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Capitulo 5.-

Voltee a verla, estaba furiosa y no entendía nada realmente, dónde se aventó a separarme totalmente de él iniciando a reclamarme un sin fin de cosas, mientras miraba fijamente a David.

—Eres una mosca muerta definitivamente Itziar, jamás creí una traición de tu parte — Exclamó exaltada, dónde no podía contener la furia que tenía.

—No es lo que crees, ¿Cómo qué es tu novio? — Pregunté con confusión ¿A qué hora había sucedido todo ésto?.

—Maldita Zorra — Gritó Erika acercándose a mí, para cogerme del cabello, pero David la cogió antes para interrumpirla.

—Cálmate, vamos a hablar — Pronunció David muy molesto, cogiéndola con fuerza.

— No hablaré contigo ni con ella, con lo que acabe de ver basta — Sentenció Erika mirando fijamente a David —, tú eres mi novio y ella mi mejor amiga, son unos desgraciados.

—No sabía que ustedes tenían algo, no me contaste además ¡tú tenías un novio diferente! — Exclamé con valentía, que no se dé donde la había sacado, pero no iba a dejar que me pisoteara al menos no en frente de él.

—Cállate mosquita muerta, te odio desde el día de hoy no somos amigas; además nadie va a querer una huérfana como tu — Sentenció Erika, ocasionando un dolor en mi corazón al dirigirse de esa forma ante mí ¿acaso había estado conmigo por lastima?

David reprendió a Erika, al ver que me había quedado callada — ¿Qué rayos pasa contigo? No estábamos haciendo nada malo — Manifestó enojado, no soportaba las injusticias —, Además, yo fuí quién la abrazó por haber decorado mi apartamento.

—¿Él era tu cliente estrella? Ninguno dijo nada, acaso ¿Cuántas veces se han revolcado aquí? — Manifestó con furia Erika aguantando las ganas de mandarme un puño.

—Te lo iba a decir, pero no habíamos estado compartiendo nosotras dos, creemé — Dije llorando, mis lágrimas habían decidido salir en contra de mi voluntad.

—Entiendo todo, por eso ese día huiste ¡no estabas enferma! Cómo manifestaste, sólo te lo querías robar — Escupió con asco, mirándome de pies a cabeza —, eres un caos.

— ¡Basta, Erika!. ¿Cómo sabes que yo estaba aquí? — Cuestiono David, intentando cambiar y calmar la situación.

—Tu madre me lo dijo, quería darte una sorpresa, pero la sorprendida fuí yo — Exclamó mirándome con odio, como nunca antes la había visto ver a alguien.

—No creas cosas que no son, fué solo un abrazo, no sabía que era tu nueva pareja, pero no te preocupes me alejaré, tu amistad es más importante para mí — Mencioné con sinceridad, dónde Erika se acercó para darme una cachetada y gritándole a David, hasta de qué se iba a morir.

— David no te gustaría que nuestros padres se enteraran de tu traición con esta zorra ¿quieres ser la deshonra, acaso? — Dijo Erika con una sonrisa maliciosa, ocasionando que David se sintiera incómodo —, no quiero volver a verlos nunca más.

David intento alcanzarla, pero fue imposible, se había ido echando humos subiendo a su vehículo arrancando con exceso de velocidad preocupándome de que pudiera sucederle algo. Me tumbe al suelo destrozada, llorando y en shock sin poder moverme por lo que había sucedido, dónde David se agacho para ayudarme a levantarme colocándome entre sus brazos donde hice resistencia para que me soltara, pero era inútil era más fuerte; dónde me consoló hasta que me vio calmada para soltarme.

—Perdóname, fué mi culpa no sabes la pena que tengo contigo — Manifestó mirándome fijamente a los ojos, se notaba la preocupación en ellos — No pensé que fueran a suceder las cosas así.

— No tengo nada que perdonar, yo soy la culpable porque herí a la persona más importante de mi vida por no decirle las cosas — Confesé con dolor en mi corazón, odiaba verla alejarse de mí.

—Ven te acompaño al apartamento — Propuso David preocupado por mi dónde negué con la cabeza, bastaba con lo que había sucedido, aunque me sorprendía ver como había dejado a su novio, solo por estar con David y como había caído tan rápido en sus manos, definitivamente ella era mucho mejor que yo en todos los sentidos.

