Vacaciones en Ibiza.
Vacaciones en Ibiza.
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Prólogo.

—No pensé que una princesita cómo tú se sintiera tan insegura.

—No lo soy. Sé que soy bonita y estoy buena.

Él ríe mirando el mar y fumando su porro sentado en la arena de la playa cerca de la fogata. Es de noche, es muy tarde. La fiesta en la playa se terminó hace poco. Ya todos se han ido dispersando a...hacer sus...cosas de jóvenes borrachos y con las hormonas a flor de piel. Incluso mi prima, ella...ella y su amiga se fueron con unos chicos a...vivir sus vacaciones en Ibiza. Yo me quedé aquí sentada con él. Él fue el único chico que no intentó ligar conmigo. Mi prima me dijo que la esperara aquí, que ella volvería rápido de sus asuntos. Pero está demorando más de lo normal.

Una cosa llevó a la otra...y aquí estoy. Estoy aquí con un chico muy atractivo, misterioso y...le acabo de hacer una propuesta.

—Entonces...¿Qué quieres? ¿Qué quieres de mí?

Trago en seco. Bebo mi trago de sexo en la playa sentada igual en la arena usando sólo un vestido de hilo amarillo, debajo llevo un bikini amarillo igual. Mis sandalias están en el auto.

—Quiero... Quiero aprender. Quiero saber cómo darle placer a un hombre. Quiero ser una experta en la cama y así... así poder cumplir sus espectativas.

Él baja la cabeza y ríe divertido una vez más mirando el mar.

—¿Qué es tan gracioso?

Traga en seco. Apaga el porro en la arena.

—Nada... las mujeres, me sorprende cada día más. Unas quieren conservar su pureza para alguien especial y otras... quieren aprender, no les importa nada... sólo aprender.

No lo miro a los ojos. Sé que es una locura, pero igual, no me importa, estoy de vacaciones. La estoy pasando bien. Él está lejos de mí en una casa llena de mujeres con sus amigos sabe Dios haciendo qué en Islas Canarias. Mi mejor amiga está ahí y sé que me dirá todo lo que él haga pero igual. No se siente bien. Él no sabe que soy virgen. Él cree que perdí mi virginidad con un universitario con el cual salí por seis meses y soy una experta en la cama. Él cree que sabré brindarle el placer que un hombre necesita para enamorarse de una mujer, llevamos sólo un mes saliendo, pero...lo amo, amo a Gusmán más que a mí misma. Yo quiero ser esa mujer. Esa mujer que no necesita instrucciones, que sabe qué hacer. Quiero ser el mejor sexo de su vida. Así él me escogerá por encima de cualquier estúpida que se le pueda regalar. Porque nadie lo hará sentir tan bien cómo yo.

Trago en seco. Suspiro.

—Si...si quieres te puedo pagar.

Él ríe divertido. Mira mis ojos con una sonrisa de medio lado.

—¿Cuánto?

—No...no lo sé. Dime tú. Además no te hagas de rogar. No es un sacrificio estar conmigo. Yo tengo espejo y me veo todos los días en él.

Sonríe mirando mis ojos.

—Sé que estás buena. Pero escucharte hablar es una molestia total niña.

Auch. Eso dolió. Tal vez esto no es buena idea. No lo sé. Creo que estoy borracha. Me dispongo a irme.

—Espera.

Él me llama, me volteo a mirar sus ojos.

—Mis servicios de profesor de sexo serán cincuenta euros cada vez que tengamos un encuentro¿Te parece bien?

Trago en seco mirando la arena. Sonrío mirando sus ojos.

—Hecho.

Él me mira en silencio. Trago en seco un vez más.

—¿Cuándo?¿Cuándo podemos empezar con las...clases?

Él ríe con la boca cerrada mirando mis ojos.

—Si quieres podemos empezar ahora mismo.

Tiemblo. Estoy nerviosa. No sé qué decir.

Él ríe mirando mis ojos.

—Tranquila. Hoy no perderás tu... virginidad. Sólo aprenderás a utilizar tus preciosas manos y...bueno, puede que tu boquita.

Siento un nudo en mi garganta. Respiro con dificultad. Él se levanta de la arena y se para frente a mí. Él es alto, yo igual pero debo alzar mis ojos hasta los suyos. Es delgado pero su abdomen es marcado. Él es atractivo. No lo voy a negar. Él es muy atractivo. Toma mi mano. Estoy nerviosa. No sé qué hará conmigo. Aparto mi mano.

Trago en seco.

—Mira... Para evitar problemas no nos diremos nuestros nombres ¿De acuerdo?

Él ríe de medio lado en silencio mirando mis ojos.

—Yo... yo seré alumna y tú... bueno, no lo sé¿Cómo quieres que te llame?

Él mueve hacia un lado su cabeza en silencio mirando mis ojos. Se acerca a mis labios.

Estoy temblando. Respirando con dificultad.

—Profe. Me puedes llamar profe... alumna.

