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Capitulo 3.-

Me intimidé al ver cómo me miraba con esos ojos muy profundos y serios al mismo tiempo que estaba pensativo, donde abrí los ojos al recordar que lo había visto antes, dónde él sacó de la bolsa de su saco mi teléfono celular ¡que tonta soy!

—Buenas noches, ¿Buscabas ésto? —Preguntó con diversión señalando mi teléfono. 

—Buenas noches. Así es lo olvidé cuándo deje las cubetas de pintura — Respondí defendiéndome, mientras mis mejillas se sonrojaban.

—Supongo que eres la decoradora — Cuestionó serio, dónde asentí con la cabeza. 

Lo analicé fijamente donde recordé que era el mismo jóven que había visto con Erika, definitivamente el mundo es un pañuelo donde él me saco de mis pensamientos al momento de hablar, habíamos coincidido.

—Nos conocimos ayer, tú estabas con tú amiga — Dijo seriamente, donde asentí nuevamente me habías reconocido al igual que yo a él —, Lo sabía, Katy me había dado tu nombre para lo de la decoración; ya que le pedí que fuera una mujer joven así que nuevamente mucho gusto Itziar; por cierto, es un hermoso nombre así que ya sabes quién soy — Dijo mientras me brindaba su mano, para apretarla.

—Claro que sí, señor David Vázquez — Dije con formalismo, apretando su mano como muestra de unión.

—¿Señor? No por favor, sólo dime David o me harás sentir muy viejo — Manifestó con una media sonrisa, donde volví a sentirme apenada.

—De acuerdo, olvidé mi teléfono ¿podrías dármelo? — Pregunté viendo como todavía lo tenía en su mano y no veía señales de dármelo.

—Cierto — Dijo dándome mi teléfono —, sólo vine a checar si ya estaba la pintura, si no la iba a traer ya que quiero mudarme en dos semanas — Concluyo sorprendiéndome, el tiempo era récord.

—Faltan muchos detalles cómo los muebles, accesorios, tipos de baldosas — Mencioné enumerándolas con los dedos de mi mano, dónde me miro con una sonrisa traviesa.

—Si tienes tiempo mañana podemos ir juntos a ver los muebles — Afirmó sorprendiéndome, donde asentí.

—Iré a mi apartamento por una tarjeta, espéreme por favor — Manifesté dirigiéndome con velocidad, con el fin de buscarla en mi bolso, pero me detuvo sosteniéndome del brazo sintiendo una corriente eléctrica entre nosotros.

—No hay necesidad, permítame su celular donde le anotaré mi número y me marca para registrarla — Dijo con obviedad, donde sentí mayor pena dándole el celular, viendo como lo anotaba y lo observé mucho mejor; dónde me sentí intimidada al tener su mirada penetrada en mí —, ya quedó, entonces mañana nos vemos y traeré personal temprano para pintar — Comentó donde asentí, no cabía duda que había quedado pasmada con él.

— Está bien, sobre las ocho de la mañana así que descanse, linda noche — Notifiqué con pena, moviendo mi mano como muestra de despido.

— Tú también, un gusto — Dijo brindándome un beso en la mejilla para cerrar la puerta, dejándome en shock y totalmente roja — Sí no traes vehículo, puedo llevarte ya que estoy quedándome en la casa de mis padres — Menciono abriendo nuevamente la puerta, haciéndome girar.

—No hay necesidad, vivo aquí mismo — Susurré con nervios señalando mi puerta donde se sorprendió — Somos vecinos — Finalicé donde asintió, cerrando nuevamente la puerta para dirigirme a mi propio apartamento.

Pensé en Erika al entrar, porque se iba a morir apenas le dijera quién era mi cliente misterioso; así dejaría de buscarlo en vano porque lo tendría de frente estando más cerca de lo pensado. Decidí dirigirme hacia la cocina por un té y de ahí a la cama. Al siguiente día, decidí darme una ducha para colocarme un vestido negro más arriba de las rodillas, acompañado de un bolso y unas zapatillas acercándome al espejo para recogerme el cabello. Me miré fijamente, estando orgullosa de mi tez blanca, que combinaba con mi cabello castaño tirando a rubio y mis ojos color azul además el vestido me quedaba perfecto, dejando a la vista mis largas piernas ya que mido 1.79 cm, una mujer bastante alta diría yo. Después de eso decidí dar el paseo matutino con Luna dónde al momento de volver al apartamento me encontré con mi vecino quién había llegado con el personal. 

— Buenos días, Itziar — Manifestó brindándome una sonrisa sincera, mientras abría la puerta de su departamento.

— Buenos días, David — Dije cortante, no sabia como expresarme ante su presencia.

