THE RETURN OF KINGDOM
THE RETURN OF KINGDOM
Author: angiel_95
Nuevos comienzos

Este libro es la tercera parte de Alfa King, estara narrado por la segunda generacion, principalmente por Liam, Bael, Gabriela y todos los hijos del escuadron real.

Muchas gracias por llegar aqui, espero que disfrutes leyendo.

***

Repasaba los últimos apuntes de mi clase de biología, hoy habría examen y no podía arriesgarme a tener una calificación baja. No por nada estaba tomando clases extra en verano para adelantarme, si no iba a sacar calificaciones excelentes

—¿No puedes despegarte de tus libros un momento? —Cristina me miraba fastidiada—. Inclusive en las horas de almuerzo en la escuela te la pasas leyendo.

—Cristina —su padre la miró reprendiéndola—. ¿Y tú no puedes despegarte de esa actitud borde que siempre tienes?

—Están listos los huevos revueltos —habló alto y muy animada mi madre para apaciguar el momento—. Coman mucho, están en pleno desarrollo.

—No, gracias —Cristina miró los huevos con asco—. Yo solo comeré fruta.

Me serví un poco de huevos en mi plato y Cristina alzó una ceja.

—Con ese cuerpo que te traes, yo no comería huevo —soltó una risa burlesca—. No comería nada en sí.

Martin, el padre de Cristina y mate de mi mamá, frunció el ceño y me dio un "lo siento" solo moviendo los labios. Yo ya estaba acostumbrada a Cristina, 2 años viviendo con ella han sido terribles, en especial cuando ella se encargaba de hacerme saber a cada momento lo gorda, bajita y fea que soy. Pero no importaba nada de eso, si a cambio mi mamá era feliz a lado de tan excelente hombre. Porque, aunque Cristina era una bruja, su padre era una de las personas mas amables y nobles que he conocido.

Mi madre estaba totalmente feliz a su lado, después de años de sufrimiento por la muerte de papá.

—Cristina cariño ¿Cómo te va en tus clases de baile? —dijo mi madre cariñosamente.

—Excelente —se pavoneo—. El profesor dice que soy tan buena que debería dar las clases yo.

—Si tan solo fueras a si en todas tus materias —su padre suspiro.

—Papá, yo no nací para el estudio —dijo haciendo un puchero—. Nací para bailar y brillar, además estoy de vacaciones aún y no quiero pensar en eso.

—Solo falta tres semanas para que empiecen las clases y te voy advirtiendo que no quiero que repruebes ningún curso —Cristina iba a hablar, pero la interrumpió—. ¡Y no me importa que tu escuela no te haga reprobar el año porque eres la capitana de las porristas!, es tu penúltimo año, si no apruebas al menos con notas mediocres, no ingresaras a ninguna universidad por más que ganes el campeonato nacional de porristas.

—¡Papá! —lloriqueo Cristina.

—Deberías aprender de Leia —me señaló—. Tiene las mejores calificaciones de toda la escuela, es campeona nacional de matemáticas y además está tomando clases adelantadas de verano, tu solo holgazaneas y te la paras de fiesta en fiesta.

Cristina se levantó melodramáticamente de la mesa y se fue chillando a su habitación.

Lágrimas de cocodrilo.

Mi madre discutió brevemente con Martín y se fue detrás de Cristina.

—Lo siento —se disculpo conmigo cuando quedamos a solas—. No quería malograr el desayuno.

—No hay problemas —además de que disfruto de que alguien ponga en su lugar a Cristina—. A veces yo también discuto con mamá.

***

Ingresé a mi casa cansada después de dar mi último examen del curso, y dando por terminada mi curso de biología, ahora solo me quedaba esperar que en los próximos días me manden mis calificaciones virtualmente.

Ingresé directamente a la cocina, saqué un gran tazón donde vacié toda una bolsa de papas fritas y saqué una botella de litro de Coca-Cola.

Tenía hambre y no tenía ganas de cocinar.

Iba directo a la sala cuando miré que encima de la mesa estaban todos los sobres de correo, fui directamente a ellos dejando de lado mi comida chatarra buscando ansiosamente.

Mi corazón se sintió decepcionado cuando no encontré la carta que tanto anhelaba, la carta de aceptación de la prestigiosa escuela real.

Desde que era pequeña siempre soñé con ser médica, pero no cualquier médica, sino una especializada en mi raza.

Médica de hombres Lobos.

Y la única universidad en el mundo donde enseñaban esa especialidad era la universidad real, que se encontraba en la isla escondida de hombres lobos.