Él mira mis labios en silencio. Yo igual, no puedo dejar de mirar sus labios. Él se acerca mucho más. Siento su aliento sobre ellos.

Me besa. Me besa lentamente. Mi cuerpo arde. Enredo mis dedos en su rizado cabello. Él me agarra por la parte baja de mi espalda y me aprisiona contra su pecho desnudo. No para de besarme. Yo estoy sin respiración. Pero igual, no paro de besarlo. Tengo mis ojos cerrados. Él se aparta un poco. Respiramos con dificultad. Mira mis ojos en silencio. Ríe de medio lado. Toma una de mis manos y la pone sobre su shorts playeros. La siento dura. Él traga en seco mirando mis ojos.

—Bueno, ya ves el efecto que puedes causar en los hombres. 

Sonrío mirando sus ojos. Él no aparta mi mano de su entrepierna. Veo que toma mi mano y me hace agarrar su miembro con ella y la comienza a mover de arriba a abajo lentamente. Estamos solos. Esta parte de la playa es desierta pero igual. Es una locura. Él aparta su mano de la mía, cómo indicándome que siga sola. Eso hago, no me detengo... pero me canso, él tiene los ojos cerrados respira con dificultad. Me canso mucho así que paro. Él abre los ojos y me mira en silencio. Traga en seco.

—Lo...lo siento, es que estaba cansada.

Él ríe de medio lado.

—Tranquila, nadie nunca ha podido hacer que llegue así y menos con la boca.

—Entonces...¿Por qué me mandaste a tocarte?

Él no pierde su sonrisa de medio lado. Se acerca a mi rostro.

—Estás aprendiendo¿No? No estás dándome placer porque así lo quieres, me estás dando placer porque necesitabas que alguien te enseñara a follar para que así tu novio no te deje por otra con mayor experiencia una vez que se largue para la universidad.

No digo nada, sólo miro sus ojos. Él se vuelve a acercar a mí, a mis labios. Me besa una vez más lentamente. 

Nos acostamos en la arena. Él está sobre mí. Besándome. Siento que toca la parte interna de mi muslo. Siento que toca mi intimidad por encima de mi bikini. Siento vergüenza. Él se aparta un poco de mí. Mira mis ojos. Ríe de medio lado.

—Vaya, parece que no soy...el único excitado. Estás muy húmeda.

Trago en seco mirando sus ojos.

—¿Qué?¿Qué quieres? No soy de piedra.

Él ríe mirando mis ojos con la boca cerrada, me vuelve a besar. Me besa con deseo. Siento su lengua en mi interior, él toca mis muslos y yo tengo mis dedos en su cabello. Nos separamos un instante sin respiración. Él mira mis ojos. Sonríe de medio lado.

—Bien. A partir de ahora nos veremos en mi casa a las seis. No me interesa si alguien sabe de esto. Vivo cerca de la playa. Te muestro cuando mis amigos vuelvan de follar con tu prima y su amiga. Si quieres empezamos mañana mismo. Vivo sólo, soy huérfano, mis padres murieron en un accidente hace un años atrás. Trabajo cerca de aquí en una cafetería cerca de la playa cómo Dj. Pero es una m****a lo que pagan, necesito el dinero. Necesito empezar cuánto antes con...tus clases.

Trago en seco.

—No...no quiero que nadie sepa de nosotros. Por favor ni tan siquiera mi prima puede saber de nosotros.

Él ríe dejando ver su perfecta dentadura.

—¿Qué? ¿A la princesa le da vergüenza ser vista con un pobre diablo?

—No...no es eso.

—Tranquila, no me importa lo que creas de mí. No me importa lo que las personas puedan creer de mí. De acuerdo, si no quieres que nadie sepa de esto ok, no tengo problemas con eso. Eso sí, aunque seas virgen y no tengas ningún tipo de enfermedad rara no voy a entrar en tí sin condón. No estoy de humor para cargar bebés.

Trago en seco. Sonrío mirando sus ojos.

—Igual cariño,yo tampoco te dejaría entrar en mí sin condón.

Él se aparta de mí. Nos sentamos una vez más en la arena a orillas de la playa en silencio. Prende otro porro.

Mi prima llega al poco tiempo después con sus amigos y su amiga. Me dicen para volver a la casa. Él no dice nada. Se levanta de la arena y camina junto a su grupo de amigos hasta nuestro auto moderno. Entran.

—Dj. Esta noche te fuiste en blanco.

Escucho que uno de sus amigos le dice. Él ríe con la boca cerrada mirando por fuera de la ventana del auto de mi prima. Voltea a mirar a su amigo el cual es muy atractivo también, creo que se revolcó con mi prima. Mira mis ojos, puedo verlo por el retrovisor. Ríe mirando mis ojos. Suspira.

—No te preocupes Fidel. Estaba... negociando.

Su amigo está confundido. Lo mira con el ceño fruncido. Él sonríe mirando sus ojos. Toca su hombro con el suyo.