—Traje los pintores, así que puedes pasar a darles las indicaciones porque la experta eres tú — Justificó David sonrojándome, por su halago.

—Claro, ¿me regalas dos segundos? Debo entrar a Luna al departamento — Dije excusándome, pero no podría dejarla aquí afuera o haría algún mal.

—Así que es niña, es muy bonita donde me encanta su raza además tengo también uno el cuál se llama lobo, lo conocerás cuando nos instalemos acá — Afirmo, dándome alegría habría una compañía para jugar para Luna.

Después de dejar a Luna, me dirigí a darle las indicaciones a los pintores donde David observaba y estaba pendiente así que decidí voltear a verlo — ¿Algo que añadir? — Pregunté con precaución, dónde negó con la cabeza.

— Tu eres la experta, me iré a trabajar en un rato te llamo para ir a ver los muebles — Dijo con seriedad, mientras cogía su celular —, de hecho, también quiero adecuar unos espacios en el apartamento ¿podemos discutirlo en un café?

—Si claro, solo déjame ir a mi apartamento y ya vuelvo — Dije con pena, donde asintió y decidí dirigirme hacia allá para darle de comer a Luna. Después, tome mi carpeta con los diseños y salí hacia su apartamento manifestándole que estaba lista, para irnos.

—¿Nos vamos? — Preguntó con una sonrisa tierna donde asentí, íbamos bajando las escaleras cuando inició la conversación —, ¿te molesta si vamos en mi auto?

—¿Es muy lejos a dónde iremos? —Pregunté con curiosidad, pensé que íbamos a ir al café de la esquina. 

—Un par de cuadras, es cerca a la plaza — Manifestó David, donde sentí que estaba siendo perezoso.

—No se preocupe, prefiero caminar — Respondí seriamente, dónde esperaba que respetara mi decisión final.

— Cómo gustes, ¿me permites ayudarte con tus cosas? — Preguntó como un caballero, dándose cuenta de que pesaban mis carpetas.

—No se preocupe, así estoy bien — Mencioné cortante, no quería que pensara que era alguna floja. 

Fuimos caminando hacia el café, dónde nos sentamos en las mesas de la puerta de atrás donde había un pequeño patio, llegó el mesero a tomarnos la orden donde David pidió un café expreso y por mi lado pedí un café americano, donde estuvimos en un silencio incómodo hasta que llegó el pedido; para que rompiera el hielo.

—¿Estás nerviosa? — Preguntó con interés, se daba cuenta de mi actitud dónde negué con la cabeza — Me parece que sí, porque no dejas de jugar con tu cabello.

—Lo siento es una manía mía — Manifesté con nervios, debía dejar de ser tan evidente — , ¿Quieres discutir el diseño?

—Me gustaría algo en estilo nórdico donde me acondiciones, un espacio de lectura, uno para Lobo donde tu eres la experta — Dijo con una sonrisa, dándole un sorbo a su café.

— Esta bien, será estilo nórdico donde es tendencia últimamente en diseño de interiores, se dónde podríamos conseguir algunos muebles — Manifesté más tranquila, intentando romper con la tensión. 

—Además, quiero que el espacio de lectura sea muy acogedor ya que es una de mis grandes pasiones y además necesito un espacio libre en la sala para un piano — Dijo recordando, mientras movía sus manos.

—¿Piano de cola? — Pregunte donde asintió —, Veré como ajusto y acondiciono los espacios; no te preocupes.

—Muchas gracias, es lo único que te diré de resto tu misma me sorprenderás y si lo logras créeme que te pasaré una cartera de clientes —Dijo animándome, podría ser mi gran oportunidad de surgir en el mundo de la decoración. 

—No es necesario, es mi trabajo — Respondí formalmente, ocultando mi emoción.

— Quise que fuera alguien jóven para darte la oportunidad; ya que últimamente sólo contratan gente con experiencia dejando a los demás excluidos — Confesó dándole un sorbo a su café, mientras yo lo miraba atentamente.

—Exactamente, gracias por la oportunidad — Dije terminando mi café. 

—¿Cuántos años tienes? — Preguntó sorprendiéndome, no quería sentirme vieja — Tengo 27 años, para que te sientas en confianza.

—Tengo 22 años — Dije con pena, realmente me intimidaba este hombre.

—Eres muy jovencita, es un buen punto — Manifestó guiñándome el ojo, donde sentí que mis mejillas ardían.

Me sentía muy intimidada por él, dónde era la primera vez que lo veía a plena luz del día dándome cuenta que su saco azul marino, con su camisa gris y sus pantalones vaqueros azul oscuro lo hacían ver implacable acompañado de sus zapatos negros, además sus ojos azules con su tez blanca me llamaban mucho la atención, entendía porque Erika se había fijado en él, dónde lo miré eternamente, hasta que rompió su silencio haciéndome volver a la realidad.