Pero el año pasado entrando a la página oficial de mi universidad de ensueño, me tope que unos de los requisitos era haber llevado mínimo dos años escolares en una escuela de hombres lobos, mi familia no pertenecía a ninguna manada, así que no podía asistir a una escuela especializada, y la única escuela donde te reciben estando en una manada o no era la escuela real, la más moderna y prestigiosa escuela de hombres lobos.

—¿No te llegó nada verdad? —no me había dado cuenta cuando Cristina ingresó a la sala—. No me sorprende.

Dejé las cartas sobre la mesa y agarré mi comida chatarra dispuesta a ignorarla.

—¿Te puedo dar un consejo Leia? —Cristina me sonreía—. Deberías renunciar de una vez a ese sueño estúpido que tienes de ser aceptada en esa escuela, ahí solo ingresan lo mejor de lo mejor y tu querida —me miro de pies a cabeza—. Eres una ballena horrorosa, una vergüenza para nuestra raza, eres b****a.

****

Suspiraba mientras restregaba el suelo, las palabras de Cristina me atormentaban y aunque una parte de mi intentaba pensar que no tenía razón, de que solo lo decía porque estaba enojada de que su padre la había comparado conmigo en la mañana.

Otra parte de mi pensaba que no estaba equivocada.

Cristina maldita bruja.

—¡Leia! —Manyi grito sorprendiéndome mucho—. Ese piso ya está demasiado limpio mujer, si sigues restregándolo le harás un agujero.

—Lo siento —dije sonriendo y tapando mi dolor.

—Leia querida —usó su voz dulzona—. ¿Te puedo pedir un favor?

—¿Qué pasó?

—Tú crees que puedas suplirme en el turno nocturno —me miraba con ojos de cachorrito—. Tengo una cita con el chico que te platique y tendría que irme ya , ¡mañana que es mi día libre vendré en tu lugar!

—Está bien Manyi —dije asintiendo—. ¿Para eso están las amigas no?

Lo dice alguien que no las tiene

—¡Gracias! —me abrazó y me dio un beso en la mejilla—. ¿Más tarde te llamo sí? para hablar de mi cita y de lo que te tiene tan triste.

—Está bien, suerte con tu cita.

—¡Gracias Leia!

Ya eran las ocho de la noche y como siempre a esta hora, el cafetín comedor de unas de las firmas de abogados más prestigiosos de la ciudad estaba vacío ya que la mayoría había acabado su jornada laboral.

Trabajo aquí desde hace 6 meses, entré a trabajar porque estaba segura de que entraría a la escuela real y quería ahorrar todo el dinero posible para ayudar a mamá y Martin con los gastos.

—¡Bollo! —me gritaron.

—¡Señor Gómez! —respondí avergonzada.

—Pequeño bollito ¿Qué te tiene tan distraída? —el señor Gómez alzó una ceja—. Normalmente cuando entro al comedor me regalas una sonrisa, ahora ni cuenta te has dado de mi llegada —puso su mano en su corazón—. Me dueles bollo.

El señor Gómez era una de los principales abogados de la firma y reciente socio, además de ser unos de los pocos hombres lobos que conozco además de mis familiares. Siempre se quedaba hasta tarde y venía a conversar conmigo en mis horas nocturnas. Tiene unos 36 años, pero juro que cuando lo conocí por primera vez no le ponía más de 30 años. Aparenta ser mucho más joven de lo que es.

Además de que es altamente atractivo, demasiado para mi salud.

La primera vez que lo vi quedé tan pasmada cuando me habló.

"Me gustan las tartas pero no sé si debería comer tanta azúcar de noche ¿tú que crees que debería comer?" me pregunto con su sonrisa resplandeciente de siempre, después de un rato aturdida le respondí "bollos" , y el me dijo que yo parecía un lindo bollo esponjoso y además que olía tan bien como ellos.

Desde ahí me llama bollo.

—No se preocupe señor Gómez, me encuentro bien.

—A otro perro con ese hueso —puso cara de estar pensando en algo—. O en nuestro caso ¿debería decir lobo?

—Solo estoy algo desanimada porque aún no me llega una carta de la escuela real...

—¿Enserio? —me miró sorprendido.

—Solo falta tres semanas para las clases —lo mire triste

Suspiro y se quedó pensativo.

—¿Sabes? —me sonrió—. Puede que tenga contactos que te ayuden a entrar si tanto lo deseas, pero te soy sincero no le veo lo interesante a esa estúpida escuela, ¿Te conté que una amiga mía estudió ahí?, sufrió de un bullying terrible...