—Al menos un día me ganaste. Ligaste más que yo.

Su amigo Fidel se siente avergonzado. Lo mira en silencio. Prende un cigarro. Mi prima lo regaña, no le gusta que fumen en su auto. 

Dejamos a los chicos fuera de su casa. Es pequeña, nada del otro mundo. No se puede comparar con mi mansión en Barcelona. Pero es muy... pintoresca.

Mi prima se despide de su conquista, igual su amiga. Él sólo me mira en silencio a lo lejos. Me hace una seña en forma de teléfono con su mano y me dice llámame en silencio con sus labios.

Eso hice.

Lo llamé.

Me acosté con él en su casa a orillas de una de las playas de Ibiza. Me acosté con él todas mis vacaciones. Las primeras veces me dolían mucho, él la tenía grande. Pero luego de cinco veces con él mi cuerpo se acostumbró. Luego... sólo podía sentir placer. Él era bueno en eso...en brindarme placer. No sé si era su intención o no. Sólo sé que me encantó. Él me enseñó a darle placer a un hombre. Nunca nos dijimos nuestros nombres. Mi prima y su amiga siguieron saliendo con sus amigos. Yo no, no quería ser vista con él. Jamás supe su nombre, sólo su apodo Dj.

Aprendí muy bien. Demasiado.

Fui capaz de hacerlo llegar con mis manos y mi boquita hermosa. Ese fue mi graduado de experta en sexo. Ni él mismo se lo creía. 

Nunca fuimos vistos juntos. Llegaba a su casa a las seis y muchas veces pasábamos horas enteras follando o... aprendiendo por mi parte claro algunas cositas pertinentes en lo que el sexo se refiere. Luego, volvía a casa de mi prima y mis tíos maternos.

Ni tan siquiera nos despedimos. Al finalizar las vacaciones volví a Barcelona. Volví a mi vida de princesa cómo una de la Rosa. Una de las familias más prestigiosas y ricas de Barcelona. Somos cómo de la realeza. Mi abuela paterna. María de la Rosa, fue esposa de un empresario de vinos caros, mi abuelo fue el dueño del viñedo más grande de toda España. El Vino de la Rosa, original de Barcelona, uno de los vinos más caros del mundo. Mi padre siguió los pasos del suyo. Ahora es el dueño de la empresa. Tengo un tío, su hermano, pero él es...un espíritud libre, es un biólogo muy famoso. Tiene un programa de televisión, siempre está recorriendo el mundo buscando aventuras y nuevas especies u otras en peligro de extinción. Tenía una tía paterna también. Murió de cáncer hace varios años atrás. Dejó una hija, mi prima Claudia. Ella es muy alocada. Su padre es dueño de una cadena de Hoteles, ella es diseñadora de moda. Vive su vida con excesos, vive su vida libre...si,mi familia es algo... particular. Tengo otra tía paterna, la última hija de mi abuela y mi abuelo. Ella está divorciada, es algo... excéntrica. Ella es escritora, siempre está viajando el mundo para buscar inspiración. Tiene un hijo. Mi primo Jhonatan. Él está en mi escuela, es un año menor que yo, yo estoy en último año de preparatoria. Él es un rompecorazones. Estudio en una escuela privada de Barcelona. La academia Las Alturas. Es muy prestigiosa, sólo los niños de mami y papi pueden darse el lujo de entrar. No hay ni tan siquiera programas para becados.

Pero bueno, somos los de la Rosa, somos de la realeza de España. No podría estudiar en otro lugar que no fuera ese. Casi siempre encabezamos las páginas de la prensa amarilla. Pero así es la vida de las personas con dinero.

Tu vida privada, no lo es. Doy gracias a Dios que escogí bien a mi... primer hombre. Ese es mi secreto. Fue una locura...pero me gustó, no lo voy a negar. Tal vez sea una aventura para contar cuando sea más vieja. Tal vez algún día tenga el valor de contar mi romanse de verano a mis amigas, a mi pareja. Pero por ahora es mi pecado oscuro, mi pecado oculto. Soy una niña modelo. Soy la hija perfecta. Soy una princesa.

Gusmán... quedó encantado conmigo. Cumplí sus espectativas. Con creces. Ya llevamos casi seis meses. Todo es increíble. No voy a negar que pensé que él tenía mayor experiencia con el sexo opuesto.

No me mal interpreten. Me gusta mi novio, pero...debo confesar que él era mejor...era mejor en la cama que Gusmán. No lo sé, con Gusmán yo hago el amor. Con él era sólo sexo, el más ardiente, duro y sucio que jamás he experimentado. No es que tenga mucha. Sólo he estado con él y Gusmán, pero... No hay que tener mucha experiencia para saber que él era bueno, muy...muy bueno en la cama.

Pero igual. Él sólo fue una aventura. Una aventura en Ibiza.

O al menos. Eso era lo que yo creía. 

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