—Gracias, pero no, no debemos volver a vernos nunca más — Sentencie con dolor en mi corazón corriendo hacia mi apartamento.

— No puedes pedirme eso, somos vecinos — Gritó siguiéndome parando la puerta antes de que lograra cerrarla —, sólo quería que fuéramos amigos.

— Yo también quería, pero no quiero problemas con tu novia — Manifesté con dolor, porque la que debería ser su novia soy yo, pero por lenta perdí, eso pensé — Así que, por favor no me vuelvas a dirigir ni el saludo.

— ¿Cómo hacemos para la segunda parte de tus honorarios? — Pregunto destrozándome mi corazón, al ver que no insistía solo se preocupaba por el dinero.

—Dáselo a Katy, en la agencia y no quiero volver a verte — Sentencie antes de hacer fuerza, cerrando la puerta con fuerza agachándome al suelo mientras mis lágrimas salían de mis ojos descontroladamente, mientras sentía mi corazón latir con fuerza.

No sabía que más podía hacer, había perdido una ilusión, a la vez que a mi mejor amiga era lo que quería evitar, pero eso me sucedió por no haber sido sincera desde el inicio donde Luna se tumbo a mi lado, siendo mi compañía donde me quedé totalmente dormida en el suelo; a su lado. Al siguiente día, me desperté con dolor de espalda por una llamada entrante al celular siendo de mi jefa Katy.

—¿Itziar, Estas ahí? — Preguntó mi jefa al no sentir mi voz, ni mi saludo mañanero alegre.

—Buenos días, Katy — Manifesté con dolor y desánimo en mi voz, mirando a Luna.

—¿Ya viste la hora que es? ¿estás enferma o piensas tomarte el día libre? — Preguntó con un tono entre preocupada y malgeniada a la vez.

—Perdóname Katy, me quedé dormida, voy para allá — Sentencie antes de colgarle, botando el celular al suelo recordando que todo había sido real, no producto de un sueño.

Me dirigí al baño a darme un duchazo a la velocidad de la luz, alistándome para dirigirme dónde Sergio a darle mi llave para que le diera el paseo matutino a Luna; dejando servida su comida a la vez e irme con prisa hacia el trabajo tomando un taxi, debido a que me había quedado dormida, dónde llegué al trabajo corriendo a la oficina de Katy.

— No volverá a suceder, perdón — Manifesté agachando la cabeza, no quería verla directo a los ojos.

— No te preocupes ¿estás bien, Itziar? — Preguntó con preocupación, dónde voltee a verla asintiendo con la cabeza —, entiendo que trabajaste mucho en el apartamento del cliente, te dejó lo que falta de tu pago.

—Gracias — Dije recordando lo que había sucedido, recibiendo el dinero para dirigirme a mi puesto de trabajo. 

— Quedó encantando con tu trabajo, eso significa que eres muy buena — Afirmó Katy brindándome una sonrisa —, Otra cosa, en tu oficina te espera una clienta para decoración de un salón de belleza.

— Gracias iré a atenderla, nos vemos más tarde — Manifesté donde Katy asintió y antes de irme me invitó a almorzar.

Llegue a mi oficina a atender a la nueva clienta, dónde me demoré un poco con ella y después atendí otro cliente diferente dónde se paso la mañana llegando la hora del almuerzo, aceptando la invitación de Katy quién me llevó a un restaurante muy elegante para mis gustos, de clase definitivamente donde servían pasta y platos italianos, dónde nos sentamos y platicamos mientras llegaba nuestro pedido.

—¿Te gusta el lugar? — Preguntó Katy dónde asentí con formalismo —, Si no te gusta puedes decirme, así cambiamos de sitio.

—No aquí estamos bien, gracias por invitarme — Manifesté con sinceridad.

—Has crecido mucho profesionalmente en estos seis meses donde estoy orgullosa de ti — Confesó Katy mientras tomaba un sorbo del vaso de agua —, ahora tendrás clientes únicamente para ti donde no tendrás que trabajar con otros decoradores profesionales; porque tú ya lo eres.

—Gracias por la confianza Katy — Dije sonriendo felicidad en mi corazón, en medio de tanta tragedia una noticia buena —¸Perdóname mi actitud es que he tenido inconvenientes con mi mejor amiga.

—¿Puedo ayudarte con algo? — Preguntó con interés, dónde negué con la cabeza —, ¿Quieres contarme?