—Itziar… la muchacha con la que estabas la otra noche ¿era tu hermana? — Preguntó con pena en su voz, dónde sentí una pizca de celos.

—No, es Erika mi mejor amiga — Respondí evitando su mirada —, Somos amigas desde pequeñas, por eso somos tan unidas ¿Por qué la pregunta?

—Curiosidad realmente, vamos a ver los muebles — Propuso colocándose de pie, para ir a pagar siguiendo su camino.

Nos fuimos a ver los muebles donde tomamos varios taxis por toda la ciudad llegando a los diferentes almacenes, dónde David escogía uno diferente de cada una quedando de llevarlos al apartamento, después de eso me dirigí hacia la oficina con el fin de trabajar en el proyecto de David además tenía cita con otra clienta, finalizando el día sin ningún acontecimiento extra. Dos días después, habían terminado de pintar el departamento sorprendiéndome, pero no podía iniciar a decorar hasta que se secara y fijara con totalidad la pintura, pero me había encantado el resultado final.

Había llegado el sábado, 22 de septiembre para ser exacta donde llegué a la casa de Erika muy puntual, cómo me caracterizaba para el evento de sus padres donde ella se estaba arreglando, era hermosa definitivamente así que decidí interrumpir con cuidado.

—Hola amiga, he traído ésto a tus padres, sé que no es la gran cosa, pero… — Dije con pena, siendo interrumpida por ella quién volteo a verme.

—Gracias por venir, pensé que me ibas a dejar esperando — Respondió con temor, donde negué con la cabeza brindándole una sonrisa.

—Te lo prometí y aquí estoy — Dije causando seguridad en ella, quién me abrazó para alejarse después.

—¿Cómo me veo? — Preguntó con soberbia, donde asentí diciéndole que muy bien ya que siempre se vestía espectacular; me brindó un trago, pero decidí negarme era muy temprano para iniciar a tomar.

Cuándo terminó de alistarse, bajamos a saludar a sus padres.

Felicité a sus padres por el aniversario dónde doña Helena y Don Rafael se encontraban muy formales, entregándoles mi regalo que constaba de un cuadro famoso que les había comprado donde podría no ser la gran cosa debido a su gran riqueza, además vivían en una zona exclusiva y residencial de la ciudad, pero para mí era significativo. Nos fuimos con Erika a sentarnos al lado de la mesa para invitados donde se encontraban algunas primas de ella con las que conversamos, aunque pocsa palabras decía realmente porque hablaban de bares, antros, hombres dónde me había alejado de ese mundo al estar concentrada en mi trabajo, siendo mis días aburridos o cotidianos realmente. Me alegré cuando ví a Sergio llegar, me sorprendía verlo ahí.

— Hola, ¿Cómo estás? — Dije con educación brindándole una sonrisa.

—Bien y ¿tu? — Preguntó sentándose a mi lado — Casi no llego, realmente me invitó Erika, pero no sabía si venir, pero sabes que quería verla además supe que venías tu así que me animé más.

—No cambias, ella esta con sus primas — Manifesté restándole importancia, mientras encogía mis hombros.

—¿Dónde está su novio? — Preguntó con una pizca de celos, se notaba en su mirada.

—Ahora que lo preguntas, no sé no lo he visto además no lo conozco — Dije entrecerrando los ojos observando por todos lados.

—Eso es raro, eres su mejor amiga — Dijo Sergio con sorpresa, además no creía verlo supuestamente habían terminado. En ese momento la madre de Erika se acerco a mi dónde me necesitaba, así que me excusé con Sergio colocándome de pie para dirigirme donde se encontraba Erika tocando la puerta para que me abriera, ya que debíamos estar pendientes de los invitados por petición de su madre.

—Erika vamos, tu madre me lo ha pedido — Manifesté con insistencia, sabia que era algo importante para ellos.

—Que lata con mi madre realmente, ¿La infeliz de Luisa donde anda? — Pregunto Erika con fastidio, al ver que no abría la puerta.

—Esta ocupada sirviendo y atendiendo, ve Erika no disgustes a tu madre — Manifesté intentando animarla, dónde con pereza cedió finalmente llegando a la puerta principal dónde se acomodo el cabello abriendo la puerta, dónde me encontraba detrás de ella. Dónde las dos quedamos en shock al escuchar esa voz varonil de un hombre tan guapo como él.

—Buenas noches, vine por mis padres — Manifestó mirándome fijamente, dónde nuestras miradas habían conectado… Era él, era David sin duda.


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