¿Me pregunto si el señor Gómez delira?

Solo alguien de una manada poderosa tiene contactos en el reino y el señor Gómez era un lobo solitario que vivía una vida como humano al igual que mi familia.

—Pues a estas alturas si puedo entrar a la escuela por sus amigos imaginarios pues úselos —dije—. Para casos desesperados, medidas desesperadas.

—¡Tengo influencia en el reino! —dijo indignado.

—¿De verdad quieres  que crea que es amigo de alguien del reino? —dije burlándome.

—Vamos a apostar una cosa —me cogió de una mejilla haciéndome doler—. Si en menos de tres días no te llega la carta de ingreso te ayudaré a fregar los pisos y atender en la caja —soltó mi mejilla mientras yo la masajeaba haciendo un puchero—. Pero si te llega la carta, renunciarás a este trabajo y iras a cenar conmigo.

—Está bien —dije dándole la mano—. Acepto señor Gomez

—¡Déjame de decirme señor Gómez que me siento anciano!, ¿Cuántas veces tengo que decirte que me digas por mi nombre?

—Usted es el jefe del jefe de mi jefe.

—Bollo...

—Está bien —resople derrotada—. José ...

—¿Ya ves que no es tan difícil decir mi nombre?

***

—Papi necesito más dinero —Cristina hacia un puchero.

—Pero si te di más de 500 dólares el día de ayer —su padre la miró escéptico—. ¡Ya te gastaste esos 500 dólares!

—Es que vi una cartera muy bonita que hacía juego con unos lindos zapatos.

—¡Te gastaste el dinero en zapatos y una cartera! —su papá lanzó el periódico a la mesa—. ¿Acaso crees que el dinero crece en los árboles?, si quieres más dinero trabaja...

—¡Papá!

Cristina estaba apunto de hacer otra rabieta cuando mi madre entró rápidamente a la sala muy alterada.

—¡Leia! —se acercó a mí muy rápido—. ¡Te llegó una carta de la escuela real!

Casi se me sale el corazón cuando me levanté rápidamente del mueble y le arrebate la carta a mi madre. Empezó a leer en voz alta lo que decía y me puse a llorar cuando entendí que me aceptaron en la escuela.

¡Me aceptaron!

—Estoy tan orgullosa de ti —mi mamá me abrazaba—. Mi hija va a ir a la escuela más prestigiosa de nuestra raza.

—Sabía que lo lograrías Leia —el señor Martin me da palmadas en la espalda—. El esfuerzo siempre da frutos, y tú te has esforzado demasiado.

Estaba tan feliz, que ni siquiera la mirada llena de odio y rencor de Cristina me quitaba la sonrisa de la cara.

Esto ha sido un milagro, ¿Cómo es posible que me aceptaran a tan pocos días que empiecen las clases?

El señor Gómez...

—¿A dónde vas Leia? —preguntó mi madre cuando me zafé de su abrazo y corrí hacia la puerta.

—¡Ya vengo!

Salí corriendo de la casa, tomé un taxi, le di la dirección al conductor y me dirigí a la firma de abogados. Corrí como loca 12 pisos hacia la oficina del señor Gómez y cuando entré ignorando a la secretaria que me dijo que no entrara.

—¡Bollo! —grito asustado—. ¡¿Te encuentras bien?!

—Le dije que no entrara señor —dijo asustada la secretaria—. La señorita llegó corriendo, llorando e interrumpió.

—No se preocupe, la conozco —le explico—. Retírese por favor.

La secretaria nos dejó solos y él se acercó.

—¿Qué te pasó pequeña?

—¿Tú de verdad hiciste esto? —le entregué mi carta de ingreso—. De verdad...

—Te dije que tenía contactos ¡ahora me debes…!

Dejo de hablar porque lo abracé ocultando mi cara en su pecho (o prácticamente su estómago porque yo era tan pequeña como un duende)

—Mu...muchas gracias —dije entre llanto—. No tiene idea de lo agradecida que estoy muy pero muy agradecida.

—Oh bollo —me respondió el abrazo y empezó a acariciar mi cabello—. De verdad no hice nada más que llamar a alguien...

***

Si antes pensaba que sentía un pequeño gusto por el señor Gómez, ahora siento que estoy totalmente enamorada de mi caballero de brillante armadura.

que alguien baje la temperatura que me derrito por este hermoso hombre.

—Llegamos —dice estacionando el auto.

Sale del auto y lo rodea rápidamente para abrirme la puerta.

