Compartir

Capítulo 93

Autor: LINK
Luciana se tensó y, sin poder evitarlo, soltó:

—¿Fuiste por Pedro?

—Por supuesto —Fernando rio suavemente—. Te lo prometí, y siempre cumplo mis promesas.

Al tratarse de Pedro, Luciana no dijo más.

—Cuando llegues, llámame.

—Lo haré.

Fernando colgó, con una sonrisa satisfecha en el rostro. Aunque fuera por Pedro, no le importaba. Lo importante era que quería que Luciana dependiera de él, que llegara a no poder vivir sin él.

***

La lluvia caía con fuerza creciente. Martina observaba a Luciana, que
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1676

    Al salir del hospital, Alejandro tuvo todavía más cuidado con Luciana.Ese día, en un principio pensaba ir a la empresa, pero en ese momento ya no tenía ningunas ganas de hacerlo.—Luci, ¿qué quieres hacer hoy? —preguntó—. Te acompaño a lo que sea, ¿sí?—Claro —Luciana entendió muy bien lo que él quería decir y no lo rechazó.Cruzaron juntos el vestíbulo de consultas externas y caminaron hacia la salida.De pronto, Luciana se detuvo en seco, con la mirada fija en una dirección.—¿Luci? —Alejandro pensó que quizá se sentía mal—. ¿Qué pasó?—Oh… —Luciana le lanzó una mirada de reojo—. Vi a alguien conocido. Tú también la conoces.—¿Ah, sí?Alejandro siguió la dirección de su mirada. En la zona de registro automático, al final de la fila, había una mujer.—¿Quién es? —entrecerró los ojos, como esforzándose por recordar.—¿Mmm? —Luciana alzó la cabeza y lo examinó divertida—. ¿De verdad no la reconoces? Te sale bastante bien eso de hacerte el que no sabe, ¿eh?—No es eso… De verdad no la r

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1675

    Dos meses después.Muy temprano aquella mañana, Alejandro se despertó.Se levantó en silencio, para no hacer ruido, bajó las escaleras y se fue directo a la cocina para prepararle el desayuno a Luciana.Un mes antes, Luciana había empezado con las náuseas del embarazo.Todo lo que comía lo vomitaba; a veces, incluso, hasta el agua.Su apetito se había desplomado; fuera la hora que fuera, cuando alguien le preguntaba, ella solo decía que no tenía hambre.En casa tenían chef de cocina internacional y de cocina tradicional, y además Amy estaba al mando; en cuanto se le antojaba algo, podían servírselo en la mesa de inmediato.Pero Luciana se había puesto muy selectiva: solo comía lo que Alejandro cocinaba.Por eso, siempre que tenía un poco de tiempo, era Alejandro quien se metía a la cocina. Y el desayuno, ni se diga: él se encargaba de todo.En la cocina, Amy lo vio entrar y sonrió.—Señor, ya se levantó. Le dejé todos los ingredientes listos.—Ajá, gracias.Amy tomó un delantal y se lo

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1674

    Aquel viaje a Toronto estuvo lleno de risas y momentos felices.***Ocho meses después, Martina dio a luz a un niño en el Hospital Santa Misericordia.Era un bebé grande, casi de cuatro kilos, gordito y sano.Se convirtió en el primer nieto de los padres de Martina y en el nieto más pequeño de la familia de Salvador. Desde que llegó al mundo, parecía que ya había nacido con la cuchara de plata en la boca.Por motivos de salud, Martina no pudo tener un parto natural; tuvieron que practicarle una cesárea.Salvador también entró al quirófano. Primero esperó en la sala de preparación y, cuando nació el bebé, lo dejaron pasar.Se puso la bata estéril y los guantes, tomó las tijeras que le pasó el médico y cortó el cordón umbilical que todavía unía al bebé con su madre.Luego, con el niño en brazos, se acercó a Martina y los estrechó a los dos contra su pecho.—Marti, gracias por todo lo que aguantaste.Martina curvó los labios en una sonrisa.—Sí.Cuando salieron del quirófano, llevaron a M

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1673

    —¿Qué quieres decir? —Martina se quedó pasmada.—¡Te estoy preguntando, contesta nada más! —Lucy se desesperó.—Creo que fue... el... mes pasado —Martina hizo memoria.—¡Ay, por Dios! —Lucy no sabía si reír o llorar—. Con la relación que tienen ustedes dos, y con tu regla tan atrasada, ¿de verdad no se te ocurrió nada?—Yo... —Martina negó con la cabeza, todavía perdida—. Desde que me recuperé, esto ha sido muy irregular.—Pues tampoco tan irregular —refunfuñó Lucy.Lucy le lanzó una mirada a Salvador.—¿Me crees o no? Que esté vomitando así... es por ti.—¿Eh? —Martina abrió mucho los ojos—. No... no puede ser.—¿Y por qué no?Lucy dejó escapar una risita.—Ustedes los jóvenes sí que no saben nada. Cuando una pareja se quiere de verdad, la que se embaraza es ella, pero al que le dan las náuseas es a él.Al mismo tiempo los apuró:—¿Qué hacen todavía aquí parados? Váyanse ya al hospital a hacerse unos estudios.—Oh... —murmuró Martina.Fueron al hospital y, cuando salió el resultado, t

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1672

    Pedro era alto, y podía subir a Alba a sus hombros sin ningún esfuerzo; fueran adonde fueran, ella ni siquiera tenía que dar un paso.Alba se ponía tan contenta que gritaba:—¡Este es mi lugar! ¡Esto es el paraíso!Cuando esa frase corrió por toda la casa, los adultos no pudieron contener la risa.Conforme pasaron los días, los invitados fueron llegando uno tras otro.La boda llegó, tal como estaba planeado.En el viejo casco de la hacienda todo estaba cubierto de alfombras rojas. Pedro volvió a cargar a Luciana en la espalda para acompañarla hasta donde estaba Alejandro, listo para recibirla.Le entregó a su hermana en las manos:—Cuñado, te dejo a mi hermana.El muchacho ahora hablaba mucho más fluido que antes.—Tranquilo —Alejandro tomó a su novia de la mano. Detrás de ellos venían Alba y Kevin, los dos pajes, sembrando pétalos por todo el camino.En el momento de aventar el ramo, Luciana avisó en voz alta:—¡Ahí va, eh! ¡Una, dos, tres!Lanzó los brazos hacia atrás.El ramo salió

  • CEO, ¡te equivocaste de esposa!   Capítulo 1671

    Al principio, Luciana no pensaba volver a hacer boda.Sentía que, después de todo lo vivido, con el acta de matrimonio y la familia unida alcanzaba.Pero en cuanto dejó el tema en manos de Lucy, y se sumó Enzo, la cosa cambió. Los dos cargaban con la culpa de no haber estado en la vida de su hija durante tantos años; con una oportunidad así enfrente, ¿cómo no iban a querer desquitarse y consentirla a lo grande?De paso, medio año antes Enzo ya se había divorciado legalmente de Isabel. Al día siguiente, se presentó en el registro civil con Lucy del brazo y salieron de ahí como marido y mujer de verdad.Dos décadas largas de enredo, por fin habían llegado a algún lugar.Al menos para ellos, era un final feliz.La boda de Enzo y Lucy fue un escándalo de grande: toda la crema y nata de Canadá que pudo ir, fue. Enzo por fin se dio el lujo de sacar pecho y casarse con la mujer que había amado desde joven, dejándola al fin pararse a su lado con todos los honores.Luciana y Alejandro pidieron

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status