salgo tengo que avisar siempre, debiste llevarme contigo al otro lado de la vida, ¿sabes? No soporto estar aquí… — cierro mis ojos y me duermo entre lágrimas.

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