Están caballero.

—Es mi restaurante favorito —dice sonriente como siempre—. La comida italiana es mi favorita.

Entramos y yo me sentía fuera de lugar ya que el lugar era demasiado elegante, yo iba con jeans , una camiseta ya casi sin color y unos tenis a punto de romperse.

—Se que soy como tu salvador ahora —dijo tomando vino—. Pero deja de verme así, pareces psicópata.

Me sonroje por ser tan evidente.

—Espero que te diviertas allá, aunque lo más probable es que te la pases encerrada estudiando, ¿verdad?

—Tengo que esforzarme mucho para entrar a la universidad para ...

—Para ser una gran médica, ¿Por qué todos mis allegados tienen una fijación con la medicina? ¿Por qué tienes que ser una médica de hombres lobos? ¡Los humanos son más frágiles!

Rio antes sus ocurrencias.

—Quiero ayudar a los hombres lobos sin manada, cuando perteneces a una manada tienes acceso a la medicina de nuestra raza, pero a no tenerla como mi familia y muchos más estas a la deriva.

—¿Enserio? —el señor Gómez me miró extrañado—. Oliver debería hacer algo al respecto.

—¿Quién es él?

—El rey...

Me parto de la risa.

—Mira este bollo desagradecido —me apretó la mejilla—. ¿Aún no me crees verdad?

—¡Si le creo! —dije masajeándome la mejilla—. Lo que no entiendo es como, sin ofender, tienes contactos en el reino siendo un simple desertor al igual que mi familia.

—Es una historia muy larga que tal vez algún día te cuente.

***

—¿De verdad voy a ir al reino? —dije saliendo de su auto—. Aún no lo creo.

Ya era de noche y el señor Gómez me había llevado a mi casa terminando su historia.

—Pues créelo bollo —mira mi casa—. Puedo percibir a alguien muy enojado adentro de tu casa.

Mire a la dirección que el señor Gómez miraba y vi a Cristina asesinándome con la mirada desde la ventana de su cuarto, cerró las cortinas y miré nuevamente al señor Gómez.

—Es mi hermanastra, no le haga caso.

—Puedo sentir sus malas vibrar desde aquí, ¿quieres que hable con ella? —me pregunta preocupado.

—No —digo avergonzándome nuevamente

El señor Gómez me afecta mucho, es demasiado lindo.

—¿Cuándo me va a contar su historia? —cambie de tema—. ¿Qué hace aquí?, si tiene amigos importantes, podría vivir en el reino ¿tiene algún motivo que lo aleje?

—Eres un bollo curioso —sonrió—. Pero es cierto, hay un pequeño detalle —se detuvo un momento—. Bueno, ese detalle ya es grande, que me ha mantenido alejado—. Parecía molesto.

—¡No fue mi intención molestarlo!

El sonrió con ganas y se acercó a abrazarme 

—En unos meses iré a la isla para solucionar ese gran detalle y entonces te contaré todo, ¿Está bien?

—Muchas gracias señor ... José —me corregí—. Gracias José

—De nada pequeña Leia —no decía mi nombre en mucho tiempo—. Espero que tengas buen viaje.

Lo que, mirando un momento, el estiro sus brazos y se agacho para poder abrazarlo, pero no se que paso por mi cabeza en esos momentos que lo bese brevemente y después salí corriendo hacia mi casa a esconderme.

***

—¿Ha sí que te gustan los mayores? —Cristina entró a mi cuarto sin avisar—. Es muy guapo, que pena que sea un enfermo, ¿seguro tiene un fetiche de gordas no? , si no, no le veo la razón de que esté conmigo.

Es uno de los días más felices de mi vida, y no voy a dejar que Cristina lo arruine.

—¿Nuestros padres? —pregunte.

—Salieron a comprar tus maletas y ayudarte con los papeles —dijo con rabia—. Se ven que están desesperados por deshacerte de ti.

Fui a mi armario a organizar mi ropa, tendría que ver cual es el clima de la isla para llevar la ropa indicada.

Seguí ignorándola.

—Aunque no lo creas estoy feliz de que te aceptaran —dice con cinismo—. Así ya no me tengo que avergonzar de tener como familiar a alguien como tú, disimulare que nunca exististe.

Soy una chica muy paciente, pero creo que antes de irme tengo que solucionar este problema con Cristina.

—Cristina yo sé que me odias por ser gorda, fea y una inútil como tu dices, pero lo siento no puedo evitar ser así; al contrario de ti, yo te tengo gran estima —bueno no tanta—. Eres decidida , muy fuerte y siempre he admirado esa parte de ti.