— Sí claro — Manifesté agradeciendo su confianza, dónde decidí desahogarme contando todo lo que sucedía y ella me escuchaba atentamente hasta el final, dándome su consejo.

—No sé si quieras escuchar esto, pero igual lo diré — Dijo mi jefa Katy siendo interrumpida por el mesero quién había traído nuestra orden — Llevo seis meses conociéndote, en ese tiempo me he dado cuenta de tu capacidad y tu valor. Te respeto y espero no tomes mal lo que voy a decir, pero Erika esta haciendo mal porque no tienes la culpa; no es un delito fijarse en el mismo hombre las dos.

—Pero… — Intenté decir, pero fuí interrumpida por Katy, dejándola que terminara de hablar.

—Es tu culpa no decirle que tu cliente era ese mismo muchacho, pero igual ella debió comprender porque igual no estaban haciendo nada malo, aunque como consejo de jefa te digo que no se debe mezclar lo personal con lo profesional — Aconsejó Katy tomando otro sorbo del vaso de agua — Debes darle tiempo, para que se puedan mejorar los inconvenientes, donde ella reaccione y busquen lo mejor de cada una para no hacerse ningún daño. Aunque, siendo sincera solo puedo decirte que sigas con tu vida, igual, que ella hará con la suya dónde cada cosa se ira acomodando según el tiempo justo de Dios.

—Gracias Katy, por tus hermosas palabras — Manifesté con una sonrisa sincera, tomando un sorbo de mi juego de naranja.

—Me caes muy bien, así que por favor acepta mi bella amistad — Concluyó dónde asentí con felicidad, al sentirme que podía ser querida por alguien más, así fuera una huérfana como había manifestado Erika.

Seguimos comiendo amenamente, donde después decidimos ir a comprar unas cosas que Katy necesitaba para un cliente pasándose el tiempo muy rápido, no solo ese día si no las dos semanas siguientes, dónde me concentré fue en mi trabajo, con Katy formando una linda amistad, además evitar encontrarme con David a pesar de vivir al lado porque sabía que él seguía con Erika, tenia entendido por rumores de Sergio que se habían logrado reconciliar con ayuda de los padres de ellos.

A veces salía con Katy, hacia mi paseo matutino con Luna, me relacionaba más con la gente de mi trabajo dándole su espacio a Erika porque definitivamente ella debía aclarar su mente entre una amistad o un amor. Esperé el día de mi cumpleaños, por fin cumplía 23 años, dónde estaba en mi trabajo, cuándo sentí que golpearon la puerta sorprendiéndome al verla ahí parada.

—¿Puedo pasar? — Pregunto cortante, pero con la voz calmada.

—Hola Erika, claro que sí — Respondí con seriedad, no podía derrumbarme en frente de ella.

—Antes que nada, feliz cumpleaños número 23 amiga — Dijo con ternura, donde mis ojos se habían cristalizado.

—¿te acordaste? Muchas gracias — Dije con sentimentalismo, dónde solo quería abrazarla, pero debía mantener la postura.

— Cómo no acordarme, eres mi mejor amiga. Pensé muy bien las cosas, hable con David y hablamos con sus padres; dónde realmente no puedo dañar una amistad igual había sido sólo un abrazo entre los dos ¿no? — Preguntó dónde asentí, no había sucedido nada más —, perdóname por todo lo que te dije la última vez.

—No te preocupes, todo olvídalo — Dije con una sonrisa sincera, aunque nunca iba a olvidar lo que me había dicho, especialmente que era una huérfana que nadie quería.

Se sentó enfrente mío donde iniciamos a platicar de la vida de cada una, dónde me enteré que habían despedido del trabajo a Erika, sintiéndose desanimada mientras que a mí me había ido mucho mejor, felicitándome. Además, también me contó que inició a trabajar con su padre, dónde volvió a disculparse esperando que pudiéramos recuperar la amistad poco a poco.

—No te preocupes, espérame un momento — Dijo Erika, dejándome confundida al verla como se colocaba de pie llamando a alguien por la puerta; dónde mi corazón inicio a palpitar con fuerza al conectar con esos ojos azules, era David y venia con un pastel en sus manos ¡me derrito!

—Feliz cumpleaños, Itziar — Manifestó David brindándome una sonrisa sincera donde me había quedado sorprendía, sin palabras y sin saber que hacer o sentir en ese momento.


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