Su cara era de confusión total.

—Se que esperabas que te odiara, pero mi difunto padre me enseñó que la vida es muy bella y corta como para desperdiciarla con sentimientos tan feos, lo siento Cristina, pero estas perdiendo tu tiempo pensando que voy a contestar tus insultos y menosprecios, yo solo tengo amor para darte.

Ella frunció el ceño, dio media vuelta y salió de mi habitación.

***

Dos semanas pasaron rápidamente, la despedida con mi madre fue sentimental y dolorosa, tan bien me dolió despedirme del Martin, aunque solo habíamos convivido dos años. De Cristina no supe nada por estas dos semanas, no me la cruzaba por la casa y no quiso acompañarnos al aeropuerto.

Por el contrario, me pasé las últimas semanas con el señor... con José al contacto (gracias a dios no tocó el tema del beso), me pidió que me cuidara mucho, porque cree que puedo tener problemas en la escuela.

La verdad esa no sería una novedad, en mi anterior escuela era una antisocial.

Después de 14 horas en el avión, una vista impresionante me quitó todo el cansancio de un viaje de tremenda magnitud. El "reino oculto" de los hombres lobos era impresionante, con 324,560 km² (el tamaño de un pequeño país), era un lugar que combinaba lo moderno con la naturaleza, la ciudad principal estaba rodeada por un impresionante bosque digna de ser poblada de hombres lobos.

Este lugar era hermoso.

Aunque el lugar donde iba a vivir no lo era tanto, era un pequeño cuarto, una pequeña cocina conjunta y un baño, y algo alejado del centro de la ciudad. No tenía dinero para un lugar mejor ya que el nivel de vida en este reino es realmente costoso. Pero no importaba, yo estaba aquí para estudiar y superarme, no para tener una vida lujosa.

—¿Leia Baker? —preguntó la elegante señora que estaba en la entrada de mi nueva escuela.

Yo ya uniformada y totalmente embelesada por tan impresionante estructura que tenía enfrente mío, logré contestarle.

—Si... soy yo —dije bajito.

—Muy bien —me sonrió—. ¡Bienvenida a la escuela real!, sígueme que te haré una guía.

Avanzamos y las puertas se abrieron solas como las de los supermercados, ¡el lugar era impresionante!, todo era muy moderno, los casilleros servían como pantallas led que transmitían noticias de todo el mundo hasta que algún alumno los tocaba y le aparecía un teclado para ingresar su contraseña y poder abrirlas, había escaleras eléctricas ¡todo era tan avanzado! Este es el paraíso de todo millennials.

—Si bien la escuela real tiene 300 años de antigüedad —hablaba la guía—. Fue remodelada hace 16 años cuando la principal manada rusa "Temnaya storona Luny" atacó el reino, ya que se tomaron rehenes en este lugar y a consecuencia de ello hubo un incendio accidental.

—¿Rehenes? —pregunté asustada.

¡¿Aquí secuestraban alumnos?!

—No te preocupes —me respondió la guía—. Después de ese incidente, Jaime Dickens, un miembro del escuadrón del rey; se encargó de remodelar este lugar y tomar medidas de seguridad para los prestigiosos alumnos , como sabrás en esta escuela tendrás de compañeros a miembros de las más importantes manadas y también a los príncipes... ¡ah!

La guía quedó impresionada al igual que yo cuando un chico impactó contra los casilleros táctiles rompiendo uno de estos, otro chico que al parecer fue quien lo lanzó, lo levantó del suelo del cuello para al parecer querer golpearlo más.

Estaba con las manos manchadas de sangre, su cabello desordenado y su manera de fruncir el ceño era única

A mí no me gusta juzgar a las personas, pero el chico parecía un asesino

Debe ser el bravucón de la escuela

Había algunos alumnos alrededor de él, el sujeto era impresionante, sino fuera que está con uniforme de la escuela yo diría que ya es mayor de edad.

—¡Príncipe Bael baja a ese alumno ahora mismo! 

M****a, le pusieron el nombre de un demonio.

Note que el pobre chico atacado ya estaba inconsciente y muy lastimado, al darme que nadie intervenía, me acerque rápidamente para evitar que le de otro golpe.

—¡Por favor suéltalo! —dije sujetando su puño.

El tal "Bael" soltó al chico haciendo que impactara contra el suelo y yo quedé mirando al chico suplicante.

Empiezo a sacar mis conclusiones, era un príncipe con nombre de demonio.

Estoy perdida, me va a matar.

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